SOBRE LA DOCTRINA DEL ESPÍRITU SANTO –V- PARTE

CAPÍTULO III.  LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO.

  • La obra del Espíritu Santo en el Universo físico.
  • La obra del Espíritu Santo en el hombre no regenerado.
  • La obra del Espíritu Santo en el Antiguo Testamento.
  • La obra del Espíritu Santo en el Señor Jesucristo.
  • La obra del Espíritu Santo en la Iglesia.
  • La obra del Espíritu Santo en el creyente.

Es bien claro en las Escrituras que el Espíritu Santo fue agente en la creación original. Génesis 1.2; Salmo 33.6; Job 33.4; Job 26.13. Y la función especial del Espíritu Santo parece haber sido la de dar orden y organización a lo que estaba siendo creado.

La Escritura introduce al Espíritu Santo en el segundo versículo de la Biblia para hacer evidente su asociación con la obra creativa divina. El Espíritu Santo además es el principio básico de vida en todo el universo físico. No solo en la vida de las plantas y en la vida animal, pero también en la vida humana.

Desde la época de la creación original hasta el presente, el Espíritu ha sostenido el universo físico. Salmo 104.30. WALVOORD dice: «La creación ha sido ordenada por Dios en tal manera, que en cierta medida se sostiene a sí misma; pues la vida de las plantas y de los animales se perpetúan a sí mismas. Sin embargo, detrás de todo este fenómeno maravilloso está la obra del Espíritu Santo, sosteniendo, dirigiendo y renovando».

  • LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO EN EL UNIVERSO FÍSICO.
  • LA OBRA DEL ESPIRITU SANTO EN EL HOMBRE NO REGENERADO.

El Espíritu Santo constantemente busca de guiar a todos los hombres a buscar y a conocer a Dios. Sus esfuerzos son resistidos por el hombre carnal y por el Adversario. Véase Juan 14.17 y 1ª Corintios 2.14.

El espíritu Santo obra sobre la persona no regenerada desde afuera; ÉL no mora el inconverso. La obra básica del Espíritu para con el no regenerado es la de CONVICCIÓN. ÉL ministra para proveer un «sentido de maldad – pecado» a fin de que el hombre se sienta impelido a apropiarse de la justicia de Cristo Jesús.

Hay un triple aspecto de la obra de convicción de pecado:

  1. Descubrir el pecado.
  2. Denunciar el pecado.
  3. Pronunciar juicio sobre el pecado.

Consecuentemente es solamente por medio del ministerio del Espíritu Santo que el pecador se convierte, y nunca por el mero esfuerzo o argumento humano. Y como «Fiscal» divino, el Espíritu Santo obra personalmente en las vidas de los seres humanos. Cristo lo expresó claramente en San Juan 16.7-11, donde tres aspectos son claramente enseñados:

  • El pecado de incredulidad. Versículo 9.
  • La justicia de Cristo. Versículo 10.
  • El juicio de Satanás. Versículo 11.

El Espíritu Santo hace efectiva la predicación del Evangelio y el llamado a la penitencia. Una buena parte del ministerio del Espíritu Santo consiste en Su testimonio de Cristo a través de las vidas de los creyentes en los cuales ÉL mora. El Dr. Torrey dijo: «El Espíritu Santo no tiene otro medio de alcanzar a los inconversos excepto por medio de nosotros que ya somos salvos». Nótese la declaración de Pedro en Hechos 5.30,32.

C) LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO EN EL ANTIGUO TESTAMENTEO.

Cristo en Juan 14.17, al decir «el Espíritu mora con vosotros, y estará en vosotros», hizo notar el contraste entre el creyente del Antiguo Testamento y el creyente del Nuevo Testamento en su relación con el Espíritu Santo. Las Escrituras en el A. T. indican lo siguiente:

  • 1. El Espíritu vino sobre él Números 24.2; Jueces 11.29.
  • 2. Llenado del Espíritu Éxodo 31.3; Miqueas 3.8.
  • 3. Posó sobre ellos el Espíritu Números 11.25-26.

