“Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; Contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, Y me salvará tu diestra.” -Salmo 138:7
Mario E. Fumero
En nuestro caminar día a día, podemos tropezar con situaciones que nos entristecen y amedrentan, haciéndonos pesado el camino en nuestra vida de fe. A veces viene circunstancias tan inesperadas y difíciles, que nos dejan sin aliento, abriéndose paso a la confusión en nuestra mente. Al no entender lo que sucede, nos desanimamos y nos preguntamos: ¿Dónde está Dios? Él siempre está a nuestro lado, aunque no lo veamos, aunque no sintamos su presencia. Nuestro Dios siempre está peleando con nosotros en todas las batallas.
La Biblia declara que el diablo es nuestro enemigo, y se nos opone, trayendo todo tipo de adversidad para hacernos flaquear y desistir de nuestra fe. Él levanta personas para que traigan falsas acusaciones, o se oponga a todo lo que hagamos para Dios, cerrando puertas. También trae enfermedades, contiendas, peleas, enemistades, aflicciones, y tratara abiertamente de destruir la familia, y hacer estragos en las finanzas.











