LOS ATRIBUTOS Y NATURALEZA DE DIOS DE DIOS

CONOCIMIENTO ELEMENTAL DE TEOLOGIA
Los Atributos de Dios son las cualidades esenciales de su perfecto ser.

A. La Omnipotencia de Dios.
Esto significa que Dios es Todo Poderoso, Todo Majestuoso: “Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!”  (Apo. 19:6); “Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; más para Dios todo es posible.” (Mateo 19:26);  “¿Hay para Dios alguna cosa difícil?”  (Gen. 18:14a).
Hay una sola cosa que puede limitar a Dios, y es su propia santa voluntad.  Algunas personas necias pueden proponer II Timoteo 2:13:  “Si fuéremos infieles, él permanece fiel;  El no puede negarse a sí mismo.” Algunas personas dicen, “Aquí hay algo que Dios no puede hacer.” Pero eso no es una cuestión acerca de lo que Dios puede hacer, sino de lo que Dios hará.
1. Dios tiene poder sobre la naturaleza.  “Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.  El junta como montón las aguas del mar; El pone en depósitos los abismos.  Tema a Jehová toda la tierra; Teman delante de él todos los habitantes del mundo.  Porque él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió.” (Salmo 33:6-9);  “Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca;” (Hageo 2:6).  Ver también Génesis 1:1-3; Nahum 1:3-6.  El hombre tiene que tener herramientas para hacer cosas, Dios solo tiene que hablar, y es hecho.
2. Dios tiene poder sobre los hombres.  “Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro? ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana.  Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.  En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.”  (Santiago 4:12-15). Ver también Éxodo 4:11.
3. Dios tiene poder sobre los Ángeles.  “Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?” (Daniel 4:35).
4. Dios tiene poder sobre Satanás.   En Job 1:12 y 2:6 notamos que Satanás está limitado por Dios; “Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová. . . . Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida.”    Y sabemos del fin de Satanás por las siguientes Escrituras: “Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies.”  (Rom. 16:20a); “Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; …Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.”  (Apo. 20:2, 10).  Ver también Lucas 22:31, 32.
5. Dios tiene poder sobre la muerte.   Pablo oraba para que los efesios pudiesen conocer  “la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero;” (Ef. 1:19-21).  Finalmente, la muerte será destruida: “Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego.  Esta es la muerte segunda.” (Apo. 20:14).
LOS ATRIBUTOS DE DDIOS
B. LA OMNISCIENCIA DE DIOS.

Omnisciencia significa “todo conocimiento.”  Dios es el “Todo-Conocimiente Dios”.  El conoce todo!  “pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas.  ” (I Juan 3:20).
1. Incluye todo el orden natural.  Dios, el Creador, sabe todo lo concerniente a sus criaturas.
a. Incluye su creación inanimada.  “Él cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres.”  (Salmo 147:4); “¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.”  (Is. 40:28).
b. Sobre su criaturas animales. “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre.”  (Mateo 10:29).
c. Sobre sus criaturas humanas.  Dios tiene pleno conocimiento del hombre: “No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.” (Mat. 6:8).  El conoce las necesidades del hombre; el tiene conocimiento.  El conoce los pensamientos de los hombres: “Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos” (Sal. 139:2). “Jehová conoce los pensamientos de los hombres, Que son vanidad.”  (Sal. 94:11).  Ver también I Crónicas 28:9 y Hebreos 4:13.  Dios conoce el corazón del hombre: “tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, y perdonarás, y actuarás, y darás a cada uno conforme a sus caminos, cuyo corazón tú conoces (porque sólo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres); (I Reyes 8:39).  Ver también Salmo 44:21 y Hechos 1:24. Dios conoce las experiencias por las que hemos pasado: “Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, ” (Ex. 3:7).  ¡Cuan absurdo es que el hombre trate de engañar a Dios!
2. Abarca todos los tiempos.  “Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; ” (Hechos 15:18). Y esto cubre el pasado, el presente y el futuro.  Dios puede ver el pasado, porque el nos ha hecho saber aquellas cosas que han sucedido milenios atrás (Libro de Génesis); Dios conoce el presente, el cual es un libro abierto para él: “Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” (Heb. 4:13); y el futuro es conocido por él, así como el pasado y el presente son conocidos.  El conoce el final desde el principio: “ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, ” (I Pedro 1:20). I Reyes 13:2 es también una maravillosa ilustración de Dios conociendo el futuro: un bebe fue llamado trescientos años antes que naciese, le fue dado su nombre, fue anunciado de qué familia vendría y las cosas que haría: “aquél clamó contra el altar por Palabra de Jehová y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres.”  Ver también Isaías 44:28; Jeremías 1:5; Galanas 1:15. 16; Éxodo 3:19; Daniel 2:8.
Con Dios conociendo el futuro, debemos ponernos a nosotros mismos en sus manos.
3. Incluye todas las posibilidades.  Solo Dios conoce lo que hubiese sucedido si algo de lo que ha sucedido no hubiese acontecido. “Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy.” (Mat. 11:23).  Ver también I Samuel 23:12; Isaías 48:18.

C. La Omni-sapiencia de Dios.
Por esto queremos decir la “Toda-Sabiduría de Dios”; eso es, Dios tiene toda sabiduría.  Hay una vasta diferencia entre sabiduría y conocimiento.  Conocimiento es lo que uno sabe; sabiduría es el perfecto despliegue de ese conocimiento.  Sabiduría incluye discernimiento y juicio.
1. La elección del más elevado final.  Todas las cosas son elegidas para el mejor final y la gloria de Dios.
2. La mejor manera de asegurar ese fin.  Aquí la sabiduría se afirma a sí misma, no solo escogiendo lo que llevará al más alto fin, sino instrumentando las mejores formas para asegurar dicho fin. “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!” (Rom. 11:33).  Ver también Romanos 16:27; I Corintios 2:7; Efesios 1:8; 3:10; I Timoteo 1:17.

