DOXA Y  PRAXIS SOBRE EL PODER. DE LA HUMILDAD, A LA SOBERBIA

MARIANO SIERRA S

Sin pretender un examen profundo sobre el poder, digamos que el poder esta implícito en toda organización humana, pública o privada. El poder es un fundamento en toda sociedad cuya expresión tiene como final el bien común, jamás para oprimir o generar actos de dominio que se desvíen del derecho natural y el positivismo. El poder sencillo y justo es energía de mando vitalista sostenida por una ética humilde que esta para ordenar, para defender la paz social. Hoy el mundo referencia el abuso del poder para preservar intereses públicos y privados que abarca aferrarse a posiciones blindando su conservación con vías de hecho, actos de temor y promulgación de leyes perversas.

La humanidad desde todos los tiempos se hunde en la ausencia de certeza de  la práctica del poder.  Gobierno, orden, control, defensa, tareas, se hacen plausibles frente a una realidad, donde no se sabe que es más perverso si el engaño en sí o quienes desde sus trincheras o distintos entornos motivan las actividades públicas y privadas.  Los asuntos humanos se muestran bajo el manto de indiferencia, bajo el manto de la conveniencia y sus soluciones quedan sometidas a paliativos desordenados, a incumplimientos, a sofismas de distracción.

La doxa, su existencia, nos adentra a discernir sobre el poder. Este es un camino propicio para que el hombre con el conocimiento filosófico acuda a desviar sus intenciones y en ese ir y venir, imponga sus reglas, sus pensamientos, sus principios como eje de una sociedad constituida bajo los parámetros del orden-

La doxa pues es un campo que nos da a conocer el poder con el cual se quiere mediante el engaño llevar a cabo todas las praxis donde se ocultan las verdades de los conflictos y se niega a todos los indefensos, a todos los necesitados, los derechos humanitarios. El poder abusivo genera plataformas sensibles que hacen perder la confianza en las instituciones y por ende desestabiliza la política y el orden social, permitiendo caos estatal, generando terrorismo social, de estado, crisis económica e inestabilidad jurídica, de partidos y de  la política.

La  doxa  nos conduce a observar  Como se ve en todos los gobiernos el uso de mecanismos disuasivos con los cuales los poderes controlan los votos, los pensamientos, las críticas, las opiniones, los engaños establecidos, , las denuncias, los paros, y toda forma usada por la sociedad para exigir justicia  social.  Bajo esos sentidos diremos que el mayor despropósito de un sistema es la hybris o sea  la extralimitación de funciones y el provecho que de ellas se hace. Gobierno, poder y autoridad son términos relacionados íntimamente que a través de la doxa los desnudamos en su función político-social.

Doxar acerca del poder no se centra únicamente en el poder estatal o político. El poder se abre a todos las esferas sociales incluyendo la esfera religiosa. Cuando nos asomamos a la realidad histórica del poder, vemos la esencia de lo negativo, la esencia negada en las realidades concretas con la propia actividad. Un poder por fuera de su dimensión social está en la ruta  de generar tal tipo de desigualdades, según de donde provenga ese poder. Ser capaz intuye toda relación humana, toda capacidad para darnos a los demás, sin exclusiones, para satisfacer toda demanda social, para reportar cambios, para estructurar impedimentos de injustos sociales.

Que gran paradoja. El poder es otorgado por el pueblo, quien recibe los efectos de esa tiranía. El poder justo propio de la democracia, interviene en el mundo como una praxis social desde donde se resuelven problemas de índole social, sirviendo para transformar. El poder fija orientaciones justas, diseña proyectos para controvertir desordenes sociales, para encauzar la conducta de los políticos.  El hombre, componente social, es gobierno, es poder, es autoridad, es político. La Génesis del gobierno está en la condición de un contrato social con el cual los pueblos aseguran orden y convivencia.  La fuerza de ese contrato depende de la voluntad humana que da representatividad socio política a unos dirigentes que deben extender justicia, paz y estabilidad. Este contrato viene desde la fundación de la sociedad, en la cual se viene levantando nuestra historia social y política, formando un ente social inquisitivo con dos entidades: El estado y la sociedad civil, sociedad que inicio su lucha con la revolución comunera. Pero antes con los alzamientos de las etnias indígenas y afrodescendientes.

