Por Katerine Genao
“Consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca”. Hebreos 10:24-25
Hace cuatro años, a lo largo de todo mi caminar en Cristo, pasé por una de las pruebas más difíciles en mi vida. Estaba a la espera de mi segunda hija, ya casi a término, y recuerdo como hoy, aquella mañana en la que mi madrastra me llama para decirme que mi padre había dejado una carta de despedida, diciendo que se iba a quitar la vida. La duda, ansiedad y preocupación fueron aquellas visitantes que tocaron la puerta de mi corazón esa mañana. No sabía qué hacer, ni hacia dónde ir en búsqueda de mi padre, no podía llamarlo porque había dejado todas sus pertenencias personales, y es evidente que no deseaba ser contactado.
Seguir leyendo