D. La Omnipresencia de Dios.
Hay muchas vagas ideas concernientes a la Omnipresencia de Dios. “Omnipresente” simplemente significa “presente en todo lugar”.  Dios está presente en todo lugar.  Dios está en todo lugar, pero El no está en todo. La creencia de que Él está en todo es Panteísmo.  Si Dios estuviera en todo, entonces lo que los hombres deberíamos hacer sería inclinarnos ante una piedra, un árbol, una madera, o cualquier objeto, y estaríamos adorando a Dios.  Dios no está en todo, sino que el esta presente en todo lugar.  La mejor ilustración para esto es un maestro delante de su clase. El maestro es omnipresente para cada estudiante en esa clase; pero el no es omnipresente para los que están afuera, ni tampoco para los que están en el aula de al lado.  ¿Por qué?  Porque las paredes y los techos son barreras entre él y aquellos que están en otras partes del edificio. Pero Dios trasciende toda barrera, espacio, materiales y todas las cosas.
De todos modos, nosotros creemos que hay ciertos lugares donde Él se manifiesta a si mismo, donde Él está localizado, y que desde esa localización Él está presente para todo el universo. “Oye, pues, la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oren en este lugar, también tú lo oirás en el lugar de tu morada, en los cielos; escucha y perdona. (I Reyes 8:30).  Ver también Jeremías 23:24; Efesios 1:20; Apocalipsis 21:2.
Mientras que la morada de Dios está en el cielo, sabemos que El se ha manifestado en otros lugares: en la tierra, cuando moró en la zarza ardiente (Ex. 3:4): “Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí.”; y en carne, en la encarnación de Jesucristo: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” (Fil. 2:5-8).
El Espíritu Santo está en todas partes, pero también está en los creyentes: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. ” (Juan 14:16, 17).  Además El esta con los creyentes: “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré.  Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.”  (Juan 16:7, 8).
Dios está con nosotros, no importa donde estemos; Él es omnipresente; Él está presente en todo lugar!

  1. LA ETERNIDAD DE DIOS.
    Esto es una cosa que nunca ha sido comprendida por la mente humana: Dios no tuvo principio y no tiene fin.   Él es el Eterno.  Él es el único que es.  No hay pasado, y no hay futuro en la eternidad.  Dios es eterno; por tanto, no hay ni pasado ni futuro para con Dios. “Dije: Dios mío, no me cortes en la mitad de mis días; Por generación de generaciones son tus años.  Desde el principio tú fundaste la tierra, Y los cielos son obra de tus manos.  Ellos perecerán, mas tú permanecerás; Y todos ellos como una vestidura se envejecerán; Como un vestido los mudarás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, Y tus años no se acabarán.” (Sal. 102:24-27).  Ver también Salmo 90:4.
    Alguien puede preguntar, “¿Cuál es la diferencia entre Génesis 1:1 y Juan 1:1?” Génesis 1:1 dice: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” Juan 1:1 dice: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.” ¿Son ambos “principios” el mismo?  Si así fuese, entonces el Verbo, Jesucristo, tendría un principio!  Ambos pasajes comienzan en el mismo punto, el principio; Génesis 1:1 comienza con el principio y mira hacia adelante hacia eternidad; mientras que Juan 1:1 comienza con el principio y mira hacia atrás en eternidad.  Por lo tanto, el Verbo, la Palabra, el Señor Jesucristo, no tuvo principio.

    F. La Inmutabilidad de Dios.
    En otras palabras, esto significa la “invariabilidad o inmutabilidad de Dios.”  Su Ser, actitudes y acciones son sin cambio ni variación; “Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.”  (Mal. 3:6);  “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.” (Santiago 1:17); “Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;” (Heb. 6:17).
    Para una discusión acerca del arrepentimiento de Dios, ver capítulo I, III, C, 3, b,.

    G. El amor de Dios.
    1. Sus menciones.  “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. . . Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.” (I Juan 4:8-16).
    Esta es la definición de Dios.  Hay muchos adjetivos definiendo a Dios, pero un nombre necesita un nombre.  El amor de Dios nos llega por revelación.  No viene por propio conocimiento de alguien.  Solo desde la Palabra de Dios nos llega el conocimiento de que Dios es amor.  Están aquellos que niegan la inspiración de las Escrituras, pero todavía dicen que Dios es amor.  Si las Escrituras no son la Palabra de Dios, ¿cómo sabemos que Dios es amor?  Uno puede buscar por el mundo y nunca va a encontrar un “Dios es amor” entre los paganos.  Ellos tienen sus dioses e ídolos, pero un Dios que “es amor” es desconocido para ellos.  La Biblia es la Palabra de Dios, y ella y solamente ella, nos dice que “Dios es amor.”
    2. Sus objetos de amor.  Si Dios es amor, entonces ese amor debe estar dirigido a alguien. Y así es, porque aprendemos de las Escrituras que los objetos de su amor son:
    a. Su Hijo.  Dios ama a su Hijo más de lo que cualquier hombre pudiese haber amado a su propio hijo. “Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.” (Mat. 3:17).  Ver también Mateo 17:5. El amor de Dios es un amor perfecto y trasciende todo límite: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.” (Juan 17:24).
    b. Los creyentes. Todos aquellos que creen en el Señor Jesucristo son objetos del amor de Dios.  El manifiesta ese amor día tras día. “pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios.” (Juan 16:27).  Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.” (Juan 17:23).
    c. Israel.  Debemos tener cuidado de como hablamos de un judío.  El es el objeto del amor de Dios, así como nosotros los cristianos lo somos: “Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.” (Jer. 31:3).
    d. Los pecadores.  Dios nunca cambia en lo concerniente a su actitud hacia el pecado.  Dios odia el pecado, pero ama el pecador.  “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)” (Ef. 2:4, 5).  “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.  Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.  Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Rom. 5:6-8).

