EL VERDADERO LOBO

Por Jesús Guerrero Corpas (España)

lobo vestido de ovejaA los que nos gusta el cine, hemos visto en los últimos años varias películas del actor irlandés Liam Neeson en papeles muy parecidos, haciendo de líder o héroe, con un toque ermitaño, antisocial y solitario, pero con grandes cualidades para la acción. En este bloque de su filmografía nos encontramos con “Venganza” (“Taken” en su versión inglesa), “Sin identidad”, “Sin escalas” (“Non Stop”) e “Infierno blanco”. Esta última me sirve como introducción al tema que quiero tratar. Para no divagar sobre la trama, la copiaré tal cual de wikipedia: “John Ottway (Liam Neeson) es el líder de un indisciplinado grupo de trabajadores de una refinería cuyo avión se estrella en las remotas montañas de Alaska. Los supervivientes, expuestos a heridas mortales y un tiempo inclemente, disponen de pocos días para escapar de los gélidos elementos. Y por si el terrible frío fuera poco enemigo, una manada de lobos salvajes, amenazantes y sanguinarios, persiguen incansablemente a sus presas humanas. A medida que las indefensas víctimas caen una a una, las posibilidades de supervivencia del último de estos hombres son cada vez más remotas”. El final es enigmático, puesto que deja en el aire cierta duda sobre el destino del protagonista tras su enfrentamiento con el lobo alfa, que ocupa el lugar más alto dentro de la jerarquía social de la manada.

Durante todo el metraje la angustia es incesante. Los aullidos de la manada de lobos ocultándose en la oscuridad, esperando el momento preciso para atacar y devorar a sus presas, son asfixiantes para el alma. Tomar consciencia de que tus probabilidades de morir son inmensas y que tu oponente te supera en número y en fiereza es aterrador. La única defensa es correr sin descanso, ocultarse y, sobre todo, el fuego.

Triste y lamentablemente, este tipo de situaciones las encontramos dentro de las llamadas iglesias cristianas: lobos con piel de cordero que acechan para destrozar la vida de aquellos que están a su alrededor. Esto es lo que deseo analizar y no hay nada mejor que comenzar describiéndolos. Para el final plantearé otras cuestiones.

LOBOS ECLESIALES

Una de las características principales de los “lobos eclesiales” es que tienen dos caras. En una de ellas, tienen un pelaje hermoso de piel suave y ojos profundos. Sus aullidos (palabras) resultan hipnóticas para el que las escucha, que se siente atraído hacia ellos. El otro lado de la cara, cuando muestran sus colmillos bien afilados, no aceptan que otros les hagan sombra, desean alzarse por encima del resto y gobernar a la manada, buscan cualquier síntoma de debilidad para atacar y no tienen reparos en usar todas las tácticas a su alcance para lograr sus objetivos. Por eso son depredadores.

Los lobos no son los que sirven a Dios con sencillez y sin llamar la atención, sino los que se sirven de Dios para ser reconocidos; los lobos no son los que denuncian las falsas doctrinas (como la teología de la prosperidad, entre otras muchas), sino los que retuercen el texto bíblico para justificar sus estilos de vida.

Los lobos muestran una cara u otra según les convenga. Son iguales que el clima: cerca de ellos a veces luce el sol como un plácido día de primavera y en otras ocasiones se convierten en un tornado que arrasa con todo. Y siempre de manera inesperada. Por eso no tienen escrúpulos para mentir cuando les conviene. Son verdaderos expertos en tergiversar la verdad para amoldarla a sus intereses.

Aún así, nunca se libran de los escándalos y las evidencias son abrumadoras por mucho que traten de ocultarlas. Cada cierto tiempo salta uno nuevo, y no precisamente por predicar el Evangelio, porque las personas no son tan ciegas como ellos creen. Ante estos casos, actúan como Diótrefes: “parlotean” con palabras malignas contra a los que no piensan como ellos, y los expulsan de las iglesias (cf. 3 Juan 1:10).

No conocen la piedad ni la misericordia, excepto para los que se postran ante ellos. Juegan con las emociones de las personas y las manipulan para lograr sus propósitos. Las coartan, las arrollan y las humillan si lo creen necesario, infundiéndoles falsos sentimientos de culpa, recreándose en sus textos favoritos, que por supuesto no se aplican a sí mismos. Tergiversan las Escrituras para defender sus estilos de vida. No tienen problemas en pisotear a los demás para alcanzar sus fines. Aunque lo nieguen, para ellos el fin justifica los medios. Hablan una y otra vez del temor de Dios, pero demuestran día tras día que desconocen su significado.

