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Carlos Arturo Calderón Muñoz.-
Un barco mercante se acercaba a las costas del Nuevo Mundo llevando consigo valiosos esclavos. Para el negro prisionero era irrelevante si la nave en la que le transportaban atracaba en la América hispana, anglosajona, lusa o francófona, de cualquier forma estaba destinado a cambiar nuevamente de dueño. Aunque lo más probable era que el tipo que le oprimiría fuera un horrible blanco, no sería nada extraño que compartiera el color de piel con su nuevo amo.
Aunque los pueblos africanos llegaban a las Américas como mercancías, esto no les impedía integrarse al sistema económico local y ascender en este. La esclavitud ha sido mayoritariamente una cuestión de lucro y no de raza. Así como los Estados africanos, como el Imperio Asante, el Reino Ndongo o el Reino de Loango hacían grandes fortunas cazando a otros negros para luego venderlos como esclavos, en América muchos negros lograron trepar en la pirámide social hasta hacerse con sus propios esclavos.
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