LECCIONES SOBRE SUCOT – LA FIESTA DE LOS TABERNÁCULOS

¡ASOMBROSO!, es el adjetivo que comúnmente se oye cuando alguien quiere describir un objeto o evento que provoca gran admiración y asombro. También expresa una sensación de temor, respeto y reverencia. La Biblia utiliza esta palabra en algunas ocasiones para describir la extraordinaria y maravillosa presencia de Dios.

Sólo Dios amerita correctamente el adjetivo de “asombroso” en el sentido pleno de la palabra. Cuando contemplamos las grandiosas obras de Dios, nuestro Padre del Cielo, Rey de reyes y Señor de señores, podemos experimentar una verdadera sensación de asombro.

Nuestro asombroso y terrible Dios es conocido por una diversidad de nombres que describen cierta cualidad específica:
El Shadai – Dios suficiente y todopoderoso
Jehová Shama – El Señor que está allá
Jehová Mekodeshjem – El Señor que les santifica
Jehová Tsidkenu – El Señor que nos justifica
Elohim – Dios (en forma plural)

Él es tan extraordinariamente poderoso que quedaríamos sin aliento si lográramos ver Su rostro, pero es tan amoroso y tierno que aún los cabellos de nuestra cabeza los tiene contados y conoce cada vez que una avecilla cae al suelo.

Dios anheló a tal grado tener comunión con el ser humano que, luego de que cayera el hombre en pecado, proveyó un medio para otorgarle el perdón y la ciudadanía en el Reino de Dios.

Cuando meditamos profundamente sobre las cualidades de Dios, se nos apodera un asombro y temor reverente. También recordamos otras cualidades divinas, tales como:

La SOBERANÍA de Dios – es supremo sobre toda potestad y autoridad
La MAJESTAD de Dios – denota realeza, grandeza y majestad
La AUTORIDAD de Dios – tiene todo el poder y derecho de decisión y acción.

Frecuentemente olvidamos estos divinos atributos cuando nos hallamos en diversas pruebas y tribulaciones. Nos quejamos o sucumbimos bajo el peso de las circunstancias. A menudo nos centramos en nuestra propia persona o en una autosuficiencia tal que nos olvidamos de Dios. Pensamos que podemos manejar nuestra propia vida, lo que demuestra la veracidad del verso, “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu” (Prov. 16:18). ¡Y ciertamente caemos!

Si nos olvidamos de la omnisciencia, omnipresencia y omnipotencia de Dios (esto es, Su conocimiento pleno, Su presencia en todo lugar, y Su poder absoluto), nuestras vidas pierden todo sentido. Nos alejamos no tan sólo de Dios sino también de todos los que nos rodean. Edmund Burke dijo: “Todo lo que separa al hombre de Dios, separa al hombre del hombre”. ¿Y cuál es la solución? Debemos crear conciencia de que somos sencillamente “hechura suya”, obras del Creador. Debemos tener en mente Su gloria y esplendor, recordar lo que ha hecho por nosotros, y analizar nuestro lugar en Su plan eterno. La fiesta bíblica de Sucot (Tabernáculos) nos provee el momento ideal para recordar y asombrarnos de Su ilimitada grandeza.

SUCOT: RECORDATORIO DE LA MAJESTAD DE DIOS

Cada una de las fiestas bíblicas judías nos enseñan algo singular y maravilloso acerca de nuestra relación con Dios, nuestro creador, sustentador y proveedor: Dios nos salva = La Pascua (Pésaj); Dios nos santifica = Primeros Frutos o Pentecostés (Shavuot); Dios nos provee = Tabernáculos (Sucot); Dios nos llama = Trompetas (Rosh HaShaná); Dios nos perdona = Expiación (Yom Kipur); Dios nos dirige por Su Palabra = El gozo en la Ley de Dios (Simjat Torá).

Es un honor vivir en Israel donde el pueblo siempre conmemora Sucot. Los símbolos de Sucot siempre me conducen a la presencia de Dios en una manera fresca y nueva. Al enfrentarme ante la grandeza de Dios, obtengo conciencia de mi fragilidad y dependencia de Él.

¿QUÉ ES SUCOT?

La descripción de esta fiesta puede ser hallada en varios lugares en la Biblia. Los más destacados versos son: Lev. 23:34-43, Deut. 16:13-15 y Núm. 29:12-40. Por favor, tome un momento para leer estos pasajes.

