TEOLOGÍA DEL TRABAJO (ESTUDIO)

Mario E. Fumero

Una de las mayores influencias producidas por la Reforma Protestante fue el cambio radical en el enfoque que se hizo a la doctrina católica sobre el trabajo. Según los teólogos católicos de la Edad Media, el trabajo fue una consecuencia de la maldición por el pecado. Muchos consideraron el trabajar como un castigo, el cual, si podemos evitarlo, sería ideal, y como dice un refrán español; “si el trabajo es salud, que trabajen los enfermos”. Esta conclusión se fundamentó en el hecho de la sentencia bíblica dada por Dios dijo al hombre como consecuencia de la caída, al decir que “comería el pan con el sudor de su frente” (Génesis 3:19).

Este punto de vista de la Edad Media forjó una teología de evasión y corrupción sobre el trabajo, culpándole de ser una fuente de desdicha, alienante, perpetua y penosa, como consecuencia del error cometido por Adán y Eva al querer alcanzar el conocimiento por sí mismos, pero no todos los teólogos pensaron igual. Es por ello que se quiso establecer el trabajo como una forma sacrificial de penitencia, para redimirnos de la maldición del pecado. No obstante en los últimos tiempos la Iglesia Católica Romana ha modificado su punto de vista al definir “la Doctrina Social Sobre la Economía de la Iglesia Católica”, que establece en el punto 3.1 el enfoque de las “Dimensiones del Trabajo” y que considera: “Qué el trabajo ocupa un lugar central en la vida humana y constituye un instrumento de perfección del hombre. El hombre transforma la naturaleza y, a su vez, se realiza a sí mismo como persona. El trabajo, como expresión y perfección de la naturaleza y del hombre tiene una dimensión personal; otra dimensión es la familiar; y en cuanto perfección y humanización del cosmos tiene una dimensión cósmica”. Sin embargo, después de la Reforma Protestante, en el 1517, el concepto del trabajo se dignifico como una fórmula para forjar el bienestar común y la prosperidad en las naciones que se acogieron a la doctrina protestante, emanadas de las Sagradas Escrituras. Es importante estudiar el punto de vista bíblico sobre el trabajo.

ENFOQUE PAULINO SOBRE EL TRABAJO SEGÚN 1 TESALONICENSES 4:11-12

En esta epístola del apóstol Pablo aborda el hecho de que algunos hermanos al convertirse, esperaban que la iglesia los mantuviera, ya que los convertidos pudientes traían todos los bienes a los pies de los apóstoles, y acostumbraban ayudar a los más necesitados (Hechos 2:44,45, 6:1-2) y muchos se aprovechaban del amor y nobleza de los que tenían recursos, para visitarles y pedirles que les dieran de comer, sin hacer nada. Con el cuento del amor entre los discípulos, trataban de depender de los más pudientes, sin trabajar en nada, ya que manipulaban, de forma errónea, el concepto de que “el amor todo lo soporta” (1 Cor 13:7).  Esta realidad conflictiva llevó al apóstol a plantear un enfoque sobre el trabajo de dimensión profunda, dejando ver que el mismo es una obligación, bendición y deber, y que nos dignifica como cristianos, por lo que determinó como deberíamos de actuar con aquellos, que con el cuento del amor, no trabajaban en nada, y vivían desordenadamente, entremetiéndose en lo ajeno. Es por esa razón que la posición de San Pablo fue radical y tajante afirmando que; “el que no trabaje, que no coma” (2 Tesalonicenses 3:10), lo que representa un ataque frontal a la vagancia, paternalismo y ociedad.

Si analizamos detenidamente estos pasajes bíblicos, veremos algunas observaciones que definen la “teología del trabajo”. En el verso 11 hace alusión directa a los hermanos desordenados que no trabajaban en nada, y vivían pendiente de lo que otros hermanos tenían, para recostarse a ellos[1]. Aquí aparece un problema común en nuestro tiempo, el cual lo definiré como “los parásitos sociales[2], lo cual ha forjado una filosofía definida como socialista, que lleva a las personas a vivir de lo que otros han obtenido con su trabajo, mediante el uso de la fuerza o la ley, que anula los derechos individuales. También existe esta corriente en la filosofía de los países capitalista, donde se le facilita a los pobres recursos o ayudas económicas o alimenticias sin condiciones, lo que podríamos llamar “caridad pública o beneficencia”, que va creando los parásitos sociales, que forjan en las personas una dependencia a lo que podemos denominar “paternalismo social o estatal”[3].

