EL USO Y ABUSO DE LA AUTORIDAD ESPIRITUAL

Ángel Bea

ABUSO DE AUTORIDADHace algunos años estaba leyendo algunos libros que hablaban sobre el crecimiento de la iglesia. Eso que ha venido a conocerse como “iglecrecimiento”. Algunos autores se han especializado en estudiar las razones por las cuales unas iglesias decrecen, otras se dividen y otras crecen de forma impresionante.  De entre los diez libros que leí sobre el tema, uno de ellos fue el titulado “Grupos de 12”[i]  en el cual se expone el crecimiento de las iglesias en algunos países de América-Latina y se detallan los principios que hacen que esas iglesias funcionen.

Entre algunos de los principios a que hace referencia el citado libro es el de la sumisión completa a la autoridad de la iglesia. Evidentemente, no en la forma que dice la Biblia, colegiada, (Hch. 20.17,28) sino piramidal: “yo me someto al líder que está sobre mí y espero la sumisión de los que están bajo mi cuidado”[ii]; “Ellos demuestran una sumisión COMPLETA a la autoridad y tratan de evitar toda crítica y actitudes negativas”[iii]. Cualquiera que pusiera pegas a esta forma de ver el asunto no podría formar parte de estas iglesias pues, “en MCI usted acepta plenamente la visión, o no lo hace; usted, o está dentro o está fuera. El funcionamiento interno de la filosofía de MCI es reservado para los que están comprometidos con ella”[iv]

O sea, uno de los principales principios para el crecimiento de las iglesias, según las que el mencionado autor estudió, es el ejercicio de la autoridad espiritual aplicada casi de forma  militar. De otra manera, al romperse la “cadena de  mando” también se rompería el proceso de crecimiento de la iglesia. Ellos tratarán de afirmar  el principio de autoridad tal y como ellos lo entienden, para que esté bien establecido en la mente de los miembros de sus iglesias, para que el crecimiento de la iglesia no se detenga ni se rompa por ninguna parte. Aquí podemos recordar el tema de los “votos y promesas” requeridos a los hombres que serán puestos en el  ministerio pastoral, como ya comentamos en otro artículo anterior, pues de esa manera, el líder máximo se asegura la obediencia de los líderes que están bajo “su” autoridad.

Qué duda cabe de que muchos pastores que hemos leído y visto de este gran crecimiento de  tantas iglesias, de una forma que parecía imposible que sucediera aquí en España,  fuésemos impresionados y nos preguntáramos: ¿qué hacen aquellos que no hacemos nosotros?

La respuesta exigiría un estudio, tanto desde el punto de vista espiritual como sociológico. Por tanto, no es nuestra pretensión el dar la respuesta completa a esa pregunta. Pero sí el resaltar dos cosas. Una, que independientemente del buen deseo de que nuestras iglesias crezcan por los lícitos medios que el Señor ha establecido, también es posible que se haya establecido en el corazón de muchos líderes cristianos una especie de codicia espiritual por tener “una iglesia grande”: “Lo importante es que mi iglesia crezca”. Y cuando las motivaciones no son limpias, es posible que se “adopten” principios o prácticas no bíblicas. Implícita o explícitamente se estaría admitiendo que “el fin justifica los medios”: “Lo importante es que la iglesia crezca”; “Si hay bendición, no debe ser tan malo, ya que el Señor lo bendice”. En tal caso, el tema se tornaría delicado. Pero a menos que no  estemos dispuestos a aprender, el Señor de la Iglesia tratará con cada uno de sus servidores para “reubicarlos” debidamente y volvernos a la cordura.

La segunda cuestión es que dentro de esos principios no bíblicos, se encuentra ese concepto de autoridad que la Biblia no enseña. Ese concepto equivocado de la autoridad establecida en la Iglesia en forma piramidal se expresa de esta manera: “Yo me someto al líder que está sobre mí y espero la sumisión de los que están bajo mi cuidado”[v]. Pero, además, es  una autoridad espiritual que se ejerce de forma casi absoluta y la cual exigiría una sumisión total: Tú obedéceme en todo, aunque yo me equivoque, porque yo seré el que dé cuentas a Dios por ti, pero tú serás bendecido por tu obediencia.[vi]

Evidentemente, ellos utilizarán algunos textos bíblicos que hablan de la autoridad espiritual y la obediencia a los guías espirituales, (en su momento hablaremos de ello); pero sacados fuera de su contexto, explicándolos y dándoles una aplicación que está muy lejos del espíritu y de la letra de las Escrituras. Quizás un ejemplo de esto que venimos diciendo ilustre bien lo que queremos decir. Hace algunos años, me contaba un querido hermano que estuvo en una iglesia, cuyo  pastor le dijo: “Tú pon tu matrimonio y tu familia en mis manos y descansa”. Afortunadamente, el hermano tuvo suficiente sensatez y cordura como para, de forma tajante, darle un no por respuesta al pastor y decirle que esa responsabilidad era  solamente suya y no se la traspasaría ni a él ni a nadie.

