UN DISCURSO QUE NADIE QUIERE ESCUCHAR

Mario E. Fumero

En la época electoral es común escuchar discursos prometiendo un cambio, prosperidad, soluciones, y un largo etcétera de palabras que alientan falsas esperanzas en medio de un mundo en crisis. Son pocos, por no decir casi nadie, los que dan un mensaje realista frente a la situación actual del país. ¿Y por qué el  discurso de los políticos apela a las promesas fantásticas? Porque si se dice la verdad y se toman medidas realistas, nadie, absolutamente nadie votaría por ese candidato, porque todos queremos mejorar, y nadie quiere renunciar a sus mejoras, aunque estas sean necesarias para salvar al país del caos. A los políticos le ocurre lo mismo que a los predicadores de la prosperidad, ofrecen un futuro maravilloso, sin aceptar que la situación mundial y nacional ira de mal en peor, y cualquier medidas correctivas sería un «sacrificio» que nadie quiere aceptar, pero la gente no quiere sacrificio, lo que quiere es prosperidad.

Os ilustro el discurso que a nadie le gustaría escuchar : «Vivimos tiempos de déficit económico y de crisis mundial. No cabe duda que estamos endeudados, que el hambre nos amenaza, y que la corrupción ha devorado las arcas del Estado. Por lo tanto, prometo que de ser electo tomaré medidas radicales para reducir el déficit del Estado. Para ello, eliminaremos algunos feriados, solo podremos salir a flote si trabajamos y producimos más. Reduciremos el Estado para reinvertir esos recursos en las mejoras sociales. Exigiremos a todos los gremios que tienen estatutos, responsabilidad, y no permitiremos grupos privilegiados, ni huelgas que afecten al pueblo, y en caso de una huelga justa deberán cubrir los servicios mínimo en aquellas áreas que se afecte la salud o educación de los hondureños. El que no trabaje le aplicaremos la regla de oro de la Palabra de Dios «que no coma» (2 Tesalonicenses 3:10). Fortaleceremos el bono 10,000 pero a cambio deberán desempeñar una labor comunal. Reduciremos el salario de todo los que ocupen puestos relevante y de confianza, comenzando por el congreso y terminando por la corte y el ejecutivo. Exigiremos a todos los empleados públicos que trabajen las ocho horas, y que la empresa privada sea responsable en compartir sus ganancias con sus empleados, siempre y cuando estos rinda una labor productiva. Nadie podrá tener un trabajo por influencias políticas o recomendación, sino por capacidad y honestidad. Exigiremos que los carro del Estado solo funcionen para los fines del gobierno. No se permitiremos el uso de vehículos del estado para fines personales. Podremos orden y nos apretaremos el cinturón todos. Deberemos ajustar nuestros recursos de acuerdo a nuestra realidad, de lo contrario le heredaremos a nuestros hijos una nación destruida».

Ahora os presento el discurso que todos desean escuchar: «Cuando sea electo les prometo mejorar las finanzas, darle mas días feriados y aumentarle el sueldo. Buscaremos que todos trabajen, y ayudaremos al pobre a salir de su pobreza con ayuda del Estado. Disminuiremos las horas de trabajo y aceptaremos todos las demandas sociales. Haremos carreteras y mejoras en la infraestructura. Haremos una educación bilingüe y aumentaremos el personal en el área de educación y salud. Reduciremos los impuestos y propondremos una reforma para crear un fortalecimiento de los ministerios. Nombraremos comisiones que planifiquen mejorar la capital y San Pedro Sula.  Haremos un estado prospero y seguro para la inversión».

Estimado lector, ¿Cuál de estos dos discursos quisieras escuchar?  Estoy seguro que todo aquel que de un discurso realista frente a la situación del país o el mundo no será electo, porque aunque vamos en retroceso en lo económico, nadie lo querrá aceptar. Un país endeudado, es un país atado, empobrecido y sin futuro. Solo podremos salir a flote de nuestra crisis económica si todos nos sacrificamos, producimos mas, y debemos menos. Esta es la ley más elemental de la economía y la que nos llevara la «prosperidad».

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2 Responses to UN DISCURSO QUE NADIE QUIERE ESCUCHAR

  1. Avatar de Israel Israel dice:

    Tengo 33 años, he ejercido el sufragió dos veces. En una ganó el candidato que elegí. Pero desde hace unos 10 años si me he detenido a escuchar algún discurso político quizás ha sido 1 ó dos minutos. Promesas fantásticas son las que ofrecen…..estamos HARTOS des como dicen tanta falsedad.

  2. Avatar de suahel suahel dice:

    hace tiempo un político dijo ( es mas fácil engañar al pueblo con grandes mentiras que con pequeñas promesas) ciertamente es así, prometen que acabaran con el hambre y la pobreza, que construirán viviendas para todos, pero siempre terminan ellos mas ricos y el pais mas pobre y endeudado. en nuestro país se acercan las elecciones presidenciales y la cantidad de promesas que hacen los dos candidatos son increíbles, y aunque los dos prometen la unidad de los residentes del país, viven insultando y ofendiendo a los que no simpatizan con ellos, que unidad. mateo 24 describe claramente el futuro que le espera al mundo entero, sin embargo aun hasta los pastores y predicadores profetizan un mundo lleno de prosperidad y felicidad lleno de puros cristianos ganados con la revelación dada por Dios a los nuevos apóstoles. lo increíble de todo esto es que muchos hermanos creen lo que ellos dicen, incluso las Iglesias que eren mas conservadoras. leamos mas la Biblia y dejemos de escuchar tanta fantasía humana y apostólica. Dios les bendiga

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