No niego la ayuda a los grupos marginados o catalogados como verdaderos necesitados o vulnerable. La Biblia establece la ayuda las viudas, huérfanos y enfermos (Hechos 6:1 1 Timoteo 5:3, Santiago 1:27) pero establece límites para que no se cree una dependencia en aquellos casos en que puedan trabajar o tengan familia 1 Timoteo 5:16.

TRABAJAR SOSEGADAMENTE

En el verso 12 se ordena que trabando sosegadamente cumplamos nuestros deberes laborales[4]. El término “sosegadamente o reposadamente” indica que hay que trabajar constante, pero calmadamente, sin ambición o afán, como ordenó Jesús (Mateo 6:34)[5]. El trabajo debe tener límite, porque el descanso es necesario. El trabajar demasiado, más de lo normal, puede conducir a descuidar la salud física y emocional. Dios estableció el séptimo día como día de reposo[6]. Tristemente, el hombre muchas veces se enferma por trabajar demasiado, para después gastarse el dinero ganado en recuperar la salud. Debemos obtener lo necesario para vivir obteniendo el sustento y abrigo, pero evitando el deseo convulsivo de tener más de lo imprescindible. El apóstol recomienda que teniendo el sustento (el pan nuestro de cada día) y con que cubrirnos (techo, ropa y cama) estemos contento (1 Timoteo 6:8), porque los que quieren más de lo que es necesario, caen en la codicia y en la esclavitud del dinero, el cual arrastra al hombre al pecado (1 Timoteo 6:10). El peligro del trabajo está en caer en la ambición por “tener más” de lo necesario, de ello escribe Erich Fromm lo siguiente “Le promete alimentarlo: (al pueblo hebreo en el desierto) en la mañana con pan y en la noche con carne. Añade dos importantes mandamientos: cada individuo debe recoger de acuerdo a sus necesidades. <Y los hijos de Israel lo hicieron así: y recogieron unos más, otros menos. Y medíanlo por gomer, y no sobraba al que había recogido mucho, ni faltaba al que había recogido poco: cada uno recogió conforme a lo que había de comer> Éxodo 16:17-18. Por primera vez, aquí se formuló el principio que Marx hizo famoso: a cada quien según sus necesidades. El derecho de alimentarse se estableció sin cortapisa”[7]. Esta expresión fue la base de la utopía del comunismo, que aunque tiene una base lógica, la forma de su aplicación fue ilógica. No cabe duda que la acumulación de bienes en unos, genera la pobreza en otros, y desencadena la codicia y por ende, la corrupción.

LA IMPORTANCIA DE ESTAR OCUPADO

El otro aspecto importante del trabajo es que nos ayuda a estar ocupado para no darle lugar al diablo en nuestra mente. Los filósofos griegos consideraban la ociedad como un factor dañino, y la misma conducía a muchos vicios. La palabra “ocioso” se define de esta manera: Ocioso significa ‘que no trabaja, que no tiene ocupaciones u obligaciones’. También se utiliza, de un modo despectivo, para indicar que algo es inútil, no es productivo, sin fruto ni provecho. Por ejemplo, ‘capital ocioso’. En algunos países de América Latina tiene, además, otros significados: referido a un terreno, significa ‘sin cultivar’ (en Cuba y Nicaragua) y referido a una persona significa ‘deshonesto’ (en El Salvador). Se utiliza el término ‘palabra ociosa’ (aunque se utilizaba más en textos formales), para referirse a los comentarios que no tienen un fin determinado, que se emiten por simple diversión o pasatiempo y que no se consideran productivos. Esta palabra procede del latín otiōsus[8]. Existen muchos sinónimos para referirse a los ociosos, como por ejemplo; desocupado, inactivo, perezoso, holgazán, vago, indolente, gandul, haragán, innecesario, inútil, vano, estéril, nulo.

El trabajo lleva a desarrollar otras virtudes cristianas, como es la dadivosidad, la caridad, la benevolencia, etc., y evita otros pecados que son condenados en la Biblia, como por ejemplo el robo y la corrupción (Efesios 4:28), ya que la falta de un trabajo, y el deseo de vivir bien, sin hacer nada, nos lleva a buscar formas de vida contrarias a la Palabra, apareciendo la explotación, engaño, fraude,  usura, soborno y la extorción. Debemos trabajar y hacerlo todo para honra del Señor, como dice Colosenses 3:23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de ánimo, como al Señor, y no a los hombres;”.  Es correcto disfrutar de los frutos obtenido dignamente, por medio del trabajo, y esto es bueno y agradable delante de Dios (Eclesiastés 5:18-20), para no comer de balde el pan ajeno, y promover el principio más importante de la convivencia entre los hermanos, que es el trabajar con nuestras manos debajo del sol, para compartir con los mas necesitados[9], y como dice la Palabra “no ser gravoso a vosotros”[10].