La fiesta de los Tabernáculos es una fiesta otoñal que se extiende a lo largo de una semana. Ocurre durante el mes del calendario hebreo de Tishri, lo que comúnmente cae durante septiembre u octubre según nuestro calendario romano. Consiste de dos elementos principales, los cuales proveen una gran lección para nosotros:

1. La construcción de tabernáculos o cabañas (sucot en plural, y sucá en el singular).

2. Ofrendas y holocaustos.

Esta fiesta conmemora los días de peregrinación del pueblo judío a través del desierto en camino hacia la Tierra Prometida luego de haber salido de Egipto. A pesar de que caminaron por espacio de 40 años como consecuencia de su desobediencia, Dios se mantuvo continuamente con ellos; les protegía y les suplía a sus necesidades. Dios les ordenó que, luego de entrar a la Tierra Prometida, deberían celebrar anualmente la fiesta de Sucot. Cada familia debería construir un tabernáculo hecho de ramas de árboles y vivir en él durante esa semana para recordar la presencia de Dios y Su fidelidad como protector y proveedor de Su pueblo.

La fiesta de los Tabernáculos, una de las siete fiestas levíticas, parece ser la única fiesta bíblica que no tiene cumplimiento directo o paralelo en el Nuevo Testamento. Mientras que las demás fiestas bíblicas tienen algún tipo o grado de cumplimiento en la vida del creyente, esta fiesta se encuentra envuelta en simbolismo y misterio profético, y sólo tendrá cumplimiento en el futuro (Zac. 14:16). El hecho de que muchos cristianos se interesen en la celebración de Sucot podría ser indicativo de los tiempos proféticos en que vivimos.

UN TIEMPO DE GOZO

Dios ordenó que la celebración de Sucot fuera una época de fiesta y de regocijo. Durante ésta y las demás celebraciones bíblicas, era prohibido todo tipo de trabajo de servidumbre  (Lev. 23:35), lo cual también implicaba olvidar las cargas y los problemas que los agobiaban.

Hoy día, los hombres judíos llevan sus ramas y cidros (frutas cítricas) a la sinagoga y los mecen con gozo delante de Dios, de acuerdo con Lev. 23:40. Amarran junto tres tipos de ramas, lo que llaman el lulav, compuesto por la palmera, el mirto y el sauce. La fruta que utilizan es un cítrico parecido al limón llamado cidro (en inglés, citron). De estos elementos podemos extraer unas enseñanzas espirituales basadas en sus características:

1. Espiritualmente, no debemos ser únicamente como la palmera, la cual produce fruto (obras), pero carece de fragancia (bendición espiritual). Todos conocemos personas que viven según la letra de la Ley, pero no demuestran amor ni compasión.

2. Tampoco debemos ser como el mirto, ya que posee fragancia, pero no produce fruto. Sabemos de personas tan “espirituales” que se olvidan de hacer el bien a su vecino. Podrían ser personas buenas, pero no demuestran ningún fruto duradero.

3. Tampoco deberíamos ser como el sauce, porque no produce fruto ni aroma. Esto nos habla de personas que son movidas por todo viento de doctrina, pero nunca saben dónde se encuentran espiritualmente. Por tal razón, nunca producen fruto.

4. Debemos ser como el cidro, el cual produce tanto fruto como fragancia. Éstos son los seguidores fieles que viven vidas balanceadas delante de Dios y de los hombres.

¡Esa es nuestra meta!

LA SUCÁ (LA CABAÑA)

Durante la época de Sucot, se observan pequeñas casetas o cabañas de todas clases en cada contorno de Jerusalén, ya sea en los patios o en los pequeños balcones de las casas. Estas viviendas temporeras las comienzan a construir el día luego de Yom Kippur, cuatro días antes de que se inicie la semana de Sucot.

La sucá (en su forma singular) es una pequeña cabaña cuyas paredes pueden ser hechas de cualquier material, pero el techo se construye con ramas de palmera. Se ponen las ramas intencionalmente de manera casual para poder visualizar las estrellas desde su interior. Por dentro, se decora con frutas colgando desde el techo porque Sucot es una fiesta de cosecha, y celebra el recogido de los frutos de la tierra (Lev. 23:39). Es por esta razón que Sucot, o la Fiesta de los Tabernáculos, puede ser interpretada como una fiesta profética de los tiempos finales. Los niños, también, disfrutan decorando el interior de la sucá con adornos de gran colorido y cuadros de escenas bíblicas.

