EL CAOS DEL TRANSPORTE PÚBLICO

buses-en-hondurasMario E. Fumero

Cuando desde un principio no se pone orden, y por años se vive en  desorden, el trsatar de poner orden en el caos es una misión a veces imposible. Lógicamente cuando se trata de poner orden se va a producir una reacción negativa. Esta forma de no aceptar el orden cuando se ha vivido en desorden es una forma de resistencia generada, que nace por la falta de políticas que regularán un comportamientos que afectan el bien común. Eso es lo que está ocurriendo actualmente en el rubro del transporte público.

Por muchos años el transporte público ha vivido desordenadamente, y los gobierno no se han atrevido a poner orden, por miedo a la reacción de una empresa poderosa, por lo cual, reina actualmente una serie de riesgos que hacen proliferar la delincuencia y la inseguridad. Todos sabemos que algunos choferes consumen drogas y alcohol. Hay cobradores menores de edad irresponsables. Hay unidades en pésimas condiciones. Y para colmo, hay una lucha de los extorsionadores y de   ciertos intereses dentro del transporte para controlar las rutas, que ha generado serios problemas de violencia, quema de autobuses y asesinatos.

Se ha hablado en gobiernos anteriores de exigir que la choferes vaya bien vestidos con uniformes en los autobuses y que se controle el pago y el ingreso de personas, y que las unidades del transporte ofrezcan se seguridad y la gente no vaya de pie como sardinas en latas. El Estado le subvencionó por años el transporte para que mejoraran, pero han pasado años y ninguna de las exigencias del pasado se han cumplido. El sistema de transporte público confronta una serie crisis, tanto de seguridad, como de recursos económicos y de personal responsable para manejar tan importante rublo dentro de la producción nacional.

Por otro lado, las mototaxis han invadido las carreteras, y ya no se limitan sólo mover gente dentro de una zona o aldea, sino que invade las principales arterias del país, poniendo en riesgo la vida de los que allí se conducen. Las mototaxis han crecido a niveles alarmantes, sin control ni lineamientos, y ahora, cuando el Estado  trata de poner orden, se enfrenta a una crisis de caos, debido a que desde un principio no enfrento una serie de medidas para regular este rublo, el cual se le ha escapado de las manos.

Por otro lado, tenemos el fracaso del trasmetro, un inversión millonaria que además de no resolver el problema del transporte público, a producido congestionamiento de tránsito, al reducirse las calles laterales. Hoy vemos cómo está obra millonaria está siendo destruida, y la esperanza de un transporte público eficiente se desvanece, ante la inoperancia de un gobierno municipal que no supo actuar con cordura en el momento oportuno.

La movilidad es vital para el desarrollo de un país. Existen tres áreas en las cuales el Estado debe comprometerse seriamente, a fin de mantener el bienestar del país, y las cuales son prioridades dentro de la política de Estado. La primera es la salud; todo los ciudadanos tienen derecho a una salud digna bajo el control del Estado. La segunda es la Educación; la cual es la base del progreso y de la superación de una nación, y debe estar bajo la supervisión del Estado. Y la tercera, y la más importante para el desarrollo del país es la comunicación, tanto marítima, terrestre o por las ondas del eter. El transporte público, en la gran mayoría de los países industrializados, es administrado y controlado en las grandes ciudades por las municipalidades, o por el gobierno central. Esto lo podemos ver en ciudades como Nueva York,  Miami, Madrid, Oslo y Alemania.

El servicio público de transporte es menester que sea administrado por el Estado, y en caso de concesión, sea supervisado y controlado por el gobierno. Un país para prosperar tiene que mover a la masa productiva a los lugares de trabajo, y no se puede permitir el lujo que un grupo de personas detengan la producción del país por una huelga que afecta a los que quieren trabajar. Cuando el transporte privado controla la economía, el Estado tiene las manos atadas, y éstos tendrá el poder de manipular al gobierno de turno, cuando traté de poner orden en el caos, lo cual es lo que actualmente está ocurriendo en Honduras.

Poner orden y disciplina en medio del desorden y del caos es una tarea muy dura donde quiera que se  haga, y por lo tanto, se tendrá que pagar un alto precio. Para evitar el caos, debemos crear primero las bases del orden, y cuando una empresa de servicio público en manos privada empieza a funcional, es menester que el congreso y las autoridades regulen su funcionamiento, para evitar que el pueblo se vea afectado por algunas medidas intransigentes de abuso, como los que ocurren actualmente en nuestro país.

Sabemos que el Estado no es eficiente administrador de empresa, pero tiene el deber de regularlas y establecer la pautas para evitar que las mismas se conviertan en un serio problema que detengan la prosperidad de la Nación.

 

mariofumero@hotmail.com

http://www.contralaapostasia.com

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Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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