    3. Las manifestaciones de su amor.
    a. Al dar su Hijo por los pecadores. “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.” (I Juan 4:9).  Ver también Juan 3:16; Romanos 5:6-8.
    El hombre no puede mirar al Calvario y decir, “Dios no me ama.”  Un querido hombre dijo acerca del tiempo cuando su propio hijo estaba en los dolores de la muerte, que lo más difícil que tuvo que hacer fue llegar a decir, “Hágase tu voluntad.  Si quieres a mi hijo, lo puedes tener.” ¡Oh, entregar un hijo único!  La humanidad da su hijos a Dios, pues El puede cuidarlos mejor de lo que un hombre podría.   ¡Pero Dios dio su Hijo Único para pagar por los pecados de pecadores!  Así es, nosotros podemos ver nuestros hijos en las fauces de la muerte, pero Dios vio sufrir a su Hijo como ningún hombre nunca lo hizo.  El más querido hijo sobre la tierra es solo un extraño comparado con el amor de Dios hacia Su Hijo.  Dios apunta hacia el calvario y dice, “¡Vean a mi Hijo!  ¿Véanlo burlado, desfigurado y demolido?”  Dios lo vio. Dios vio como los pecadores crucificaban su Hijo.  Dios los podría haber borrado de la faz de la tierra, pero no lo hizo.  Los clavos que atravesaban su Hijo atravesaban el corazón del Padre.  Creo que nunca podremos entenderlo. “Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado…”  El Padre lo entregó en manos de la Justicia, para pagar por nuestros pecados.
    Cada asesino debería pagar con su vida por su crimen.  Jesús fue entregado para pagar por nuestros crímenes de pecado.

  2. Al darnos Vida y Posición en Cristo.  Solo a los creyentes es dada una sagrada posición, en Cristo; allí es donde estamos, salvos, y sin condenación.  “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.” (I Juan 3:2).  “Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús” (Ef. 2:5,6).
    c. Al darnos el privilegio de ser llamados hijos de Dios.  “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.” (I Juan 3:1).
  3. Al corregirnos con disciplina. “Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.  Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?
    Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.
    Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?
    Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad.
    Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.” (Heb. 12: 6-11).  Recuerda, el castigo del Señor es para nuestro beneficio, para nuestro provecho.  Necesitamos castigo; debe haberlo en la vida de un cristiano; y lo recibimos de nuestro Padre que está en los cielos.
  4. Al recordarnos como hijos en todas las circunstancias de la vida.   ¿Hay amor más grande que el amor de una madre?   La pregunta es hecha y es contestada en la Palabra de Dios.   Escuchen lo que Dios dice: “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre?”  ¿Es posible que una madre pueda alguna vez dejar su hijo?  La respuesta es, “Si, puede que lo haga.”  En nuestros días tenemos informes de abandono de niños de parte de sus padres.  Es una vergüenza que en nuestros países tengamos que tener leyes que comprometan a los padres a tener cuidado de sus hijos.  De todos modos, esa es la naturaleza de la carne; esa es la naturaleza adámica, la naturaleza pecaminosa, naturaleza que conduce a padres a abandonar el fruto de sus vientres.  Pero leamos el resto del versículo en la Palabra de Dios: “Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.” (Is. 49:15).  ¡Hay Alguien que nunca abandonará a Sus hijos!
  5. Al regocijarse ante el retorno de su hijo prodigo.  Encontramos esa gran historia en Lucas 15:11-24.   Esta es la historia de un hijo, no un pecador.  Un pecador no es un hijo.  Solamente un hijo es un hijo, y no puede dejar de serlo.  Un hijo nació hijo para siempre.  Pero aquí tenemos un hijo que cayó tan bajo que el testimonio que debería haber tenido estaba perdido.  Recuerda, él era todavía un hijo, tanto cuando estaba comiendo comida de cerdos como cuando estaba en casa del Padre. La relación estaba en pie todavía, pero la comunión estaba quebrada.  Tú puedes perder comunión, pero no puedes perder el vínculo de hijo.  Repetía en su mente lo que le iba a decir al padre al retornar, pero no tuvo la oportunidad.  El dijo, “he pecado contra el cielo y contra ti.  Ya no soy digno de ser llamado tu hijo”; pero antes de que pudiese agregar, “hazme como uno de tus jornaleros,” el Padre, abrazando a su hijo, clamó a sus siervos, “Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.  Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.” (Lucas 15:21-24).
    Sepa el hijo prodigo que si nació de lo alto es un hijo de Dios.  Déjenle decidir “levantarse e ir” a su Padre.  El Padre le espera con sus brazos abiertos listo para abrazar y besar a su hijo arrepentido.  “Levántate y vuelve!”

