3 LECCIONES PARA PLANTADORES DE IGLESIAS DE ADONIRAM JUDSON

Juan D. Rojas

Adoniram Judson

Adoniram Judson

El 20 de febrero de 1812, Adoniram Judson fue el primer americano reconocido por una organización misionera para llevar el evangelio a tierras lejanas. Adinoram, su esposa Nancy, y tres parejas más salieron de la costa este de Estados Unidos hacia la “tierra de los paganos”: un lugar donde nadie había escuchado todavía el nombre de Jesús. Se le encomendó la tarea de evangelizar en Burma —hoy Birmania—, al norte de Tailandia y al este de la India.

Birmania era definitivamente un lugar muy diferente al que estaban acostumbrados. Pusieron sus pies en aquella lejana tierra después de 114 días de navegación en el Caravan. Ellos no tenían idea de que se convertirían en unos de los misioneros más valientes, perseverantes, y valiosos en la historia de la Iglesia Cristiana.

Adoniram tenía solo 24 años cuando llegó a Birmania, y ministró allí hasta su muerte a los 61 años. Se dice que durante su ministerio plantó 63 iglesias y que para el día de su muerte habían mas de 7000 cristianos bautizados.

Hay cientos de cosas inspiradoras que podemos aprender de la vida de este gran misionero, pero quisiera compartirles tres lecciones que nos enseñan el trabajo y vida del señor Judson, y que nos pueden ayudar a la hora de responder el llamado de Dios a plantar una iglesia en un lugar desconocido. Ese lugar no necesariamente tiene que ser a miles de kilómetros de distancia, pero plantar una iglesia siempre involucrará trabajar en un campo diferente al nuestro.

  1. DEBES PREPARARTE Y TRABAJAR DURO.

Adoniram fue un niño muy inquieto y muy inteligente. Se dice que a los cinco años podía leer la Biblia y a los diez ya sabía griego y latín. Nunca descuidó su educación; fue a la Universidad de Rhode Island y al Seminario Teológico de Andover, donde tuvo excelentes profesores y mentores. Es evidente que dedicó su vida a estudiar la Biblia a profundidad.

Tan pronto como llegó a su destino misionero se puso a estudiar el idioma birmano doce horas diarias con un tutor. No se detuvo hasta que pudo aprender a hablarlo y escribirlo igual o mejor que los nativos. Trabajó en una traducción del Nuevo Testamento y posteriormente tradujo toda la Biblia. También desarrolló un diccionario y algunos libros de gramática para las futuras generaciones de misioneros que vendrían después de él. Conocía bastante bien las ciencias de la época, aprendió de la astrología y las religiones locales, mayormente del hinduismo y budismo, y fue un excelente apologeta cristiano.

Debido a algunos problemas que tuvo que resolver con el gobierno de Birmania, tuvo que visitar muchas veces al emperador, quien quedó asombrado con sus conocimientos en diversos campos. El emperador se entretenía haciéndole preguntas de todo tipo, las cuales Adoniram respondía con mucha sabiduría.

He escuchado decir que para ser misionero o plantar una iglesia solo se requiere pasión y buenos sentimientos. Pero es evidente que se requiere mucho más que buenos deseos. La formación teológica es fundamental. Debemos conocer a profundidad lo que creemos y lo que pensamos enseñar a otros. El ministerio de enseñanza y predicación no se debe de tomar a la ligera o de forma superficial. No es responsable simplemente orar que “ Dios me ayude” o que “el Espíritu es suficiente”. Debemos ser diligentes y prepararnos lo mejor que podamos si es que Dios nos está llamando al ministerio de enseñanza (2 Timoteo 2:15).

Si queremos ser buenos obreros, fieles a Dios, reverentes y honrar su Palabra, la mejor manera de hacerlo es estudiándola y meditando en ella de forma constante y profunda. Debemos ser discipulados, mentoreados, tener personas en nuestra vida que confirmen nuestro llamado y muchos maestros que nos enseñen la sana doctrina de la Palabra de Dios.

Si eres una de personas que considera tener un llamado a plantar una iglesia o a ser misionero y llevar las buenas nuevas del evangelio en otros lugares, no te apresures, prepárate, entrénate, busca consejo, investiga, estudia, ponte a prueba. Si lo haces, evitarás muchos problemas en tu camino tanto para ti como para los que quieres alcanzar.