Por una semana, la familia se reúne en la sucá para comer, cantar y regocijarse. Algunas familias más religiosas pasan el tiempo descansando y posiblemente durmiendo allí. Se conversa y se medita sobre las habitaciones temporeras que utilizaron los hijos de Israel durante su peregrinación por el desierto luego de obtener su libertad del dominio egipcio. Como cristianos, podemos celebrar la redención que hizo Dios para librarnos de la esclavitud al pecado y nos condujo a la libertad en Su Reino. Esto representa un momento de gran celebración.

Cada año mi familia construye una sucá en el balcón de nuestra casa. Preparamos y decoramos la cabañita con gran entusiasmo. Cada noche cenamos en la sucá y narramos la historia de cómo Dios cuidó y proveyó a Sus hijos en el desierto. Analizamos las maneras en que Dios provee a nuestras propias necesidades, y cantamos cánticos de alabanza a Dios, tal como lo hacen  nuestros vecinos. A medida que la brisa se mueve por las frágiles ramas de nuestro techo, podemos ver el destello de alguna que otra estrella. Cada año aprendemos más acerca de Dios y Sus maravillas con nosotros. Esto es más que el ejercicio de un simple intercambio cultural o histórico. Es una experiencia bíblica que sirve para enseñarnos más acerca de Dios.

¿QUÉ PODEMOS APRENDER POR MEDIO DE SUCOT?

Lección 1: Todos somos peregrinos

Desde los días de nuestro padre Abraham, los hijos de Dios hemos sido extranjeros y peregrinos en esta tierra (1 Ped. 2:11). Dios sabe que resulta muy peligroso cuando nos aferramos a las cosas y comodidades de este mundo, y por eso quiere que vivamos siempre como peregrinos.

Las comodidades también representaban un peligro para el pueblo judío. Seguramente, esa es la razón por la cual Dios ordenó que el pueblo judío celebrara la Fiesta de Tabernáculos cada año durante una semana, y que éste sería un “estatuto perpetuo” (Lev. 23:41). Dios les instruyó que recordaran cómo habían vivido en tabernáculos para que se cuidaran de no aferrarse a las riquezas cuando llegaran a la Tierra Prometida.

Como peregrinos en esta tierra, debemos aprender a no aferrarnos a nuestras pertenencias. Esto es algo muy difícil de lograr en un mundo tan materialista como el nuestro. Inicialmente, las “cosas” se convierten en nuestros ídolos o dioses, y finalmente nuestras posesiones se adueñan de nosotros.

Los cristianos debemos aprender a vivir como si esta vida fuera simplemente temporera. Nosotros, también, estamos en camino a una Tierra Prometida por la eternidad. Necesitamos procurar primeramente el reino de Dios y su justicia, y no las comodidades de este mundo. A medida que procuramos las cosas del Reino, Dios proveerá para nuestras necesidades materiales (Lucas 12:31).

Mientras los israelitas vagaban por el desierto, todos se encontraban en un mismo plano social, todos vivían en tiendas, los ricos y los pobres por igual. En el libro de Deuteronomio encontramos mención de que las personas vivían en tiendas. Luego, cuando el pueblo de Israel llegó a la Tierra Prometida, vemos menciones de tiendas y de casas. Más adelante, en los libros de los Reyes, se describe que la gente vivía en tiendas, casas y palacios. Sin embargo, durante la Fiesta de los Tabernáculos, TODOS son puestos al mismo nivel delante de Dios y ante su prójimo. Cada uno vive en su frágil sucá y considera la grandeza de Dios y no su posición social.

Casi todos hemos experimentado lo que siente un peregrino en tierras extrañas mientras realizamos algún viaje de negocios o de placer. Nos sentimos vulnerables a circunstancias fuera de nuestro propio control, y las pertenencias que llevamos son escasamente las mínimas para satisfacer las necesidades básicas. Cuando viajamos en grupo, ninguno lleva su “estatus social”; esas barreras desaparecen. Podemos establecer conversaciones y crear amistades que no se darían normalmente dentro de nuestra rutina diaria. Por esta razón, un peregrinaje anual en la sucá nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre la manera en que nos relacionamos con Dios y con nuestros semejantes.

