Quiero presentarles mi libro en el cual relato mis experiencias vividas a lo largo de 75 años. Cuando miramos para atrás, podemos entender si nuestra vida terrenal tuvo sentido, y sí hemos sabido pelear la buena batalla de la fe.
Antes de que mi memoria se extinga este planeta quiero dejar el recuerdo de aquellos que a lo largo de mi vida me proporcionaron experiencias y esperanza es mi carrera cristiana.
Ignorar el pasado significa malograr el futuro. Por las experiencia adquirida, sea negativa o positiva, aprendimos las grandezas del Señore y son una escuela que nos enseñan la providencia divina, sabiendo que como dice San Pablo, «todo hora para bien a los que aman al Señor».


Espero que hayas incluido la anécdota cuando le dijiste a un joven, en un campamento de jóvenes, en el Monte del Estado en Maricao, Puerto Rico, cuando pastoreaba Pepito Pérez la iglesia de Dios pentecostal en Mayagüez. Le dijiste en tono muy pastoral, «porque no dejaS DE Ttocar «Rock» y te dedicas a adorar al Señor con canciones espirituales.» Entonces aquel joven comenzo a cantar, «Tengo mi mano en la mano del Señor.» El joven lo hizo y es pastor hace unos 34 años en la ciudad de Mayagüez. Mis respetos para ti.
DON MARIO MUCHAS GRACIAS POR SU MINISTERIO Y SERGUIR ATRAYENDO ALMAS PARA SALVACION A TRAVES DE SU TESTIMONIO, DIOS ME LO BENDIGA SIEMPRE.