DE LA FALSA SANTIDAD

Ángel Bea

LA FALSA SANTIDAD generalmente, está divorciada del amor y de la misericordia hacia el prójimo, así como una falta de discernimiento para reconocer el mal allí donde está y denunciarlo aunque afecte a nuestros propios intereses. La falsa santidad se reviste de “rectitud” y “piedad” cuando no se ha entendido nada acerca de que la verdadera santidad está esencialmente unida a la justicia y a la verdad; no “mi verdad” sino la de Dios, tan frecuentemente mal entendida. No que yo la entienda y otros no; soy consciente de mis limitaciones para poder conocerla en toda situación.

La falsa santidad se aprecia cuando al que la porta no le importa romper lazos familiares y de amistad por desacuerdos en asuntos que no son esenciales; aunque ellos creen que sí. No entendieron, ni la gracia de Dios ni la Escritura a la cual tanto apelan; pero así, enarbolando la bandera de “la separación” se sienten “importantes”.

Luego, nunca entendí que, mientras en el pasado se condenaran algunos pecados como “muy horribles” (homosexualidad, por ejemplo) que nunca se percibiera con la misma “sensibilidad” la explotación de los trabajadores, el trabajo de los niños en las fábricas, el uso y abuso de la mujer; ni tampoco se condenara la esclavitud por parte de algunos “grandes” líderes religiosos a los cuales siempre fueron tenidos por “buenos hombres de Dios”, hasta el día de hoy.

Afortunadamente, sí fueron otros hombres y mujeres de Dios que miraron por encima de lo “establecido” y comúnmente aceptado para mirar el corazón de Dios y preguntarse: “¿Qué pensará Dios de esto, y de aquello y de lo otro?”. Y fue gracias a esos preciosos, sufridos y sacrificados hombres y mujeres de Dios los que trajeron una nueva lumbre al pueblo de Dios y el reconocimiento de los derechos de los explotados.

La falsa santidad también la hemos percibido, después de haber oído, leído y visto varias veces algo duro de aceptar y es que cuando algunos hijos/as después de mucho conflicto y sufrimiento, hasta pensar en el suicidio, (por evitar tener que enfrentarse a sus padres y el contexto en el cual vivían) confesaron a sus padres que eran gay-desde-siempre, y sus padres los echaron de su casa, sin mayores contemplaciones, dejándolos a la intemperie y empujándolos a seguir una senda que a lo mejor ellos no hubieran seguido si hubieran sido tratados de otra manera. Sí, gente de “iglesia” y con cargos importantes en sus comunidades. Seguramente, más que en el “pecado” de sus hijos, ellos estaban sumamente preocupados por su propia imagen que, a partir de ese momento darían ante la sociedad “cristiana”. No se dieron a pensar, razonar, preguntar, atender, amar, abrazar a su hijo/a… Tampoco pensaron en que a lo mejor ellos tendrían mucha responsabilidad en la condición de sus hijos, tan cruelmente rechazados. (Sólo Dios es el Juez).

Es por eso que tampoco entiende uno cómo muchos “evangélicos” al hablar de “la homosexualidad”, meten a todos en un mismo grupo, como si todos fueran del perfil de los que se mencionan en Romanos 1.24-27 y en otros lugares, llenos de lascivia y lujuria. Aunque pudiera haber una gran mayoría, no sería diferente el caso con los heterosexuales (¡incluso gente casada!). Y sin embargo, parece que eso es algo como “más normal” y “aceptable”, o menos grave que aquello.

Que nadie piense que estoy justificando la práctica de la homosexualidad. ¡En ningún caso!. Pero además de decir: “No estoy de acuerdo, aún en lo que parece ser algo inocente y aceptable!” (como el matrimonio entre personas del mismo sexo) haría falta mostrar más compasión, misericordia y sabiduría; algo que brilla por su ausencia en la gran mayoría de los casos. No es que busquemos “ser amables” para conseguir el favor, ni el aplauso de nadie. No es eso y el que me lee y entiende, sabe lo que digo.

En fin, gran parte de lo dicho tendría que ver con esa habilidad que tenemos los seres humanos -¡sobre todo los que nos decimos cristianos!- de clasificar los pecados, no según el criterio de Dios sino el nuestro propio; y, generalmente, de acuerdo a nuestros propios intereses. Que el Señor nos ayude.

 

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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