Cambrón dice acerca de la era del Antiguo Testamento: El Espíritu Santo los llenó pero nunca hizo morada con ellos. «Ningún creyente del Antiguo Testamento fue bautizado con el Espíritu Santo. El bautismo inicial vino el día de Pentecostés, cincuenta días después que Cristo resucitó». Véase Salmo 51.11; Éxodo 31.3,4.; Jueces 13.24,25; 2ª Pedro 1.21.

Puede ser dicho que en la era del Antiguo Testamento las operaciones del Espíritu Santo estaban bajo la voluntad soberana de Dios. Turner clasifica el ministerio del Espíritu Santo en el A. T. En cuatro: Números 11.15,17; 1ª Samuel 10.6,10. Políticamente, como con Moisés o Saúl para dar poder e investidura. Al avivamiento nacional. Jueces 6.34. Moralmente, como con Gedeón para prepararlo para guiar al pueblo. Físicamente, como con Sansón dándole fuerza, o como con Ezequiel dándole energía. Jueces 14.6 y Ezequiel 2.2.

LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO EN EL SEÑOR JESUCRISTO.

Intelectualmente, como con Bezaleel y sus ayudantes, dándoles capacidad para construir el tabernáculo. Éxodo 31.2,3; 35.31,35.

Toda la vida de Cristo aquí en la tierra fue consistentemente identificada con el Espíritu Santo. Notemos lo siguiente:

  • 1. Su nacimiento Lucas 1.34,35.
  • 2. Su bautismo en agua. Juan 1.32; Mateo 3.16.
  • 3. Su tentación Mateo 4.1; Marcos 1.12; Lucas 4.1,2.
  • 4. Su ministerio Lucas 4.14; 4.17,21; Isaías 61.1,2; 11.1,2.
  • 5. Su muerte Hebreos 9.14; Lucas 9.30,31; Juan 2.19; Mateo 16.21.
  • 6. Su resurrección Romanos 1.4; 8.11; 1ª Pedro 3.18; Juan .1,3.
  • 7. Su ascensión Juan 1.33; Juan 16.7; Hechos 2.33.

En nuestra era podemos decir que el Espíritu Santo no obra en el Señor Jesucristo sino que obra por Él. Consecuentemente, el Espíritu Santo ministra para revelar a Cristo al creyente y para reproducir en Él la vida de Cristo.

E) LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO EN LA IGLESIA.

La Iglesia debe su origen y existencia misma al Espíritu Santo.

El día de Pentecostés el principio de vida fue impartido a la Iglesia, y mientras que la Iglesia exista aquí en la tierra, ese mismo Espíritu Santo continuará morando en la Iglesia y dándole la vida tan especial. Hay un sentido en el cual el Espíritu Santo es «Encarnado» en la iglesia, así como la segunda persona de la Trinidad fue encarnada en la humanidad de Jesús. El Espíritu Santo es aquél por medio de quien el Señor Jesucristo se hace presente en Su Iglesia. El don del Espíritu Santo el día de Pentecostés es inseparable de la obra del Hijo sobre el Calvario. El Espíritu Santo opera para edificar la Iglesia. Efesios 2.22.

Fusiona a los creyentes que constituyen la iglesia. 1ª Corintios 2.13. y por morar en todos los creyentes, el Espíritu provee unidad para la Iglesia. 1ª Corintios 3.16; Efesios 4.3.

Es la presencia del Espíritu Santo morando en los creyentes e impartiendo la vida de Cristo que determina el hecho que la Iglesia es un organismo y no una organización. Una de las contribuciones importantes del Espíritu Santo a la Iglesia es constituida por el hecho que ha dado y confirma la Palabra escrita. Por medio de una intuición directa en el corazón del creyente el Espíritu Santo constituye una declaración de que Dios es el Autor de las Escrituras. Todos los negocios y el programa de la Iglesia en la tierra deben estar bajo la dirección y la guía del Espíritu Santo. Hechos 20.28; 15.28. La Iglesia progresa en la medida que el Espíritu Santo es permitido de ser el líder.

La unidad de la Iglesia es obra del Espíritu Santo. Efesios 4.3. No es el deseo del Espíritu Santo de proveer uniformidad, pero sí unidad con diversidad. Es unidad espiritual, no unión organizacional.

LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO EN EL CREYENTE.

