Un nuevo usuario de Facebook dentro de los Estados Unidos tiene más de 50 opciones para especificar su identidad sexual. Anteriormente una persona podía elegir entre hombre y mujer. Las cosas han cambiado y para muchos estas son buenas noticias. El sentimiento que está ganando terreno velozmente en el mundo Occidental parece decir: “¿Cómo te identificas? ¿Transgénero, género indefinido, doble género, transexual, bisexual, hombre, mujer? Tú eliges. Eres lo que sientes ser”.
Los ejemplos de esta popular confusión son numerosos. En República Dominicana[1] se pelea por establecer una ley de educación sexual que abre la puerta para la reinterpretación de preferencias sexuales. En México se organizan marchas. En Argentina se preparan bodas y se abren oportunidades de turismo para parejas del mismo sexo. En la Universidad de Tennessee[2] han comenzado a usar pronombres neutrales para referirse o dirigirse a personas que no desean que les llamen “él” o “ella”. Incluso, los traductores/editores de la Biblia Nueva Versión Internacional 2011 en inglés eliminaron o hicieron neutras docenas de palabras que aparecían en masculino en la versión 1984.[3] Además, un hombre que ha hecho todo lo posible por hacerle entender al mundo que es una mujer ganó el premio a atleta con más coraje en el 2015, premio entregado por la internacional cadena deportiva ESPN. Con toda razón John Piper ha escrito que “estamos a la deriva en un mar de confusión sobre los roles sexuales”.[4]
¿A dónde vamos para encontrar una definición clara, correcta y universal sobre quién es un hombre y una mujer? El primer paso es reconocer que necesitamos una fuente de verdad confiable. Nuestra imaginación, experiencia, nuestros deseos u opiniones no cumplen con ese requisito. El relativismo que gobierna el pensamiento del siglo XXI invita engañosamente a todo ser humano a crear su propia realidad. Es común escuchar la frase “lo que es verdad para ti no es verdad para mí”. La idea de absolutos o verdades universales ha sido rechazada por millones de personas que han creído la gran mentira que afirma “Tú puedes ser el creador de tu propia realidad y vivir de acuerdo a ella”. Sin embargo, la mente y razón humana nunca han sido barómetros confiables, especialmente cuando se busca definir quién es un hombre y una mujer.
¿Cuáles han sido las consecuencias de que el ser humano siga su propia sabiduría en la definición de la masculinidad y femineidad? Muerte. El escritor en Proverbios lo explica claramente: “Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte” (14:12; 16:25). “A través de las edades, las ideas depravadas acerca de qué es la virilidad han afectado negativamente a hombres y mujeres. En el mundo antiguo hubo de todo en el trato a la mujer: desde malos tratos relativamente leves al barbarismo en gran escala. En la cultura griega primitiva, los “hombres de verdad” despreciaban a sus esposas, considerándolas sencillamente paridoras de hijos y amas de casa. No les permitían sentarse a la mesa no estar presentes en asambleas. En la cultura romana, no eran más que medios para tener hijos legalmente pudiéndolas desechar a capricho”.[5] Por otro lado, en la actualidad, la feminización del hombre ha producido una miríada de jóvenes irresponsables, pasivos, indiferentes e inmaduros que viven en un mundo de fantasía siendo incapaces de proteger, servir, dirigir, proveer y amar a quienes les rodean. Esto trae consecuencias trágicas, como por ejemplo: 4 de cada 10 niños que nacen en hogares hispanos en Estados Unidos tienen una mamá soltera. Interpreta ese dato.
Ya que no podemos descansar en las múltiples definiciones que la sabiduría y experiencia humana han dado sobre lo que es un hombre y una mujer, debemos poner nuestra mirada en la única fuente de verdad absoluta: la Palabra de Dios. Entendemos que la Biblia revela la naturaleza de la masculinidad y femineidad al describir diversas responsabilidades para el hombre y la mujer, estas responsabilidades son basadas en el diseño de la creación de Dios, no en costumbres culturales temporales.[6] “La Escritura es muy clara cuando describe el lugar que Dios ha diseñado para hombres y mujeres en la sociedad, la familia y la iglesia. Y es a la Biblia que debemos regresar para reafirmar las maravillas del diseño de Dios”.[7]
Es preciso recordar las palabras de nuestro hermano Isaías quien escribió: “Se seca la hierba, se marchita la flor, Pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre.” (Isaías 40:8). Las Escrituras interpretadas fielmente nos mostrarán con toda claridad y certeza quiénes somos, para qué existimos y cómo funcionamos según el plan de nuestro Creador. Tanto hombres como mujeres, esposos y esposas y líderes de la iglesia deben regresar a la Palabra para buscar respuestas en este tema tan espinoso y ferozmente debatido.
Ahora bien, debes ser advertido que la descripción de Dios de lo que es un hombre verdadero y una mujer verdadera no se ajusta con ninguno de nuestros estereotipos forjados por ideas y experiencias humanas.[8] En las próximas semanas vamos a explorar lo que las Escrituras nos dicen acerca del hombre y la mujer y su relación como criaturas dignas y diferentes.
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Referencias:
[1] Nuestros hermanos de Acción Cristiana proveen información valiosa sobre este caso:http://www.grupoaccioncristianard.org/recursos; https://www.youtube.com/watch?v=vi-01rRwAGU&index=9&list=PLU7j_p0X_IyhLkV15jp8StMf8ypfj7xal.
[2] Aquí puedes leer el análisis de Owen Strachan en inglés: https://stream.org/ze-zir-created-gender-revolt-tennessee/
[3] Teólogos prominentes como Wayne Grudem, Denny Burk y Randy Stinson no recomiendan la Biblia New International Version 2011. Puede ver la evaluación en inglés en los siguientes enlaces:http://www.waynegrudem.com/wp-content/uploads/2012/02/An-Evaluation-of-Gender-Language-in-the-2011-NIV.pdf; http://cbmw.org/uncategorized/the-gender-neutral-niv/
[4] John Piper y Wayne Grudem, Recovering Biblical Manhood and Womanhood [Recobrando la Masculinidad y Feminidad Bíblicas] (Wheaton, Illinois: Crossway Books, 2006), posición 665 en Kindle.
[5] Stuart W. Scott, “Una Masculinidad Cristiana”, en el libro de John MacArthur y la Facultad de The Master’s College, Piense Conforme a la Biblia (Grand Rapids, Michigan: Editorial Portavoz, 2004), 164.
[6] John Piper, Recovering Biblical Manhood and Womanhood [Recobrando la Masculinidad y Femeneidad Bíblicas], posición 720 en Kindle.
[7] John MacArthur, Divine Design [El Diseño Divino] (Colorado Springs, David C. Cook, 2011), 19.
[8] Richard Phillips, The Masculine Mandate [El Mandato Masculino] (Lake Mary, FL: Reformation Trust Publishing, 2010), xi.
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