LA CRUZ (sacrificio) ES LOCURA Á LOS QUE SE PIERDEN

EXÉGESIS: PASAJE BÍBLICO (1 Corintios 1: 18-31)

Por Richard Niell Donovan (Traducción por Ángeles Aller)

EL CONTEXTO: Corintio era una ciudad importante y abundante en el istmo (una franja estrecha de tierra) que separa el norte del sur de Grecia. El Apóstol Pablo pasó allí 18 meses durante su Segundo Viaje de Misionero y fundó allí una iglesia. Hechos 18 relata la obra de Pablo en Corintio durante ese tiempo en bastante detalle.

Al terminar su visita a Corintio, Pablo se marchó para visitar Éfeso, Jerusalén, Antioquía, y Galacia (Hechos 18:18-23). Después de salir de Corintio, Pablo escribió una carta a los cristianos en Corintio avisándoles, “no os envolváis con los fornicarios” (5:9), pero esa carta se ha perdido.

Pablo escribe esta carta para responder a un informe de la gente de Cloé sobre los problemas existentes en la iglesia de Corintio (1:11). En esta carta, Pablo se dirige a estos problemas por medio de enseñanza apostólica. El primer problema se trata de las divisiones en la iglesia, al cual se dirige en versículos 10-17 – y del que hablará en más detalle en capítulo 3.

Ahora Pablo vuelve su atención a la cruz de Cristo. Con la cruz surgen preguntas para ambos judíos y griegos (gentiles). Corintio es una ciudad griega, pero tiene una población judía bastante grande. Mientras vivía en Corintio, Pablo trabajó con judíos y griegos, y ambos estaban representados en la iglesia corintia. La cruz de Cristo parecía una tontería para los judíos, que esperaban un Mesías fuerte y poderoso – y para los griegos, que ponían mucho valor en la sabiduría humana (griego: sophia). Para los judíos, la cruz reflejaba debilidad, no fortaleza. Para los griegos, la cruz parecía un sinsentido, algo que no representaba sabiduría. En estos versículos Pablo responde a estas dos maneras que ellos tienen de ver la cruz.

(1 CORINTIOS 1: 18-25) PORQUE LA CRUZ ES LOCURA Á LOS QUE SE PIERDEN

18Porque la palabra de la cruz es locura á los que se pierden; mas á los que se salvan, es á saber, á nosotros, es potencia de Dios. 19Porque está escrito:

Destruiré la sabiduría (griego: sophia) de los sabios,
Y desecharé (griego: atheteo) la inteligencia (griego: synesis) de los entendidos (griego: synetos).

20¿Qué es del sabio (griego: sophos)? ¿qué del escriba (griego: grammateus)? ¿qué del escudriñador (griego: suzetetes) de este siglo (griego: houtos ho aion)? ¿no ha enloquecido (griego: moraino) Dios la sabiduría del mundo (griego: ho kosmos sophia)? 21Porque por no haber el mundo conocido en la sabiduría de Dios á Dios por sabiduría, agradó á Dios salvar á los creyentes por la locura de la predicación (griego: kerygma). 22Porque los Judíos piden señales, y los Griegos buscan sabiduría: 23Mas nosotros predicamos á Cristo crucificado, á los Judíos ciertamente tropezadero (griego: skandalon), y á los Gentiles locura; 24Empero á los llamados, así Judíos como Griegos, Cristo potencia de Dios, y sabiduría de Dios. 25Porque lo loco de Dios es más sabio que los hombres; y lo flaco de Dios es más fuerte que los hombres.

“Porque la palabra de la cruz es locura á los que se pierden” (v. 18a).
Este versículo introduce el resto del capítulo, donde Pablo contrasta la sabiduría del mundo (sabiduría humana) con la sabiduría de Dios, cuya máxima expresión se encuentra en la aparente tontería de la cruz de Cristo.