El Espíritu Santo se constituye en el poder y la capacitación para el creyente, para toda operación y función espiritual. Para que un creyente pueda ser espiritual, se requiere la presencia y el ministerio del Espíritu Santo. Su ministerio es interno, tocando profundamente el ser en quien obra. El creyente no debe estar satisfecho con tener una «teología» del Espíritu Santo; debe tener un sentir viviente de Su presencia y poder. El Espíritu Santo:

  • 1. Regenera. Juan 3.5 – Tito 3.5 – Juan 3.6.
  • 2. Da seguridad Romanos 8.16 – Efesios 4.30.
  • 3. Mora en el creyente Romanos 8.9 – Juan 14.17 –1ª Corintios 3.16,17, 1ª Corintios 6.19 – 2ª Corintios 13.5
  • 4. Santifica Gálatas 5.22,23 – 1ª Pedro 1.2
  • 5. da fortaleza 1ª Tesalonicenses 1.5 – Efesios 3.16.
  • 6. Guía y dirige Romanos 8.14 – Juan 16.13 – Juan 14.26.
  • 7. Ayuda al creyente en la adoración y en la oración. 1ª Corintios 14.15 – Efesios 6.18 – Romanos 8.26.
  • 8. Vivifica Romanos 8.11.
  • 9. Adopta Romanos 8.15,16.
  • 10. Tiene comunión Filipenses 2.1 – 2ª Corintios 13.14.
  • 11. Unge. 1ª Juan 2.20,27.
  • 12. Sella. 2ª Corintios 1.22 – Efesios 1.13.

CAPÍTULO IV

EL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO

  • La naturaleza del Bautismo del Espíritu.
  • Fondo histórico de la doctrina del Bautismo del Espíritu.
  • El propósito del Bautismo del Espíritu.
  • El proceso (Secuencias posibles) de recibir el Bautismo del Espíritu.
  • La evidencia del Bautismo del Espíritu.
  • Los resultados del Bautismo del Espíritu.
  • El Bautismo del Espíritu y la terminología del Nuevo Testamento.
  • El Bautismo Pentecostal distinto a la conversión.
  • Bautismo del Espíritu y Santificación.
  • Bautismo del Espíritu y plenitud día por día.

La palabra «Bautismo» siempre implica el ser completamente cubierto, y cuando la idea es relacionada con el Espíritu Santo implica la saturación completa del ser interior por la Tercera Persona de la Deidad. Este bautismo es una comunicación directa entre Dios y el hombre, y también debe ser un estado de completa rendición. Aún la lengua funciona de acuerdo al control del Espíritu. Santiago 3.8 – Hechos 2.4. La experiencia de recibir el bautismo del Espíritu Santo es el último paso en el proceso de modificar la carne y de rendirse al Espíritu. Romanos 8.13.

Frecuentemente, aún cuando no necesariamente el bautismo del Espíritu Santo produce como resultado una «sacudida emocional intensa» en el creyente, que llena el alma de éxtasis celestial. La persona que recibe el bautismo del Espíritu Santo, es inundado con gloria divina que electrifica su naturaleza. Un Pentecostés personal puede ser descrito como «un nuevo descubrimiento del Señor Jesucristo viviente, hecho cuando Dios, el Espíritu Santo comienza su morada en el creyente». Debe ser por lo tanto recordado que las relaciones de la persona, ya sean tenues o intensas, son las relaciones de la carne y no son manifestaciones del Espíritu. Es obvio que los ciento veinte (120) en el aposento alto fueron movidos profundamente, pues dijeron de ellos: «Están llenos de mosto». Hechos 2.13.

