ENVIADO POR : walteralmend@gmail.com
Hoy en día a través de los púlpitos se ha querido asentar sobre el fundamento bíblico, la ideología de la fusión entre política e Iglesia, cuando ambos reinos, bíblicamente deben estar separadas. Esto inclusive desde la época de Jesús de Nazaret, cuando la gente le vio como posible candidato a rey para que les libertase del imperio romano.
Pero las palabras en rojo en el Nuevo Testamento dejaron clara la diferencia que hace el Señor Jesucristo y da un giro al pensamiento de las multitudes y de los gobernantes que en ese momento se sintieron amenazados: “Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. —Jn. 18.36-37.
En el contexto muchos miles le seguían por esa motivación, por esa falsa esperanza de un reino físico que se asentaría sobre otro reino. No era fácil para las familias judías vivir décadas de flagelo, profundas heridas, tratos de injusticia y costosas extorsiones que les obligaban a pagar hasta el 70% de impuestos. Al ver a un joven que era seguido por miles, con poderes extraordinarios de convocatoria y persuasión y de humilde apariencia pero con mucha autoridad; se sintieron tentados a pensar que podría ser un rey y libertador competente ante los partidos del senado romano de aquel momento y así entonces, poder salir de tanta miseria en la que estaban sojuzgados. Pero, el mensaje y la misión del Dios encarnado eran diferentes, la forma en que veríamos la gloria del Hijo era diferente, su gobierno no era físico sino espiritual, su misión era sanar a los quebrantados, dar vista a los ciegos, anunciar libertad a los pecadores, su obra de redención abarcaría a muchos más que a un puñado, su salvación no era solo para unos cientos y no venía a mostrarse como el rey de una provincia sino de todas las naciones. Su reino jamás iba a ser destruido. “Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido. —Daniel 7:14


La Iglesia de Cristo metida en política, y cuando Jesús mintió, y cuando se quedo con los impuestos y cuando dejo sin comer a los pobres , y acaso es mentiroso el Señor, por favor acaso los mentirosos que no se arrepientan irán al cielo, mejor Prediquen para qué hallan miles de Saqueos y devuelvan lo Robado y 4 veces más a este país que es un caos donde no hay siquiera medicinas en los hospitales de Honduras
Raíz de todos los males, es el amor al dinero. Cristo Jesús fue claro en su palabra, todo aquel que no la ha leído creerá a toda tontería que se le predique desde un púlpito, como sucede hoy día. Yo estuve en una iglesia en donde el Pastor de la misma, nos pidió que apoyáramos a cierto candidato en las últimas elecciones, aquí en Guatemala y, la verdad es que no ganó, pero se alió con el partido ganador, sus comentarios en televisión dejaron mucho que desear y, por último, fue despedido por el mismo gobierno. Como queda entonces la demás gente cristiana evangélica por el testimonio de una persona. No hay que mezclar las cosas del mundo, con las de Dios, mucho cuidado que cada uno tendrá su paga por no obedecer a su palabra, que más clara no puede ser.