Para aquellas personas que se enorgullecen de su sabiduría, la cruz parece una tontería – un sinsentido. ¿Por qué mandaría Dios a su Hijo a morir en una cruz? Según los estándares de sabiduría humana, esto no tiene sentido. Pero sabiduría humana, por atractiva que parezca en la superficie, no tiene el poder de salvar. No importa cuán importante sea, gente que solo depende de sabiduría humana perece. Son como personas cuyo barco se ha hundido en medio de un gran océano. Aunque sean nadadores olímpicos, ninguno de ellos podría llegar a la orilla por sí mismo. Necesitan un bote salvavidas o, mejor aún, un barco para salvarles. La mayor tontería para ellos sería rehusar la ayuda de un barco que acude a ayudarles.

“mas á los que se salvan, es á saber, á nosotros, es potencia de Dios” (v. 18b). Los que han sido salvados han reconocido su propia impotencia y han aceptado la potencia de Dios. Aceptan que no pueden vencer el pecado que amenaza con dominar sus vidas, y han aprendido a confiar en la gracia de Dios.

Esta gracia se manifestó plenamente en la cruz (su sacrificio) de Cristo, cuando Cristo no solo oró para que Dios perdonase a los que le crucificaron, pero también abrió las puertas del perdón para todos aquellos que creyeran en él. La cruz, entonces, que puede parecer una tontería para aquéllos que se hunden en sabiduría humana, es realmente el instrumento que salva a los salvados.

“Porque está escrito: Destruiré la sabiduría (sophia) de los sabios, y desecharé (atheteo) la inteligencia (synesis) de los entendidos” (synetos) (v. 19). Corintio es griego, y los griegos de la antigüedad estaban muy orgullosos de su sabiduría y de sus grandes filósofos, como Sócrates, Platón, y Aristóteles. La palabra filosofía viene de dos palabras griegas, phileo, que significa “amar” y sophia, que significa “sabiduría.” Los griegos aman la sabiduría y se enorgullecen de su sabiduría y entendimiento.

Pero Pablo cita al profeta Isaías para decirle a la iglesia corintia que Dios, “hará perecer la sabiduría de los sabios” y hará desvanecer el discernimiento de los que disciernen. La cita viene de Isaías 29:14b, donde dice: “porque perecerá la sabiduría de sus sabios, y se desvanecerá la prudencia de sus prudentes.” Hay que decir que la sabiduría humana (sophia) y el discernimiento (synesis – entendimiento) tienen raíces en “disciplinas” como la historia y las ciencias. Estas disciplinas prometen iluminarnos para que nuestro futuro pueda brillar más que el pasado.

Este tipo de sabiduría también nos trae verdadera esperanza. Hoy en día disfrutamos de una buena y mejor calidad de vida, con fontanería y calefacción y automóviles. Estas cosas hubieran sido la envidia de príncipes y reyes de las generaciones anteriores. Nuevas técnicas de perforación nos permiten extraer petróleo de lugares que hasta hace solo una década, hubieran sido inaccesibles. Tecnología moderna hace posible que encontremos terroristas antes de que puedan atacar. Medicina moderna hace posible que vivamos más tiempo y libres de dolor.

No obstante, lo que hemos aprendido de la historia y las ciencias no nos ha traído verdadera seguridad. Nuevas soluciones a menudo crean nuevos problemas que antes no teníamos. No nos hemos acercado más a la solución del problema del mal, de lo que estaban nuestros antepasados hace mil años. Destapar los secretos del átomo nos ha dado energía barata pero, al mismo tiempo, ha creado montañas enormes de desperdicio nuclear – y nos ha dado razones para temer a la aniquilación.

Todavía hay guerras y comienzos de guerras. Tiranos siguen dominando naciones grandes y pequeñas alrededor del mundo. Nuestras armas sofisticadas nos dan una ventaja temporaria sobre nuestros enemigos, pero a menudo son obstruidas por tecnologías primitivas y de bajo costo. Comodidades como la calefacción, el aire acondicionado, y los automóviles han salido gracias a los recursos preciosos de la tierra y han contaminado el aire. Hasta la medicina moderna, por la cual tengo motivo de estar muy agradecido, nos ha traído problemas como el financiar las necesidades médicas de una población que envejece y con la necesidad de tomar decisiones como cuando desenchufar al paciente.

Entonces Dios (por medio de Isaías y Pablo) dice, “Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé la inteligencia de los entendidos.” ¿Podemos dudar que Dios haya hecho exactamente eso? No es que Dios venga para destituirnos cada vez que avanzamos un paso. En cambio, parece que ha ideado una ley de la naturaleza tan real como la gravedad – que la sabiduría humana es siempre finita y que a menudo crea más problemas de los que resuelve.