El anterior ejemplo me trae a  la memoria que hace más de treinta años, en nuestra comunidad autónoma había un grupo de iglesias gobernada por un pastor que se hacía llamar “apóstol” y que tenía un concepto de la autoridad de forma piramidal y con la demanda de obediencia absoluta (esto último lo supe después). Así que, queríamos ver “por dentro” cómo funcionaban, porque la labor social que realizaban y  los resultados a efectos de crecimiento eran asombrosos. La idea era que si lo veíamos factible, poder trabajar en comunión con ellos. Así que tuvimos un encuentro y estando comiendo los dos matrimonios (él con su esposa y la mía y yo) en un restaurante, el “apóstol” nos dijo: “Si tú quieres que trabajemos juntos, tú tienes que romper la relación con los pastores de la ciudad y te sometes a mí. Luego me tienes que pedir permiso cuando invites a tu iglesia a alguien a predicar”. Ni que decir tiene que mis “antenas” espirituales se levantaron de inmediato.

Por mi parte, lo miré y le dije: “Yo me someto a usted y usted… ¿A quién se somete?”. Él sonriendo, me dijo: “Con 25 años de ministerio ¿y no te vas a fiar de mí?”. Yo le contesté: “Yo no me fío ni de mi sombra”. La conversación fue más larga, pero cuando al cabo de dos días le comuniqué que no íbamos a trabajar juntos, me escribió y me puso de ignorante: “Tú no sabes cómo funcionan los principios del reino y  que el Espíritu Santo trabaja para traer unidad, y no separación” (todavía guardo esa carta). Pero mis lectores se darán cuenta enseguida de la gran contradicción y el engaño que había en sus palabras, pues en principio, me exigió “romper la comunión con los pastores de la ciudad”. Así que para él “la unidad” que traía el Espíritu Santo solo se relacionaba con él y su obra, pero no con los demás.  (¡!)

Esa es la forma en la cual muchos líderes en el campo cristiano imponen su autoridad a los demás. Ellos invocan que son los “ungidos” del Señor, los  “apóstoles enviados por el Señor” para levantar, gobernar y llevar adelante la obra de Dios y sin los cuales, dicha obra no prosperará.  A partir de ahí, las personas que están bajo ese tipo de autoridad, verán que son manejadas como una especie de “soldados espirituales” a los cuales se les maneja según la filosofía del grupo, establecida por el líder máximo. Eso, es igual a cómo funcionan las sectas, aunque usen el nombre de “cristianos evangélicos” en muchos casos, o lo que quieran llamarse.

Tales planteamientos son falsos. La enseñanza en  la Biblia sobre el tema de la autoridad, nada tiene que ver con la visión de estos modernos pastores y “apóstoles”. Sobre todo, cuando además del concepto equivocado que sustentan, las motivaciones, en no muchos casos, son espurias. El Señor Jesús nos enseñó otro modelo de autoridad, con un carácter y forma bien diferentes. Pero solamente nos vamos a centrar en tres de ellas.

1.- Los pastores no son “capitanes” sino siervos. (Mr. 10.42-43)

Cuando dos de los discípulos de Jesús manifestaron su deseo de ocupar lugares prominentes en el reino de Dios, Jesús les dijo:

“Vosotros  no sabéis lo que pedís (…) Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas y sus grandes ejercen sobre ellas autoridad” (Mr.10.38, 42)

Jesús les presentó a sus discípulos la realidad de cómo gobernaban los que regían a las naciones: Ellos se “enseñoreaban” de sus súbditos. Los gobernantes  no estaban interesados en lo que pensaban, sentían o vivían sus gobernados, sino en sus propios intereses.  Pero la lección que da Jesús rompió todos los esquemas a sus discípulos. El reino de Dios expresado en la tierra sería diferente:

“Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos” (Mr.10.43-44).

Por tanto, la condición y el carácter de los que están al frente de las iglesias, no son como los que mandan, sino como los que sirven. Son sus servidores.

2.- Los pastores no gobierna por la fuerza, sino voluntariamente (1ªP.5.2-3)

 

Los que “mandan” en el mundo, suelen emplear la fuerza de la ley, en virtud de su “cargo” y la autoridad que se deriva de él. Y si alguien no obedece, el peso de la ley caerá sobre él. Pero los “siervos” no se les está permitido hacerlo de esa manera. Dios nos conquistó por amor, y es así que le obedecemos y le seguimos. Él no lo hizo por la fuerza. El apóstol Pedro lo entendió bien y así lo expresó en su exhortación a los pastores de las iglesias:

“Ruego a los ancianos que están entre vosotros… Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente… no como teniendo señorío sobre los que están bajo vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” (1P.5.1-3)

El texto nos enseña algo muy diferente a lo que ocurre en muchos grupos “evangélicos” en los cuales sus dirigentes mandan, ordenan, se meten en los asuntos personales de las vidas de los demás y tratan de organizarlas de acuerdo a “su visión” particular.

