Soy más humano de lo que muchos piensan, soy pastor por llamado, por escogido, por elección y hasta por vocación, pero eso no anula que el material con el que Dios me hizo, es mismo material con el que hicieron al resto de la gente y en especial a la gente que pastoreo.
Me enfermo, me agoto, me desanimo, me entusiasmo, fallo, acierto, lloro, río, me enojo, a veces me controlo, otras no tanto, a veces se me “chispotea” y digo tal cual siento y pienso; la mayoría de veces uso un filtro entre mi cerebro y mi boca, si no, NO tendría ni una persona a cargo; jajajaja.
La verdad es que esto de ser pastor es lo mejor que me ha pasado, no creo, que pudiera ser tan feliz en algo diferente y tan realizado en otro rol; pero lo que muchos ignoran, es que un pastor es otro ser humano; por eso quizás también ignoran que tenemos familia que atender y proveer, ellos me necesitan al igual que otros, que también tenemos sentimientos y nos duele la traición, nos sentimos mal con los comentarios malintencionados (la mayoría de personas ofendidas porque no actué como ellos querían).
Quizás a ti que lees esto no te importa, pero, TU PASTOR, SE DIVIDE EN PEDAZOS PARA QUE OTROS ESTÉN COMPLETOS, y algunas veces cuando están completos se levantan y se van.
No estoy nostálgico, tampoco deprimido, sólo que vengo reflexionando sobre esto de ser pastor y quise mostrar una verdad que algunos no quieren ver y otros menosprecian. Ser pastor no es una asignación fácil, porque su trabajo es con personas y las personas no somos fáciles.
Por eso pastor, tú y yo más que nadie en la iglesia, necesitamos mantener los ojos puestos en Jesús para poder seguir corriendo la carrera, de lo contrario vamos a terminar heridos, enfermos del cuerpo y del alma, amargados y con ganas de juntar doce piedras para hacer un sacrificio, no sé si agradable a Dios, pero sí muy vivo (chiste) jeje.
Vamos Pastores, caminemos con la frente en alto, con la pasión a flor de piel, con la misma entrega que Cristo tuvo, con el amor que el Padre nos enseñó a través del hijo, con el sacrificio que el Hijo transmitió en la cruz y con la lealtad que tuvo frente a Judas aun cuando éste lo estaba traicionando.
Pasemos por alto la indiferencia, los desplantes, la deshonra y el abandono de aquellos a quienes un día ayudamos y hoy la memoria les falla, los mismos que les secamos las lágrimas y hoy nos hacen derramar las nuestras. Vamos pastor, que esto es para gente GRANDE, ayer llegué a una conclusión:
SER PASTOR NO ES NADA FÁCIL, POR ESO MISMO NO TODOS PUEDEN SERLO, DIOS ME ESCOGIÓ A MI Y A VOS, PORQUE SABÍA QUE PODÍAMOS SERLO.
A todos los que lean este comentario en cualquier parte del mundo, ve y
con amor, respeto y admiración por su labor, por favor llama a tu pastor y bendícelo!!!!