“¿Qué es del sabio (sophos)? ¿qué del escriba (grammateus)? ¿qué del escudriñador (suzetetes) de este siglo (houtos ho aion)? (v. 20a). Pablo continúa su argumento con algunos ejemplos de gente conocida por su sabiduría:

  • El sophos, el filósofo, el árbitro tradicional de la sabiduría para los griegos.
  • El grammateus, el escriba o el maestro, el árbitro tradicional de la sabiduría para los judíos.
  • El suzetetes, el escudriñador, dotado en el arte de retórica (el arte de preparar discursos persuasivos) y oratoria (el arte del discurso público). Gente que persuade goza de bastante poder. En la Grecia antigua, los suzetetes lo tenían aún mejor. Los griegos pensaban de los suzetetes con la misma adulación lisonjera, con la que hoy día muchos admiran a las estrellas de rock. Pero Pablo llama a estas personas syzetetes houtos ho aion – escudriñadores de este siglo.

En el Nuevo Testamento, “este siglo” es una frase negativa que generalmente contrasta con “el porvenir” o “la vida eterna” (Mateo 12:32; Marcos 10:30; Lucas 18:30; 20:34-35; Efesios 1:21). Pablo utiliza “este siglo” para hablar de sabiduría y regidores temporáneos – destinados a perecer (1 Corintios 2:6). Entonces, cuando Pablo habla del “escudriñador de este siglo,” se refiere a una persona que disfruta de poder ahora, pero cuyo poder inevitablemente se convertirá en polvo. Este poder no es transferible en el reino de Dios.

“¿no ha enloquecido (moraino) Dios la sabiduría del mundo” (ho kosmos sophia)? (v. 20b). Dios ha enloquecido los proveedores de sabiduría humana. Dios hace que aquéllos que poseen ho kosmos sophia (la sabiduría de este mundo) parezcan moraino – tontos.

La frase, ho kosmos sophia (la sabiduría de este mundo) es casi un oxímoron – una combinación de palabras contradictorias como “lujo esencial” o “auténtica replica.” En el Nuevo Testamento, la palabra kosmos va acompañada por “una connotación sumamente negativa que indica un lugar corrupto, un lugar antagónico y antipático hacia Dios, un lugar bajo el puño de ‘poderes’ demoniacos” (Bromily, IV, 1114-1115). ¿Cómo puede ser sabio un kosmos antagónico hacia Dios? ¡No es posible!

Sin embargo, no debemos olvidar que Dios amaba al kosmos – lo amaba tanto que mandó a su único Hijo para salvar a la gente del kosmos (Juan 3:16).

“Porque por no haber el mundo (kosmos) conocido en la sabiduría de Dios á Dios por sabiduría” (v. 21a). En su sabiduría, Dios no estructuró las cosas para que pudiéramos conocerle a través de nuestra propia sabiduría. Solo le podemos conocer por revelación. Solo podemos conocer a Dios según él decida revelarse.

En el libro de Romanos, Pablo dice que Dios se ha revelado para que hasta los malvados le puedan ver claramente. No obstante, muchos prefieren ignorar esta revelación. No honran a Dios, “Diciéndose ser sabios, se hicieron fatuos, y trocaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, y de aves, y de animales de cuatro pies, y de serpientes” (Romanos 1:22-23). ¿Cómo puede una persona que adora ídolos de madera o de piedra presumir de ser sabio?

“agradó á Dios salvar á los creyentes por la locura de la predicación” (kerygma) (v. 21b). Dios, en su sabiduría, decidió revelarse a sí mismo, no por medio de sabiduría humana, sino por la aparente tontería de la predicación (kerygma). La kerygma del Nuevo Testamento se puede resumir en “la proclamación de la muerte, la resurrección, y la exaltación de Jesús que elevó Su persona como ambos, Señor y Cristo; (confrontando) al hombre con la necesidad del arrepentimiento y (prometiendo) el perdón de los pecados” (Mounce, 9). Por lo tanto, el kerygma se centra en la muerte, resurrección, y ascensión de Jesús. Es por medio de estas acciones que Dios redime al mundo.