La experiencia del bautismo del Espíritu Santo libra al que busca de sí mismo y lo identifica con la Deidad. Por primera vez, el creyente es sometido a la operación sin límites de lo divino; un pequeño «gusto» de lo que un día será amplio. 2ª Corintios 1.22. y la Escritura hace claro el hecho que la porción que recibe el creyente es solamente las arras de lo que disfrutaremos. Efesios 1.13, 14. Loa teólogos evangélicos no están de acuerdo con la posición Pentecostal, sin embargo tienen su propia posición bien definida en relación a la plenitud del Espíritu. Talbot dice: «Tiene más del Espíritu el hombre que ha sido llenado del Espíritu, que aquél que no ha sido llenado? No, por el contrario, el Espíritu tiene más de algunos creyentes que de otros». Cambrón dice: «Sería mejor decir ser ‘controlado’ por el Espíritu, en vez de decir ‘llenado’ por el Espíritu». La verdad básica es que: «NO ES CUANTO DEL ESPÍRITU UNO TIENE, SINO CUANTO DE UNO TIENE EL ESPÍRITU». Es evidente que para ser lleno del Espíritu, no hay lugar para el ego.

LA NATURALEZA DEL BAUTISMO DEL ESPÍRITU.

FONDO HISTÓRICO DE LA DOCTRINA DEL BAUTISMO DEL ESPÍRITU.

La venida del Espíritu Santo en el día de Pentecostés fue declarado como el cumplimiento específico de Joel 2.18,19, profecía que prometió la experiencia a todas las personas de diferentes clases. Isaías 28.11; 1ª Corintios 14.22. Juan el Bautista incluyó la predicción del bautismo del Espíritu, como aspecto del ministerio del Mesías que habría de venir. Lucas 3.16; Juan 1.33. Durante su ministerio terrenal nuestro Señor se refirió al cumplimiento de la profecía de Joel. Los Evangelios registran ocho predicciones hechas por Cristo de un derramamiento Pentecostal. El Pentecostés original validó la obra de Cristo, y constituyó un acontecimiento dispensacional al venir a la tierra para morar en Su Iglesia, el Espíritu Santo, el administrador. Divino, véase también Juan 14.16; Marcos 16.17; Juan 16.7; Hechos 1.5; Juan 7.37-39, Juan 14.26; Juan 15.26; Lucas 11.13; Lucas 24.49.

La fiesta de Pentecostés en el Antiguo Testamento tomó lugar cincuenta (50) días después de la Pascua. Representaba el comienzo de la cosecha. Simbólicamente, el derramamiento inicial del Espíritu en el día de Pentecostés fue el comienzo de la cosecha del Evangelio. Los 120 tuvieron que esperar, no porque no estuviesen listos para recibir, sino que Dios no estaba listo para derramar su Espíritu. Sin embargo, esos días de espera produjeron, sin lugar a dudas, una medida de sumisión y rendición y rendición sí mismos. Desde ese día, el esperar no es descrito. Véase Hechos 10.44.

Aun cuando el Espíritu de Dios había obrado anteriormente en la tierra, El no había establecido su morada permanente en los corazones de creyentes para constituirlos en Iglesia. El derramamiento del Espíritu significaba que el Mesías había completado su obra redentora y había ascendido a la gloria. El pentecostal original fue un tiempo llamativo fenomenal de carácter sobre natural. El público no fue atraído por debate teológico, sino por el milagro de las lenguas, y de las lenguas de fuego y aun el impacto hecho sobre el edificio donde estaban congregados, como si Dios dijera al mundo que el derramamiento Pentecostal no era un incidente trivial. Una experiencia similar al modelo de Loa Hechos 2 continuó siendo normal en la Iglesia del Nuevo Testamento. Hay un total de cinco casos en el libro de los Hechos que describen un derramamiento Pentecostal similar en clases y manifestación al caso original del día de Pentecostés. El último caso registrado en la Biblia está en Hechos 19, y esto tomó lugar unos veinte y uno años después del derramamiento original. El modelo Pentecostal parece haber sido bien autenticado y establecido.

Testimonios de experiencias Pentecostales en la Iglesia Primitiva, datan de la fecha de los primeros escritos de los padres durante el II y III siglo:

  • Ireneo (130-202) escribió: «Llamamos personas ‘perfectas’ aquellas que han recibido el Espíritu de Dios, y quienes por medio del Espíritu de Dios hablan lenguas». Clemente de Alejandría – Hacía mención de «un derramamiento total del Espíritu Santo».
  • Tertuliano – Durante la misma época hizo mención de la continua manifestación de los dones del Espíritu.
  • Crisóstomo (347-407) declaró: «Todo aquel que era bautizado en tiempos apostólicos, inmediatamente habló en lenguas; de inmediato recibieron el Espíritu».
  • San Agustín (354-430) escribió: «Todavía hacemos lo que los Apóstoles hicieron cuando les impusieron las manos a los Samaritanos y pidieron el descenso del Espíritu sobre ellos. Esperamos que los convertidos hablen en nuevas lenguas».

