Mario E. Fumero
Tito 2:7 Mostrándote en todo por ejemplo de buenas obras; en doctrina haciendo ver integridad, SERIEDAD.»
Tanto en el culto, como en el mensaje que demos es necesario mostrar reverencia y seriedad, porque tanto el lugar en que estamos, y el mensaje que predicamos es santo. Las enseñanzas bíblicas y la obra de Dios no son un chiste, ni un juego, si no una verdad que produce vida eterna, y que no nos hace pertenecer a los reino de este mundo (Juan 17:14).
Sin embargo, vemos con asombro cómo ciertos ministros, más que mensajero de Dios, que traen un mensaje serio, actúan como payasos, llegando algunos al extremo de vestirse como personajes del espectáculo, y usando chistes profanos, que muchas veces no son correctos, pues entretienen y hacen reír a los presentes, pero los mismos no edifican. No quiero decir que tenemos que ser muy serio en los pulpitos, pues cabe alguna ilustración graciosa, pero está no debe entrar a lo vulgar y profano.
Spergeon, uno de los más prominentes predicadores, afirmó una gran verdad que hoy es una tremenda realidad. El dijo que «Llegara el día en que en lugar de haber pastores alimentando a las ovejas, habrán payasos entreteniendo las cabras» y esto forma parte de la realidad actual.
El mensaje que damos de la Palabra de Dios debe ser con seriedad y doctrina, porque las cosas de Dios son serias y trascendentales. No debemos profanar el pulpito con conductas mundanas, ni predicar para divertir o entretener a los presentes, sino para confrontar y llevar al pueblo de Dios hacia una vida recta y correcta, como ordena la Palabra, porque todo aquel que invoque el nombre del Señor, debe apartarse de iniquidad (2 Timoteo 2:19).


Amen gloria al señor. .. muy cierto!!!