La cruz de Cristo no tiene sentido para aquéllos que rehúsan creer. ¿Por qué mandaría Dios a su Hijo a morir en una cruz? ¿Por qué no enviarle encabezando un ejército? ¿Por qué no enviarle con poderes mágicos para resolver todo? La respuesta, claro, es que aunque Dios quiere salvar el mundo, lo quiere hacer “ganándose a la gente” en lugar de coaccionándola. Quiere que seamos libres para escoger.

“Porque los Judíos piden señales” (v. 22a). Exigir señales es un tipo de idolatría. Exigir una señal es insistirle a Dios que se demuestre. Es insistir que Dios calme nuestras dudas y que lo haga de nuestra manera. Jesús obró milagros, pero no necesitaba de aquéllos que pedían señales (Mateo 16:1-4; Juan 2:23-25; 4:48).

Pablo dice que los judíos piden señales, pero personas de todo tipo piden señales y milagros. Algunos exigen milagros médicos. Otros esperan que Dios les encuentre un lugar donde estacionar el coche en una ciudad llena de gente – o un nuevo trabajo – o cualquier cosa que necesiten en ese momento. Quieren que Dios sea su botones – un sirviente que haga lo que quieran.

“y los Griegos buscan sabiduría” (v. 22b). Como se anota arriba, los griegos premiaban su sophia – su sabiduría – sus filósofos – su sofisticación. Esta es la tentación a la que los griegos son más susceptibles – pero su sabiduría no tiene el poder de salvar.

De nuevo, debemos anotar que hoy nosotros estamos tentados de la misma manera. A menudo nos dejamos convencer por gente que parece ser sabia, pero que solo resulta ser gente con mucha labia. Muchas veces somos convencidos por diferentes expresiones de sabiduría humana. Nos impresionan mucho los títulos académicos. Desmantelamos demasiado pronto nuestras defensas al oír, “estudios científicos revelan…”

“Mas nosotros predicamos á Cristo crucificado, á los Judíos ciertamente tropezadero (skandalon), y á los Gentiles locura” (v. 23). Los judíos exigen señales y los griegos buscan sabiduría, pero Pablo tiene algo muy distinto que ofrecerles. Predica “á Cristo crucificado.” Esto es un skandalon (tropiezo, escándalo, ofensa) para los judíos y una tontería para los gentiles – y no es sorprendente. La crucifixión era una manera de morir cruel y vergonzosa. Los romanos guardaban la crucifixión para los peores ofensores. Una crucifixión pública estaba diseñada para inspirar miedo y odio.

Entonces, no es sorprendente que los judíos vieran la crucifixión de Cristo como un tropiezo – y que los gentiles la vieran como una tontería – (un error llevado al nivel más alto.)

Pero Cristo crucificado es lo que Dios nos dio.

“Empero á los llamados, así Judíos como Griegos, Cristo potencia de Dios, y sabiduría de Dios” (v. 24). Pablo describe los miembros de la comunidad cristiana como “los llamados.” El tema de Dios llamando a personas se encuentra en ambos el Antiguo y el Nuevo Testamento, Dios llamó a Abram, a Moisés, y a otros para cumplir misiones particulares. En el Nuevo Testamento, Jesús llamó a Pablo para que cesara su persecución de la iglesia y para hacerse apóstol. Dios también hace llamadas menos específicas. Nos llama a todos para que tengamos una relación con él. En el Nuevo Testamento, la palabra elección (griego: ekloge) se usa para este tipo de llamada. Se dice que Dios llama a la comunidad de fe, la iglesia, para ser su pueblo.

Para aquéllos llamados por Dios, la cruz de repente tiene sentido. Lo que parecía una locura cuando estábamos afuera mirando hacia dentro, de repente se aclara al mirarlo desde dentro. Podemos ver que la cruz no es una tontería, sino la fuerza y la sabiduría de Dios. Es fuerte porque tiene el poder de salvar. Es sabia porque la muerte de Cristo en la cruz dice más claro que nada, (que el amor de Dios para nosotros no tiene límites).