Vivimos en un tiempo donde la Iglesia ha desechado el estudio de la Escritura, y por eso tenemos tantísimas falsas y dolorosas enseñanzas. No seas uno de los que podrían estar enseñando con pasión pero con errores; sé diligente y crece en el conocimiento del Señor. Toma el tiempo necesario para aprender y entrenarte antes de salir en busca de tu misión.

  1. SÉ PACIENTE Y PERSEVERANTE.

A Judson le tomó seis años ver a su primer convertido en Birmania. Durante ese tiempo experimentó numerosos fracasos aparentes y desilusiones. Muchos venían a sus reuniones, pero nadie creía en el Dios de la Biblia. Pasaban los días, los meses, y los años y no veía fruto de su trabajo. Pero él tenía la seguridad de que Dios lo había llamado y quería serle fiel, aunque esto significara no ser “exitoso”. Después de doce años solo tuvo dieciocho convertidos y le tomó veinte años terminar con la traducción  de toda la Biblia al idioma birmano.

Cuando llegaron por primera vez a la India, fueron recibidos por William Carey, misionero inglés, quien también había sido pionero en el mundo de misiones y era de muy alta estima para ellos. El mismo Carey les dijo que Birmania todavía no estaba preparada para recibir el evangelio, que allí se los comerían vivos porque el único misionero que había llegado antes que ellos había sido asesinado.

Él reconoció que muchas veces quiso volver a su tierra y otras veces el idioma local se le hacía tan difícil que quiso dejar de aprenderlo. Su esposa una vez dijo que necesitarían toda sus vidas para poder aprender el idioma y ser útiles en Birmania. Pero con todo, perseveraron y Dios los bendijo.

Igualmente hay muchas historias de misioneros que ignoraron el paso del tiempo, que ignoraron las criticas, y siguieron el llamado de Dios en sus vidas. Algunas veces son los de la misma casa los que se oponen y quieren verte retroceder. Pero si estás seguro que Dios te ha llamado, no te desanimes. Dios no mide la victoria como la mide el mundo. El camino puede que no sea fácil y fluido, ni rápido. Pero no por eso deja de ser el camino que Dios orquestó para nosotros.

Los tiempos del Señor muchas veces son largos, aparentemente pasivos y muy quietos, como si nada se moviera. Pero el Señor no está quieto, sea que llegues a ver su obrar o no. ¿Acaso no dice el Señor, “Estén quietos, y sepan que yo soy Dios; exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra” (Salmos 46:10)?

  1. EL CAMINO NO SERÁ FÁCIL.

“Y en verdad, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, serán perseguidos” (2 Timoteo 3:12), nos alienta el apóstol. Jesús sufrió, los apóstoles sufrieron, la Iglesia siempre ha sufrido. Somos extranjeros y advenedizos en un mundo del que somos peregrinos. Adoniram no fue la excepción y tú no lo serás tampoco.

Judson perdió dos esposas, enterró a varios hijos, y vio la muerte de algunos de sus amigos en el campo misionero. El Señor lo llevó lejos de su tierra, dejó a su padre y a su madre. También tuvo que pasar un tiempo en prisión, donde fue torturado, y obligado a vivir en condiciones inhumanas. Sufrió diversas enfermedades como el cólera y la disentería, las cuales lo llevaron al borde de la muerte en varias ocasiones.

Pasadas las cuatro de la tarde del viernes 12 de abril de 1850, Adoniram Judson murió en el mar, lejos de su familia y de su iglesia. Su tercera esposa dio a luz un hijo diez días después que murió al nacer. El cuerpo de Adoniram fue lanzado al océano sin una oración y sin ninguna ovación.

No esperes una vida llena de victorias, fama y aplausos. Emprende la travesía de una vida llena de búsqueda del Señor, mucho amor, y sufrimiento. Una vida que esté llena de intimidad con Cristo, una vida de servicio abnegado que camina en el poder del Espíritu Santo, y cuya ciudadanía está en el Reino de los cielos. Únete a esos hombre y mujeres como Adoniram Judson que, en lo secreto, se atrevieron a creerle a Dios y cambiar la eternidad de muchos. Únete a los siervos de Dios, “de los cuales el mundo no era digno” (Hebreos 11:38) pero que el Señor sí conocía muy bien porque eran suyos.

Imagen: Lightstock

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Juan D. Rojas es el pastor de la Iglesia Casa Vida en Tamarindo, Costa Rica. También es el fundador del movimiento Plantación Casa Vida, y estudiante de Maestría en el Southern Baptist Theological Seminary.

 

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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