    4. LAS FORMAS DEL AMOR DE DIOS.
    a. En la bondad de Dios.
    (1) Manifestada en la creación.  “Y vio Dios . . . que era bueno.”  Esto es característico del primer capítulo de Génesis.  Dios es bueno, y todas las cosas que creo y crea son buenas para el hombre.
    (2) Manifestada en Su cuidado por la Creación.  “Los ojos de todos esperan en ti, Y tú les das su comida a su tiempo.  Abres tu mano, Y colmas de bendición a todo ser viviente.” (Sal. 145:15, 16).
    (3) Manifestada en la placentera variedad de sus criaturas.  ¿Por qué toda la belleza natural, sino para ser disfrutada por los ojos humanos?
    (4) Manifestada en el  Don de Su Hijo.  Esto prueba la bondad de Dios, demuestra que Dios es bueno.
    (5) Manifestada en la guía de pecadores al arrepentimiento. “¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?”  (Rom. 2:4).
    b. En el cuidado amoroso de Dios.  “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Rom. 8:32).   Puesto que Dios nos ha dado su más grande don, Su Hijo, podemos estar seguros que juntamente con él nos dará todas las demás cosas.  El Hijo es el Don, y las demás “cosas” las suplirá para llenar de gozo nuestras almas.
    c. En la Misericordia de Dios.  “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” (II Pedro 3:9).  “Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad” (Ex. 34:6).   Ver también Números 14:18.
    Cuantos de nosotros alabamos al Señor porque el Salvador nos dio “tiempo” para llegar a confiar en El para nuestra salvación?  Oh, la misericordia de Dios que fue manifestada hacia nosotros, por ella fuimos habilitados para escuchar el Evangelio varias veces, mientras hay millones que nunca lo escucharon ni siquiera una vez!
    d. En la Paciencia de Dios.  “Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús” (Rom. 15:5).   Aquí observamos que la paciencia de Dios es un título divino, porque Él es el Dios de la paciencia!   Esto es claramente manifestado en:
    (1) Su trato con los pecadores: aquellos antes del diluvio.  “los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.” (I Pedro 3:20).   El Señor demostró su paciencia por lo menos durante 100 años.  Mientras preparaban el arca, el Evangelio era predicado y la gente era advertida.  Su paciencia fue colmada, y finalmente las aguas se llevaron los incrédulos.   Será lo mismo con la venida del Hijo del Hombre y Su revelación al fin de la tribulación.  Todos aquellos que no sean hallados en el Arca, Jesucristo, serán derruidos.
    (2) Su trato con Israel.  “Y aun con todo esto, estando ellos en tierra de sus enemigos, yo no los desecharé, ni los abominaré para consumirlos, invalidando mi pacto con ellos; porque yo Jehová soy su Dios.  Antes me acordaré de ellos por el pacto antiguo, cuando los saqué de la tierra de Egipto a los ojos de las naciones, para ser su Dios. Yo Jehová.” (Lev. 26:44, 45).
    Israel hoy es impío, y con esto no queremos decir que Israel sea peor que cualquier otra nación, sino simplemente que esta sin Dios.   Jehová ha enviado profetas a ellos, pero ellos los han apedreado.  Dios envió aun a Su Hijo, y ellos le crucificaron.  Ellos han sido desparramados hasta los confines de la tierra por eso. Por todo esto, Dios ha mostrado Su paciencia, y esa paciencia será recompensada, porque esa nación nacerá de nuevo en un día, y todo Israel (vivos y dignos al tiempo del regreso de Jesucristo) será salva!
    (3) Su trato con el mundo hoy.  ¿Por qué Dios no arrasa con el mundo hoy?  ¿Por qué les es permitido a los hombres blasfemar al Dios del cielo y a Su Hijo Jesucristo?  La respuesta se halla en la paciencia de Dios.

  6. La Misericordia de Dios.
    1. Así se menciona.  “Porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres.” (Deut. 4:31).  “Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia. . . .  Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, Y su justicia sobre los hijos de los hijos;” (Sal. 103:8, 17).  “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),” (Ef. 2: 4-5).  Ver también Salmos 130:7; 145:8; 136:1.
    2. Así lo explicamos.  Hay poca diferencia en el significado de misericordia y gracia.  Misericordia, generalmente hablando, es usada en el Antiguo Testamento, y gracia en el Nuevo Testamento.  La misericordia del Antiguo Testamento y el amor bondadoso del Nuevo Testamento van juntos.  Alguien ha dicho que la misericordia es mostrada al desobediente, y el amor bondadoso es mostrado hacia el desobediente, pero ambos significan gracia.
    3. Así se manifiesta.
    a. Perdonando al pecador.  “habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.” (I Tim. 1:13).
    b. Quitando toda culpa y cargo. “No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.  Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen.  Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.” (Sal. 103:10-12).
    c. Librándonos de peligros.  “Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma;
    Sálvame por tu misericordia.” (Sal. 6:4).
    d. Salvando los objetos de su interés y preocupación.  Lucas 10:30-37 registra la parábola del Buen Samaritano.  Luego de narrar esta parábola Jesús preguntó, “¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?”  Y la respuesta fue: “El que usó de misericordia con él.”  No puede haber dudas de que Jesucristo es el representado por aquel Buen Samaritano, y que Él es el que salva, por Su misericordia, los objetos de Su interés y preocupación.