La vanidad de vanidades es el peor defecto de cualquier líder. Todos formamos comunidad y en esa medida la sabiduría de ordenar debe estar al servicio de todos. La idiosincrasia del poder hace mucho daño. Poder que se engrandece cuando tiene el sequito de la mentira, mentira globalizada instrumento usado para justificar el poder, para afianzarlo. Irónicamente hacemos apología a la mentira cuando engañamos exponiendo códigos de ética, de transparencia, de misión y de visión que nunca se cumplen.

Los excesos de poder son afrodisiacos para los impotentes. Los poderes detrás de las cúpulas son una realidad cuyo apetito domina las escenas sociales, provocando holocaustos inmensos. Patrocinando comisiones y asesorías improductivas. Todo estamento de poder debe entender que exista una sociedad civil que no se puede manejar con engaños ni leyes, leyes que pueden ser desobedecidas cuando atentan contra el orden justo o se les puede aplicar objeción de conciencia o la desobediencia civil, instrumentos de resistencia constitucional. No podemos negar que es el pueblo quien imprime carácter para los cambios sociales. Cada cuatro años lo que vemos son cambios de caretas, de máscaras, la filosofía de poder sigue siendo la misma con un ropaje acorde al nuevo estilo. Estado, poder, y abuso del poder se sitúan en la cima de las estructuras y hacia abajo, se sitúan los lacayos o escuderos cual vasos comunicantes como defensores, como marionetas al servicios de las elites.

El poder no es eterno, tiene límites. Su perdida es el fin para quienes ostentan jerarquías presidenciales o de cualquier otro orden. El poder pierde ante la capacidad del hombre libre que no quiere dejarse llevar por el dominio. Para esos hombres la rebeldía y la rebelión destruyen, llenan de fuerzas sus espíritus de lucha. Mientras un pueblo está unido, allí está la fuerza de su poder.  El poder en cabeza del poder opresor requiere legitimación. Legitimación que se predica con el discurso engañoso que siempre oculta la verdad, verdad que al final siempre triunfa.

En las instituciones de gobernanza se habla del poder como instrumento de control social, pero es confundido con el atropello social. Por eso salen a relucir las fuerzas públicas quienes siempre van más allá de sus funciones llegando a los excesos exhibiendo el rotulo de corromper, de abusar, de degenerar. Quienes están en el poder olvidan el pasado, olvidan lo que fueron, lo que hicieron y pensaron.  El poder negado es el tributo a la mediocridad y a la incapacidad revistiendo a sus practicantes del uso de las caretas miserables que los despoja de los valores civiles, éticos y morales. Digamos como el papa, curas a las calles, digámosles a los políticos, congresistas, ministros y al presidente mismo vayan a los pueblos del país donde se viven las necesidades, donde se vive la acción que destrona el poder improductivo que hace de los gobernantes una vergüenza. Gobernantes y líderes institucionales trasladen sus poltronas a las periferias y dejen de gobernar con poder omnipotente que solo se le ha dado al orden sobrenatural. El caos estatal es producto de la falta de poder social que no compromete. Porque el poder reinante es el poder para  joder  a quienes no tienen como  defenderse, poder para  darle mucho a quien tiene mucho y quieren más. Un poder sin conciencia social se diluye en la ingobernabilidad para convertirse en un instrumento cínico que esparce arbitrariedad y desigualdad que subasta la democracia y la constitución-

Construir procesos de paz implica encausar el poder perpetuo de los partidos causante de las guerras sociales perpetuas.  Hacer un diagnóstico sobre el poder difícilmente produce resultados esperanzadores porque se ha perdido la praxis humana que aviva el espíritu rebelde. El poder social reafirma la convicción humana vitalista para crear y conformar la unidad de una sociedad con todas las fuerzas de sus movimientos sociales.

Política, poder y autoridad son parientes sedientos en una sociedad donde la democracia está fragmentada y la religión se ha convertido en desilusión producto del poder clerical que solo sabe de homilías dogmáticas que aún no quieren oler a ovejas. Ejercer el poder es tener una firme posición y la estricta conciencia de una ética y una moral social que defienda los valores constitucionales y democráticos que se hayan encomendado por el constituyente primario. Ser y poder jalonan la vida, la existencia humana, la convivencia . Ser y poder deben despojarse de todo egoísmo, de toda ambición, de toda perversa lujuria política- El pueblo debe recuperar los espacios que le corresponden constitucionalmente. Hay que pasar de la democracia representativa a la participativa. No se pueden permitir sistemas cerrados a la participación político- social.

El común es que existe apatía ciudadana a enfrentarse a los poderes, pues se piensa que todo marcha bien, así se hagan expresiones en contrario. Quienes tienen poder han aprendido a dar respuestas evasivas a sus actos que motivan indignación. Los motivos para las evasivas a veces no son perceptibles por la forma en que se hacen pues hacen aparecer que la situación está controlada.  Esta práctica amerita que estemos con un pensamiento libre y crítico para no caer en esos espejismos disuasivos de la realidad. Estos espejismos son lo que hoy llamamos mermeladas que llegan a subsumir la rebeldía, que apagan la inconformidad. Este proceder se asemeja a la práctica del imperio romano que para apaciguar al pueblo le daban pan y circo.  Hoy existen, en el circo colombiano distracciones como embeleco del consumismo, de la tecnología, de espectáculos populares, y de los placeres que brinda la globalización, que las instituciones saben manejar haciendo perder las nociones de la realidad inculcando que se es por el tener y no por el ser.

El mundo actual le ha hecho perder al hombre su identidad. La profanación de la cultura por la globalización ha perdido su valor, su sentido  humano, encausando al hombre por la senda del conformismo, por la senda del  negar a pensar, por la senda de la manipulación que caracteriza al poder. La globalización aliada del gran poder que impone, que controla, que gobierna, que esclaviza recorre el mundo dejando su estela de miseria, imponiendo su tiranía y su poder económico, poder que está por encima de todo poder. Quienes nos silenciamos ante el poder perverso, nos convertimos en cómplices abanderando la aceptación de la doble mora.-

Esta reseña deja  ver sin  extravagancias, la existencia de una serie de agresiones por parte del poder dominante que se esconden bajo mantos de supuestas gestiones sociales que hay que descubrir, que hay que repudiar, que hay que denunciar, que exige la existencia de una responsabilidad política. Por ello el país necesita ser gobernado con honestidad y transparencia, con  una justicia sin impunidad, el país necesita unas instituciones  sociales y políticas de todos y  para todos, sin trabas administrativas, con justicia social. El país necesita un orden social donde no impere la corrupción, el país necesita funcionarios públicos ávidos de servicio, leales, el país necesita un congreso probo donde se dicten leyes sin vicios, el país no necesita un poder abusivo y está en la sociedad defenderse hasta que tenga un poder legítimo, un  poder de bienestar social, un poder de justicia social.

Al recorrer el itinerario humano  nos damos cuenta del gran desarrollo en todos los sentidos. El hombre ha pasado del animal racional, al ser de más poder. (aunque lo racional es discutible) El paso del tiempo le sigue generando mas poder mostrando un ser empoderado por la ambición y la soberbia, para pasar a un ser que quiere constituirse en Dios. Y a fe que lo está logrando con su ímpetu dominante. Esta colosal conquista no sabremos hasta donde lo llevara y esa es la respuesta del futuro próximo. No olvidemos el pasaje bíblico de la tentación a Jesús. Todo esto para que reflexionemos sobre lo que puede el poder en  el  hombre cuando se  vuelve obsesión, queriendo ser mas que su hacedor divino. La reseña nos avisa que el poder del hombre quiere derrotar la muerte, quiere crear un dominio totalitario, depredador político y social, depredador de la naturaleza que ya se ve, aniquilando la libertad, ante la perdida de la rebeldía de la sociedad común que está perdiendo de otra parte su espíritu de rebeldía política y social, su fe y el amor, que pueda  detener el poder arrollador del hombre.

 

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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