Pero el apóstol Pedro dice: “no por fuerza, sino voluntariamente…” La responsabilidad de los pastores está en predicar y enseñar la Palabra de Dios (He.13.7). Pero han de respetar y dejar que los creyentes la procesen, la entiendan, la acepten y la apliquen en sus propias vidas; sin presiones, coacciones ni manipulaciones de ningún tipo. Los creyentes de nuestras congregaciones, incluso aunque no fueran maduros, merecen todo nuestro respeto por el solo hecho de ser personas, (¡y además hijos del reino!). Los creyentes tienen el derecho (¡y el privilegio!) de pensar por ellos mismos y tomar sus propias decisiones, en relación con lo que han escuchado de parte de los pastores/enseñadores de las iglesias.

Algunos creyentes creen equivocadamente, que porque la Biblia dice que los pastores “velan por vuestras almas, como los que tienen que dar cuenta –a Dios-” (Heb.13.17) que por eso es que ellos deben poner sus vidas en manos de aquellos para que las gobiernen y administren como crean conveniente. Pero nada más lejos de la verdad. Los pastores darán cuenta a Dios de las almas bajo su cuidado, en todo aquello que es su responsabilidad hacer, proporcionando enseñanza, oración, consejo, guía, consuelo, exhortación, ánimo, etc. Pero ellos no son responsables por lo que toca a los creyentes mismos a efectos personales, matrimoniales, familiares, trabajo, etc., etc. Cada uno responderá ante Dios por lo que les ha sido encomendado.

3.- Los pastores gobernarán a base de “ejemplo” no a la voz de “ordeno y mando”.

El apóstol Pedro también añadió:   “no como teniendo señorío sobre los que están bajo vuestro cuidado,  sino siendo ejemplo de la grey”.

Cuando el gobierno de una iglesia, se basa en el “señorío” de los pastores, se está menospreciando la voluntad de los miembros de la iglesia, se les está faltando el respeto y se está desviando la atención de lo que es lo más esencial. En las palabras del apóstol Pedro, el énfasis no recae sobre la “autoridad” para “gobernar”, sino sobre “el ejemplo” que los pastores están llamados a ser y a dar. El ejemplo al cual el apóstol Pedro se refiere, fue el mismo que el Señor Jesús  nos dejó en relación con el servicio, hasta la muerte (Juan 13.14-15) Jesús lavó los pies a cada uno de los discípulos en un acto de humildad, que ponía de manifiesto el carácter de su vida y ministerio servicial y sacrificial a favor de toda la iglesia de todos los tiempos. (J.13.1; 1ªP.2.21.25); es el mismo ejemplo que el apóstol Pablo dio a todos los creyentes (Flp.4.9; 2ªTes.3.9; 1ªCo.11.1); y es el mismo que Pablo  propuso tanto a  Timoteo como a Tito, sus colaboradores (1ªTi.4.12; T. 2.7). Tal “ejemplo” será la mejor motivación para que los creyentes, viéndolo, lo sigan (He.13.7). Y si lo siguen o no, esa será su responsabilidad.

Hay otros aspectos en lo relacionado con la autoridad y el ejercicio de ella, como la pureza, tanto en las motivaciones como en cuanto al amor por la verdad. El apóstol Pedro hace referencia a que los que guían a la iglesia no deben hacerlo “por ganancia deshonesta”. Tampoco deben albergar error ni actuar por engaño. En 1ªTesalonicenses, 2.3-6, el apóstol Pablo nos proporciona un cuadro completo acerca de estas cosas. Pero la intención en este escrito, era la de señalar aquellas que hemos puesto de relieve.

 

Avatar de Desconocido

About unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
Esta entrada fue publicada en Abuso de autoridad, Abuso espiritual. Guarda el enlace permanente.

3 Responses to EL USO Y ABUSO DE LA AUTORIDAD ESPIRITUAL

  1. Avatar de Noemí Noemí dice:

    Muy buen artículo, bendiciones.

  2. Avatar de raulfierro raulfierro dice:

    NO es necesario un estudio, tanto desde el punto de vista espiritual como sociológico … es necesario conocer las Escrituras, nuestra ÚNICA guia en TODAS las materias que concierne al Evangelio y a la vida en la Tierra:

    MATEO 24

    4 Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que NADIE os engañe. 5 Porque vendrán MUCHOS en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a MUCHOS engañarán.

    Aquí está la repuesta, el que tenga oídos …

  3. Avatar de Marcos V. Marcos V. dice:

    muy bueno Pastor sus bueno todo el blog muy bueno bendiciones

Replica a Noemí Cancelar la respuesta

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.