    I. La Gracia de Dios.
    1. Así se menciona.  “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.” (Tito 3:5-7).  “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,” (Ef. 1:7).  “Más el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.” (I Pedro 5:10).   Ver también I Corintios 6:1.
    2. Así lo explicamos.  Se ha dicho que la Gracia es algo que no se puede definir.  La Gracia siempre fluye hacia abajo.  Nosotros debemos amar a nuestros pares, o a alguien por encima de nuestros pares, o a veces a alguien por debajo de nuestros pares, pero miremos la vasta diferencia que hay entre Dios y nosotros; no puede haber comparación.   La Gracia de Dios hacia nosotros es favor sin mérito alguno de nuestra parte.
    3. Así se manifiesta.
    a. Como esa Gracia que justifica.   Más bien, la gracia declara justo al creyente:  “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, ” (Rom. 3:23, 24).
    b. Como esa Gracia que nos adjudica Justicia.  Esto significa que por un acto de la Gracia de Dios, la Justicia de Dios es puesta a cuenta del pecador creyente, “Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.” (Rom. 4: 4, 5).
    c. Como esa Gracia que imparte Nueva Naturaleza.  “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.  Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” (Ef. 2:8-10).
    d. Como esa Gracia que Salva.  ¿Por qué Dios debería salvarnos?  La única respuesta es Gracia!  “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;”  (Ef. 2:8).
    e. Como esa Gracia que Instruye.  “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, ” (Tito 2: 11, 12).

    J. La Fidelidad de Dios.
    La infidelidad es el más grande pecado de estos días.  Eso es verdad en cada ámbito de la vida, en negocios, en la iglesia, o en cuestiones de estado.  Pero tenemos un Dios que es  fiel en todo tiempo, bajo cualquier circunstancia.   La Palabra sostiene la Fidelidad de Dios de la manera siguiente:
    1. En sus citas.  Muchos pasajes escriturales proclaman la Fidelidad de Dios: “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones; ” (Deut. 7:9); “Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.” (I Cor. 1:9);  “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” (I Cor. 10:13).  Ver también Deuteronomio  32:4; I Tesalonicenses 5:24; II Tesalonicenses 3:3; I Juan 1:9.
    2. Explicación.   El significado de “fidelidad” es permanecer, sostener, apoyar, aguantar.  Dios es nuestro apoyo; El es sobre quien podemos apoyarnos; cuando vacilamos, El es nuestro firme apoyo, ¡en todo tiempo!
    3. Manifestación.  ¿Cómo Dios nos prueba su Fidelidad?
    a. Guardando Sus Promesas.  “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió… porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.  Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará.” (Heb. 10: 23, 36, 37).  La promesa del hijo nacido de madre virgen en Isaías 7:14 se cumplió en Lucas 1:26-38 y 2:7; la promesa de Dios a Abraham en Génesis 15:13, que su simiente iría a Egipto y estaría allá por 400 años, se cumplió en Éxodo 12:41.  Ver también: Deuteronomio 7:9; I Reyes 8:23, 24, 56.
    b. Preservando su Pueblo.  Observe Lamentaciones 3:22, 23 junto a Jeremías 51:5 que cuando el pueblo llega a ser el pueblo de Dios, ellos son suyos para siempre.  Eso es porque Dios es Fiel: “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.  Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.” (Lam. 3:22, 23); “Porque Israel y Judá no han enviudado de su Dios, Jehová de los ejércitos, aunque su tierra fue llena de pecado contra el Santo de Israel.” (Jer. 51:5).  También otras Escrituras sostienen la Fidelidad de Dios preservando Su pueblo: “De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien.” (I Pedro 4:19).  Ver también Salmo 89:20-26; II Timoteo 2:13.
    c. Disciplinando sus Hijos.  Dios es fiel en aplicar las “disciplinas” que El ha prometido para sus caprichosos hijos: “Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justos, Y que conforme a tu fidelidad me afligiste.” (Sal. 119:75).   Es necesaria una corrección cuando desobedecemos a nuestro Señor, y ciertamente siempre podemos contar con la Fidelidad de Dios al respecto.  “Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.” (Heb. 12:6).
    d. Perdonando nuestros Pecados. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” (I Juan 1:9).
    e. Respondiendo nuestras oraciones.  ¿Cómo podremos saber que nuestras oraciones serán respondidas?  Dios nos manda a dirigirnos a El en oración sin cesar.  ¿Cómo podemos saber que eso redundará en algo bueno?  Sabemos que Dios responde nuestras oraciones, porque la Fidelidad de Dios garantiza que Sus oídos siempre estarán abiertos al clamor de Sus hijos: “Oh Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos; Respóndeme por tu verdad, por tu justicia.” (Sal. 143:1).
    4. Aplicaciones.
    a. Nos preservará de angustias.
    b. Estará pendiente de nuestro murmullo.
    c. Incrementará nuestra confianza en Dios.