El “amor” que practican se basa en la envidia, en la arrogancia, en el egoísmo, en el rencor y en la injusticia; justo lo opuesto a la descripción que hizo Pablo del verdadero amor (cf. 1 Corintios 13:4-8). De ahí que sólo prosperan en el ministerio aquellos que se entregan por completo a sus  mandamientos legalistas y personales.

Se aprovechan de las carencias emocionales y afectivas de los creyentes para jugar con ellos a un tira y afloja, lleno de condescendencia: “si me obedeces, te daré lo que buscas; si te vuelves un rebelde, serás devorado por el diablo”. Los vuelven prisioneros en una cárcel en medio de un océano lleno de tiburones. Los acorralan y los sitúan entre la espada y la pared. O aceptan el juego o son devorados. Dejan muy claro que solo hay dos caminos: o estás con ellos o contra ellos. O eres una oveja blanca o una oveja negra. En sus corazones creen que hay una sola verdad: la que sale de sus bocas. Cuando algunos tienen la “osadía” de alejarse de su presencia tóxica, citan con una horrible hermenéutica las palabras de Juan: “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros” (1 Juan 2:19). Es la manera que tienen de acallar las voces disidentes.

Son profesionales asalariados de la religión, especializados en pseudo-cristianismo, cuyos ingredientes son la metafísica, la filosofía barata, el paganismo y la psicología humanista, todo aderezado con un poco de Biblia como condimento para darle un buen sabor. De esta manera, el incauto, ingenuo e inocente creyente se lo come con gusto. Si no se hace lo que indican al pie de la letra, te señalan que tienes un problema personal; o lo que es peor, un problema con la autoridad que Dios ha establecido.

Defenderse sirve de poco. Tienen una habilidad “sobrenatural” en darle mil vueltas a tus palabras y usarlas contra ti. Cuando ellos fallan, son errores; cuando son los demás, son pecados. A duras penas reconocen sus faltas y cuando lo hacen es para que el prójimo admire cuán “humildes” son. Luego, entre bastidores, desprecian a aquellos a los que besan y abrazan de cara al público.

Aunque no lo sepan, sobreactúan como malos actores, y se convencen a sí mismos de que es el mover del “Espíritu”. Tienen un dominio absoluto de la puesta en escena. Saben perfectamente qué decir en cada momento, cómo decirlo y qué tono de voz usar para lograr el efecto deseado; así controlan y dominan a las masas adormecidas. Lo hacen tan bien y son tan carismáticos que parecen hablar de parte de Dios y estar ungidos. ¿La realidad? Ni lo uno ni lo otro.

Siempre van de víctimas. Se lamentan y lloran por lo que sufren (fruto de sus propios pecados), pero olvidan cuántos corazones han roto y el número de vidas que han destrozado, puesto que la capacidad de empatía que poseen es mínima, y la que dicen tener es fingida.

Tienen los colmillos llenos de la sangre de sus sacrificios humanos, algo que un día Dios les demandará por todo el tropiezo que han supuesto tanto para creyentes como para incrédulos.

Si tienen que romper matrimonios, los rompen. Si tienen que romper amistades, las rompen. Si tienen que poner a un hijo de Dios contra otro hijo de Dios, lo hacen. Cuando dan dentelladas, señalan que es por el bien de los hermanos, y lo espiritualizan con el famoso texto que enseña que el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo (Hebreos 12:6). Un pasaje que les fascina y que usan según su propia conveniencia e interpretación:

— Te noto raro, dijo el lobo al cordero relamiéndose nada más verlo aquella mañana luminosa. Últimamente, cada vez que me cruzo contigo sales corriendo y no lo entiendo. Algo te pasa conmigo. Hablemos del tema.

— No me pasa nada, lobo -respondió temeroso el tierno animal con la mirada fija en el árbol que tenía enfrente, conociendo de sobra que por más que lo intentara nunca podría subir a las ramas más altas de su copa si tenía que escapar de su interlocutor.

— Pues no sé, lo único que espero es que mis bromas no te disgusten. Tomó aire y continuó. De sobra me conoces. Somos amigos, ¿no es verdad?

— Por supuesto que sí, de toda la vida.

— Bien, sabes que cuando te muerdo en la yugular es porque me encuentro aburrido y busco un amigo con quien divertirme; que cuando te acecho de noche es porque padezco de insomnio y me veo obligado a gastar el tiempo, ¿tienes idea de lo malo que resulta no poder dormir? Cuando corro detrás de ti por el campo es porque me gusta hacer footing acompañado. La soledad mata. Me alegra estar a tu lado.

— Sí, sí, lo sé, claro que lo sé. El cordero miraba ahora más alto, al cielo, en actitud de plegaria, con evidente temblor en sus patas.

