Dr. Héctor Castellanos Berlioz.
PROFETA. (Persona que conjetura o predice hechos futuros por señales o indicios)
El término profeta proviene del lenguaje religioso y se refiere a una persona que sirve como intermediario entre la humanidad y la divinidad. Estrictamente hablando, un profeta es alguien que sostiene haber tenido una experiencia personal con Dios o con seres sobrenaturales, recibiendo de él/ellos la misión de comunicar sus revelaciones, hablando en su nombre a los seres humanos. Posee cualidades de intercesor por el pueblo delante de Dios y de mensajero de su palabra. Su carisma de interpretar la historia desde la perspectiva de Dios recibe el nombre de don de profecía. La palabra profeta deriva del griego προφήτης (profétes), cuyo significado etimológico es el de «mensajero», «portavoz» de otro.
Esta palabra fue usada por los traductores de la Biblia al griego como equivalente del hebreo נְבִיא (nabi´); de este modo pasó a tener un uso restringido para referirse a los profetas del judaísmo anterior a Jesús y a quienes, posteriormente, cumplieron una función profética en la iglesia cristiana. A través de la Vulgata la palabra profeta pasó al latín como prophēta y de allí a las lenguas románicas y germánicas.
Nótese que para el Tanaj judío, también se considera como profetas a otros personajes, desde Moisés hasta David, que aún sin encontrarse en la sección de libros proféticos, se encuentran en la sección llamada profetas anteriores.
Para los cristianos, Juan el Bautista es considerado el último profeta anterior a Jesús de Nazaret, quien además de sus otros atributos (Mesías, Salvador, Rey de reyes, Hijo de Dios, etc.), también es considerado el mayor Profeta. A partir de él, todos los cristianos se supone tienen una misión profética en la historia, y de hecho a muchos de ellos se les considera verdaderos profetas.

