SEXO PREMATRIMONIAL MARCHITO

Juan Carlos Oyuela

MATRIMONIO NORMALLa relaciones sexuales prematrimoniales desvirtúan el auténtico amor

Una joven contó a su amiga que había tenido relaciones prematrimoniales con su novio. Ella le respondió: -«te has convertido en una esclava»(1). Con los ojos muy abiertos, la joven reaccionó: «tienes razón. Él no está comprometido, pero yo sí. No quiero salir y conocer a nadie más después de lo que hemos hecho, pero él sí. ¡Basta de sexo!». Otra joven tenía miedo de decir a su novio que ya no tendría más relaciones con él. Temía que rompiera con ella. Por fin se lo dijo y él no rompió. ¡Después de algunas citas más, ella decidió que no le amaba y terminó la relación! Mientras tenían relaciones, ella no veía lo malo que era su “noviazgo” porque intentaba salvarlo por todos los medios. Cuando dio marcha atrás y fue capaz de mirarlo objetivamente, se dio cuenta de lo desgraciada que era.

La sexualidad bien vivida y ordenada a su fin natural dentro del matrimonio es uno de los valores más altos y sagrados de la persona. La castidad es la virtud que nos permite ordenar el deseo del placer sexual. En la sociedad actual es mal entendida y tristemente impopular. Sin ella es imposible hablar de auténtico amor. Donde falta, se crea el clima propicio para que s e den todos los vicios y deslealtades, incluidas las formas más variadas de violencia. Cuando no se guarda se acaba ciego, incapaz de percibir los valores más altos.

La sexualidad es un factor humano importantísimo. Por eso es muy conveniente que esté rectamente conducida. Por un lado, ser hombre o ser mujer no es sólo una diferenciación fisiológica, sino que afecta a todos los estratos de la personalidad. Por otro lado, la relación matrimonial de un hombre y una mujer es muchísimo más que una relación sexual. La sexualidad es sólo un aspecto de aquella relación. Porque un matrimonio no es sólo una relación entre dos cuerpos, sino sobre todo entre dos seres inteligentes, unidos por unaamistad peculiar. En el seno de esa relación es donde se originan ordinariamente las nuevas vidas, y donde encuentran los recursos materiales y humanos para poder crecer y desarrollarse hasta la madurez humana (que también es mucho más que la madurez fisiológica).

Circunscribir las relaciones sexuales al matrimonio es dotarlas de su sentido más profundo de entrega plena. Descubrir el valor sagrado de la sexualidad es aprender la complementariedad natural entre el hombre y la mujer. Cuando no se vive la castidad en el noviazgo es muy difícil no comprometer la felicidad del futuro matrimonio. Es bien conocida la relación entre el sexo prematrimonial y el divorcio. Según un estudio publicado en 1992 por la Universidad de Chicago, los hombres que han mantenido relaciones sexuales prematrimoniales tienen un 63% más de probabilidades de divorciarse. Las mujeres, un 73%[2]

Cuando un hombre vive castamente, se capacita para valorar más a las mujeres haciéndolas sentirse seguras, atractivas y misteriosas. Cuando ellos ceden en tener relaciones prematrimoniales, adquieren una actitud de superioridad y se sienten extremadamente decepcionados al comprobar que sus esposas suelen convertirse en unas mujeres apocadas. ¡Muy pocas veces se dan cuenta de que han sido ellos mismos los que han creado a esa clase de mujer!

Aquellos que respetan la virtud de la mujer la ayudan a ser una persona auténtica, con criterios auténticos, con auténtica voluntad. El maltrato ocasionado por una sexualidad mal vivida en el noviazgo suele producir luego una reacción de rebeldía en ellas que a largo plazo se traduce en mujeres desencantadas e irritables. La mujer que ha sabido darse a respetar en el noviazgo estará en paz con su identidad, con su marido y con su mundo. Por su parte, un hombre casto puede vivir en paz con sus apetitos y evitar el egoísmo que acompaña al libertinaje sexual; podrá educar a sus hijos en la auténtica valoración de la dignidad de la mujer.

Todo eso indica algo que la sabiduría ha repetido durante siglos: las mujeres y los hombres pierden mucho con las relaciones prematrimoniales. En términos modernos, la llamada revolución sexual ha sido mala para todos, pero especialmente para las mujeres.

