PASTOR TRISTE, PASTOR ALEGRE

tristeza
(A los hermanos en Cristo, pastores amigos, colegas en el ministerio, a las ovejas de la iglesia CFC que pastoreamos con mucho amor.

Me encontré este artículo en la página de Coalición por el evangelio. Escrito por el pastor Gerson Morey. Léalo hasta el final.)  Hector Maradiaga..

El ministerio es un permanente desafío. Los pastores nos encontramos en muchas ocasiones luchando en diferentes frentes. Recibiendo noticias todo el tiempo. Buenas y malas. La vida ministerial está matizada por tiempos felices y adversos; situaciones agradables y desagradables, de risas y lágrimas, de triunfos y derrotas, de alegrías y tristezas. Como la vida misma.

En realidad, esta dicotomía que los pastores experimentamos es sólo una extensión de lo que todo creyente experimenta aquí en la tierra. Claro, a una escala mayor.

El apóstol Pablo, desde la prisión, expresa esta realidad en su carta a los Colosenses. En esa ocasión, las enseñanzas de los falsos maestros estaban amenazando la firmeza de los creyentes.

Pablo escribe esta epístola para exhortarlos a aferrarse a Cristo y para denunciar el error de la llamada ‘herejía de Colosas’. En ese contexto, el apóstol hace una breve pero jugosa reseña de su ministerio y en ella describe y confiesa sus emociones: ” Ahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros..” (Col 1:24 LBLA) dice Pablo. Esa es la paradoja de su ministerio: Sufre, pero se alegra. Regocijo y padecimiento. Pablo también era un pastor triste y pastor alegre.

Esto también lo expresa en sus carta a los Corintios y a los Gálatas, por citar unos ejemplos.

En una ocasión, el apóstol reconoció que su profunda tristeza fue disipada y cambiada por gozo por la visita de alguno de sus colaboradores (2 Corintios 7:6).

En su Discurso a mis estudiantes, Charles Spurgeon describe esta paradoja al decir que “los heraldos de la aurora no es raro que se miren sumidos en la mas completa oscuridad”.

Los pastores predicamos las buenas nuevas de Cristo, en medio de las malas noticias de su iglesia. Santa ironía.

Nos da tristeza, por ejemplo, cuando los miembros faltan a los servicios con preocupante frecuencia; sufrimos cuando los hermanos nos critican sin piedad; cuando no hay compromiso departe los creyentes; nos frustramos cuando hay discordia y disensión entre los hermanos; nos dolemos cuando un hermano fallece, cuando hay pecado en la iglesia; cuando nos traicionan; cuando no se puede cumplir con los compromisos monetarios del ministerio y sobre todas las cosas cuando se experimenta alguna forma de persecución. Todo esto, sin tomar en cuenta los desafíos personales que se puedan presentar a nivel familiar.

Sin embargo nos alegramos cuando los creyentes evangelizan y las personas se convierten a Cristo; cuando la iglesia evidencia un amor por conocer la palabra; nos produce gozo ver que el evangelio es entendido y aplicado en la vida de los creyentes y los vemos crecer en el carácter de Cristo; celebramos cuando personas que han estado enemistadas dentro de la iglesia se reconcilian; cuando los hermanos crecen en su devoción por Dios; cuando aquellos que estaban indiferentes, ahora demuestran un deseo de comprometerse en el ministerio y sobretodo nos regocijamos cuando Dios es glorificado en medio de su pueblo.

Desde luego que estas no son las únicas circunstancias que nos generan tristezas y alegrías, pero creo que todo pastor se puede identificar con estas. Por esto digo que todo ministro es un pastor triste y pastor alegre.

UNA PALABRA DE EXHORTACIÓN PARA EL CREYENTE:
Hay mucho que puedes hacer para aliviar la carga de tus pastores. No seas indiferente ante esta realidad. Si te dispones, puedes ser de mucha ayuda para tu iglesia local. Desde tu posición y en la medida de tus posibilidades colabora en llevar la carga del ministerio. No olvides que eres parte de la iglesia de Cristo y como un miembro, el cuerpo te necesita:
* Si no eres parte en algún ministerio dentro de la iglesia, involúcrate en uno.
* Si eres parte de algún ministerio, sirve con excelencia.
* Ponte a disposición en lo que se necesite.
* Recuerda siempre la exhortación del autor de Hebreos: Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta. Permitidles que lo hagan con alegría y no quejándose, porque eso no sería provechoso para vosotros. (Heb 13:17)
* Ora por tu pastor. Ora siempre por él y por su familia.
* Comparte con tus pastores no solo tus luchas y tus quejas, sino también tus avances, tus logros y tu crecimiento en la gracia.
* y sobre todas las cosas honra a Dios en todo lo que hagas, porque al fin y al cabo te debes a él.

UNA PALABRA DE ÁNIMO PARA EL PASTOR:
Recordemos siempre estas tres verdades que a continuación te presento:
Primeramente, no olvidemos que la iglesia es de Cristo. Es cierto que Dios nos ha dado el gran privilegio y la responsabilidad de pastorear su grey, pero recordemos que nosotros no somos su salvador. Él la redimió, él es quien la edifica, él la sustenta y él cuidará de ella mejor que nosotros.

Segundo, debemos recordar que Dios está obrando en la vida de las personas aunque eso no sea visible a nuestros ojos. Debemos aprender a confiar en que el es soberano sobre su iglesia y que todas las cosas ayudan para bien. Incluso aquellas que involucran pecado, las circunstancias difíciles y vergonzosas.

Por último, tengamos siempre en perspectiva el evangelio que nos salvó. Que las más profundas emociones sean producidas por la consciencia de nuestra salvación. Que las mayores tristezas vengan de la convicción de nuestra maldad. Que el dolor más profundo sea el que nos causa nuestro pecado y que las lágrimas más grandes sean las que derramamos cuando ofendemos a nuestro Salvador. He ahí la mayor fuente de nuestra tristeza. Y que la mayores alegrías provengan de saber que hemos sido redimidos del pecado, que tenemos nueva vida, que hemos sido declarados justos, que somos hijos de Dios, que él está obrando en nosotros, que nada nos puede separar de él, que seremos preservados hasta el final y que un día Cristo vendrá a llevarnos para estar juntos por la eternidad. He ahí la mayor fuente de nuestro gozo.

Querido pastor, no te sorprendas ni te inquietes por las aflicciones propias del misterio porque para esto estamos puestos (1 Tes 3:3) y recuerda que las mismas experiencias de sufrimiento las padecen otros consiervos en otras partes del mundo (1 Pedro 5:9). No desmayemos (2 Cor 4:16), pues Él está con nosotros (Mateo 28:20) y recuerda que estas pruebas, no se comparan con la recompensa eterna (Rom 8:18) y que ellas nos preparan para la eternidad (2 Cor 4:17).

¡Adelante pastor triste, pastor alegre!

 

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
Esta entrada fue publicada en Pastor, Tristeza. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s