    K. La Santidad de Dios.
    Aunque mencionamos la Santidad de Dios en último lugar en la lista de los atributos de Dios, nunca olvidemos que no es el menor de todos.  Consideremos lo siguiente:
    1. Santidad natural.   Este es llamado el atributo fundamental, y es un atributo por el cual Dios quiere que Su pueblo lo recuerde.  Algunos estudiosos bíblicos declaran que este es el más importante de todos los atributos de Dios.  Y sabemos porque ellos hacen tal declaración.   Es porque la Santidad es la mencionada mas a menudo en las Escrituras.  Dios es llamado Santo más veces en las Escrituras, y Su Santidad es mencionada más que su poder.  Santidad es ciertamente el “atributo de los atributos.”  Cuando no pensamos en la Santidad de Dios, pensamos livianamente del pecado.  Estamos viviendo en el día del compromiso, cuando las personas sostienen “puntos de vista livianos.”  Es difícil encontrar gente que considere su condición de perdidos y el riesgo del infierno que tienen por delante.  Ellos piensan livianamente de la salvación, porque ellos tienen un punto de vista liviano de la santidad de Dios:  “¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses?  ¿Quién como tú, magnífico en santidad,
    Terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?” (Ex. 15:11); “Porque yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por tanto os santificaréis, y seréis santos, porque yo soy santo; así que no contaminéis vuestras personas con ningún animal que se arrastre sobre la tierra.  Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo.” (Lev. 11: 44, 45); “Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.  Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.” (Is. 6:2, 3); “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.” (Is. 57:15); “Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.” (Juan 17:11); “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.” (Ef. 4:30).  Ver también Levítico 19:1, 2; Josué 24:19; Salmos 22:1-3; 99:5,9; I Pedro 1:15, 16.

    2. Aspectos de Santidad.  Hablamos de los aspectos de los cuales Su Santidad se compone.
    a. Pureza.
    (1) Cita bíblica.  “Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.” (I Juan 1:5).
    (2) Su explicación.  En El está la luz.  En El no hay tinieblas en absoluto.  La Luz es siempre pura.  No existe algo como luz sucia, ni nadie puede hacer luz sucia.  Dios es Luz, pura, libre de impurezas.  Hay dos fases en la pureza: la pasiva, libre de toda impureza; y la activa, algo puro en si.  Dios en Su Santidad es puro: libre de todo lo que contamina, y puro en esencia.
    b. Rectitud.  Ese es otro elemento de la Santidad.
    (1) Cita bíblica.  “El es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto.” (Deut. 32:4).  “Justo eres tú, oh Jehová, para que yo dispute contigo; sin embargo, alegaré mi causa ante ti. ¿Por qué es prosperado el camino de los impíos, y tienen bien todos los que se portan deslealmente?” (Jer. 12:1); “Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste.” (Juan 17:25).
    (2) Su explicación.   La fórmula de la Justicia se encuentra en Ezequiel 18:5, 9: “Y el hombre que fuere justo, e hiciere según el derecho y la justicia…” eso es, hacer cosas rectas, de manera correcta, “éste es justo; éste vivirá, dice Jehová el Señor.”  Dios es siempre Justo y recto.  El posee un carácter por el cual El hace todas las cosas de manera recta.  La Justicia siempre requiere que sea recto en carácter.  Dios nunca pide algo que no sea recto. Y Dios nunca manda aquello que nos hará hacer algo malo.
    c. Justicia.
    (1) Cita bíblica.  “Jehová en medio de ella es justo, no hará iniquidad; de mañana sacará a luz su juicio, nunca faltará; pero el perverso no conoce la vergüenza.” (Zof. 3:5).  Ver también Deuteronomio 32:4.
    (2) Su explicación.   Las palabras hebreas y griegas para Justicia significan lo mismo.  Justicia es la demanda legislativa de Dios, la demanda de su Santidad.  Justicia es Santidad judicial, tal acto judicial de Dios que demanda la penalidad para aquellos que no se hayan ajustado a los rectos mandamientos de Dios.  La Justicia, la santidad judicial, gobierna a aquellos que son juzgados, y eso trae la ejecución de aquellos que no han cumplido las leyes de Dios.  La Justicia es el medio Ejecutor de aquellos que violaron los santos mandamientos de Dios.  La justicia de los hombres es a veces errónea, pero la justicia de Dios es siempre recta, verdadera santidad!