— Pues nada, sólo quería aclarar las cosas. No me gustan los que parece que tienen algo contra mí y se callan o disimulan. En la manada me enseñaron que no está bien que estos temas se guarden dentro, se pudrirían. Te dejo por un rato, tengo algo que hacer. Tambaleándose, el cordero echó a andar en dirección este. No quiso mirar atrás. A quince metros de distancia, el lobo, con paso sigiloso, también. Hay animales dañinos que por conveniencia propia practican la hipocresía, terminan convencidos de que el malo es el otro, pero no siempre logran convencer al otro de que es el malo. (Isabel Pavón)[1].

Estos lobos existen desde el mismo comienzo de la cristiandad y es un fenómeno que se da en la actualidad entre determinados movimientos “cristianos”, y que irá en aumento conforme se acerque la Segunda Venida de Cristo.

¿TIENE SOLUCIÓN UN LOBO?

Por definición y mera lógica, un lobo no es una oveja. O es lobo o es oveja, pero nunca las dos cosas a la vez. Por lo tanto, en mi opinión, no existen los “lobos cristianos”. O es lobo o es cristiano. Puede aparentar ser esto último, ser muy bueno en su papel, e incluso poseer la habilidad para fingir que habla “lenguas angelicales”, pero realmente nunca ha “nacido de nuevo”. Simplemente adoptó una forma de ser, cambió algunos aspectos concretos de su carácter, se educó de determinada manera y creció bajo en un sistema religioso que consideraba correcto, creyendo que todo esto lo convertía en un cristiano renovado. Pero el pelaje de lobo nunca desapareció. Su corazón seguía siendo el mismo y su mente se guiaba por sus propios deseos.

Por eso, cuando dice que “Dios habla a través de él”, miente; y cuando afirma que “el Espíritu Santo le dijo”, miente. El problema surge cuando se cree sus propias mentiras. Puede que ni sea consciente de su propio engaño. Puede que tenga muchas “obras” y “números”, pero esto no sirve de nada si no va acompañada de la verdad bíblica. Y por otro lado, si observamos en detalle la vida de los lobos, comprobaremos que el fruto que manifiestan no es el del Espíritu: “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22-23).

Creo que es conveniente saber qué conduce a una persona a convertirse en lobo: El lobo que se mueve por deseos físicos. Esto podemos verlo en los casos de abusos sexuales y de pedofilia.

El lobo codicioso que anhela “la plata” y la vida opulenta, por lo que por avaricia hace mercadería con la fe (cf. 2 Pedro 2:3), y la “venden” ante los demás como una bendición de Dios. Este es el falso profeta que viene en ropa de oveja (cf. Mateo 7:15).

El lobo que necesita sentirse amado y cree que el camino para lograrlo es alcanzar el éxito, la fama, el prestigio y el reconocimiento, aunque para ello tenga que pasar por encima de los demás y pisotearlos si es necesario. De ahí su orgullo y sus sueños de grandeza. Necesita sentirse mejor o más importante que los que le rodean. Por eso magnifica todo lo que hace, infravalorando las obras ajenas, actuando como los fariseos a los que señaló Jesús: “Hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí” (Mateo 23:5-7).

Esta es la razón exacta por la cual los lobos eclesiales, al igual que los lobos-alfa, marcan su territorio y no permiten que nadie “usurpe” su lugar. Si alguien lo hace, se lanzan directamente a la yugular con intenciones homicidas para conservar la supremacía. Esto les conduce a enseñorearse de la viña del Señor como si les perteneciera.

Sobre estos tres grupos nos advierte Juan: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:15-17).

El lobo que no sabe que es lobo. Como una excepción, en este caso puede ser alguien que sí sea un verdadero cristiano “nacido de nuevo”, pero una deficiente educación teológica, su ignorancia bíblica, los malos ejemplos de terceras personas, etc., unido a la naturaleza caída, puede haberle conducido a graves errores.

He oído en ocasiones que tal o cual persona es un caso perdido. No creo en esas palabras, por la sencilla razón de que para Dios no hay casos perdidos. El ejemplo del hijo pródigo es extraordinario. Un caso concreto podemos verlo en uno de los asesinos y ladrones que fue crucificado junto a Jesús. Se arrepintió y el Señor le prometió que en ese mismo día estaría en el Paraíso. En la actualidad hay bastantes ejemplos de satanistas, brujos o musulmanes que se han convertido a Cristo.