Lección 2: Nuestra fe requiere flexibilidad

El tabernáculo es una estructura muy frágil. Es como una tienda o caseta de campaña que se puede poner o quitar en cuestión de un momento, y está propenso a las inclemencias del tiempo. De una manera similar, nuestras vidas deben estar propensas al soplo del viento del Espíritu Santo. Debemos ser susceptibles al mover y a las indicaciones de Dios. Debemos ser capaces de movernos cuando Dios se mueve. No obstante, la mayoría de los cristianos tienen intereses o ataduras que los incapacita para moverse cuando Dios se mueve.

En la Biblia podemos ver el desarrollo entre los conceptos de un tabernáculo (mishkán) y una casa (bayit) para Dios. Este asunto fue expuesto en la defensa que hizo Esteban antes de ser apedreado: “Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como había ordenado Dios…mas Salomón le edificó casa; si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano…” (Hechos 7:44, 47-48).

Ciertamente, una casa es más atractiva, cómoda y duradera para habitar que una tienda. Sin embargo, en una casa perdemos la flexibilidad de seguir la nube de Dios, perdemos la sensibilidad al movimiento del Espíritu y perdemos contacto íntimo con la creación y el Creador. La Biblia señala un tiempo futuro en que habrá una fe más pura y sencilla. El profeta Amós habla acerca de días en que el Tabernáculo de David será restaurado (Amós 9:11). Esa imagen del Tabernáculo, un lugar de adoración gloriosa y de una comunión íntima con Dios, ha tocado el corazón de miles de judíos y cristianos. Por otro lado, los salmos de David han sido fuente de inspiración para grandes movimientos de avivamiento a través de la historia, tanto entre judíos como cristianos. Es digno señalar que muchos de los recientes avivamientos cristianos se han llevado a cabo bajo carpas o tiendas semejantes al antiguo Tabernáculo de Dios.

A esto se refiere Juan cuando describe en Apocalipsis, “He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios” (Apoc. 21:3).

El Tabernáculo pudo haber sido una estructura poco atractiva a la vista común, pero fue allí donde la gloria de Dios se manifestaba ante los israelitas en una columna de humo y de fuego.  Desafortunadamente, a lo largo de la historia, los hombres han intercambiado una verdadera experiencia espiritual por una seguridad cómoda pero superficial.

Lección 3: Debemos recordar la fragilidad de nuestras propias vidas

Cuando primero se construye la sucá, las hojas de la palmera son verdes y frescas, pero al final de la semana las hojas se han secado. Mientras usted reposa dentro de su sucá, el viento mece las hojas sobre su cabeza, y algunas pequeñas partículas le caen a su alrededor. Esto trae a memoria el verso en Isaías 64:6 que dice, “…y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.”

El concepto de “casa” nos da una sensación de permanencia y autosuficiencia, y perdemos de vista la brevedad de la vida. Esta brevedad se puede captar mejor si aludimos a la pausa que hace un avión cuando hace escala de un lugar a otro, y los pasajeros pueden disfrutar de un corto receso antes de continuar su viaje. El asistente de vuelo anuncia que el momento en tierra será sólo por un breve instante. De esa manera, la cabaña o el tabernáculo nos habla de nuestra debilidad, que somos simplemente carne y hueso. A pesar de esta fragilidad, Dios es nuestro proveedor (Jehová Yiré), y debemos vivir siempre agradecidos. Su provisión es constante y Sus misericordias “nuevas son cada mañana”; grande es Su fidelidad (Lam. 3:23). Nada podemos hacer por nuestra propia cuenta.

Los autores del Nuevo Testamento a menudo se refieren al cuerpo como si fuera un tabernáculo. En 2 Pedro 1:13 y 14, la antigua traducción de Casiodoro de Reina al español utiliza la palabra “tabernáculo”, pero ésta es traducida como “cuerpo” en la revisión de 1960. En 2 Cor. 5:1 (versión de 1960), Pablo nos recuerda que “…si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos”.

Así como el tabernáculo, nuestra vida también es frágil y pronta a desaparecer. La vida es corta y efímera. Nuestra esperanza no debe ser puesta en lo que el mundo nos puede ofrecer, sino en lo que Dios ha provisto para capacitarnos a servirle en el presente, lo cual tiene promesa de una recompensa futura. Jesús dijo, “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; …voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:2, 3). Nuestra morada permanente está en la eternidad.

