PREDICAR EL EVANGELIO PARA ENRIQUECERSE

Héctor Barrero

El apóstol Pablo escribe en Primera de Timoteo 6 que en la iglesia ya había hombres “corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la religión como fuente de ganancias. Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición. Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe y fueron traspasados de muchos dolores”.

Estas palabras del apóstol Pablo son muy fuertes: la iglesia, la religión, la predicación del evangelio no es para hacerse rico, ni para levantar grandes imperios personales. Pablo dejó su propio ejemplo. Cuando se despidió de los hermanos en la ciudad de Mileto, en Asia Menor, les dijo a los líderes y pastores de esa congregación lo siguiente: “Ustedes saben cómo me porté todo el tiempo que estuve con ustedes desde el primer día que vine a la provincia de Asia. He servido al Señor con toda humildad y con lágrimas… No he codiciado ni la plata ni el oro ni la ropa de nadie. Ustedes mismos saben bien que estas manos se han ocupado de mis propias necesidades y de las de mis compañeros. Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: “hay más dicha en dar que en recibir”.

Pero a la iglesia habían entrado ya personas que vieron en la predicación una fuente de enriquecerse y Pablo los amonestó y les dijo que al final eso los apartaría de la fe y causarían muchos dolores.

En Lucas 12 el Señor Jesús presenta una parábola para advertir sobre la avaricia a unos hombres que peleaban por una herencia y habían venido a Jesús para que él les solucionara su problema.

Les dijo: “¡Tengan cuidado! Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes. Muchos religiosos del tiempo de Jesús creían que su abundancia material era sinónimo de bendición divina. Que su riqueza era una recompensa de Dios a su obediencia. Por eso se esforzaban por tener más para mostrar a los demás que el favor de Dios estaba con ellos. Pero al final se volvían codiciosos y al final todo lo median por el dinero. Nada diferente a nuestros días cuando algunos cristianos se jactan de sus bienes materiales para mostrar a los demás que tienen el favor divino. En realidad son amadores del mundo y de lo que el mundo ofrece.

En la Parábola Jesús dijo: “el terreno de un hombre rico le produjo una buena cosecha. Así que se puso a pensar: ¿Qué voy a hacer? No tengo dónde almacenar mi cosecha. Por fin dijo: Ya se lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes, donde pueda almacenar todo mi grano y mis bienes. Y diré: alma mía, ya tienes bastantes cosas buenas guardadas para muchos años. Descansa, come, bebe y goza de la vida. Pero Dios le dijo: ¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida ¿y quién se quedará con lo que has acumulado?- Así le sucede al que acumula riquezas para sí mismo en vez de ser rico delante de Dios”.

¿Qué significa ser rico delante de Dios? ¿Acaso el objetivo de nuestra vida es acumular riquezas? ¿Son siempre las riquezas y la prosperidad económica un signo del agrado de Dios con nosotros? ¿Porqué tantas personas en las iglesias van a que les profeticen prosperidad? ¿Es el evangelio de las promesas económicas el evangelio del Señor Jesucristo? ¿Es cierto que si sembramos Dios nos devuelve 100 veces más? ¿Es apropiado llevar nuestros bienes, el televisor, el reloj, y sembrarlo en una iglesia para asegurar prosperidad? ¿Es el dinero la motivación para ir a la iglesia?

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
Esta entrada fue publicada en Mario Fumero, Prosperidad (Ver teología de la prosperidad). Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a PREDICAR EL EVANGELIO PARA ENRIQUECERSE

  1. Arturo Kafati dijo:

    Gran Mensaje Reverendo
    Gracias me edifico leerlo.

    Bendiciones.

  2. Cici dijo:

    Es cierto lo que dice el artículo . Pero la realidad de la mayoría de los predicadores buscan enriquecerse mercadeando la palabra. No podrás ocultar que viven como millonarios y aculuman riquezas . Cada día a menos respeto y más avaricia . El evangelio y las iglesias es un gran negocio …

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s