En los seres humanos no existe el bien o el mal absoluto. La única verdad es que todos somos pecadores que estamos destituidos de la gloria de Dios (cf. Romanos 3:23), y solo la muerte de Cristo en la cruz puede solucionar el problema de la justicia ante el Padre por nuestros pecados. Ahí entramos todos. Los que “nacimos de nuevo” ya arreglamos en el pasado esa cuestión: “Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (1 Corintios 6:9-11). Por lo tanto, los lobos, al no ser cristianos, necesitan del arrepentimiento y la conversión. Y creo que es posible ya que es la obra del Espíritu Santo, que convence “de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8).

¿QUÉ DEBES HACER ANTE ESTOS LOBOS?

Jesús explicó en la parábola del trigo y la cizaña la razón por la que permite todo esto: “El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero” (Mateo 13:24-30).

Dios prefiere en ocasiones que el trigo permanezca junto a la cizaña y no permite que nadie la arranque, “no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo” (vr. 29). Los tiempos le pertenecen a Él. Sea en esta vida o en la otra, intervendrá en el momento exacto; ni antes ni después, y lo hará a Su manera y de la manera que considere oportuna.

Siendo conscientes de esta realidad, es triste que incontables personas alrededor del mundo hayan quedado profundamente desilusionadas del cristianismo por los lobos y por la cizaña. Se han sentido tan encadenadas que, cuando se han liberado, se han ido al otro extremo. Viven fuera de la voluntad de Dios, instalados en los placeres temporales del pecado: Noviazgos o matrimonios en yugo desigual, fornicación, borracheras, homosexualidad, lascivia, apostasía, diversas idolatrías, etc. Y eso no debería ser así. Hayan pasado por unas circunstancias u otras, por muy negativas que fueran, todos deberían poder afirmar como Pablo: “Yo sé a quién he creído” (2 Timoteo 1:12). Fueron llamados a libertad y deben vivir en esa libertad gloriosa de los hijos de Dios, pero no usarla como ocasión para la carne (cf. Gálatas 5:13; Romanos 8:21).

¿Qué le puedo decir a una persona que pasa por este trance y quiere seguir a Dios?: Jesús ya nos avisó de que fuéramos prudentes como serpientes, y sencillos como palomas ante los lobos (cf. Mateo 10:16). Así que:

¡Huye de ellos y no pares de correr hasta que estés bien lejos! Cada día que pase irán quedando más atrás, y los viejos aullidos escalofriantes te parecerán simples maullidos. Así serás libre de aquellos que te pusieron un yugo sobre tu alma.

Desintoxícate de todo lo que te enseñaron. Inspira profundamente y deja que entre aire puro en ti. Disfruta de tu nueva vida en Cristo. Limpia tu mente y aprende a distinguir la voz del hombre de la de Dios. Escudriña su Palabra y que ella sea la que ilumine tus pasos. Deja que Dios te hable por medio de ella. En el próximo artículo haré énfasis en esto y proporcionaré una lista de buenos libros que he recopilado entre varios hermanos con los que he hablado al respecto.

Aléjate de aquellos que aman la vanagloria y el autoritarismo. Busca amigos y hermanos en los que predomine la humildad y a los que puedas mirar a los ojos con alegría.

Y por último: No bases tu valor en lo que dijeron de ti, sino en la sangre de Cristo. Es en la cruz donde el Creador del universo mostró (y muestra) el profundo amor que te profesa y el valor que tienes para Él.

Dado que el tema es muy extenso y está en preparación, por ahora lo dejo aquí. Esto ha sido sólo el preámbulo. Más adelante lo retomaré con mayor profundidad.

[1] http://protestantedigital.com/blogs/3662/Te_noto_raro

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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10 respuestas a EL VERDADERO LOBO

  1. Estos personajes florecen en la iglesia, entre otras razones, debido a la debilidad del rebaño que no ha sido discipulado. Jesús nos ordenó “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones,” pero nosotros no hemos obedecido plenamente este mandato.

    El discípulo requiere y demanda un cuidado personal y continuo, una exposición permanente a la Palabra de Dios y guía amorosa a través de sus contradicciones que arrastra del mundo, por las enseñanzas distorsionadas con las cuáles ha crecido.

    En las iglesias hoy en día hay pocos discípulos y sí muchos seguidores de Jesús, que solo lo acompañan un tramo del camino, detrás de los panes y peces que pueden recibir de ÉL.