“Porque lo loco de Dios es más sabio que los hombres; y lo flaco de Dios es más fuerte que los hombres” (v. 25). La cruz es sabia y fuerte por ser iniciativa de Dios. Dios es sabio y fuerte, entonces, cualquier iniciativa que viene de la voluntad de Dios viene de Su sabiduría y tiene un gran efecto. Esto no se puede decir de las confabulaciones humanas que proceden de nuestro entendimiento limitado y que a menudo no logran su propósito.

Pero para muchos es difícil ver esto. Han invertido en su sabiduría o fuerza personal y no encuentran una razón en su corazón para fiarse del plan de salvación de Dios.

1 CORINTIOS 1:26-31: NO SOIS MUCHOS SABIOS SEGÚN LA CARNE

26Porque mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, no muchos poderosos, no muchos nobles; 27Antes lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar á los sabios; y lo flaco del mundo escogió Dios, para avergonzar lo fuerte; 28Y lo vil del mundo y lo menos preciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es: 29Para que ninguna carne se jacte en su presencia. 30Mas de él sois vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, y justificación (griego: dikaiosyne), y santificación (griego: hagiasmos), y redención (griego: apolytrosis): 31Para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.

“Porque mirad, hermanos, vuestra vocación” (v. 26a). Una parte importante de la herencia judía y cristiana es la llamada de personas como Abraham, Isaac, Jacobo, y Moisés. Sin embargo, la memoria de estas personas históricas está cubierta de un brillo de grandeza, y la persona común y corriente no puede imaginar que tenga nada en común con estas figuras tan grandes. Pero Pablo ya ha mostrado que Dios también llama a otras personas – personas comunes y corrientes (v. 24). Ahora les dice a estos cristianos corintios, quienes han hecho un papel pésimo en la representación de su fe, que Dios también les llama a ellos.

Pablo, como hombre sumamente educado y como apóstol, claramente es superior a ellos en todo sentido, pero se dirige a los cristianos corintios como hermanos y hermanas. La tierra al pie de la cruz es plana. Aunque los cristianos corintios reconocen la autoridad de Pablo como apóstol y aprecian su papel como fundador de la iglesia en Corintio, también necesitan entender que son sus hermanos y hermanas cristianos – no sus súbditos.

“que no sois muchos sabios según la carne, no muchos poderosos, no muchos nobles” (v. 26). Pablo dice que Dios llamó a estos cristianos corintios por su origen y estatus humilde. Dios no les llamó porque eran sabios o fuertes o de noble linaje. Dios no necesitaba que fueran sabios y poderosos porque Dios es sabio y poderoso (v. 24b). Dios les ha pedido que se unan a él, y de esa manera hacerse sabios, poderosos, y nobles por medio de su relación con él.

“Antes lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar á los sabios; y lo flaco del mundo escogió Dios, para avergonzar lo fuerte” (v. 27). Dios no necesitaba que estos cristianos corintios fueran sabios, poderosos, o miembros de la nobleza. Los llamo y escogió a propósito porque no eran ninguna de esas cosas. Si hubieran estado entre “los bellos del mundo”, gente les hubiera dado crédito a ellos y no hubieran reconocido la mano de Dios obrando en sus vidas.

Me gustaría introducir aquí una metáfora. El maestro de Einstein no recibiría mucho crédito, porque gente vería que Einstein era brillante y pensaría que no necesitó mucha instrucción. De manera parecida, si Dios hubiera llamado primero a los brillantes y talentosos, gente se distraería con su brillantez y talento – y, por lo tanto, no vería la mano de Dios obrando en las vidas de esas personas y no se acercarían al Dios que puede salvarles.

Pero ya que los cristianos corintios son gente común y corriente, nadie sería distraído por su inteligencia o talentos excepcionales. Cuando Dios les hizo personas de sustancia y profundidad espiritual, es probable que nadie pudiera ignorar la mano de Dios obrando en ellos.

 

Entonces Dios, en su sabiduría, escogió los insensatos y débiles para avergonzar a los sabios y fuertes. Nadie será distraído por la presencia importante de los corintios, porque no son importantes. Si algo bueno ocurre en sus vidas, gente asignará a Dios la gloria – y será atraída al Dios que hace cosas maravillosas para gente tan marginada.

