SOBRE LA DOCTRINA DEL ESPÍRITU SANTO –II- PARTE

EL ESPÍRITU SANTO EN LA HISTORIA.

Fue solamente con el correr del tiempo que la Iglesia transformó el legado escritural de la verdad concerniente al Espíritu Santo en una formulación doctrinal y teológica. Muchos de los Padres de la Iglesia Primitiva y la mayoría de los primeros credos hicieron referencia al Espíritu Santo, pero por o general la doctrina no fue hecha objeto de controversia, y por consiguiente no fue desarrollada. El credo de los Apóstoles que simplemente dice: «Creo en el Espíritu Santo», data del primer siglo en su compilación original.

Recién en el siglo cuarto (IV) le dio su forma moderna. Es evidente que las primeras décadas de la Iglesia por lo menos estaba entregada a la verdad de la existencia y el ser del Espíritu Santo.

Uno de los primeros autores que mencionaron el Espíritu Santo fue:

Clemente de Alejandría (155-220 D. C. ). Escribió: «El espíritu Santo es uno y el mismo por todas partes». Él enseñó que el Espíritu Santo, descendiendo del cielo sobre el hombre, le hacía capaz de contemplar las cosas divinas.

Tertuliano describió en el (160-222 D. C. ), sobre el bautismo en aguas, una confesión específica de fe en el Espíritu Santo es indicada, antes de la inmersión. Tertuliano fue el primer Padre de la Iglesia que usó el término «trinidad» aplicado en referencia a las personas de la Deidad, colocando consecuentemente al Espíritu en la misma base con el Padre y con el Hijo.

En cierta ocasión Tertuliano se refirió al Espíritu Santo como el «Vicario» de Cristo. Esta palabra significa «substituto», pero desde entonces ha sido adoptada por la Iglesia Romana y es usada para el Papa.

Orígenes (186-253 D. C. ) En una declaración de las doctrinas de su tiempo dijo: «El Espíritu Santo es asociado con el Padre y el Hijo en honor y dignidad. No es claro si fue o no engendrado. Él inspiró a los escritores sagrados». De otros escritos es evidente que Orígenes adoptó la posición de creer que el Espíritu Santo es increado. Enseñó que el ministerio del Espíritu Santo era para otorgar santidad, y que la doctrina del Espíritu emanaba solamente de la revelación.

Por otro lado no todos los registros antiguos concuerdan con la ortodoxia.

Los Monarquíanos Al comienzo del (segundo) II siglo, enseñaban que el Espíritu Santo no es distinto del Padre y del Hijo.

Pelagio (360-420 D. C. ) rechazó la doctrina de la obra creativa del Espíritu en regenerar a los creyentes, y con esto comenzó una línea de pensamientos que ha llegado a estar representada por el Unitarianismo y ciertos liberales extremados.

La Escuela Macedonia Anterior al concilio de Nicea (425 D. C. ) negó la personalidad y la Deidad del Espíritu.

Hipólito (Siglo III) es responsable de haber presentado al Espíritu Santo como una mera fuerza en vez de una persona.

Aún los creyentes ortodoxos no siempre estaban de acuerdo con la sana doctrina. Las funciones de la Palabra y el Espíritu eran evidentemente confundidas.

La Homilía de Clemente (95 D. C. ) Menciona al Espíritu Santo, pero aparentemente adopta la posición de que el Espíritu era un ser creado. Aún cuando Tertuliano es considerado ortodoxo, también se nota que él enseñó que el Espíritu Santo era algo material, y que de alguna manera el Espíritu mejoraba los efectos del bautismo en agua. En términos generales, la doctrina del Espíritu que nos han dejado los Padres de la Iglesia es fragmentaria y falta de sistema, y en el juicio de la mayoría de los eruditos modernos de la Biblia sería declarada doctrina no-ortodoxa.

En el año 325 D. C. El Concilio de Nicea en su Credo original solamente declaró: «Creemos también en el Espíritu Santo». Fue más tarde en el año 381 D. C. Cuando el Concilio de Constantinopla preparó el Credo de Nicea más conocido, el cual declaró que fe ortodoxa incluye creer: «En el Espíritu Santo, el Señor y Dador de vida, quien procede del Padre, quien con el Padre y el Hijo juntamente es adorado y glorificado, quien habló por los Profetas». Es aparente que esta versión corregida del Credo de Nicea, quiso transmitir la idea de que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son seres no creados y que deben ser adorados en conjunto como un solo Dios. Sin embargo, fueron necesarios siglos de discusiones antes que finalmente el Credo apareciera con la declaración que completó la intención original del Credo.

Estas discusiones fueron conocidas como las controversias de «Proceso» (que precede).

En el siglo anterior al desarrollo de las controversias de proceso, tuvieron lugar en dos Concilios de la Iglesia:

1 – El Concilio de Alejandría (362 D. C. ).

2 – El Concilio de Constantinopla (381 D. C. ).