¿Por qué ha sido tan dañina la revolución sexual para las mujeres? Cuando una mujer tiene relaciones prematrimoniales establece con el hombre unos lazos afectivos muy fuertes. Se siente comprometida con él porque es más equilibrada. En el caso del hombre sucede algo distinto, este no se siente necesariamente tan comprometido. Se establece por tanto una relación desbalanceada en la que una persona está comprometida y la otra no. La mujer tiende a sobrellevar su mal comportamiento porque no desea dejarle y encontrar a otro. El hombre, si cede a su peor carácter, tiende a ser más y más despreocupado e irrespetuoso en el modo en que trata a su pareja, porque se da cuenta que ella lo aceptará, como aceptó los irrespetos anteriores. El resultado suele ser el maltrato de las mujeres antes del matrimonio, y tristemente de forma más acentuada después.

En términos generales, en los años sesenta con la mal llamada “revolución sexual”, las mujeres comenzaron a estar más de acuerdo con las proposiciones inmorales de los hombres y así comenzaron a ser peor tratadas. Posteriormente, a inicios de los años setenta se hartaron e iniciaron una revolución feminista. Sus líderes hicieron un buen trabajo identificando el problema, pero sus soluciones resultaron peores que el problema mismo. Propusieron una mal entendida igualdad con los hombres, cediendo al irrespeto de estos y permitiéndose el mismo comportamiento “liberal” en materia sexual. Tristemente esto no hizo sino aumentar de forma exponencial los problemas, llegando incluso a verse obligadas a abortar para ocultar sus errores.

La experiencia muestra que las mujeres no pueden disfrutar de relaciones sexuales ocasionales sin hacer violencia a su naturaleza. Y mucho menos, abortando. Buscando la igualdad se llegó a profundizar un abismo de desigualdad y maltrato. «la mujer de buena edad descubre hoy rápidamente que disfruta de (…) una garantía de «igualdad sexual»; el derecho de tener relaciones sexuales con un hombre y no volver a verle; el derecho a verse insultada y rebajada si se niega a los avances de un hombre; el derecho de sufrir una enfermedad de transmisión sexual que, como gratificación, la dejaría estéril; el derecho al aborto cuando las cosas van mal o, como puede ocurrir, el derecho a cargar con un hijo fuera del matrimonio. Por supuesto, de todas las promesas que nos hicieron sobre nuestra capacidad para alcanzar lalibertad y la independencia como mujeres, la promesa de la emancipación sexual ha sido la más ilusoria»[3].

Para enmendar estas desavenencias y errores generalizados hace falta una auténtica revolución. Devolver al sexo la importancia y dignidad que le corresponde. Valorar este don y educar en el auténtico amor. Enseñar el delicado arte del respeto mutuo en el noviazgo. Hablar más de autodominio y de saber esperar. De esta forma saldrá ganando la familia y la sociedad. Saldremos ganando todos.

 BIBLIOGRAFIA

[1] Varias ideas del artículo están tomadas del libro Noviazgo Cristiano en un Mundo Supersexualizado de T.G. Morrow.

[2] Edgard O. Laumann, The Social Organization of Sexuality: Sexual Practices in the United States (Chicago: U. de Chicago Press, 1994): la encuesta reciente más autorizada sobre el sexo, según Bridget Maher en The Familia Portrait, Washington, DC: The Family Research Council, 2002.

[3] Danielle Chrittendon, What our mothers didn’t tell us: why happiness eludes modern woman

 

Avatar de Desconocido

About unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
Esta entrada fue publicada en Matrimonio. Guarda el enlace permanente.

2 Responses to SEXO PREMATRIMONIAL MARCHITO

  1. Avatar de Yehobe Yehobe dice:

    Creo que es mejor llamarlo tal como es, a toda relación sexual fuera del matrimonio la Biblia le llama fornicación, tal cual, así se asume el pecado en toda su extensión y consecuencias, exhortando más al arrepentimiento y a vencer la tentación. El uso de ciertos «tecnicismos» más livianos para nombrar al pecado de otra manera me parece que no ayudan.

  2. Avatar de William Rojas William Rojas dice:

    Si los jóvenes aceptaran el consejo divino y no experimentaran por cabeza propia, llegado el momento de vivir el verdadero amor se darían cuenta lo mucho que vale, conservarse puro para alguien que si vale la pena y no pasar por la amargura de sentirse como un germen de contaminación hacia los demás, incluyendo personas inocentes que nada tienen que ver con la desobediencia y permeabilidad propias del que depende de la opinión de los falsos “amigos”, para ser tomado en cuenta en una sociedad “modernista”, vacía, vana, destructiva y sin valores.

Replica a Yehobe Cancelar la respuesta

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.