Puedo añadir que gente con talento conspicuo está particularmente tentada por el pecado del orgullo, y por lo tanto, a menudo tropiezan. Uno de mis profesores del seminario de notable talento se deshonró a causa de su mal comportamiento sexual. Uno de mis compañeros de estudios también de notable talento dejó la iglesia después de un divorcio causado, en gran parte, por la vergonzosa manera en que trataba a su esposa. La carrera no es siempre para los rápidos.

“Y lo vil del mundo y lo menos preciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es” (v. 28). Dentro de nosotros hay algo que disfruta ver desinflarse el ego de alguien que se cree mucho. No nos gusta la gente arrogante que piensa muy bien de sí misma y muy mal de los demás.

Dios parece compartir este punto de vista. Pasó de largo a los fuertes y poderosos a favor de los débiles y despiadados, y lo hizo con el propósito de hacer caer a los fuertes y poderosos.

En varias ocasiones, Jesús nos dijo que los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros (Mateo 19:30; 20:16; Marcos 10:31; Lucas 13:30) – y “cualquiera de vosotros que quisiere hacerse el primero, será siervo de todos” (Marcos 10:44). Esta es la Gran Inversión. “Los últimos se convierten en los primeros por gracia; los primeros se convierten en los últimos por arrogancia” (Bruner, 726).

“Para que ninguna carne se jacte en su presencia” (v. 29). Al seguir leyendo esta carta, queda claro que estos cristianos corintios tienen poco de que jactarse. Su iglesia está plagada de divisiones (capítulo 3). Son culpables de ignorar la inmoralidad sexual a su alrededor (capítulo 5). Se demandan unos a otros con pleitos (capítulo 6). Se han comportado mal durante cuando celebran la Última Cena del Señor (capítulo 11).

No obstante, los cristianos corintios han sido arrogantes y jactanciosos, diciendo, “Yo soy de Pablo,” o “yo de Apolos,” o “yo de Cristo” (1:12).

Estas personas me recuerdan a esos perritos pequeñitos que están continuamente ladrando y que retan a todo el que se ponga en su camino. Parece que sienten la necesidad de mostrar su valor. En cambio, perros grandes raras veces tienen necesidad de probarse de esa manera. De la misma manera, gente insegura siente la necesidad de jactarse, pero personas bien fundamentadas raras veces lo hacen.

 

Dios pide que pongamos nuestros cimientos en él para poder andar con confianza, no gracias a nuestras propias habilidades, pero gracias a su poder y a nuestra relación con él. Si se me permite otra analogía, cuando era niño mis abuelos me llevaban a la gran ciudad (Kansas) de vez en cuando. La ciudad era abrumadora para un niño de pueblo – pero nunca me sentí intimidado porque mi abuelo estaba allí. Era una persona que inspiraba confianza – mucho sentido común y un temperamento bueno y constante. Siempre me sentía seguro en su presencia.

De la misma manera, encontramos fuerza en la presencia de Dios. Al hacerlo, no tenemos nada de que jactarnos, porque es la fuerza de Dios y no la nuestra la que provee una fundación sólida en nuestras vidas.

“Mas de él sois vosotros en Cristo Jesús” (v. 30a). El griego dice, de ex autou humeis este en Christos. Una traducción literal sería “Pero es por Él (Dios) que estáis en Cristo Jesús.” Fue la iniciativa de Dios que impulsó a estos cristianos corintios a tener una relación con Cristo Jesús.

La frase “en Cristo” es importante. Pablo la usa frecuentemente. Algunos ejemplos incluyen:

  • Cristianos son “justificados gratuitamente por su gracia por la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3:24).
  • Cristianos “somos bautizados en Cristo Jesús, somos bautizados en su muerte. Porque somos sepultados juntamente con él á muerte por el bautismo; para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida” (Romanos 6:3-4).
  • Debemos pensar “que de cierto (estamos) muertos al pecado, mas vivos á Dios en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:11).
  • Cristianos “santificados en Cristo Jesús” (1 Corintios 1:2).
  • Pablo describe los cristianos corintios como “niños en Cristo” (1 Corintios 3:1).
  • “Porque así como en Adam todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados” (1 Corintios 15:22).
  • Dios “hace que siempre triunfemos en Cristo Jesús” (2 Corintios 2:14).
  • “Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo á sí, no imputándole sus pecados” (2 Corintios 5:19).
  • “Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús” (Gálatas 3:26).
  • “No hay Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:28).

