Una falsa doctrina que infecta como un virus mortal a las iglesias evangélicas
Por Héctor Castellanos Berlioz.
Esta es la sección más difícil de aprovechar , pues el larga y se debe leer solo como una fuente de información histórica de la música y la danza Judía, pero es muy necesario revisarla pues aquí descubrimos LA GRAN MENTIRA de los defensores de las Danzas Proféticas , sobre su supuesto origen en el antiguo Testamento, cuando estas solo son una “burda imitación” de las música y danza de los grupos judíos dispersos en varios periodos de la historia en muchos lugares , y la creación de su folklore nacional que hoy se usa tanto por judíos ortodoxos como por el resto del pueblo en la Israel actual y las poblaciones dispersas en muchos países, pero que nada tiene que ver con la iglesia de Cristo en el primer siglo o con nosotros hoy en día. Le recomiendo que lo lea con atención como una valiosa fuente de información.| LA DANZA SECULAR.
Concepto.
La danza o el baile, es una forma de arte en donde se utiliza el movimiento del cuerpo, usualmente con música, como una forma de expresión, de interacción social, con fines de entretenimiento, artístico o religioso. La danza, también es una forma de comunicación, ya que se usa el lenguaje no verbal entre los seres humanos, donde el bailarín o bailarina expresa sentimientos y emociones a través de sus movimientos y gestos. Se realiza mayormente con música, ya sea una canción, pieza musical o sonidos y que no tiene una duración específica, ya que puede durar segundo, minutos, u horas. Dentro de la danza existe la coreografía, que es el arte de crear danzas. La persona que crea coreografía, se le conoce como coreógrafo. La danza puede bailarse con un número variado de bailarines, que va desde solitario, en pareja o grupos, pero el número por lo general dependerá de la danza que se va a ejecutar y también de su objetivo, y en algunos casos más estructurados, de la idea del coreógrafo. Muchas formas tempranas de la música y la danza se han creado y realizado en conjunto. Este desarrollo ha continuado vinculado a través del tiempo con las formas de danza/música, tales como: vals, tango, disco, salsa, electrónica e hip-hop. Algunos géneros musicales tienen una forma de danza en paralelo, como la música barroca y danza barroca, mientras que otros, como la música clásica y ballet clásico, se han desarrollado por separado.
Aunque la danza es acompañada a menudo por la música, también pueden ser presentada de forma independiente o proporcionar su propio acompañamiento (Claqué). El género de música utilizada en la danza no necesariamente llevará el mismo estilo. También la danza puede llevarse a cabo sin la música, el bailarín se moverá con su propio ritmo o con el sugerido por el coreógrafo. Coreografía (literalmente «escritura de la danza», también llamada composición de la danza). De las palabras griegas «χορεία» (danza circular, corea) y «γραφή» (escritura). Es el arte de crear estructuras en las que suceden movimientos; el término composición también puede referirse a la navegación o conexión de estas estructuras de movimientos. La estructura de movimientos resultante también puede ser considerada como la coreografía. Las personas que crean la coreografía son llamados coreógrafos.
Los elementos (movimientos) y características específicas de una danza, se utilizan para elaborar una coreografía, y a partir de ellos pueden inventarse nuevos movimientos para crear nuevas coreografías. La coreografía también es utilizada situaciones especiales, como en la cinematografía, el teatro, musicales, conciertos, performances, eventos y presentaciones artísticas.
LA MÚSICA RELIGIOSA JUDIA. (SIN DANZAS).
Debemos decir ENFATICAMENTE que nunca se estableció en ninguno de los libros del pentateuco un “servicio de adoración CON NINGÚN TIPO DE DANZA” en el Tabernáculo, ni luego en el templo, los Levitas fueron apartados para las diferentes áreas del servicio exclusivo del Tabernáculo y el Templo, pero no se les asigno la función de “danzarines”. Por lo que nadie puede pretender que la danza era parte de los ritos del Santuario. Lo que podemos ver y entender es que como todo pueblo de la tierra los Judíos celebraban con música y danza sus fiestas populares, religiosas y aun los cultos a dioses paganos.
La música religiosa judía está compuesta principalmente por los cantos de la sinagoga. Esta música se basa en el antiguo estilo utilizado en el Templo de Jerusalén, donde, de acuerdo con la Mishná, la orquesta estaba compuesta por doce instrumentos y el coro por doce voces masculinas. Tras la destrucción del templo y la subsecuente diáspora del pueblo judío, en un primer momento se prohibió la música aunque, posteriormente, con la progresiva relajación de las costumbres, los poemas litúrgicos o piyyutim contribuyeron a dar forma definitiva al estilo. El cantor (hazzan) cantaba los piyyutim en base a melodías elegidas por el autor de los poemas o por él mismo, lo que fue conformando el repertorio musical de la sinagoga. Estas obras pueden conservar algunas frases de las escrituras, que recuerdan a los cánticos del templo, pero generalmente recibieron una fuerte influencia del país o de la época donde vivieron las distintas comunidades judías, no necesariamente en su esquema cultural actual, sino en relación a melodías populares antiguas.
UN ZEMER (en hebreo: זמירות, en plural zemirot), es un himno judío, cantado usualmente en idioma hebreo o arameo, pero a veces también en yidis o judeoespañol. La letra de muchos zemirot se ha tomado de poemas escritos por rabinos y sabios durante la Edad Media. Otros son anónimos, con letras populares que han pasado de generación en generación. El más conocido es aquel que se canta alrededor de la mesa en el sabbat y en otras fiestas judías. Algunos de los zemirot del sabbat son específicos de una hora del día, como aquellos para la cena del viernes, el almuerzo del sábado o la tercera comida del sábado justo antes del ocaso. En algunas ediciones del el sidur, el libro de oraciones judío, las letras de estos himnos están impresas tras una oración de apertura o kidush para cada comida. Otros zemirot son más genéricos y pueden cantarse con cualquier comida o en otras ocasiones sacras.
UN NIGUN (en hebreo: ניגון, en plural nigunim) es un canto religioso que se interpreta en grupo. Es música vocal a menudo sin ningún tipo de letra, con sonidos como bim-bim-bim o ai-ai-ai. A veces también se usan versos de la biblia u otros textos clásicos judíos en constante repetición. Musicalmente los nigunim son largas improvisaciones que pueden basarse en pasajes temáticos y en formas estilizadas. El nigum es especialmente usado por el judaísmo jasídico. Diferentes grupos jasídicos tienen sus propios nigunim a menudo compuestos por su rabino, que se cantan en grupo en fechas festivas. También hay nigunim para promover la meditación, llamados devekus o devekut, que normalmente son mucho más lentos y se cantan siempre sin letra. Baal Shem Tov, fundador del judaísmo jasídico , habla de los devekus nigunim como «canciones que trascienden sílabas y sonidos». Muchos nigunim atribuidos a él mismo se interpretan aún en nuestros días.
UN PIZMON (en plural pizmonim, en hebreo: פזמונים) es una canción o melodía judías tradicionales orientada a orar a Dios así como a describir ciertos aspectos de la enseñanza religiosa. Los pizmonin se cantan en rituales y festividades, como la circuncisión, el bar mitzvah, en las bodas y en otras ceremonias. Aunque están relacionados con los zemirot de los judíos asquenazíes, los pizmonin se asocian tradicionalmente con los sefaradíes del Próximo Oriente. La tradición más conocida los relaciona con los judíos de Alepo, si bien también existen en Iraq, donde estas canciones son conocidas como oraciones shbaִhoth, y en los países del norte de África. Los judíos de Grecia, Turquía y los Balcanes tienen cánticos parecidos en judeoespañol, relacionados con los festivales, que se conocen bajo el nombre genérico de coplas. Las letras de muchos pizmonin datan de la Edad Media, o de antes, y se basan a menudo en versículos de la Biblia. Algunos están tomados del tanakh, y otros fueron compuestos por poetas como Yehuda Halevi e Israel Najara de Gaza. Algunas melodías son muy antiguas, mientras otras pueden estar basadas en la música popular del Oriente Próximo, con letra compuesta ex profeso.
LOS BAQASHOT (también bakashot, en hebreo: שירת הבקשות) son colecciones de súplicas, cantos y plegarias que durante siglos han sido cantados cada sabbat, desde medianoche hasta el amanecer, por los sefaradíes de Alepo y otras comunidades. Normalmente se recitan durante los meses de invierno, cuando las noches son más largas. La costumbre de cantar baqashot se originó en España hacia los tiempos de la expulsión, pero su auge se produjo en los círculos de la cábala de Safed en el siglo XVI. Los baqashot evolucionaron posiblemente a partir de la tradición de elevar oraciones antes del amanecer y se difundió desde Safed gracias a los seguidores de Isaac Luria. Con la difusión de la doctrina cabalística de Safed, el canto del baqashot alcanzó a los países del Mediterráneo y se volvió costumbre en las comunidades de Marruecos, Túnez, Argelia, Rodas, Grecia, Yugoeslavia, Egipto, Turquía y Siria. También influenció a las comunidades italianas orientadas a la cábala en el siglo XVIII. Asimismo durante un tiempo fue corriente en las comunidades sefaradíes de Europa occidental como las de Ámsterdam o Londres. En el siglo XX, el baqashot se ha vuelto una práctica religiosa usual en varias comunidades de Jerusalén, como una forma de oración colectiva.
MÚSICA PROFANA JUDIA.
Desde los tiempos bíblicos la música y la danza han tenido un papel muy importante en la vida judía. La música secular o profana se ha nutrido al mismo tiempo de las fuentes tradicionales y de la influencia de los gentiles.
Música klezmer. En Europa oriental se inició alrededor del siglo XV por parte de los judíos asquenazíes una tradición de música judía secular llamada klezmer. Los músicos llamados kleyzmorim o kleyzmerim practican un repertorio destinado principalmente a los bailes de las bodas y otras celebraciones. Tradicionalmente las letras están escritas en yidis. Este legado musical continúa evolucionando en nuestros días.
MÚSICA SEFARADÍ. Música andalusí.
