EL LIBRE ALBEDRIO -2-

 EL CONCEPTO HUMANISTA RELIGIOSO

Roger Smalling, D.Min

Hay dos formas de Humanismo: secular y religioso. Ambas formas suponen que el libre albedrío del hombre es autónomo. Según el humanismo, la voluntad es la facultad que gobierna en la naturaleza humana, independiente de toda influencia fuera de si misma. Si las respectivas partes de la naturaleza humana fueran un tren, los humanistas identificarían a la voluntad como la locomotora, es decir, como la fuerza impulsadora de la naturaleza humana que arrastra las otras facultades por su poder autónomo.

Ambas formas de humanismo llegan a la suposición de la autonomía a partir de diferentes enfoques.  El humanista secular sostiene la autonomía simplemente porque él cree que no hay Dios. Para él, la única búsqueda que vale la pena es la gloria del hombre porque no hay nada más supremo.

Estas suposiciones invaden la cultura moderna. En los filmes, el héroe alcanza la victoria por la fuerza de su voluntad. Aún sus defectos, los tiene bajo control. El poder de la mente para controlar la realidad se difunde en la ciencia ficción. El mensaje es claro: el potencial del hombre es ilimitado. Solo tiene que penetrar en las profundidades de su propio ser y liberar la bondad y el poder que están escondidos allí, y la victoria será suya. Para los propósitos de este estudio, el humanismo secular nos preocupa poco porque es ateísta. Estamos más preocupados por el humanismo religioso debido a su actual influencia insidiosa entre los evangélicos. Más errores teológicos resultan por un concepto errado del libre albedrío que cualquier otra enseñanza. Errores acerca de Dios resultan de frecuentemente de los falsos conceptos acerca del hombre mismo. La gente prefiere cambiar a Dios que a sí mismo.

Para el humanista religioso, la voluntad es como un terreno especial, el cual Dios no pisa. Se supone que es una contradicción decir que la voluntad es “libre” al menos que esté exenta del control divino. Una enseñanza común es: “Dios no infringe nuestro libre albedrío” .

El humanismo secular considera la voluntad humana como moralmente neutral. Según ellos, los recién nacidos tienen su mente como una pizarra en blanco. Por tanto, el medio ambiente y la influencia de los padres explican el comportamiento humano, no las tendencias innatas.

Debido a la doctrina de la caída de Adán, los humanistas religiosos tienen dificultad en sostener el punto de vista que considera la voluntad del hombre como moralmente neutral. Sin embargo, ellos se aproximan a este concepto diciendo que el hombre nace con una “predisposición” hacia el pecado, pero que no está dominado por este. De esta forma ellos acomodan la enseñanza bíblica sobre el pecado con la suposición básica de autonomía.

La Biblia refuta esta noción con muchos textos como Romanos 3:12,
“No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.”  Esta es la razón por la que el legalismo entre los Cristianos es tan despreciable. Tal como una flor cuya belleza nos impacta, el legalismo puede impresionarnos al principio. Pero luego nos damos cuenta que las raíces están alimentándose del estiércol de las suposiciones humanistas.

LA FUENTE DE LAS SUPOSICIONES

La suposición de autonomía es instintiva para la naturaleza humana carnal. La caída de Adán programó a la naturaleza humana para que se presuponer su propia autonomía. Después de todo, conseguir la autonomía fue la idea central que estuvo detrás la rebeldía de Adán. La caída no solamente produjo el pecado, sino un conjunto de engaños con respecto a la rectitud del hombre y su poder para producirla. Esta es la razón por la que todas las religiones, excepto la Cristiandad bíblica, son sistemas que enseñan salvación por méritos propios.

La Influencia Del Humanismo Religioso En Los Círculos Evangélicos.

No debe sorprendernos el hecho de que, entre la influencia de la cultura moderna y las tendencias de la naturaleza humana, el humanismo religioso haya invadido grandes sectores de la Cristiandad. Como resultado ha crecido una teología completa que lo defiende.

