“MATRIMONIO” GAY

El “matrimonio” gay, leyes en contra de la naturaleza

Juan Carlos Oyuela

Obama-gay-bandera, generoEl viernes 26 de junio, el Tribunal Supremo de Estados Unidos sentenció que la Constitución de ese país reconoce el derecho de las parejas del mismo sexo a casarse. Anthony Kennedy, Ruth Bader Ginsburg, Stephen G. Breyer, Sonia Sotomayor y Elena Kagan;  magistrados que votaron a favor, apelaron a la igualdad de todos ante la ley. “El derecho de las parejas del mismo sexo a casarse forma parte de la libertad que garantiza la 14 Enmienda, y deriva también de la garantía que contiene esa enmienda a favor de la igualdad de todos ante la ley”.

Me atrevo a disentir del reflexivo dictamen de 103 páginas del Tribunal Supremo de Estados Unidos. En este caso no estamos hablando de igualdades. Se trata de aptitudes para hacerse cargo de un matrimonio y de su consecuencia natural, la familia. Los hijos y la familia no son trofeos a los que todos tenemos derecho. Implican una seria responsabilidad que requiere ciertas capacidades biológicas, psicológicas, de madurez humana y afectiva. A pesar del profesionalismo del dictamen, tristemente echo en falta la más mínima referencia a la esencia del matrimonio y la familia.

Reconocemos la función social de esta institución tan antigua como el hombre. Por esto ha gozado de la protección de la ley. Hasta ahora, la sociedad se ha mostrado de acuerdo que la familia es el ámbito natural para hacerse cargo de las nuevas personas que formarán parte de la sociedad. Por esto existen leyes en relación al matrimonio. Nos interesa a todos, como sociedad, custodiar la educación y la incorporación a la sociedad de personas sanas y equilibradas en todos los aspectos.

El caso de las uniones homosexuales es distinto. No tienen una función social clara, pues de suyo son infecundas. De forma natural no existen hijos que educar. Si los que se unen son mayores de edad no están haciendo nada que condenen las leyes actualmente. No tengo por qué oponerme. Aunque no estuviera de acuerdo, lo que haga el 2 % de la población no tendría por qué incomodarme. Las leyes tampoco persiguen a nadie por el hecho de que dos personas del mismo sexo convivan, pacten compartir bienes y decidan dejarlos a quien quieran.

Pero cuando se afecta el futuro de la sociedad y los derechos de los más indefensos la cosa cambia. Todo niño tiene derecho a un padre y a una madre. No al revés. La educación de un niño es algo tan delicado que no caben experimentos ni improvisaciones. De hecho, existen ya estudios que muestran que la inestabilidad de una unión homosexual incorpora un elemento de stress e incertidumbre claramente perjudicial para menores de edad.

Como personas, los homosexuales tienen iguales derechos que los demás. Pero como parejas del mismo sexo, por más que quieran, son incapaces de equipararse a un matrimonio normal. No se trata de mi opinión personal ni de un capricho. Sencillamente “lo que natura no da, Salamanca no lo presta”.

 

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
Esta entrada fue publicada en Matrimonios gay. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .