Hacia un nuevo oscurantismo medieval: Análisis histórico de las relaciones Iglesia-Estado

Omar Yesid

Muchos de nosotros hemos escuchado hablar acerca de las relaciones entre la Iglesia y el Estado. Más recientemente y gracias a una propagación masiva de la libertad de cultos ya no se habla de una sola Iglesia (la católica que durante muchos años fue preponderante).

Sino que diversos credos u iglesias se involucran en actividades políticas a fin de ganar poder y favores extraoficiales para su propia comunidad.

A lo largo de la historia, la alianza entre la religión y el Estado ha traído consigo diversas repercusiones socio-políticas que han marcado civilizaciones enteras:

Las guerras santas por el poder, la supremacía del gobierno religioso en los Estados no se ha hecho esperar y por supuesto se ha convertido en uno de los fenómenos que más ha cobrado vidas a lo largo de la historia.

  • Desde esta óptica podríamos preguntarnos y analizar:
  • ¿Debe intervenir la religión en los asuntos del Estado?
  • ¿De dónde ha surgido tanta controversia respecto al rol que debe ejercer la religión sobre la soberanía estatal?
  • ¿Qué pasa cuando la política y la religión se conjugan?
  • ¿Se ha consumado plenamente la separación entre la religión y el Estado?
  • ¿Debe intervenir la religión en los asuntos del Estado?

«Dad, al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios» (Mt 22,21).

Así dijo Jesucristo hace dos mil años dando a entender que la Iglesia y el Estado son dos instituciones separadas que cumplen con diferentes roles en la sociedad.

El Estado es una institución que deriva de la natural sociabilidad humana, cuya finalidad es el bien común temporal de la sociedad civil;

Este bien no es sólo material sino también espiritual, pues los miembros de la sociedad son personas con cuerpo y alma.

La distinción entre la Iglesia y el Estado no comporta –como se ha dicho– su total separación, ni que la Iglesia deba reducir la propia acción al ámbito privado y espiritual.

En este sentido, la Iglesia tiene el derecho y el deber «de enseñar su doctrina sobre la sociedad, ejercer su misión entre los hombres sin traba alguna .

Y dar su juicio moral, incluso sobre materias referentes al orden político, cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona. (Opus Dei 2016)

Al estudiar la posición de los apóstoles en la naciente iglesia durante los primeros 300 años de la historia del cristianismo, no encontramos ninguna referencia a que la iglesia tratará de intervenir en política.

Más bien vemos todo lo contrario, mostró su total rechazo a vincularse con los negocios del mundo secular y mantuvo la distancia del alinea-miento con el sistema romano. (Fumero, 2010)

Esta primera fase nos muestra que los deberes religiosos y ciudadanos son parte fundamental del ser humano, que tanto la Iglesia como el Estado tienen sus diferentes funciones instruyendo de acuerdo a unas normas de convivencia en determinado contexto.

La existencia de una institución no tiene por qué anular a la otra pues después de todo el ser humano es social y espiritual por lo tanto requiere de ambientes claramente identificados para ejercer sus diferentes funciones sirviendo a Dios y a su país.

Es posible una coexistencia pacífica entre la religión y la política siempre y cuando sus roles sean bien diferenciados, se respeten los alcances y cooperen mutuamente en la formación humana y política del ciudadano cada una desde su propio ámbito de acción.

Sin embargo, en la práctica tal convivencia ha resultado complicada siendo tropiezo para los intereses particulares de algunos grupos dominantes. El problema según Fumero fue:

Mientras la iglesia no se identificó con el poder dominante, su mensaje fue poderoso y su moral impactante,

Pero una vez que fue apoyada por el emperador Constantino (año 313 d.C) y se mezcló con el poder político y económico romano, su corrupción fue acelerada y desvirtuante,

A tal grado, que después que el imperio Romano cayó, la iglesia adquirió poderes de imperio, y su degradación en la Edad Media fue total.

Examinemos más acerca de esta controversia en la siguiente fase:

¿Qué pasa cuando la política y la religión se conjugan?

