«LA DELINCUENCIA» BUSCANDO SUS RAICES -4- PADRES DESARMADOS

Padres PermisivosMario E. Fumero

El nuestro trabajo para rescatar a jóvenes víctimas de las drogas y pandillas, nos encontramos en un serio dilema, y es el hecho de que estos menores de edad son chantajeados, atraídos, seducidos por grupos antisociales, ya que la mayoría de ellos se encuentran dentro de lo que podemos denominar «grupo de riesgo».

Cuando los Padres vienen a nosotros, principalmente las madres solteras, a pedirnos que ayudemos a sacar a su hijo de la calle porque se fue con la pandilla, nosotros nos encontramos completamente desarmados para poder actuar, y lo único que le decimos a los padres es que acudan a la policía para que lo hagan volver a su casa. Quizás el consejo correcto sería que lo trajera por la fuerza y lo castigara, pero tal procedimiento es atentatorio a los derechos del menor. La pobre madre después de acudir a la policía, fiscalía y juez del menor se encuentra con el hecho de que a menos que comenta un delito, las autoridades no pueden proceder en este caso. ¿Qué hacer para regresar a un hijo que se ha ido con grupos antisociales? ¿Traerlo por la fuerza a la casa y castigarlo? Imposible, porque más bien el hijo puede terminar agrediendo a sus padres, y gozará tristemente de cierta protección jurídica.

El carácter del menor tiene que ser formado en el hogar por medio de la enseñanza, disciplina y corrección. La Biblia habla mucho del castigo moral y físico, principalmente en el libro de proverbios, pero como han habido padres que han abusado y torturado sus hijos, muchas legislaciones le prohíben a los padres el castigo físico y aun más, restringe algún tipo de castigo moral. Cuando los padres no pueden aplicar el castigo frente a las actitudes negativas de sus hijos, automáticamente se encuentran desarmados. Y este es el problema que hoy padecemos. Nuestros adolescentes, al haber perdido el temor a la autoridad, porque no hay castigo o disciplina, tienden a actuar según la naturaleza humana, con rebeldía. Cuando los padres no ejercen una mano fuerte, y cuando el sistema jurídico protege demasiado al menor, las consecuencias en la convivencia social será la conflictiva, porque el hijo que no respeta a sus padres ¿Cómo podrá respetar al maestro y a las autoridades y demás seres humanos?

Hay muchas situaciones que no podemos afrontar para salvar al menor del abismo debido a la llamada ley protectora del menor. Pongamos un ejemplo; nos encontramos a un adolescente de catorce años inhalando sustancias volátiles, considerando que están destruyendo su cerebro, lo llevó por la fuerza a un centro de rehabilitación. ¿Qué creen ustedes que me ocurrirá? Indudablemente el que terminará preso por tratar de ayudar a ese menor para salir de su drogadicción seré yo. Ningún menor que use sustancias volátiles podrán buscar ayuda por si mismo para rehabilitarse, porque la dependencia que tiene a los inhalantes es más fuerte que su deseo de salir de esa atadura.

Una madre se enfrenta a una hija de trece años que se le fue de la casa con la pandilla. Ella decide atraer por la fuerza, pero entonces enfrentará cargos por la actual indebidamente. Esto de usar la fuerza tenemos que definirlo, pues se puede usar la fuerza sin causar daño físico, y en este caso no me refiero al maltrato físico, sino a la firmeza de llevarla y castigar duramente. En realidad, ya no son los padres los que castigan a los hijos, sino que son los hijos los que le pegan a sus padres, y todo esto con el beneplácito de la tolerancia del sistema y de las leyes permisivas que le impone un derecho al menor que excede los límites de  toda lógica.

Hay que devolverle a los padres la autoridad, que a través de los tiempos se le ha ido quitando, aunque no debemos permitir los abusos físicos o psicológicos. Una nalgada por el trasero, una suspensión de salida, anular algunos privilegios y aplicar disciplina pueden ayudar a los padres a domar el carácter impetuoso de una juventud que influenciada por los medios, trata de imponer su cultura y sus malos hábitos junto a sus caprichos. Es deber de los padres moldear el temperamento de los hijos y evitar en ellos la altivez, el orgullo, y la soberbia, conductas estas que los pueden lleven a acciones contrarias a las normas establecidas dentro de la convivencia social.

 

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1 Response to «LA DELINCUENCIA» BUSCANDO SUS RAICES -4- PADRES DESARMADOS

  1. Avatar de ileana ileana dice:

    Tristemente cierto, esta generación es la última que le tuvo temor a sus padres y ahora le tiene temor a sus hijos.

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