Ofrendas y sacrificios

El segundo elemento principal de Sucot, pocas veces mencionado en la actualidad, es el mandato de ofrecer ofrendas, sacrificios y holocaustos (Lev. 23:37-39 y Núm. 29:12-20). Dios le pidió al pueblo que hiciera ofrendas encendidas, holocaustos y ofrendas de granos, sacrificios y libaciones DIARIAMENTE durante toda la semana de Sucot. Esto tenía grandes implicaciones en términos de costo y tiempo.

¡Imagínese si tuviésemos que cumplir con estos requisitos diarios! ¿Lo haríamos? ¿Tenemos ese grado de compromiso con el Señor? ¿Estaríamos dispuestos a incurrir en tanto gasto, o encontraríamos alguna excusa para no hacerlo? Si es tan difícil cumplir con los mandatos de la ley, entonces ¿por qué Dios les requirió estos sacrificios?

El propósito fundamental para dichos sacrificios era purificar la persona de sus pecados y permitirle entrada delante de la presencia de Dios. Los requisitos eran muy exigentes. El principio básico era la obediencia. Dios les proveía el animal para el sacrificio, ¿pero estaba Su pueblo dispuesto a ponerlo sobre el altar? Para tomar ese paso, era necesario tener fe.

Sin la obediencia y la fe, los sacrificios carecían de valor. De nada valía el sacrificio si no representaba un verdadero arrepentimiento y un compromiso por intentar vivir una vida santa cada día. Mejor sería olvidarse totalmente del sacrificio si no se tenía la intención de ser obediente y fiel.

La fe sin obras es muerta

Estos principios también aplican al cristiano. Sin fe, la muerte expiatoria del Cordero de Dios carece de significado. No es suficiente conocer acerca de los hechos históricos de Su muerte. Si no nos apropiamos personalmente de Su poder redentor por la fe, entonces no podemos obtener la salvación prometida. Es regalo de Dios, pero lo tenemos que recibir y lo tenemos que vivir. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Ef. 2:8-9). Por otro lado, Santiago 2:17 aclara que, “…la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma”.

Esto último no expresa una contradicción, sino una especificación. Si nuestra fe no produce fruto por medio de las obras, entonces la fe no es verdadera fe, sino que está muerta. Son las obras producidas por la obediencia, aún de manera sacrificada, las que demuestran verdadera fe.

Sacrificar es dar, no tan sólo recibir

Otra lección que podemos aprender del mandato de sacrificar ofrendas y holocaustos se centra en lo que debemos darle al Señor. Muy frecuentemente vemos a cristianos enfocados en lo que pueden obtener de Dios, y no en lo que pueden dar. Verdaderamente, Dios bendice a medida que damos, pero la bendición que recibimos no debe ser nuestra motivación, sino el efecto natural de nuestro dar.

Sucot nos recuerda la soberanía y la majestad de Dios. También nos recuerda que le debemos honrar con nuestras ofrendas y devolverle a Dios de las múltiples provisiones y bendiciones que nos ha dado. El diezmo era un requisito de Dios (Mal. 3:10) aún antes de que se estableciera la Ley (Gén. 14:20; 28:22). Dios requiere de los cristianos más que simples ofrendas de grano o libaciones. Dios exige que le entreguemos nuestra vida. “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Rom. 12:1).

Tenemos muchísimo que darle al Señor:

– Dios nos dio la vida, y se la debemos devolver en servicio.

– Dios nos sostiene con dinero, alimento, ropa y albergue, de lo cual podemos devolverle para Su obra.

– Dios nos da talentos, los cuales podemos poner a la disposición de Dios para que los utilice.

– Dios nos ha dado Su salvación y Su amor, para que compartamos este mensaje con otros.

– Dios nos ha dado el fruto de Su Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza (Gál. 5:22).

Dios bendice, nosotros respondemos

Debemos producir fruto y fragancia espiritual, almacenar “tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen” (Mat. 6:20). Sin embargo, haremos tesoros en el cielo sólo si soltamos nuestros tesoros en la tierra.

Sucot es más que un momento para admirar los frutos de la creación. Es un momento en el cual nos damos cuenta de que también somos criaturas, parte de Su creación. Cosechamos nuestros propios frutos personales y espirituales de fe y celebramos la entrega de nuestras vidas en servicio a Dios.