¿QUE HACER CON LOS HARAGANES Y OCIOSOS?

El apóstol Pablo establece el principio de que aún los líderes de la iglesia o ministros, deben dar ejemplo de laboriosidad, alegando que él mismo como siervos de Jesucristo, trabajo día y noche para no ser gravoso a ninguno de los hermanos (1 Corintios 4:12). El ejemplo de laboriosidad en la comunidad debe comenzar por los líderes. Esto nos dará autoridad para poder imponer orden y disciplina a los que viven desordenadamente. Sin embargo, surge la pregunta de; ¿Qué hacer con los haraganes que aprovechándose con el cuento el amor, quieren vivir a costilla de otros? En este caso el apóstol es tajante y radical al afirmar en el versículo 14que con el tal “no os juntéis[11]  y además, ordena que los amonestemos (llamar la atención) pero que no lo tengamos como enemigo, aunque hay que hacerlos sentir responsable de su actitud perezosa (verso 15)[12]. Debemos de entender que la pereza y vagancia es contagiosa, deja un mal sabor de boca, y se convierte en una enfermedad que afecta el progreso y el bienestar de la familia, la sociedad o la nación. Sin embargo esta conducta es común en los países latinoamericanos que heredaron la cultura católica de evasión al trabajo, por eso los países latinos que son más pobres gozan de más feriados.

La herencia de los conquistadores dejaron el concepto que el trabajo es esclavitud, castigo y pecado, y la mejor manera para evadirlo es ser listo. Este concepto determinó la diferencia entre los países subdesarrollado, dominado por la teología católica o pagana, y los países industrializados que abrazaron la reforma protestante. Indudablemente el concepto que tengamos del trabajo determina nuestro comportamiento sociológico y nuestra superación social, tanto en lo intelectual, social y familiar. El ser emprendedor es una de las cualidades humanas más fortalecidas por el concepto del trabajo honrado.

¿CUÁNDO CONVERTIMOS EL TRABAJO EN MALDICIÓN?

El trabajo  da sentido a la vida, sin embargo, el fin de nuestra existencia no es solo trabajar para tener, o el tener para ser, como escribe Erick From[13], sino disfrutar del otro lado de la vida que es el amor a Dios y a los que me rodean. Cuando el trabajo deja de ser un medio, para convertirse en un fin, cuando por alcanzar riqueza, fama o poder, ignoramos los demás aspecto de la existencia, tristemente estamos siendo esclavo de una adicción destructiva que socavara nuestra salud física y emocional, entonces se hace realidad la expresión de Eclesiastés 2:11; “Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacer, y he aquí, todo vanidad y aflicción de espíritu, y no hay provecho debajo del sol”.  No debemos permitir que el trabajar nos robe el gozo, la paz y el tiempo, porque todo se recupera menos el tiempo perdido.

El trabajo se convierte en una maldición cuando no tenemos tiempo para las personas, y estamos tan ofuscado en trabajar para presumir y “vivir bien”, que descuidamos a los seres que amamos y la vida espiritual, lo cual explica muy bien Salomón en el libro de Eclesiastés 4:8[14].

El trabajo se convierte maldición cuando no le dedicamos el tiempo al Señor a la familia y por afanarnos por trabajar más de lo que Dios manda, olvidando el día de reposo, seis días trabajaras y uno descansara, afectando nuestra vida espiritual y sin querer, nos alejamos la casa de Dios. Muchas veces esto ocurre cuando el materialismo y el consumismo nos dominan, ya que empezamos a valorar la vida en base al dinero, y no a la calidad humana. No podemos obviar que la sociedad moderna alimenta tanto el deseo de tener, que olvidamos la esencia de servir, y comenzamos a medirlo todo por las ganancias y no por los valores morales y espirituales. Tristemente la filosofía de “tener” nos consume, destruye nuestra salud y el primer amor, porque  tristemente se ha forjado un concepto erróneo de la felicidad, la cual, según algunos, consiste en tener para ser feliz, pero lo más triste de todo es el ver que, aquello que lo logran todo materialmente viven frustrados, deprimidos, y si analizamos el trasfondo económico de los suicidas, notaremos que la gran mayoría de ellos llegaron a tenerlo todo, pero al final de su carrera descubrieron que no tenían nada.