Trataron en parte de la doctrina del Espíritu santo. La posición ortodoxa que mantenía que el Espíritu era de la misma sustancia del Padre y el Hijo, fue apoyada. Atanasio (300-373 D. C.) Durante este período el campeón de la ortodoxia, quién refutó a Arrio en el Concilio de Nicea, tuvo ocasión de disputa con Macedonio, Obispo de Constantinopla. Este último mantenía que el Espíritu Santo era un asistente y sirviente de la Deidad con la posición de un ángel.

Arrio, además de sus ideas confusas concernientes a la deidad de Cristo, había declarado que el Espíritu Santo era meramente un ser creado. Contra estos dos opositores, Atanasio fue vencedor.

La controversia de proceso surgió en el principio del Siglo V (quinto) y fue una disputa en cuanto a la terminología usada en el Credo de Nicea. Se llegó a la conclusión que la palabra latina «filioque» debiera ser agregada de tal manera que se leyese: «Quien procede del Padre y del Hijo». (La palabra filioque significa » y al Hijo»).

En el Concilio de Toledo en España en el año 589 la palabra «filioque» fue oficialmente insertada en el Credo por los clérigos del occidente (romanos) que estuvieron presentes.

Más de un siglo anterior al Concilio de Toledo, la Iglesia Oriental había abrazado las enseñanzas de Theodoret, enseñanzas opuestas a la doctrina del «proceso» del Espíritu del Hijo. Por lo tanto la acción tomada en el Concilio de Toledo no fue aceptable a la Iglesia Oriental. El punto de vista de la Iglesia Oriental era que solamente Cristo podía ser descrito como «Procediendo de» en su encarnación. Las diferencias suscitadas entre el Oriente y Occidente en relación a la controversia del proceso fueron una de las causas mayores que finalmente produjeron la división entre las Iglesias del Oriente y Occidente en el año 1054 D.C.

Debe ser notado que en conexión con el Espíritu Santo la expresión «procede» es bíblica: «…el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre..» Juan 15.26. Se mantiene el hecho de que el Espíritu Santo, eternal y esencialmente procede como un aspecto específico de la naturaleza divina.

Walvoord dice: «… Proceso tal como la generación eterna de Cristo no es parte de creación, comienzo de existencia, o análogo en ninguna manera a las relaciones físicas comunes en la esfera humana. Por el contrario. «Procede» de la misma naturaleza de la Deidad, siendo esta necesaria a su existencia. Sin el Espíritu Santo, la Deidad no sería lo que es».

Por el hecho de que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, no es más inferior, como tampoco lo es Cristo en Su posición como resultado de la «generación de Cristo».

A través de los siglos desde los tiempos primitivos hasta el presente, los conceptos pertinentes al Espíritu Santo muy rara vez han sido enfatizados adecuadamente, pero por lo general entre aquellos quienes eran verdaderos Cristianos, han sido mantenidos ortodoxamente.

Excepciones a esto incluyen tales movimientos como los místicos del siglo XVI (16)

quienes eran conocidos por «Luz Interior» , en los Socinianos del mismo siglo. Sebastián Frank, quien murió en 1542, del movimiento Luz Interior, enseño que el Espíritu Santo es una posesión natural del hombre que le permite alcanzar «vistazos de comprensión» en las Escrituras.

El Socinianismo adoptó la posición de que el Espíritu Santo es nada más que el poder y la influencia de Dios.

A medida que el antiguo liberalismo se desarrolló, la persona del Espíritu Santo fue más y más subordinada. Schleiermacher (1768-1834), enseñó que el Espíritu Santo era una emanación de Cristo y meramente una fuerza espiritual obrante. Ritschl (1822-1889), transfirió la persona del Espíritu a un concepto de un poder impersonal que emanaba de Dios y que moraba en la Iglesia.

El desarrollo final de tal dirección de pensamiento trajo como resultado la oscuridad de distinciones, de tal manera que la persona y el ser del Espíritu Santo se confunde con cualquier buen propósito en el corazón humano.

El movimiento de Oxford de Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVIII (18), trajo a la escena una disputa pertinente al sentido del «Soplo Divino» del Espíritu o la inspiración de las Escrituras.

Este movimiento, naturalmente, se identificó con la iglesia del liberalismo y rechazó la tradicional inspiración plenaria de las Escrituras. En los Estados Unidos de América, medio siglo más tarde. Horacio Bushnell (1802-1876) descontaba al Espíritu Santo como agente especial en la salvación del hombre. Además Buschnell mantuvo la idea de que el carácter de una persona era transmitido por la generación natural y que solamente precisaba ser nutrido y animado en vez del nuevo nacimiento.

Consecuentemente los maestros de esta época, decidieron expulsar al Espíritu, tanto de Su ministerio en relación a las Escrituras, como de Su ministerio en relación al nuevo creyente.

La neo-ortodoxia de hoy da lugar a una entrega interior y a una experiencia personal que tienen paralelos con una obra genuina del Espíritu Santo, pero al efectuar una investigación precisa de las enseñanzas de esta doctrina, la misma es hallada tristemente fallida.