  2. Daniel dijo:

    Impresionante…, excelente articulo. He visto, y también he sufrido personalmente, dentro de la iglesia, muchas de las cosas que aquí se describen. Lo que aquí se le llama “lobo”, coincide exactamente con lo que los psicólogos denominan “psicópata” o “personalidad psicopatica”; cuyas características principales consisten en ser: manipuladores, mentirosos, soberbios, tener delirios mesiánicos, violentos, autoconmiseracion exagerada, crueles, envidiosos, etc, etc, etc.
    Creo que al articulo no hay nada que agregarle, es clarisimo; solo puedo testificar diciendo que Cristo sana todas las heridas y la confusión que genera el haber tenido que tratar durante años con un lobo/psicópata que estaba al frente de la congregación a la que pertenecí. Y como dice la Palabra del Señor: “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Ro 8:28).
    Paz del Señor.

  3. Jesús Guerrero Corpas dijo:

    Gracias por sus comentarios hermanos Emmanuel y Daniel. Comparto sus opiniones. El Señor conoce a los suyos y los cuida como el Buen Pastor que es. Saludos desde España y que el Él les bendiga.

  4. Frank Latimer dijo:

    Los lobos son lo que se suele ver pronto y facil (relativamente) , hay fauna muy variada , están los ayudantes del lobo que paralizan a las ovejas , LAS BLOQUEAN en sus reacciones de defensa y análisis del ambiente o las confunden cuando estas huelen al lobo , estos personajes son imprescindibles para la supervivencia de los depredadores , son los aprovechados y los que reciben cargos religiosos de los lobos o esperan ascender a percusionistas ungidos …
    ….enfín la maraña de fieras y aves inmundas es intrincada en su simbiosis por eso es digna de un estudio sociológico y siquiátrico profundo .
    Tampoco hay que olvidarse de los buitres y demás carroñeros que luego se comen los despojos que deja el lobo después de alimentarse , estos andan alrededor revoloteando y esperando a que el lobo termine de comer para descender a por su parte en este ecosistema tan divertido .
    ¿Como olvidarse de las hienas ? con su risa característica , son simpáticas y no molestan porque no se las ve alrededor de lo vivo sino esta enfermo o muy indefenso por ser una cria abandonada también aparecen después de que el lobo haya hecho su labor , no se arriesgan a nada tienen un papel muy cómodo y no pueden arriesgarse a andar alrededor de un rebaño , no pueden revolotear como el buitre y no se las ve ni de lejos donde hay vida …a no ser que estén criando y haya mucha escasez y mucha hambre , entonces son lo mas peligroso de todo para alimentara sus crias son capaces de atacar aiertamente a la retaguardia del rebaño …que les voy a contar …
    ….estoy un poquito cansado ….y como la caza de de todos estos bichos no es propio de cristianos …SOLO es correcto DEFENDERSE …(opino con no mucho convencimiento y sin bases fuertes ) pues ..uno acaba al cabo del tiempo encontrándose con todo tipo de alimañas y pajarracos … ovejas muy pocas …cada vez menos , es una especie en peligro de extinción …
    (ES SOLO MI EXPERIENCIA NO PRETENDO QUE TODO SEA ASÍ PARA TODOS ,NI PARA LA MAYORÍA…)
    Les deseo mucha protección , GUIA DE DIOS y mucho discernimiento en el océano proceloso de la religión evangélica en el siglo XXI…otro dia hablaremos de los cocodrilos y los camaleones y reptiles de sangre fria ( tan de moda en internet hoy en día.)..etc… etc ….
    Si no me lo tomo a broma caería en una depresión muy seria …DISCULPEN .
    Dios les bendiga.
    Muy buen artículo …apoya a las ovejas y ayuda a no sentirse solo en esta jungla .

  5. rigo gonzález dijo:

    Este artículo me recuerda a los pastores que viven de la Iglesia y no para la Iglesia.
    Como Eliseo el pastor de una iglesia Pentecostal aqui en la Habana.

  6. Monalisa. dijo:

    “Los Lobos rapaces ” (Mt.7:15) existen porque las ovejas los alimentan estan alli afanadas complaciendo a su lobo y no pueden entender ” La Verdad ” (Juan 8:31,32) estas ovejas solo tienen “comezon de oidos” (2da.Timoteo 4:3.) estan seducidas, amantes del aullar de su lobo.

  7. Marina Henandez dijo:

    Muy Cierto Todo lo que está relatado ..Ni cabe duda que,Todo Esto pasa para que la palabra de DIOS se Cumpla: Y como dice en la BIBLIA del Capítulo de Eclesiastés 3
    TODO TIENE SU TIEMPO
    1 y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
    2 Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;
    3 tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;
    4 tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;
    5 tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar;
    6 tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar;
    7 tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;
    8 tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.
    9 ¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana?
    10 Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él.
    11 Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.
    12 Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida;
    13 y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor.
    14 He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres.
    15 Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó…

    DIOS LES BENDIGA 🙌A TODOS:

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