Mario E. Fumero
Estamos viendo con asombro como la nación Norteamérica, que originalmente fue colonizada por los peregrinos que huían de la persecución religiosa contra los evangélicos que existía en Europa, y que se edificó con una Constitución Cristiana, siendo estos sus principios fundamentados por muchas generaciones, convirtién-dose en el país más libre, próspero, poderoso, altruista y cristiano sobre la faz de la tierra, hoy se encuentra en decadencia total en la moral e incluso en su economía. Cuenta la historia que George Washington, el primer presidente de esta nación, antes de empezar una sesión de su gabinete, se ponía de rodilla para encomendarse a Dios.
Actualmente este país de valores y principios cristianos se encuentra en una decadencia moral y espiritual como nunca en su historia. En el 2009, el entonces presidente Barack Obama afirmó “que como estadounidenses no nos consideramos una nación cristiana”, y durante toda su presidencia Obama mintió con tanta facilidad como lo hace su actual “sucesor” Joe Biden el cual apoya todo lo contrario a los valores cristianos, aunque profesa la fe católica.
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