Algunos argumentos suenan razonables hasta que los examinamos más de cerca. Hoy en día es importante que los obreros cristianos estén enterados de estos argumentos y que sepan como refutarlos de tal forma que los creyentes tengan una fe sana.

Argumentos Del Humanista Religioso.

Error Uno: Suponer que los mandatos y las exhortaciones de la Biblia indican que tenemos la capacidad de obedecerlos.
Este error da por sentado que la responsabilidad prueba la capacidad. Se suele escuchar: “Dios nunca le ordenaría a una persona hacer lo que no puede” o “Dios nunca le diría a una persona que se arrepienta y crea si no puede hacerlo.”

Igual sería decir que un deudor no es responsable de su deuda al menos que pueda pagarla. Como indicamos en el capítulo anterior, la responsabilidad del hombre está fundamentada en su estatus como imagen de Dios, y no en sus capacidades morales actuales. Dios nunca bajará sus estándares de santidad sólo porque Su imagen cayó en pecado.

La incapacidad del hombre siempre viene de su propia corrupción, y no de una orden sin razón de su Creador.

¿Por qué Dios le dio la ley a Moisés? ¿Realmente esperaba Dios que los judíos la cumplieran? ¿Supuso Él que ellos podrían cumplirla?

En Romanos 3 encontramos dos razones por las que Dios dio los mandamientos al hombre y ninguna tiene que ver con probar el libre albedrío moral. Estas son:
A. Vindicar la justicia de Dios.
B. Exponer la iniquidad del hombre.

Rom. 3:5-6&20

5 Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (Hablo como hombre). 6 En ninguna manera; de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al mundo?…

20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.”

Aún más dura es la declaración de Pablo en Romanos 8:7 cuando nos dice que la mente carnal es incapaz de someterse a la ley de Dios. Si la voluntad es parte de la mente, entonces estamos forzados a concluir que el hombre caído, sin gracia, no es capaz de escoger someterse a Dios.

Ro. 8:7 “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden.”

Para resumir, Pablo está diciendo que el Antiguo Testamento en su totalidad fue dado para probar que el hombre no era capaz de obedecer a Dios. Por tanto, no tiene sentido citar el Antiguo Testamento para probar el libre albedrío.

Error dos: Suponer que los mandatos de arrepentirnos y creer no tienen sentido al menos que el hombre pudiera obedecerlos.
Estos mandatos son parte de la Ley tanto como otros. El hombre caído es igualmente incapaz de obedecerlos sin la gracia de Dios.

Error tres: Suponer que la predeterminación de la voluntad contradice la libertad.
Esta objeción supone que la voluntad es moralmente neutral, ni buena ni mala. Si fuera así, tendríamos que decir que la voluntad de Dios no es libre, al igual que las voluntades de Cristo, de los ángeles y de los creyentes que están en el cielo, puesto que ellos están predeterminados para el bien solamente.

Así mismo, tendríamos que decir que los demonios no son responsables de sus acciones porque sus voluntades están totalmente determinadas para el mal.

Error cuatro: Confundir la libertad natural con la libertad moral.
Escoger nuestro desayuno o qué carro comprar cae dentro del dominio de la libertad natural.
La conversión a Cristo, aunque es una experiencia espiritual única sin precedentes en el mundo natural, difícilmente la podemos igualar a un menú. Escoger un carro no involucra rendir el ego a una Autoridad Suprema. Comparar el milagro de la conversión con la libertad natural no es apropiado.

Error cinco: Suponer que Dios no “viola” el libre albedrío del hombre.
Eso es correcto.
Él no lo hace. Si Dios fuera a posesionarse de la voluntad de una persona y a doblegarla por la fuerza física directa, sería una “violación.” No es una “violación” de la voluntad cambiar la naturaleza interior de la persona para generar nuevas percepciones y deseos.

Error seis: Suponer que el libre albedrío es esencial para la imagen de Dios.
Algunos maestros afirman que el estatus del hombre como imagen de Dios debe incluir el libre albedrío moral. Si Dios es “libre,” entonces el hombre debe ser “libre” también.