El caso más palpable para entender la controversia de las relaciones entre la Iglesia y el Estado se apreció durante la Edad Media con la unificación de los poderes político y religioso promovida por el emperador Constantino como un plan para reagrupar las distintas provincias que se hallaban fragmentadas a causa de la crisis militar.

Durante los primeros 280 años de la historia cristiana, la cristiandad fue prohibida por el imperio romano, y los cristianos fueron terriblemente perseguidos.

Esto cambió después de la “conversión” del emperador romano Constantino  quien “legalizó” el cristianismo en el Edicto de Milán en el año 313. (Pinyol, 2012).

La Iglesia necesitaba del poder político para extender su influencia y siguiendo las enseñanzas de propagar universalmente su doctrina, consuma su alianza con el poder gubernamental de aquel entonces representado por el Imperio Romano.

Con la colaboración de los poderes políticos, la Iglesia va anexionando las poblaciones de una Europa cuyo mapa se va diseñando a la par de su estructura diocesana y parroquial. (García Sanz, 2011)

Se establece una nueva estructura social y de gobierno que consistía básicamente en una teocracia encabezada por el Papa y los señores feudales quienes hacían y deshacían a su antojo.

Los privilegios del clero y la nobleza eran sustentados por altos impuestos que los fieles pagaban a la Iglesia para el perdón de sus pecados.

La desigualdad social fue impulsada por el feudalismo que concentraba la propiedad de la tierra en las clases altas, la pobreza, la hambruna y la enfermedad tenían a las naciones diezmadas.

Se estima que entre 1347 y 1353 la Peste Negra mato a unos 25 millones de personas. (Lopez Goñi, 2015)

No existe evidencia alguna de progreso intelectual o económico en toda la Europa “cristiana” durante los casi 1000 años que duro la Edad Media.

A excepción de la Península Ibérica que era gobernada por los musulmanes quienes poseían un sistema de organización política distinto gracias a lo cual lograron importantes avances científicos en las matemáticas, astronomía y medicina.

Era una época de temor y tinieblas donde cualquiera que se opusiera al régimen establecido era condenado por la Iglesia como un hereje y sometido a las torturas más atroces, por algo se le ha denominado la época del oscurantismo.

Casualmente existe una tendencia generalizada hacia la corrupción, degradación y conflicto de intereses cuando la religión y la política se conjugan.

Otros ejemplos de ello se pueden apreciar en la Yihad de los países islámicos, el confucianismo chino, el sistema de castas del hinduismo y los sectores sionistas del judaísmo.

Una posible solución a la controversia

El concepto inicial de separación entre Iglesia y Estado surge con la corriente humanista y propugna la autonomía de ambos con diferentes esferas de influencia. (Rego, 2009).

No obstante, solo fue hasta la Revolución Francesa que se sentaron las bases de la moderna concepción del Estado con la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y el Ciudadano donde se afirmó de manera contundente la separación de la Iglesia y el Estado.

La Iglesia se había pervertido y perdido todo respeto por parte de los ciudadanos, a estas instancias, el mundo entra en una nueva etapa donde la libertad de expresión se hace paso luego de años de tiranía por parte de los reyes y obispos el pueblo estaba marginado.

Necesitaban resurgir, darle una nueva orientación a la nación entendiendo que la Iglesia y el Estado no podían estar juntos debido a su latente conflicto de intereses.

Son instituciones concebidas con propósitos dispares que no fueron capaces de encontrar un punto medio para poner fin a sus controversias.

Por tanto, cada una debe ejercer los correspondientes poderes desde su propia jurisdicción sin llegar a tomar potestad total o parcialmente sobre los asuntos de la otra.

Aquí es donde nacen los llamados concordatos “en los cuales se pactan soluciones concretas a las cuestiones eclesiásticas relacionadas con la finalidad del Estado: libertad de la Iglesia y de sus entidades para ejercer su misión, convenios en materia económica, días de fiesta, etc.”. (Opus Dei,2016)

Parece haber un patrón común cada vez que se fusionan la política y la religión, es como si se encendiera la mecha del cañón cuando estas dos entran en contacto, como si al mirarse frente a frente no tuvieran más que hacer sino empuñar las armas y marchar hacia la guerra.

En ambos casos tanto como en el origen como en la disolución de la alianza entre la Iglesia y el Estado se observa que la única motivación de ambos sectores es el poder, un poder corruptor para sembrar un régimen de terror y opresión.

Aquí es donde radica gran parte del problema: En no respetarse los espacios; el detonante es una falta de convivencia, un odio motivado por el hambre de poder de ambas partes, el deseo febril de querer despojar al otro de sus bienes.

Es el egoísmo humano en una de sus expresiones históricas con mayores repercusiones políticas, sociales y culturales; el orgullo enardecido por querer aplastar al otro sin importar lo que se deba hacer.

Podemos afirmar que este es el origen del miedo y la tiranía en las sociedades modernas, son semillas que a través de la historia han marcado al ser humano convirtiéndolo en un ente meramente materialista, conflictivo y déspota.

¿Se ha consumado plenamente la separación entre la religión y el Estado? El caso colombiano

Aparentemente el mundo de hoy difiere en gran medida del medioevo, si bien es cierto la Iglesia ya no tiene el mismo poder dominante de aquel tiempo.

Sin embargo, gracias a los concordatos y la proclamación de la libertad de cultos como derecho universal, diferentes sectas no católicas han empezado a involucrarse en política aprovechando las garantías ofrecidas por los Estados para el ejercicio libre de sus derechos.

En Colombia a partir de la Constituyente de 1991 las iglesias evangélicas comenzaron a participar en política como respuesta a la crisis humanitaria y de conflicto armado perfilándose como una nueva alternativa de renovación social.

Las secuelas que había dejado la lucha de los poderes político y religioso durante la época de la Violencia, el surgimiento del paramilitarismo y el narcotráfico fueron algunos de los motivos principales por los que la ciudadanía respaldo los nuevos movimientos políticos surgidos de la Constituyente.

El Consejo Evangélico Colombiano, CEDECOL ha sido actor más importante en este proceso de reforma y pluralización religiosa como garante de la formación de diversos movimientos políticos por parte de iglesias evangélicas.

Entre los movimientos más representativos que surgieron a raíz del CEDECOL se destacan:

El Movimiento Unión Cristiana (MUC), de la Misión Carismática Internacional surgió el Partido Nacional Cristiano (PNC), liderado por los esposos Castellanos y que se asociaron con el partido liberal y dentro de este con varias de las diversas expresiones que ha tenido en estos 20 años.

De la Cruzada estudiantil nació el Compromiso Cívico y Cristiano por la Comunidad (C4) un movimiento liderado por Jimmy Chamorro, hijo del líder de la Cruzada Estudiantil

Y de la Iglesia de Dios Ministerial emergió el Movimiento Independiente de Renovación Absoluta (MIRA), a su vez inspirado en una definición espiritual, Movimiento Imitador de la Rectitud del Altísimo, liderado por la hija de la pastora de la iglesia, Alexandra Moreno Piraquive. (Arévalo Mora, 2013)

El período presidencial de Ernesto Samper Pizano (1994-1998) fue favorable para los evangélicos en el sentido que logró regular las relaciones entre el clero y el Estado, de tal manera que abrió las puertas para la reglamentación de aspectos relacionados con la ley de Libertad Religiosa.

Para el presidente Samper este convenio significó “…la apertura oficial de espacios institucionales para el desarrollo de la labor evangelizadora que cumplen las Iglesias Cristianas y Evangélicas” (El País, 3 de diciembre de 1997 citado por Moreno, 2014).A esto algunos lo llamaron “El Concordato Evangélico” considerado como histórico.

El PNC estuvo adherido al partido Cambio Radical y posteriormente al partido Social de Unidad Nacional conocido como el partido de la U. El presidente Uribe compensó ese apoyo dando participación en cargos públicos como la embajada de Brasil, entre 2004 y 2005, a la pastora Claudia Rodríguez de Castellanos, quien tuvo que dejarla debido a quejas sobre incumplimiento de sus labores. (Moreno, 2014)

A partir de este momento la política en Colombia experimenta un cambio radical, los partidos tradicionales ya no ostentan el liderazgo político del país y los esquemas sociales se reorganizan hacia una participación más activa de estas minorías.