  7. Verdad de Dios.
    (1) Cita bíblica.  “Encamíname en tu verdad, y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día. . . . Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad,
    Para los que guardan su pacto y sus testimonios.” (Sal. 25:5, 10); “Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta.  El dijo, ¿y no hará?  Habló, ¿y no lo ejecutará?” (Num. 23:19);  “en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos,” (Tito 1:2).  Ver también las siguientes Escrituras: Deuteronomio 32:4; Salmos 31:5; 86:15.
    (2) Su explicación.   Lo que Dios ha revelado al hombre en su Palabra es verdad eterna.  Dios nunca se contradice a si mismo.  Una porción de su Palabra nunca contradice otra.  ¿Acaso no nos alegra que la Palabra de Dios no se envuelve en las teorías muertas del pasado?  ¡Ciertamente!  No desmayemos porque la Biblia no concuerde con algunas teorías modernas de estos días concernientes a la creación, al hombre, etc.   El hombre no sabe nada aparte de la Palabra de Dios.  Algo aparte de la revelación de Dios es mera suposición.
    3. Manifestaciones de la Santidad de Dios.
    a. Por Sus Obras.  Todo lo que Dios ha creado y hecho es perfecto, santo.  Dios no creó el pecado.  Dios no creó la naturaleza pecaminosa la cual está en el hombre inconverso.  Dios creó al hombre, quien luego pecó.  El hombre, por pecar, ha pasado a todos los hombres esa perversa naturaleza, esa naturaleza adánica, o como la llamamos nosotros, esa naturaleza “pecaminosa”.  Si, Dios creó a un hombre que era capaz de pecar.  Si hubiera creado un hombre que no hubiera podido pecar, entonces habría hecho una máquina en vez de un ser con libre voluntad.   Si Dios hubiera creado un hombre que no pudiese pecar y aun así no fuese una máquina, el hombre no sólo sería como Dios, sino que además sería Dios mismo.   Dios no creó un Dios.  El hombre es inferior a Dios.  Dios no puede pecar; esa es Su Naturaleza.   El hombre sería Dios si no pudiese haber pecado.
    b. Por Sus Leyes.  Todas las leyes son rectas, son verdad.  No hay ni siquiera un simple error en el conjunto de las Leyes de Dios.  Esas Leyes de Dios manifiestan la Santidad de Dios.
    c. Por su odio al pecado.  Conoce usted una razón de por qué los cristianos son hoy tolerantes hacia los pecados de otros cristianos, o hacia los pecados de los inconversos?   Es porque ellos no odian el pecado como Dios lo odia.  A menudo decimos que Dios odia el pecado, pero que él no odia al pecador.   Eso no es enteramente cierto.   “Los insensatos no estarán delante de tus ojos; Aborreces a todos los que hacen iniquidad.” (Sal. 5:5).   Esto puede llegar a ser una revelación para algunos de nosotros.  Dios aborrece al pecador a causa de su pecado, y no por causa de si mismo.  Dios aborrece al pecador, pero también lo ama, porque Dios sabe que el hombre puede llegar a ejercer santidad, aun pese a haber sido arruinado por el pecado.  ¿Por qué Dios inculpa al pecador?  ¡Por causa de los pecados del pecador!  Dios odia el pecado, no importa donde sea encontrado, ya sea en la vida de un pecador no regenerado, ¡o en la vida de un creyente!  La actitud y la conducta de Dios hacia el pecado revelan la santidad de Dios.
    d. Por su amor a la rectitud.  Dios ama la rectitud tanto como odia el pecado: “tú oirás desde el cielo y actuarás, y juzgarás a tus siervos, condenando al impío y haciendo recaer su proceder sobre su cabeza, y justificando al justo para darle conforme a su justicia.” (I Reyes 8:32);  “Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros…. Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.” (Heb. 1:9; 6:10).
    e. Por Su Justificación para el pecador creyente.  Si el hombre ostentara sus “derechos,” el estaría en el infierno; pero es la misericordia y la gracia de Dios que le ofrecen el plan de salvación, el cual si lo recibe, declara al pecador creyente como justificado ante Dios:  “a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.” (Rom. 3:25, 26).
    f. Por Su Cuidado de Sus Santos, “Jehová es el que hace justicia
    Y derecho a todos los que padecen violencia.” (Sal. 103:6).  “Mucho me han angustiado desde mi juventud, Puede decir ahora Israel; Mucho me han angustiado desde mi juventud; Mas no prevalecieron contra mí.  Sobre mis espaldas araron los aradores; Hicieron largos surcos.  Jehová es justo; Cortó las coyundas de los impíos.” (Sal. 129:1-4).  Ver también las siguientes Escrituras: Salmos 98:1-3; 145:15-19; II Timoteo 1:6-9.
    g. Por Su Cruz.  “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Sal. 22:1).  Podemos captar solo un vistazo de la cruz leyendo el versículo citado y los restantes textos del Salmo 22.  Este Salmo es, por supuesto, profético, y anunciaba unos 10 siglos antes como Cristo sufriría y moriría en la Cruz del Calvario.   La muerte de Cristo es una perfecta manifestación de la santidad de Dios.  Alguien, sin duda, preguntará cómo puede ser esto.  Sabemos que Dios odia el pecado; por lo tanto, cuando su Hijo fue hecho “pecado por nosotros, pese a no haber conocido pecado,” la actitud de Dios hacia el pecado no varió.   Dios odiaba el pecado como siempre lo hizo, aun cuando su Hijo fue hecho pecado por nosotros.  Ni su propio Hijo le hizo cambiar su punto de vista en absoluto.  Jesús, por lo tanto, a causa del pecado llego a ser desamparado por el Padre.  Jesús nunca llegó a ser un pecador, sino que él fue hecho pecado.  Y como Dios odia el pecado (“Jehová quiso quebrantarlo, Is. 53: l0a), Dios abandonó Su Hijo, porque Dios siempre abandona el pecado.  La Santidad de Dios no cambia.

    V. La Paternidad de Dios
    Dios es llamado el Padre a causa de la asociación con él.  Popularmente el término “Padre” es propio del cristianismo.  No hay tal cosa como Dios siendo un Padre en el paganismo, esto solo puede ser hallado en el cristianismo.  Hoy existen muchas falacias concernientes a la Paternidad de Dio s.  La enseñanza de la Paternidad de Dios y la hermandad de los hombres no es nada más que Universalismo, que enseña que nadie será enviado al infierno.  Los Universalistas razonan que Dios no enviará a ninguno de sus hijos al infierno, y eso es cierto, pero no todos los hombres son hijos de Dios.  Las Escrituras que los universalistas usan para predicar que Dios es el Padre de toda la humanidad es Efesios 4:6: “un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.”  Pero esto se refiere, en este contexto, a todos los cristianos, todos los creyentes, no a  los inconversos ni a los no regenerados.

    A. En la enseñanza del Antiguo Testamento.
    “Pero tú eres nuestro padre, si bien Abraham nos ignora, e Israel no nos conoce; tú, oh Jehová, eres nuestro padre; nuestro Redentor perpetuo es tu nombre… Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros.” (Is. 63:16; 64:8).
    Dios es mencionado en el Antiguo Testamento como un Padre, pero no como Padre de un individuo.  Más bien se lo considera como el Padre de la nación de Israel.  No podemos encontrar en el Antiguo Testamento un texto que hable de Dios como Padre de un pecador renacido.