La música sefaradí es distintiva de esta comunidad judía proveniente en la Península Ibérica. Hay tres tipos de canciones sefaradíes: las canciones de actualidad y entretenimiento, el romance y las canciones espirituales o ceremoniales. Sus letras pueden estar escritas en hebreo (sobre todo las religiosas) y en judeoespañol. Tras la expulsión de los judíos de España y Portugal, esta música se propagó desde la Península Ibérica por Marruecos y a varias partes del Imperio otomano, como Turquía, Grecia, Jerusalén, los Balcanes y Egipto. También por parte de Hispanoamérica, como en la Argentina. La música sefaradí se adaptó a cada uno de estos lugares. Asimiló los tonos agudos del norte de África, incluyendo su típico ulular, los ritmos de los Balcanes, por ejemplo en compás de 9/8 y el modo turco maqam.
MÚSICA DE ISRAEL.
La música del estado de Israel está fuertemente influenciada por los judíos provenientes de más de 120 países, quienes han traído sus propias tradiciones musicales, haciendo de Israel un crisol cultural. La música de Israel combina elementos de la música oriental y occidental. Tiende a ser muy ecléctica pues recoge la amplia variedad de la música judía (enriquecida durante la diáspora) y las corrientes musicales contemporáneas, lo que puede llegar a combinar los cantos jasídicos y la tradición musical del Yemén, con la música pop, el hip hop y el heavy metal.
Ya desde 1920 se hicieron esfuerzos para crear un nuevo estilo de música hebrea, que tendiera lazos con los orígenes hebreros comunes y se diferenciara de la tradición europea. El compositor y crítico musical Menashe Ravina escribió en 1943, El gran cambio en nuestras vidas exige nuevos modos de expresión… y, al igual que en nuestro idioma regresamos a nuestro pasado histórico, así hemos cambiado nuestro oído para la música oriental… como expresión de nuestros sentimientos más íntimos”. Los jóvenes, los trabajadores y los grupos de los kibutz tuvieron un papel importante en el desarrollo musical antes y después del establecimiento del estado de Israel en 1948, y en la popularización de las canciones. Al principio se basaron en las melodías de sus países de origen o en la música tradicional judía escribiendo nuevas letras en hebreo. Las colonias judías vieron a la música como una forma de establecer una nueva identidad nacional y, en un plano netamente pragmático, como forma de enseñar hebreo a los nuevos miembros de la comunidad. La organización nacional de trabajadores, el Histadrut, creó una editorial musical que difundió libros de canciones y promovió el canto comunitario (שירה בציבור). Esta tradición continúa hasta nuestros días y es una característica de la cultura moderna de Israel.
El folklore de Israel, llamado «las canciones de la tierra de Israel» (en hebreo שירי ארץ ישראל), está orientado principalmente a ser interpretada en público por la audiencia en eventos sociales. Algunas son canciones infantiles, otras combinan el folklore de Europa con letras en hebreo y otras son canciones de amor, como Erev shel shoshanim. También existen canciones escritas por poetas como Naomi Shemer y Chaim Nachman Bialik, estas canciones tratan frecuentemente de los sueños y esperanzas del sionismo, y glorifican la vida de una juventud judía ideal que construye su hogar y defiende su patria. Un tema recurrente es Jerusalén y otras partes del Eretz Israel. Otras muestran rasgos de derecha o de izquierda y muchas muestran una temática socialista, derivada de las inclinaciones de los judíos de la diáspora. Son comunes las canciones patrióticas, la mayoría compuestas durante la guerra. Por lo general hablan de la camaradería entre soldados y la tragedia de morir en la batalla. Varias de ellas se interpretan en fechas conmemorativas de los muertos israelíes.
DANZA JUDIA.
La danza judía, basada en tradiciones bíblicas, ha sido muy utilizada como medio de expresión de la alegría u otras emociones comunitarias. Cada comunidad en la diáspora (Del hebreo גלות, galut (‘exilio’) o תפוצות, tefutsot (‘diásporas’). desarrolló sus propias tradiciones para las celebraciones de bodas y otros eventos significativos. Por ejemplo, para los judíos asquenazíes de Europa oriental las danzas, cuyos nombres corresponden a los distintos tipos de música klezmer, fueron un elemento básico de la celebración del shtetl, la ceremonia de bodas. La danza también se nutrió de elementos tradicionales y gentiles: «sin embargo, los judíos practican un expresivo lenguaje corporal que se diferencia ampliamente de los pueblos no-judíos vecinos, principalmente a través de movimientos de las manos y los brazos, con un intrincado juego de piernas a cargo de los hombres jóvenes». En general, en la mayoría de las comunidades religiosas, los hombres y las mujeres bailaban por separado.
Hasta aquí podemos ver que los judíos como pueblo desarrollaron sus celebraciones y fiestas populares y religiosas, con danzas en distintos periodos de su historia, pero que no surgen de la Tora, los libros proféticos o los libros poéticos en ordenanzas o leyes, sino como manifestaciones espontaneas de los hombres al celebrar con alegría.(Continúa)…
Fuentes: Wikipedia en español.

