Espero sinceramente que este libro le haya convencido más allá de toda duda de que el islam no es un camino hacia el único Dios verdadero, Yahvé. Sólo hay un camino hacia Dios, y es a través de la fe en Su Hijo, Jesús. Podemos estar seguros de esto porque Jesús es Dios encarnado (Mateo 3:16-17 y Juan 12:44-45), y Él dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6).
Concluyamos con una mirada resumida a las profundas diferencias entre el islam y el cristianismo — diferencias que son tan sustanciales, que dejan en claro que aquellos cristianos equivocados que buscan unificar las dos religiones en algo llamado “Crislam”, como ya lo ha hecho la Iglesia Católica, están realmente engañados. Todo lo cual me recuerda un comentario que escuché recientemente de un destacado maestro de profecía bíblica llamado Jeff Kinley: “Las personas que están engañadas no saben que están engañadas porque están engañadas”.
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