Entonces, estar “en Cristo” significa una relación con Cristo Jesús que abarca todo – una relación que tiene el poder de salvar. Esta relación incluye justificación como don de Dios en lugar de ser un logro personal. Esto nos iguala al pie de la cruz, por eso “no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra.” Cuando estamos “en Cristo,” no hay lugar para jactarse ya que todos hemos recibido el mismo don.

“el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría” (v. 30b). El Evangelio de Juan empieza con estas palabras: “En el principio era el Verbo (griego: logos), y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1). Cuando le pregunté a un profesor del seminario por qué Juan utilizó la palabra logos (que significa “palabra”) para Jesús, me preguntó para qué usamos nosotros las palabras. Le contesté que las usamos para comunicarnos uno con otro – para pasar un pensamiento de la mente de una persona a otra. El profesor dijo, “¡exactamente! Por eso Juan se refirió a Jesús como logos. Era una palabra viviente con la respiración de Dios – enviada para revelarnos a Dios y su reino.” Nos hacemos sabios en espíritu al absorber las verdades que Jesús vino a revelarnos.

Ahora, en esta carta a la iglesia en Corintio, Pablo dice que Jesús “ha sido hecho por Dios sabiduría.” Era la encarnación de Dios y su sabiduría.

“y justificación (dikaiosyne), y santificación (hagiasmos), y redención” (apolytrosis) (v. 30c). Cada una de estas palabras tiene un significado importante:

  • Justificación (dikaiosyne): Esta palabra tiene raíces en el Antiguo Testamento, y aparece frecuentemente en el LXX (versión griega del Antiguo Testamento) tanto como en el Nuevo Testamento. En ambos, significa el encuentro entre altos estándares éticos y el ser encontrado inocente. Su uso bíblico, sin embargo, va más allá de eso, porque justificación es posible solo por medio de un de pacto con Dios. Esta relación de un pacto (y la justificación que se deriva de esa relación) es don de Dios.
  • Santificación (hagiasmos): Esta palabra tiene que ver con hacer santa a una persona. Se relaciona estrechamente con la palabra hagios, que generalmente se traduce como “santo” en el Nuevo Testamento. La santificación también es don de Dios. Nosotros mismos no somos capaces de hacernos santos.
  • Redención” (apolytrosis): La redención incluye la liberación de un cautivo, generalmente por medio del pago de un rescate. Ley levítica requería que los israelitas pagaran (redimieran) por un miembro de la familia que se había visto forzado a venderse a la esclavitud (Levítico 25:47-49). También requería que compraran (redimieran) la tierra familiar que había caído en manos de otros a causa de la pobreza (Levítico 25:25, 33).

El Nuevo Testamento presenta la muerte de Jesús en la cruz como una obra que redime la humanidad – para “dar su vida en rescate por muchos” (Marcos 10:45). Pablo habla de “la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3:24). Nos dice que “tenemos redención por Su sangre, la remisión de pecados por las riquezas de su gracia” (Efesios 1:14) – y que Jesucristo es “en el cual tenemos redención por Su sangre, la remisión de pecados” (Colosenses 1:14).

Entonces, Pablo dice que además de ser sabiduría de Dios en nuestro propio entorno, Jesucristo también encarna justificación, santificación, y redención a nuestro alrededor. Hace posible que nosotros seamos justos, santos, y redimidos.

“Para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor” (v. 31). Si todas las cosas mencionadas en el versículo 30 son obra de Cristo, y no un resultado de nuestros logros personales, ¿de qué nos jactamos? Nuestra sabiduría, justificación, santificación, y redención son obra de Cristo, no nuestra. Solo podemos recibirlas como don de Dios. Entonces, ¿qué motivos tenemos entonces para jactarnos? Ninguno. Solo podemos jactarnos de que Dios ha sido bueno con nosotros – que no tenemos nada en nuestras propias manos que nos encomiende a Dios.

Notas:
TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

Copyright 2011, Richard Niell Donovan

 

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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