El fallecido presidente John F. Kennedy dijo en su mensaje de inauguración en 1961, “Procura no lo que tu patria puede hacer por tí, sino lo que tú puedes hacer por tu patria”. Hoy día podemos decir, “Procura no lo que Dios puede hacer por tí, sino lo que tú puedes hacer para Dios.” El mensaje de Sucot es un compromiso total a Dios y a Su servicio.

El día después de Sucot se llama Simjat Torá, o el gozo en la Ley de Dios. En este día, el pueblo judío finaliza con la lectura de Deuteronomio 34 en su ciclo de lecturas bíblicas, y comienza nuevamente con Génesis 1. Esta es una celebración de gran regocijo porque la Palabra de Dios provee instrucción para vivir una vida justa y abundante delante de Él. Congregaciones enteras salen a las calles cantando y bailando en círculos alrededor de los rollos de la Torá. ¿Puede imaginarse el efecto que tendría si su propia congregación saliera a la calle y celebrara de esta manera con sus Biblias levantadas en alto? ¡La gente le haría muchas preguntas, y usted podría compartir con ellos acerca del gozo en servir al Dios de Israel!

¿Está listo a poner su vida en servicio a Dios? El Señor nos invita que hagamos de nuestra vida una celebración continua en gratitud y admiración de Su grandeza, mientras le servimos como ofrenda viva, santa y agradable a Él.

Construya su propia Sucá

Es realmente fácil y divertido construir una sucá. Podrá comenzar a construirla luego de que finalice Yom Kippur (Día de la Expiación). Aquí en Israel, algunos judíos devotos comienzan a construir su sucá tan pronto desaparece el sol luego de Yom Kippur, o sea, cuatro días antes de Sucot.

Debido a que la sucá es una estructura sencilla y temporera, puede utilizar materiales muy económicos. Podrá utilizar 4 palos de madera de 2 X 2 para formar el marco del techo, y 4 palos más para las cuatro esquinas de la cabañita. Todos deben medir como 8 pies de largo (ó 2.5 metros). Podrá cubrir el techo con unas tablitas que sostengan las ramas de palma o de algún otro árbol frondoso. Para rellenar las paredes de su sucá, puede utilizar telas de cualquier clase, sábanas, paneles livianos de cartón, “plywood”, etc. Sólo se necesita cerrar tres lados de la sucá, porque el cuarto lado se cubre con una cortina que hace las veces de una puerta. Recomendamos una construcción cuadrada de siete a ocho pies (2.5 metros), porque debe ser suficientemente grande para acomodar a su familia y sus amistades en el interior.

Se supone que la sucá sea fácil tanto para construir como para reparar, en caso de que surjan algunos vientos. Construya primero el cuadro del techo mientras esté todavía en el suelo. Cruce el cuadro del techo con varias tablitas que sostendrán las ramas y luego coloque los palos a cada esquina con clavos u otro mecanismo seguro. Con la ayuda de un amigo, vire el marco y póngalo de pie. Si desea, puede insertar los cuatro palos de esquina en bloques de cemento para sostenerlos más firmemente, o unir las patas en su base con otros tres palos de madera por las tres paredes principales. También puede aprovechar una estructura existente, y construir su sucá contra esa pared.

Cuando ya esté listo el marco, puede colocarle las paredes del material que escogió utilizando clavos o tachuelas, y ponga la cortina que le servirá de puerta. Finalmente, eche las ramas sobre las tablas que cruzan el techo, pero no ponga tantas que impidan ver las estrellas a través de ellas.

 

Puede decorar el interior de la sucá a su gusto. Muchas personas amueblan su cabaña con una mesa y sillas para que parezca una sala o un comedor. Puede colocar textos bíblicos en las paredes o dibujos que ilustren historias bíblicas. También puede colgar frutas y decoraciones coloridas desde el techo o por las paredes. Use su imaginación, y permita que los niños participen en la decoración.

Cuando todo esté terminado, lo que resta es sentarse a disfrutar su obra de arte con su familia y sus amistades, y así regocijarse juntos en el Señor. Sirva una comida en la sucá, o duerma allí una noche. ¡Será una experiencia inolvidable y grandemente bendecida!

