LA GRAN OPORTUNIDAD

LA GRAN OPORTUNIDAD

Por Alejandro Oviedo – Director de Caminata Bíblica Centro América

 En el año de 1991, un año después de haberme graduado como médico, yo recibí un correo de un conocido estadounidense, el cual decía que él había conseguido una beca para que yo estudiara Oftalmología en República Dominicana. Sin pensarlo dos veces, le respondí el correo diciéndole que le agradecía su gesto, pero que no podía aceptar esa beca porque lo que yo quería estudiar era Otorrinolaringología (Oídos, nariz y garganta); yo estaba convencido que tenía buenas posibilidades para conseguir lo que yo aspiraba. El correo se fue y nunca más volví a saber del norteamericano. Pese a todos mis intentos por conseguir una beca en el extranjero, no pude estudiar lo que me había propuesto. Qué gran oportunidad deje pasar ¿no es cierto?

Muchos imaginan “la gran oportunidad” como un tren que llega a una estación, usted debe montarse en él porque este ferrocarril no pasa todos los días y no espera demasiado tiempo. Los más pesimistas dicen que este tren “solo pasa una vez en la vida”. Así que desde este punto de vista, las grandes oportunidades no son frecuentes.

 Al parecer, todo se trata de esperar el mejor momento y saber descifrarlo. Pienso en la chica que está esperando que su príncipe azul aparezca de una vez para que puedan vivir “felices para siempre”. Pienso en el joven que está esperando que una universidad en los Estados Unidos le otorgue una beca deportiva para que pueda jugar fútbol y estudiar al mismo tiempo. Pienso también en los padres de familia que esperan ansiosamente que su hija acepte al ingeniero “Fulano de Tal” para que se case bien. Pienso en el empresario que está esperando que aparezcan unos socios en el extranjero para expandir su negocio. Pienso además, en el cantante que espera que una disquera de renombre lo llame y lo lance al estrellato.  ¿Cuál será la gran oportunidad de su vida? Cada quien define la respuesta a esta pregunta, pero hay una “gran oportunidad” que nadie en esta tierra debería dejar pasar; es una lástima que la gente no la visualice como tal. Es que las ambiciones personales algunas veces no permiten ver con claridad.

 Judas Iscariote es un buen ejemplo de lo que digo. Judas fue uno de los doce apóstoles que Jesús mismo escogió (vea Marcos 3:13-19), él caminó con Jesús y vio sus milagros. Además, Judas escuchó de viva voz las enseñanzas de Jesús, hasta comió con Él. Por si fuera poco, Judas era el encargado de administrar el dinero del ministerio de Jesús (vea Juan 12:6 y 13:29). Pese a todo lo anterior, Judas no pudo visualizar su gran oportunidad: dejar que la luz del mundo alumbrara su corazón.

Judas se acercó a Jesús porque lo visualizó únicamente como el rey de los judíos, el libertador de la opresión romana, pero no lo conoció como Señor y Salvador del mundo. Judas Iscariote jamás abrió su corazón para que Jesús entrara en él y por ello la codicia lo dominaba. Para él su gran oportunidad fue entregar al hombre más popular del momento a las autoridades religiosas judías por 30 piezas de plata; el valor de un esclavo (vea Éxodo 21:32). Estaba escrito que alguien debía traicionar a Jesús (Lucas 22:22, Juan 13:18 y Salmo 41:9), pero no estaba escrito que su nombre debía ser Judas Iscariote, pudo haber sido cualquiera, pero Judas tenía todas las características para ser un traidor.

 ¿Cómo se hace? Judas ilustra al hombre que anda con Jesús, pero que no tiene un compromiso con Él (Mateo 19:15-22). Judas es el prototipo de la persona que realiza actividades piadosas, pero que no ha nacido de nuevo (Juan 3:1-5). Judas demuestra que no es suficiente trabajar para Jesús, hay que dejarlo entrar en nuestra vida para que sea nuestro Señor (Juan 12:1-6). Judas es el modelo del hombre natural que no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios (1 Corintios 2:14). Judas no tuvo cambios de vida porque no permitió que Jesús fuera su Señor (Lucas 19:1-10). Judas es el típico sujeto capaz de hacer negocios sucios y andar con Jesús (Mateo 14:1). Hay muchas lecciones que podemos aprender de la vida de Judas, quien terminó perdiendo la gran oportunidad de su vida. El tren de Dios pasa a cada momento, Él quiere que usted goce de la gran oportunidad de conocerle personalmente (2 Pedro 3:9). Si todavía no ha dejado entrar a Jesús a su corazón, hágalo ahora mismo. Si ya lo hizo pero ha perdido el rumbo, entonces acuda a Jesús y pídale perdón. Esto fue lo que le faltó a Judas. Pero en vez de eso, él tomó su última decisión mala (Mateo 27:5). Recuerde este principio bíblico “El que encubre sus pecados no prosperará; Más el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.” Proverbios 28:13. RV60. Su más grande oportunidad debería ser que la luz del mundo ilumine su corazón. No la deje pasar.

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Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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1 Response to LA GRAN OPORTUNIDAD

  1. Avatar de Raul Fierro Raul Fierro dice:

    Magnífico artículo, algo que nos ayuda a todos para afianzar lo alcanzado, a otros, para visualizar la verdadera oportunidad en la vida.

    Pero no podría dejar pasar la oportunidad para hacer una importante acotación con respecto a algo que dice Alejandro Oviedo:

    «El tren de Dios pasa a cada momento» …

    Es cierto que Jesús está a la puerta, pero cuidado, porque hay condenados en vida, el mismo Judas, a pesar de arrepentirse, leamos:

    3 Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, 4 diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! 5 Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó.

    También, por las Escrituras sabemos de Esaú, leamos:

    16 no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. 17 Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas.
     
    De manera que ninguno tenga en menos la gracia de Dios, porque si bien Dios es amor, también es fuego consumidor, y dará a cada uno según sus hechos.

    Dios les aumente y bendiga

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