A medida que se fue desarrollando la Iglesia Romana, el aspecto fenomenal del bautismo en el Espíritu Santo gradualmente se transformó en un ritual. Al llegar al fin del siglo V (5), la practica general era que se constituía una pequeña sala detrás del altar, y era usado como el lugar donde recibir el Espíritu Santo. Luego de ser bautizado en agua, el candidato pasaba a la sala de oración, y allí el obispo el imponía las manos y era ungido con aceite. El obispo pedía a Dios que enviase el Espíritu Santo, pero también gradualmente con el correr del tiempo, no se esperaba ninguna manifestación. Consecuentemente, hoy día, la ceremonia de la confirmación es el resultado, y la Iglesia Romana mantiene que en el momento de ese rito el candidato recibe el bautismo en el Espíritu Santo. No se hace mención del hablar en lenguas.

A través de los tiempos la historia nos preserva el registro de la manifestación Pentecostal, no solamente entre el pueblo evangélico pero también entre los miembros de la Iglesia Romana, Monjes del siglo XIII (13) practicaban en hablar en lenguas.

  • San Vicente Ferrer (1350-1419) tenía el don de lenguas.
  • Francisco Xavier (1506-1552) misionero en la China, según la Enciclopedia Católica hablaba en lenguas.
  • Souer En su Historia de la Iglesia Cristiana (volumen 3, página 406) dice: «El Doctor Martín Lutero fue un profeta, evangelista, hablador en lenguas e intérprete en una persona, investido con todos los dones del Espíritu Santo».
  • Tomás Walsh – Ayudante de Juan Wesley, escribió en su libro diario el 8 de marzo de 1750.«Esta mañana el Señor me dio un lenguaje que yo no conocía, elevando mi alma hacia ÉL en una manera maravillosa».
  • R. Boyd – En su libro Pruebas y Triunfos de Fe (1875), escribió acerca de los avivamientos de D.L. Moody en Inglaterra: «Cuando llegue a los cuartos de los jóvenes de la Asociación Cristiana de jóvenes, la reunión encendida por el fuego celestial, los jóvenes estaban hablando en lenguas y profetizando. ¿Qué significaba esto? Simplemente que el hermano Moody les había estado hablando durante la tarde».
  • F.B. Meyer – Cuando visitó Estonia encontró a congregaciones de bautistas en las cuales escribió a Londres: «Dios está renovando entre esta gente aquellas maravillosas manifestaciones que fueron evidentes durante la primera predicación del Evangelio. El don de lenguas se oye a menudo en las reuniones. Cuando estos mensajes son interpretados significan lo siguiente: JESÚS VIENE PRONTO OTRA VEZ; JESÚS ESTA CERCA; ESTEMOS LISTOS».
  • Carlos G. Finney y D. L. Moody – Estos Evangelistas dieron testimonio de experiencias espirituales que eran positivamente Pentecostales en su naturaleza y en sus resultados.

Al comienzo del presente siglo, en el día de Año Nuevo de 1901, el Espíritu Santo descendió en forma Pentecostal sobre un grupo de estudiantes en un pequeño Instituto Bíblico en la ciudad de Kansas en los Estados Unidos. Este derramamiento fue precedido por estudios minuciosos de las Escrituras, y los alumnos habían llegado a la conclusión de que la evidencia del bautismo en el Bautismo del Espíritu Santo era hablar en nuevas lenguas. De allí se esparció en Texas y a California, donde el año 1906 tomó lugar un gran derramamiento que a continuado a todas partes del mundo en lo que va del siglo XX.