(Traducido por Teri S. Riddering)

 

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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8 respuestas a LECCIONES SOBRE SUCOT – LA FIESTA DE LOS TABERNÁCULOS

  1. BILIN 50 dijo:

    Para aclaración, No son FIESTAS JUDIAS. Dios le habló a Moshé (Moises), que se los transmitiera a los Israelitas. Hay tiempos específicos que debemos celebrar como FIESTAS SAGRADAS para Dios (HASHEM). EL DIOS DE ABRAHAM, DE ISAAC Y DE JACON. Por ende, son FIESTAS para TODO ISRAEL. Por medio de Jesus (YESHUA) estamos injertados en la ciudanía de Israel como dice en Efesios 2:11-13:
    11 Por lo tanto, recuerden ustedes los *gentiles de nacimiento —los que son llamados «incircuncisos» por aquellos que se llaman «de la *circuncisión», la cual se hace en el cuerpo por mano humana—,12 recuerden que en ese entonces ustedes estaban separados de Cristo (Yeshua), excluidos de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. 13 Pero ahora en Cristo Jesús, a ustedes que antes estaban lejos, Dios los ha acercado mediante la sangre de Cristo. En Zacarías 16 especifíca una profecía para celebrar y adorar al Rey en las Fiestas de las Enramadas, Sukot u otro termino que se utiliza Fiesta de los Tabernaculos en Jerusalem. Además, aparece lo que le va a suceder y a las personas o naciones que no celebren esta Fiesta.
    En Zacarías 14: 16-19;
    16 »Entonces los sobrevivientes de todas las naciones que atacaron a Jerusalén subirán año tras año para adorar al Rey, al Señor*Todopoderoso, y para celebrar la fiesta de las *Enramadas. 17 Si alguno de los pueblos de la tierra no sube a Jerusalén para adorar al Rey, al Señor Todopoderoso, tampoco recibirá lluvia. 18 Y si el pueblo egipcio no sube ni participa, tampoco recibirá lluvia. El Señor enviará una plaga para castigar a las naciones que no suban a celebrar la fiesta de las Enramadas. 19 ¡Así será castigado Egipto, y todas las naciones que no suban a celebrar la fiesta de las Enramadas!.
    Y del Sabado (Shabbat) dice en Isaías 66: 20-23:
    23 Sucederá que de una luna nueva a otra (Calendario del Señor), y de un *sábado a otro (Shabbat a Shabbat), toda la humanidad vendrá a postrarse ante mí —dice el Señor—

    Entonces, todo el pueblo Cristiano y el no Cristiano debería de comenzar a entender y celebrar todas las Fiestas del Señor ya que es una sombra de lo que viene. ALLELUYAH !!!!!!!

  2. BILIN 50 dijo:

     Mateo 22 (NVI) El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán.

    Juan 4: 22 Ahora ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación proviene de los judíos. 23 Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad,[d] porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. 24 Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad.

    Miqueas 4: En los últimos días, el monte del templo del Señor será puesto sobre la cumbre de las montañas y elevado por encima de las colinas.Entonces los pueblos marcharán hacia ella, 2 y muchas naciones se acercarán, diciendo:«Vengan, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob. Dios mismo nos instruirá en sus *caminos, y así andaremos en sus sendas.» Porque de *Sión viene la instrucción; de Jerusalén, la palabra del Señor.
    Al igual menciona textos similares en Isaias 2:3 y Zacarias 8:22.

  3. Manuel fajardo dijo:

    Gran enseñanza, seguire conociendo sobre las verdaderas fiestas que como seguidores de cristo debemos celebrar..

  4. Oscar Armando Lainez Arambú dijo:

    Hace algún tiempo que deseaba una explicación como esta, gracias a Dios. Por favor podría publicar también sobre las pascua y pentecostes.

  5. Katty Rivero dijo:

    Excelente información

  6. A Eddie Calvete dijo:

    Es una experiencia ; haber leido este documento ; mas que palabras es un momemto real una vivencia de o que ocurrio ; lo pude disfrutar y seria muy importante CLAMAR A JEHOVA ; para que la humanidad pasara esta experiencia y no solo un dia ; SIEMPRE ESPIRITUALMENTE ; SERIA SION EN ESTE PLANETA !!!

  7. Zaida Remigio Zuloaga dijo:

    Dios lo bendiga por su enseñanza, quiero también hacer esta fiesta, si celebramos la navidad que es costumbre Católica Romana, porque no celebrar las fiestas biblicas que Dios dispuso al pueblo.

  8. azucena dijo:

    buen dia gracias por el estudio .al terminar la fiesta que se hace con las hojas de palmeras pliz que es lo correcto gracias

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