El concepto neo-ortodoxo del Espíritu Santo aparenta ser cualquier cosa que uno desee hacerlo; un sentir de convicción, un sentir de desesperación un sentir de represión propia. No hay una comprensión genuina de un Espíritu Santo divino y personal quien lleva a cabo una obra milagrosa en el corazón y la vida del convertido.

La entrega existencial de la neo-ortodoxia aparenta sustituir en lugar de la regeneración milagrosa operada por el Espíritu, la entronización del «ego» interior.

Finalmente la heterodoxia de la neo-ortodoxia en su doctrina del Espíritu Santo es también evidente en su posición concerniente al ministerio del Espíritu en inspirar e iluminar las Escrituras.

El punto de vista neo-ortodoxo no está dispuesto bajo ningún punto de vista a colocar al Espíritu Santo en la posición que le corresponde: En el centro de la revelación de Dios. La neo-ortodoxia se contenta con hablar acerca de la Escritura «inspiradora», y considera que la obra que es hecha por el Espíritu Santo es hecha como una obra subjetiva en el lector, en vez de un proceso objetivo que garantiza un libro infalible.

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Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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1 Response to SOBRE LA DOCTRINA DEL ESPÍRITU SANTO –II- PARTE

  1. El Espiritu Santo no es ninguna tercera Persona Divina ,sino El mismo Espiritu del Hijo y del Padre morando en todo creyente del mesias Yeshua(Jesus) segun lo dijo Yeshua(Jesus).Juan 14:20,23.
    El Espiritu Santo es el mismo Yeshua(Jesus)que estara con sus siervos todos los dias hasta el fin del mundo(Mateo 28:20).
    El Espiritu Santo es el mismo Yeshua(Jesus)en forma espiritual y omnipresente,porque quien tiene al Espiritu Santo tiene al Espiritu de Yeshua(Jesus) .Romanos 8:9-11.
    Yeshua(Jesus)decia tener el Espiritu de su Padre en El ¿Acaso Yeshua(Jesus)tenia un Espiritu diferente al de su Padre en El? ¡ No! Yeshua(Jesus)tenia al Padre en forma espiritual en El,es decir,su Espiritu operando en El (Juan 14:10,11,20,23).
    Yeshua(Jesus)y su Padre celestial(Yahweh)estan unidos en un mismo Espiritu (El Espiritu Santo)por eso el Hijo tiene en el al Espiritu del Padre y el Padre tiene en El al Espiritu de su Hijo (Juan 14:10,11,20,23;Romanos 8:9-11).
    Yeshua (Jesus) cuando fue engendrado en la matriz de Maria fue engendrado por El Espiritu de su Padre(Yahweh)en la matriz de Maria ,porque El Espiritu Santo no es una tercera persona diferente al Padre celestial,sino el mismo Padre celestial que transfirio la vida de Yeshua(Jesus)de los cielos a la matriz de una virgen judia en la tierra.
    Yeshua(Jesus) hablo de si mismo en tercera persona muchas veces al decir que el Hijo del hombre seria crucificado y que al tercer dia resucitaria.Lo mismo pasa cuando Yeshua(Jesus)hablo de su mismo Espiritu(El Espiritu Santo) como si fuera una tercera persona diferente a el y a su Padre celestial;pero cuando leemos bien La Biblia nos damos cuenta que El Espiritu santo no es un tercero,sino el mismo Espiritu del Padre y del Hijo(Romanos 8:9-11).
    Por eso quiero dejar bien en claro que nuestra comunion es con dos personas divinas¡no con tres personas divinas! como afirma el apostol Juan en Juan 1 Juan 1:3.
    En Apocalipsis vemos que hay dos tronos ¡no tres tronos! el trono del Padre celestial(Yahweh) y del cordero(Yeshua).Apocalipsis 22:1,3.
    En ciertos pasajes de la Biblia al Espiritu Santo se lo representa como El Poder de Dios o el poder del Altisimo o el poder de lo alto,porque El Espiritu Santo se manifiesta de dos formas .
    1)Como Yeshua(Jesus)en su forma espiritual y omnipresente (Romanos 8.9-11).
    2)Como el poder de Dios o el dedo de Dios actuando en Yeshua(Jesus) para obrar milagros y echar fuera demonios y el cual Yeshua(Jesus)sopla sobre sus discipulos para darles autoridad para echar fuera demonios y obrar milagros.
    Muchos tienen la creencia de que El Espiritu Santo es unicamente el poder de Dios .Ej:los Testigos de Jehova,los judios,los arabes,los unitarios,etc…
    Otros tienen la creencia de que El Espiritu Santo es una tercera persona divina distinta al Padre y al Hijo.
    Pero segun La Biblia El Espiritu Santo es El Espiritu del Padre y del Hijo ¡no una tercera persona divina distinta al Padre y al Hijo! Sino El Espiritu del Padre y del Hijo en forma espiritual y omnipresente(Romanos 8:9-11;Juan 14:20,23)
    Pero tambien al Espiritu Santo en La Biblia se lo presenta como el soplo del todopoderoso o el poder de lo alto o el poder del altisimo.

    Soy evangelista mesianico y fui catolico y fui un evangelista trinitario hasta que supe la verdadera identidad del Espiritu de Dios.

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