¿TE IMAGINAS A JESÚS DICIENDO: «ACEPTA, CREE, CONFIESA Y REPITE CONMIGO LA SIGUIENTE ORACIÓN»? YO NO.

José Daniel Espinosa Contreras

«Acepta, cree, confiesa y repite conmigo la siguiente oración». El procedimiento parece simple, fácil y espiritual. Inclusive, podemos encontrar versículos para defender la legitimidad de este “método de evangelismo”. No obstante, algo me dice que es una metodología simplista, parcial y, en el peor de los casos, completamente hueca.

Observemos a Jesús. Tenía el carisma suficiente para atraer a las multitudes. Le hubiera sido bastante sencillo aplicar el método de: «acepta, cree, confiesa y repite conmigo la siguiente oración», pero, asombrosamente, no lo hizo. El “método” de evangelismo más usado por Jesús se resume en una sola palabra, y sonaba como un: «¡Sígueme!» (Mt. 4:19; 8:22; 9:9; 10:38; 16:24; 19:21; Mc. 1:17; 2:14; 8:34; 10:21; Lc. 5:27; 9:23; 9:59; 14:27; 18:22; 21:8; Jn. 1:43; 21:19, 22). De hecho, a opinión de Jesucristo, no había otra forma de ser su discípulo (Lc. 14:27). Supongo que todos estaremos de acuerdo en que la opinión de Jesús cuenta más que la nuestra. Por tanto, de nada sirve el método de: «acepta, cree, confiesa y repite conmigo la siguiente oración» si de él no va inexorablemente ligada la llamada al seguimiento radical de Jesucristo.

El denominar y/o considerar «cristiano», «discípulo» o «seguidor» de Jesucristo a una persona, simplemente, porque ha seguido el método de: «acepta, cree, confiesa y repite conmigo la siguiente oración» es una de las mayores mentiras que ha creído la Iglesia en las últimas décadas. ¿Desde cuándo las conversiones se cuentan por manos levantadas? ¿Qué apóstol nos enseñó a confiar en este procedimiento? ¿Acaso Jesús nos dio este ejemplo? ¡No! Más bien dijo: «Por sus frutos los conoceréis». Y, el fruto, no es inmediato. Ver los frutos requiere tiempo, paciencia y, posteriormente, analizar si el fruto ha sido bueno o malo (Mt. 7:20).

Supongo que esta neo-metodología ha surgido por el interés en tener mega-iglesias pues, la verdad, es mucho más sencillo presentar el regalo de la vida eterna como la insoslayable consecuencia de seguir un sencillo método de: «creer, aceptar, confesar y hacer una oración por repetición». ¿Fácil verdad? Entonces, llenamos nuestras iglesias de personas que se creen salvas porque un día: «creyeron, aceptaron, confesaron e hicieron una oración» pero que, dicho sea de paso, poco muestran del seguimiento radical y constante que Jesús exigía para ser su discípulo. Las consecuencias son claramente visibles; “cristianos” de domingo, preocupados más de la comodidad que de la santidad. Y no diré más sobre esto, pues mi intención no es criticar a la verdadera Iglesia de Jesucristo, sino al «falso cristianismo» –barato, cómodo y conformista–, que nada tiene que ver con el Evangelio de Jesucristo. ¡Que Dios nos ayude a todos a ser más radicales!

¿Radical? Sí, es exactamente lo que quería decir. O, díganme, ¿acaso no les suenan radicales las exigencias de Jesús? Veamos:

«Si alguno de ustedes quiere ser mi discípulo, tendrá que amarme más que a su padre o a su madre, más que a su esposa o a sus hijos, y más que a sus hermanos o a sus hermanas. Ustedes no pueden seguirme, a menos que me amen más que a su propia vida» (Lucas 14:26/ BLS).

«Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo» (Lc. 14:27/RV60).

No suena nada simpático eso de llevar una cruz. ¡Un instrumento de tortura! Definitivamente, ésta no era la mejor forma de atraer a las personas. Quizá, porque Jesús no se interesaba tanto en conseguir “mega-iglesias” o pastorear a miles de personas. Como escribió David Platt, Jesús el ministerio de Jesús era conocido por alejar a miles de personas. Cada vez que alguien nuevo se acercaba, Él decía: «Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios» (Lc. 9:62). ¡No lo ponía nada fácil!

Por ahora no escribiré más. Pero, quizá sea un buen momento para repensar nuestras modernas metodologías en las que, muchos, depositan su completa confianza. Prediquemos y enseñemos lo que Jesús enseñaba, el verdadero costo de seguir a Jesucristo. Y, a la vez, el gran privilegio.

 

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
Esta entrada fue publicada en Confesión Positiva. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a ¿TE IMAGINAS A JESÚS DICIENDO: «ACEPTA, CREE, CONFIESA Y REPITE CONMIGO LA SIGUIENTE ORACIÓN»? YO NO.

  1. Norman Gomez dijo:

    Hermano Mario, agradezco el tiempo que se tomó en relación a abordar este aspecto de la la oración de profesión de fe, según los que la practican. Según ellos la base viene siendo Romanos 10:10 que dice “con el corazón se cree para justicia y con la boca se confiesa para salvación” por favor no se si usted ya se ha tomado el tiempo para abordar esta parte que creo es una de las más mal entendidas y al mismo tiempo adoptadas por el “cristianismo pragmático” de las iglesias de los últimos 150 ańos. Agradeceré su acotación en este tema. Dios le continúe llenando de su gracia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s