    B. En la enseñanza del Nuevo Testamento.
    El Señor Jesús es el único que presenta a Dios como Padre de individuos.  El es el primero en reconocer que Dios es el Padre de cada cristiano por separado.  Las siguientes Escrituras presentan ese concepto: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” (Juan 1:14);   “Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de reposo.  Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.  Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.” (Juan 5:16-18);  “Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.  Yo y el Padre uno somos.  Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle.  Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?  Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios.” (Juan 10:29-33);  “Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.” (Juan 11:41).
    1. Dios es el Padre de nuestro Señor Jesucristo.  La expresión que usamos, “La Paternidad de Dios,” no significa que Dios vivió por un tiempo y luego engendró al Hijo.  Recuerda que Dios es el Padre Eterno, y para ser eterno Padre, el debe tener un Hijo Eterno.  El término “Hijo” en la Escritura no siempre significa hijo por generación; también puede significar un hijo por relación.   Observemos algunas Escrituras en el Antiguo Testamento: “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.” (Is. 7:14); y: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” (Is. 9:6).  Note en Is.7:14 que el hijo es nacido; en Is.9:6 el Hijo es dado.  Si, el niño en Belén fue nacido, pero esa vida fue el Hijo que había sido por siempre.   El bebe tuvo un principio; el Hijo no tuvo principio.  El ha existido siempre, desde la Eternidad, con el Padre.   De modo que, Cristo es el Hijo, no por generación (o por nacimiento), sino por relacionamiento.   El está relacionado con el Padre y con el Espíritu Santo; juntos se relacionan uno con el otro, y juntos componen la Deidad; Dios nunca podría ser Dios sin que todos los miembros de la Deidad estuviesen presentes desde la Eternidad y a través de la Eternidad.
    En función de que Dios se hiciera carne, debía nacer como cualquier otro hombre; y se manifestó a si mismo como el Hijo que fue concebido por el poder del Espíritu Santo: “Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.” (Lucas 1:35);  “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,” (Gal. 4:4).
    a. El Padre reconoció a Jesús como su Único Hijo. “Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.” (Mat. 3:17); Y vino una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd.” (Lucas 9:35).
    b. El Hijo reconoció al Padre como su Único Padre.  “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.” (Mat. 11:27);  “Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí,” (Lucas 22:29); “Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti;” (Juan 17:1).
    c. Los hombres reconocieran a Jesús como el Hijo único de Dios.  “Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” (Mat. 16:16); “Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente….Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.” (Juan 1:34, 49).
    d. Demonios reconocieron a Jesús como Hijo de Dios.  “Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?” (Mat. 8:29).
    2. Dios es el Padre de los creyentes en el Señor Jesucristo.  “un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.” (Ef. 4:6).
    Queda claro enfáticamente en las Escrituras que Dios no es el Padre de toda la humanidad.   El es solamente el Padre de los hijos nacidos de nuevo de Dios.  Todos los seres humanos son criaturas de Dios, pero no todos son hijos de Dios.  El hombre es una criatura de Dios por creación; y llega a ser un hijo por regeneración: “Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. . . por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;” (II Pedro 1:2, 4).

    No puede haber relación como hijos de Dios sin el nuevo nacimiento espiritual.  Un hijo tiene, siempre, la naturaleza de su Padre.  El hombre, que es nacido de Adán, tiene la naturaleza de Adán, la cual es corrupta, pervertida, pecaminosa.  Y el Padre de la naturaleza pecaminosa de Adán es Satanás.   De modo que, la naturaleza de nuestro padre Adán es la misma naturaleza del padre de Adán (Satanás); por lo tanto, nuestra naturaleza es la misma de Satanás.  Todos los pecadores no regenerados tienen a Satanás como su padre: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.” (Juan 8:44).   Resumiéndolo, si Satanás es el padre de los no salvos por el nacimiento natural, debemos llegar a tener un nacimiento sobrenatural para que Dios llegue a ser nuestro Padre!
    Dios no tiene comunión con alguien que es de Adán, porque lo heredado de Adán es de condición y naturaleza pecaminosa.   Dios solo tiene que ver con Su Hijo.  El mundo está dividido en 2 grupos; de hecho, solamente hay 2 hombres que Dios reconoce: Adán y Cristo; por eso, los pecadores están divididos por su identidad con estos 2 hombres.  Los todavía no salvos están identificados con Adán; los salvos están identificados con Cristo.  Todos los hombres están identificados por el nacimiento natural con Adán; los hombres nacidos de nuevo están identificados por el nuevo nacimiento sobrenatural en Cristo.
    Los hombres no salvos pueden llamar a Dios solo “Dios.”  Lo hombres no salvos no pueden llamar a Dios “Padre.”  Solamente los hijos de Dios pueden llamar a Dios “Padre.”   Cuando el Señor Jesús estaba colgando del madero de la cruz, El clamo, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”  Notemos que Cristo no clamó, “Padre mío, Padre mío” sino “Dios mío, Dios mío.”  ¿Por qué?  ¿Por qué no le llamó a Dios “Padre”?  Porque El estaba tomando el lugar del pecador en la muerte de cruz, estaba muriendo el Justo por los injustos.  Y como El estaba tomando el lugar de los pecadores (un pecador no puede llamar a Dios “Padre,” sino solamente “Dios”), El solo pudo llamarle a Dios, “Dios.”

¿Donde estamos ahora nosotros?  ¿Donde esta usted?  ¿En Adán o en Cristo?  “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.” (I Cor. 15:22).

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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