Esta afirmación confunde “libre” con “autónomo” o “sin causa.” Dios es el único Ser autónomo y sin causa en el universo. Es una contradicción decir que el hombre es una creación de Dios y luego afirmar que la voluntad del hombre es sin causa o autónoma.

La Biblia muestra que el hombre es todavía la imagen de Dios a pesar de la caída. Además, en cualquier parte de la Biblia se muestra que la naturaleza total del hombre está sujeta al pecado.

Aparentemente los escritores bíblicos no vieron una conexión necesaria entre el libre albedrío y la “imagen de Dios.”

Resumen
La suposición básica del hombre caído, sobre sí mismo, es que es autónomo. Esta suposición resulta en dos formas de humanismo, el secular y el religioso. Mientras el secular presenta un desafío que es de dominio público, el religioso es aún más insidioso. Los efectos devastadores de este modo de pensar llevan al legalismo, liberalismo y otros errores teológicos. Los cristianos necesitamos conocer los argumentos de los humanistas religiosos y cómo refutarlos.

La voluntad nunca es autónoma de Dios ni de la persona misma. Cuando el hombre cayó en pecado, perdió la capacidad para querer o hacer algo para convertirse a sí mismo o someterse a la autoridad de Dios. No obstante, el hombre no perdió su responsabilidad ante Dios.
Por Este Ensayo Hemos Aprendido Lo Siguiente:

1.La voluntad o albedrío es la facultad mental que tiene el hombre, según la cual él escoge de acuerdo a su propia naturaleza.
2. La libertad moral de la voluntad y la santidad están inseparablemente unidas, como en Dios.
3. La voluntad no es el factor gobernante en el hombre. Su naturaleza lo es.
4.El hombre es esencialmente la imagen de Dios, caído o no. Como tal, su responsabilidad para obedecer a Dios se mantiene, incluso si su voluntad está todavía cautiva al pecado.
5.Dios es perfectamente justo cuando ordena al pecador hacer lo que no puede.
6.La Escritura y la razón requieren que nosotros rechacemos cualquier definición de libre albedrío que involucre la noción de autonomía.
El hombre caído invariablemente supone que es autónomo. Esto significa que él piensa que su voluntad es libre de Dios y libre de cualquier causa más allá de él mismo, como si él fuera un dios.

Todas las formas de humanismo, religioso o secular, provienen del error de la autonomía.

Los mandatos y las exhortaciones de la Biblia no prueban el libre albedrío moral.

La predeterminación de la voluntad no contradice la idea de libertad.
La libertad natural de la voluntad no prueba la libertad moral.
La influencia de Dios en la naturaleza del hombre para cambiar la dirección de su voluntad no es una violación del libre albedrío.

PRESUPOSICIONES SOBRE  LIBRE ALBEDRIO

BIBLIA

HUMANISMO

Libertad significa santidad (Ro.6)

Libertad significa neutralidad

Los mandamientos divinos comprueban la santidad de Dios y la incapacidad del hombre. (Ro.3:4,28)

Los mandamientos divinos sirven para comprobar el libre albedrío.

Desde la caída de Adán, Dios manda al hombre hacer cosas que no puede cumplir. (Ro.8:7)

Dios nunca manda al hombre hacer lo que no puede hacer.

Responsabilidad moral se basa en la autoridad de Dios y la imagen de Dios en el hombre. (1Pet.1:16; Ge.1:27)

Responsabilidad moral se basa en una capacidad del hombre para cumplir.

Dios facilita la voluntad por Su gracia. Ro.8:28)

Dios nunca interfiere con la voluntad humana.

A muchos de los que disfrutaron de este ensayo, también les gustó nuestro libro, Si, Jesús .

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
Esta entrada fue publicada en Soberania de Dios. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a EL LIBRE ALBEDRIO -2-

  1. Rolando dijo:

    Esclavo del pecado o esclavo de la justicia, sin Cristo o en él, las dos únicas realidades.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.