EL TABERNÁCULO DE DAVID (SEGUNDA PARTE)

El movimiento de adoración en la época de David.

TABERNACULO DE DAVID 1Ya vimos qué significa que el tabernáculo de David sea reedificado: el Espíritu Santo derramándose sobre las personas y encendiendo su adoración. El contexto de Hechos 15 lo dice y pasajes como Hechos 2, Efesios 5 y 1 Corintios 14 lo confirman. En esta oportunidad, revalidaremos esta afirmación dando un breve tour por algunos pasajes del Antiguo Testamento donde aparece ministrando el salmista David y su equipo de alabanza, confirmándonos así que el tabernáculo de David tiene que ver con la adoración en el Espíritu.

LOS INICIOS DEL TABERNÁCULO DE DAVID

La primera aparición de David en la Biblia está descrita en 1 Samuel 16. Como usted sabe, Dios le dijo a Samuel que fuera a casa de Isaí de Belén para escoger entre ellos al próximo rey de Israel. Lo que Samuel no sabía era que el monarca que substituiría al rey Saúl sería uno de los músicos más grandiosos que ha conocido la historia de la humanidad.

Después que desfilaron cada uno de los hijos de Isaí ante Samuel, apareció David. El Señor le dijo que él era el escogido y es entonces que la Escritura dice: “Samuel tomó el cuerno del aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. A partir de aquel día vino sobre David el Espíritu de Jehová” (1 Samuel 16.13).

Inmediatamente a este pasaje aparece el relato donde David toca su arpa delante del atormentadísimo rey Saúl. El texto dice: “Así, cuando el espíritu malo de parte de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y la tocaba. Saúl se aliviaba y se sentía mejor, y el espíritu malo se apartaba de él” (1 Samuel 16:23).

Por la secuencia de los acontecimientos, primero David siendo lleno del Espíritu Santo y luego tocando y causando alivio al corazón de Saúl, es que deducimos que la música ungida por el Espíritu puede impactar poderosamente, no solo a una persona, sino a miles de personas a la vez.

Como veremos a continuación, David reprodujo su experiencia de adoración en el Espíritu en otros cantantes y músicos, y entonces organizó un ministerio de adoración con un fuerte énfasis en el derramamiento del Espíritu Santo.

EL TABERNÁCULO DE DAVID INSTITUIDO

Cuando David se convirtió en rey una de las primeras cosas que hizo, además de traer el arca del pacto a Jerusalén, fue instituir un ministerio musical altamente organizado. Aunque no voy a entrar en detalles de cómo estaba conformado, sí quiero animarle a que lea 1 Crónicas capítulos 15 y 25 para que tenga una idea la administración de la música en el tabernáculo de los días de David.

De los pasajes que hablan de la dirección de adoración de ese tiempo me impresiona el siguiente (ojo al subrayado):

“Asimismo David y los jefes del ejército
apartaron para el ministerio a los hijos
de Asaf, de Hemán y de Jedutún, para
que profetizaran con arpas, salterios y
címbalos; y el número de ellos, hombres
idóneos para la obra de su ministerio, fue:
De los hijos de Asaf: Zacur, José, Netanías
y Asarela, hijos de Asaf, bajo la dirección
de Asaf, el cual profetizaba bajo las órdenes
del rey. De los hijos de Jedutún: Gedalías,
Zeri, Jesaías, Hasabías, Matatías y Simei;
seis, bajo la dirección de su padre Jedutún,
el cual profetizaba con arpa, para aclamar
y alabar a Jehová”. 1 Crónicas 25.1-3.

Como usted sabe, la profecía está íntimamente ligada al ministerio del Espíritu Santo. Y no solo al Espíritu Santo, también a la música. Por ejemplo, cuando el profeta Samuel le dio instrucciones a Saúl, le dijo (ojo al subrayado):

Después de esto llegarás al collado de Dios,
donde está la guarnición de los filisteos;
y cuando entres en la ciudad encontrarás
una compañía de profetas que descienden
del lugar alto, precedidos de salterio, pandero,
flauta y arpa, y ellos profetizando. Entonces
el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder
y profetizarás con ellos, y serás mudado en
otro hombre.
1 Samuel 10:4-5.

Por lo tanto, del ministerio de alabanza organizado por David y las funciones profético-musicales de Asaf, Heman y Jedutún, es que deducimos que el movimiento de adoración de esa época implicó un mover sobrenatural del Espíritu Santo a través de cantantes y músicos consagrados para esta obra.

