EL CULTO RACIONAL COMO CULTO VERDADERO
Vicente Quiñones Aponte (Del libro “Los perro estarán afuera”)
«… que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta» (Romanos 12:1-2).
El verso de encabezamiento nos presenta como la Palabra de Dios nos enseña que el culto a Dios debe rendírsele con entendimiento y razón. O sea, un culto con conocimiento de lo que estamos haciendo. Y nos preguntamos: ¿por qué es necesario que el culto a Dios sea racional? Cuando estudiamos las Escrituras vemos que Dios mismo estableció los pasos o protocolo para rendirle culto. En los libros de Éxodo, Levítico, Números, se relata como Dios usó a su siervo Moisés para establecer el culto conforme a su voluntad y en un orden racional. Todos los objetos y ceremonias tenían un significado espiritual. Por esto, el culto es racional, pues tiene una razón de ser y cada parte tiene su significado. Si estudiamos el tabernáculo notaremos que cada mueble o utensilio tiene una función específica en el culto a Dios. Aunque el tabernáculo y sus utensilios son parte de las ordenanzas y culto que Dios dio a la nación de los israelitas, en ellos se encierran enseñanzas espirituales para los creyentes que se han acogido a la Gracia de Dios por medio de Jesucristo. Cada objeto o utensilio lleva en sí un mensaje espiritual. El tabernáculo y sus utensilios nos hablan del carácter y la santidad de Dios y de cómo el hombre debe acercarse a Dios para tener comunión con El.
El hombre debe estar consciente de donde está parado (su posición de pecador), de ante quién está parado (al Santo Dios creador de todas las cosas) y de por medio de quién tiene acceso a Dios (Jesucristo nuestro Salvador y Sumo Sacerdote). Debemos acercarnos a Dios con confianza en la mediación de Jesucristo, pero a la vez con temor reverencial a la Santidad de Dios. No debemos permitir el exceso de confianza pues puede llevarnos a una aptitud profana ante Dios, como ocurrió con Esaú («no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura” (Hebreos 12:16). Esaú tuvo por poco lo que Dios le puso en sus manos (la primogenitura). De esta forma se constituyó en profano pues no discernió, ni consideró, ni le dio valor a lo que Dios le dio. El tabernáculo también nos habla de cómo y por qué Jesucristo es el único mediador y el único camino al Padre Celestial.
Por otra parte, el razonamiento es necesario para que podamos discernir las cosas que son de Dios y las que no lo son. La misma Palabra de Dios nos dice: «Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo» (1 Juan 4:1). No podemos decir «Amén» a todo lo que oímos, movidos por las emociones. La Escritura y el testimonio del Espíritu Santo en nuestros corazones deben siempre servirnos para discernir antes de decir «Amén». En el culto racional y verdadero debe haber discernimiento entre lo santo y lo profano («para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio..» Levítico 10:10). En el verso anterior a éste (Levítico 10:9) Dios le daba instrucciones a Aarón y sus hijos, por medio de Moisés, de cómo debían comportarse en el Santuario y específicamente le menciona que no deben beber vino ni sidra para que con sus sentidos claros puedan, como dice el verso 10, “discernir entre lo santo y lo profano, entre lo inmundo y lo limpio”.


. Maria Luisa Casillas Alonso yo soy nueva en el Evangelio pero estoy interesada en aprender sobré todo la verdad porque quiero enseñarles a mí familia que conozcan quien es el que salva, quien fue a la cruz ❌ del calvario por nuestros pecados quien sufrió todo ese sacrificio por nosotros Nuestro Señor Jesucristo, no ningún santo ni ninguna virgen dieron la vida por nosotros para limpiarnos de nuestros pecados quiero ablarle a aquellos que están siegos como yo estuve un día, pero por la gracia de Dios me ablo un ciervo 🦌 de Dios y aquí estoy con hambre y sed de conocer la verdad lluvia de bendiciones y saludos