 

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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2 respuestas a SOBRE LA DOCTRINA DEL ESPÍRITU SANTO –V- PARTE

  1. El Espiritu Santo no es ninguna tercera Persona Divina ,sino El mismo Espiritu del Hijo y del Padre morando en todo creyente del mesias Yeshua(Jesus) segun lo dijo Yeshua(Jesus).Juan 14:20,23.
    El Espiritu Santo es el mismo Yeshua(Jesus)que estara con sus siervos todos los dias hasta el fin del mundo(Mateo 28:20).
    El Espiritu Santo es el mismo Yeshua(Jesus)en forma espiritual y omnipresente,porque quien tiene al Espiritu Santo tiene al Espiritu de Yeshua(Jesus) .Romanos 8:9-11.
    Yeshua(Jesus)decia tener el Espiritu de su Padre en El ¿Acaso Yeshua(Jesus)tenia un Espiritu diferente al de su Padre en El? ¡ No! Yeshua(Jesus)tenia al Padre en forma espiritual en El,es decir,su Espiritu operando en El (Juan 14:10,11,20,23).
    Yeshua(Jesus)y su Padre celestial(Yahweh)estan unidos en un mismo Espiritu (El Espiritu Santo)por eso el Hijo tiene en el al Espiritu del Padre y el Padre tiene en El al Espiritu de su Hijo (Juan 14:10,11,20,23;Romanos 8:9-11).
    Yeshua (Jesus) cuando fue engendrado en la matriz de Maria fue engendrado por El Espiritu de su Padre(Yahweh)en la matriz de Maria ,porque El Espiritu Santo no es una tercera persona diferente al Padre celestial,sino el mismo Padre celestial que transfirio la vida de Yeshua(Jesus)de los cielos a la matriz de una virgen judia en la tierra.
    Yeshua(Jesus) hablo de si mismo en tercera persona muchas veces al decir que el Hijo del hombre seria crucificado y que al tercer dia resucitaria.Lo mismo pasa cuando Yeshua(Jesus)hablo de su mismo Espiritu(El Espiritu Santo) como si fuera una tercera persona diferente a el y a su Padre celestial;pero cuando leemos bien La Biblia nos damos cuenta que El Espiritu santo no es un tercero,sino el mismo Espiritu del Padre y del Hijo(Romanos 8:9-11).
    Por eso quiero dejar bien en claro que nuestra comunion es con dos personas divinas¡no con tres personas divinas! como afirma el apostol Juan en Juan 1 Juan 1:3.
    En Apocalipsis vemos que hay dos tronos ¡no tres tronos! el trono del Padre celestial(Yahweh) y del cordero(Yeshua).Apocalipsis 22:1,3.
    En ciertos pasajes de la Biblia al Espiritu Santo se lo representa como El Poder de Dios o el poder del Altisimo o el poder de lo alto,porque El Espiritu Santo se manifiesta de dos formas .
    1)Como Yeshua(Jesus)en su forma espiritual y omnipresente (Romanos 8.9-11).
    2)Como el poder de Dios o el dedo de Dios actuando en Yeshua(Jesus) para obrar milagros y echar fuera demonios y el cual Yeshua(Jesus)sopla sobre sus discipulos para darles autoridad para echar fuera demonios y obrar milagros.
    Muchos tienen la creencia de que El Espiritu Santo es unicamente el poder de Dios .Ej:los Testigos de Jehova,los judios,los arabes,los unitarios,etc…
    Otros tienen la creencia de que El Espiritu Santo es una tercera persona divina distinta al Padre y al Hijo.
    Pero segun La Biblia El Espiritu Santo es El Espiritu del Padre y del Hijo ¡no una tercera persona divina distinta al Padre y al Hijo! Sino El Espiritu del Padre y del Hijo en forma espiritual y omnipresente(Romanos 8:9-11;Juan 14:20,23)
    Pero tambien al Espiritu Santo en La Biblia se lo presenta como el soplo del todopoderoso o el poder de lo alto o el poder del altisimo.

    Soy evangelista mesianico y fui catolico y fui un evangelista trinitario hasta que supe la verdadera identidad del Espiritu de Dios.

  2. Luis Angel. dijo:

    Mauricio Orellano, amigo su Biblia el El Código Real, que es el sobre el que ustedes se guian tiene multiples errores y deberias entrar a analizarlos porque se que no son acorde con los pergaminos orginales, partiendo de que no existen hace miles de años.

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