Puedo imaginarme a cada uno de ellos, por ejemplo, a Asaf dirigir la reunión de adoración: Una impresionante orquesta de cientos de músicos y coros de voces majestuosos detrás suyo mientras interpretaba algunos de los Salmos incluidos en la Biblia. A medida que avanza por la primera, la segunda y la tercera canción, imagino al pueblo de Israel tocado por el Espíritu Santo mientras escuchaban las alabanzas. Manos alzadas, lágrimas descendiendo por las mejillas y hasta cientos de ellos arrodillándose por el Espíritu que los impulsaba a adorar reverentemente al Dios del cielo y la Tierra.

¡Cómo me hubiera gustado presenciar una de esas reuniones!

LOS SALMOS DE DAVID

Hace un tiempo llamó poderosamente mi atención un pasaje que aparece en el libro de los Hechos. En el capítulo uno se habla de la reunión que los apóstoles sostuvieron para decidir quién sustituiría a Judas, quien después de traicionar a Jesús se suicidió. Debido a que tenían que llenar el puesto vacante, Pedro les dijo (ojo al subrayado):

Varones hermanos, era necesario que se
cumpliese la Escritura en que el Espíritu
Santo habló antes por boca de David acerca
de Judas, que fue guía de los que prendieron
a Jesús.
Hechos 1:15-16

Inmediatamente Pedro citó dos textos del Salmo 69 y del Salmo 109 relacionados con la muerte de Judas y la sustitución de su puesto. Ojo: Pedro no solo citó esos Salmos, sino que enfatizó que dichas palabras provenían del rey de David. Por eso dijo: “Hermanos, era necesario que se cumpliese la Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David…”

Pero si nota, las palabras que Pedro citó de David no solo fueron palabras, fueron canciones. Es decir, lo que Pedro realmente estaba diciendo era: “Hermanos, tenía que cumplirse LO QUE EL ESPÍRITU SANTO CANTÓ ANTES POR BOCA DE DAVID”.

Si usted apartara un tiempo y estudiara detenidamente los Salmos 69 y 109 notaría que son dos canciones sumamente intensas. Canciones que, según afirma el apóstol Pedro, David cantó bajo la inspiración del Espíritu Santo y que él citó ahora que debían encontrar al doceavo apóstol.

Lo que Hechos 1:15-16 nos muestra es que el rey David experimentó una dimensión de la adoración que provocó que el Espíritu Santo mismo cantara a través suyo. No solo un par de veces, sino decenas de veces más, ya que si recuerda David escribió 73 de los Salmos de la Biblia. ¡Prácticamente la mitad del Himnario de Israel!

Es más, la siguiente nota arqueológica la tomé del comentario de los Salmos del Dr. Samuel Pagán, la cual nos aporta un dato sumamente interesante:

“Es muy generalizado el reconocimiento de David como autor principal del libro de los Salmos. De esa época, uno de los manuscritos de Qumram (II QPsa) incluye una importante nota en torno a las composiciones poéticas de David, que le fueron dadas por Dios: Tres mil seiscientas (3,600) alabanzas, 446 cánticos para la adoración diaria y eventos especiales, y cuatro canciones que debían entonarse con arpas o liras para liberar a personas atormentadas por espíritus. ¡Un gran total de 4,050 composiciones!” (1).

¡Wow! Este extraordinario salmista dependía tanto del Espíritu que tenía como hábito componer cuantas veces le fuera posible. Tal era la llenura en su vida que las canciones del Espíritu emanaban de forma natural a través de sus labios que al día de hoy las consideramos “la Palabra de Dios” y por ende, seguimos experimentando su impacto en nuestras congregaciones.

¡Qué increíble sería contar con la obra inédita de David en nuestros días!

Por todo lo anterior, no es de sorprender que lo que experimentó el rey Saúl aquella vez en 1 Samuel 16, cientos de personas más lo experimentaran a través de la música ungida de David. Y seguramente miles y miles más por medio del ministerio de adoración que convocó, discipuló e instituyó para que dirigieran al pueblo conforme se describe en 1 Crónicas 15 y 25.

Ese era el tabernáculo de David: el Espíritu Santo derramándose sobre quienes escuchaban la proclamación de la Palabra y la música de aquel entonces.

Continuará…

Notas:

(1) Pagán, Samuel. “De lo profundo, Señor, a ti clamo. Introducción y comentario al libro de los Salmos”.  Editorial Patmos, Miami, Florida, EE.UU. Pág. 43.

 

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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