No obstante, este nuevo movimiento de libertad religiosa ha traído consigo una politización de las iglesias evangélicas, la historia se está repitiendo, poco a poco se gesta el nacimiento de un Estado religioso similar al que existía en el medioevo, pero esta vez sostenido por los nuevos movimientos políticos evangélicos gracias al nuevo concordato.

El impacto de las Iglesias evangélicas en la política no es solo una moda colombiana. En Brasil, en México y en varios países centroamericanos también es un fenómeno creciente. Eduardo Cunha, el poderoso político que lideró la destitución de Dilma Rousseff en Brasil, es evangélico.

También Marina Silva, la socialista derrotada por Dilma. Y el actual presidente, Michel Temer, ha invocado con insistencia a los feligreses para que lo apoyen, para fortalecer su cuestionada legitimidad. (Revista Semana, 2016)

Al principio se había precisado que:

La Iglesia debe ser apolítica y el Estado laico. Ambos principios son garantes de la libertad de culto y de la opción de conversión. Sin un nuevo nacimiento no hay cambio de actitud.

Podemos cambiar de sistemas, pero si no cambiamos el corazón y la actitud de los seres humanos, nada estamos haciendo. Una ley seca no resuelve el alcoholismo. (Fumero, 2010)

Sin embargo, la realidad es otra: La religión se ha politizado y comercializado para cumplir sus pretensiones de poder.

El concepto de Dios se ha desvirtuado a propósito sostenido en el temor generalizado, asistimos a un nuevo oscurantismo medieval pero esta vez más implacable pues ya no se lidia contra una sola iglesia sino contra muchas.

Bibliografía

Arevalo Mora, U. (2013). La participacion política del protestantismo en la política colombiana desde la Constitución de 1991. Obtenido de https://urielarevalo.wordpress.com/2013/01/09/la-participacion-del-protestantismo-en-la-politica-colombiana-desde-la-constitucion-de-1991/

Fumero, M. (19 de mayo de 2010). contralaapostasia.com. Obtenido de contralaapostasia.com: https://contralaapostasia.com/2010/05/19/la-iglesia-y-la-politica-libro/

Garcia Sanz, M. (2011). arteguias.com. Obtenido de arteguias.com: http://www.arteguias.com/iglesiaedadmedia.htm

Lopez Goñi, I. (10 de marzo de 2015). http://www.investigacionyciencia.es. Obtenido de http://www.investigacionyciencia.eshttp://www.investigacionyciencia.es/blogs/medicina-y-biologia/43/posts/el-origen-de-la-peste-en-europa-el-cambio-climtico-12984

Moreno, P. (2014). Participación política e Incidencia pública de las iglesias no catolicas en Colombia 1990-2010. Universidad del Valle. Obtenido de http://bibliotecadigital.univalle.edu.co/bitstream/10893/8421/1/participacion%20politica.pdf

Opus Dei. (17 de diciembre de 2016). opuesdei.org. Obtenido de opuesdei.org: http://opusdei.org/es/article/tema-15-la-iglesia-y-el-estado/

Pinyol, P. (2012). Paleocristianismo en España. Castellbisbal, Barcelona, España: Fundacion Biblica.

Rego, P. (29 de marzo de 2009). laicismo.org. Obtenido de laicismo.org: https://laicismo.org/2009/iglesia-estado-y-concordato/12883

Revista Semana. (29 de octubre de 2016). Cristianos ¿El poder decisorio en la politica? Semana. Obtenido de http://www.semana.com/nacion/articulo/religion-inclina-la-balanza-politica-en-colombia/502530

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Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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Una respuesta a Hacia un nuevo oscurantismo medieval: Análisis histórico de las relaciones Iglesia-Estado

  1. sergio f. trujillo dijo:

    Gracias, supremamente lustrativo. Si, ese matrimonio “Iglesia-Estado” no es viable, por la distinta naturaleza de cada uno y su consecuente conflicto de intereses. Mientras la Verdadera Iglesia de Jesucristo quiere agradarle, sirviendo al Creador, el Estado como institución humana busca lo suyo

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