Para valorar a un cristiano tenemos que analizarlo y valorar estos tres ángulos positivos de su vida.

Primero: debemos evaluar su integridad, está palara conlleva mucho significado, porque integridad es el licuado de varias cualidades, como por ejemplo; honestidad, puntualidad, sinceridad y responsabilidad.

Segundo: debemos evaluar su espiritualidad. Su reverencia entrega y servicio al Señor, así como su conducta delante de los hombres, siendo carta escrita no con tinta si no con el espíritu del Dios vivo (2 Corintios 3:3) .

Tercero: evaluar su espíritu de trabajo. Una persona abnegada y trabajadora, que cumple su responsabilidad a cabalidad, no como sirviendo al hombres, sino como sirviendo a Dios (Efesios 6:6). Esto evidencia la magnitud de su entrega al Señor.

Mario Fumero predicando sobre el tema del trabajo

Yo personalmente valoró primero el espíritu de trabajo y el de integridad para poder después evaluar su espiritualidad. No puede haber espiritualidad sin responsabilidad. No puede haber espiritualidad sin integridad. No se puede ser espiritual si no aprendemos primeros a ser fieles en las cosas naturales (1 Corintios 15:46), porque por sus frutos nos conocerán (Mateo 12:33).

BIBLIOGRAFIA 

[1] – “Porque oímos que andan algunos entre vosotros fuera de orden, no trabajando en nada, sino ocupados en curiosear”.

[2] – El parasito se alimenta de otro cuerpo, haciéndose dependiente del mismo. Wikepedia lo define como “Parasitismo o parasitismo social es un término despectivo que se refiere a un grupo o una clase dentro de una sociedad que se considera que perjudica a la mayoría, al obtener injustas ventajas de ella de alguna manera reñida con la ética o moral dominante u oficialmente impuesta”.

[3] -Psicología: Modo de tratar a las personas que están fuera del ámbito familiar con la autoridad y protección propias del padre de la familia tradicional no soporto sus consejos y paternalismos. En sociología. Actitud protectora hacia los demás, esp. de un superior respecto a sus subordinados.

[4]– “Y á los tales requerimos y rogamos por nuestro Señor Jesucristo , que, trabajando con reposo, coman su pan”.

[5]– “Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán”.

[6] – Levítico 23:3  “Seis días se trabajará, y el séptimo día sábado de reposo será, convocación santa: ninguna obra haréis; sábado es de Jehová en todas vuestras habitaciones.”

[7] .Libro de Erich Fromm  ¿Tener o Ser”  página 61, publicado por fondo de cultura económica.

[8] -https://www.significados.com/ocioso/

[9]Efesios 4:28  “El que hurtaba, no hurte más; antes trabaje, obrando con sus manos lo que es bueno, para que tenga de qué dar al que padeciere necesidad”.

[10]2 Corintios_11:9  Y estando con vosotros y teniendo necesidad, á ninguno fuí carga; porque lo que me faltaba, suplieron los hermanos que vinieron de Macedonia: y en todo me guardé de seros gravoso, y me guardaré.

[11] -2 Tes 3:14 “Y si alguno no obedeciere á nuestra palabra por carta, notad al tal, y no os juntéis con él, para que se avergüence

[12]2 Tes 3:15  Mas no lo tengáis como á enemigo, sino amonestadle como á hermano

[13] – Ver el libro  “¿Tener o Ser?

[14]-Está un hombre solo y sin sucesor; que ni tiene hijo ni hermano; mas nunca cesa de trabajar, ni sus ojos se hartan de sus riquezas, ni se pregunta: ¿Para quién trabajo yo, y defraudo mi alma del bien? También esto es vanidad, y duro trabajo.

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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2 respuestas a TEOLOGÍA DEL TRABAJO (ESTUDIO)

  1. Reblogueó esto en Santificalos en tu verdady comentado:
    Una correcta cosmovisión de la vida del Cristiano y la relación con sus deberes dentro de la sociedad a la cual el desea impactar mediante la presentación de un evangelio que es para todas las personas. Así como el desarrollo de un testimonio efectivo para el fin de coadyuvar a que la palabra única, viva y eficaz tenga un impacto a la persona que la reciba a causa de un buen testimonio.

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