LA VISIÓN SOCIAL DE LA IGLESIA

Mario E. Fumero

Toda visión tiene que ser coherente con la realidad. La realidad está determinado por la necesidad del medio en el cual estamos. La iglesia fue puesta con dos propósito 1° Proclamar el evangelio del Reino y 2° Remediar el dolor y la miseria del mundo que sufre. Estas dos acciones evidencian la base de toda la doctrina cristiana, “EL AMOR”. Todo lo que hagamos debemos de hacerse con amor, porque el amor es de Dios, y el que no ama, no conoce a Dios (1 Juan. 3:14).

Pero, ¿cómo definir el amor? El amor envuelve compasión (Mateo 9:36), entrega (2 Corintios 8:2), desprenderse, sacrificarse (1 Corintios 13:4), olvidarse de sí mismo (Marcos 8:34) para darse a los demás (Juan 15:13). La iglesia debe ser el reflejo del amor de Dios en medio de su comunidad, y no puede ignorar el flagelo del pecado y sus consecuencias en miseria, injusticia, pobreza y necesidades humanas.  

Al revisar la historia de los primeros cristianos, descubrimos que aquellos que habían creído se desprendían de todo para compartirlo con los más necesitados (Hechos 4:34). Sus ministros, los ancianos y apóstoles, vivían para darse, pobres y contentos en todo (Filipenses 4:12), sin pedir nada a cambio (1 Timoteo 6:7). Es ahí cuando vemos el nacimiento de una comunidad en donde no había ningún necesitado, porque la abundancia de unos, suplía la necesidad de otros (2 Corintios 8:14). Todo lo que recibían los apóstoles era para remediar la necesidad de los más pobres (Santiago 1:27) y ayudar a las iglesias que estaban en crisis, como ocurrido con una hambruna que azoto a Jerusalén entre los años 46 al 48  d.C. y de la cual hace referencia Flavio Josefo [1](1 Corintios  16:1-4).

Es por ello que la iglesia no está hecha para competir, o negociar, ni con el Estado, ni con el sistemas mundanos, creando empresas mercantiles, o proyecto sociales rentables, sino para remediar las necesidades de aquellos que nadie quiere atender, y entrar en donde haya más necesidad, porque donde abunda el pecado debe sobreabundar la gracia (Romanos 5:20). Es ahí en donde lo que hacemos, deber ser consecuencia de lo que creemos y vivimos. El dar no es invertir para recibir lo que damos, sino para forjar un mundo mejor, transformando las vidas, lo cual es nuestro objetivo final.

Tristemente la mayoría de las iglesias actúan más para competir y obtener utilidades, que para remediar una necesidad social que consideran improductiva materialmente, principalmente entre los marginados. Las iglesia solo piensan en negocios, conciertos, escuelas bilingüe, programas sociales productivos, pero no van a donde están los ancianos abandonaos, los huérfanos, los hambrientos y los desposeídos etc., Vemos en una comunidad que tiene 20 congregaciones, como los que controlan el barrio son los pandilleros, delincuentes y drogadictos, mientras los cristianos vive encerrada en las cuatro paredes de un edificio llamado “iglesia”, con miedo a enfrentase a los pecadores.

Hoy contemplamos asombrado un terrible mercantilismo religioso, donde toda inversión tiene como propósito obtener dividendos, lo que desvirtúa el concepto de la misericordia y la piedad, para establecer en su lugar el interés y la prosperidad como metas en el quehacer del creyente. Actualmente se mercadea con la educación, el evangelismo, las enseñanzas, la música y las bendiciones, los dones espirituales etc. valorándolo todo, y haciendo de la Palabra un gran negocio, siendo la iglesia un gran supermercado, o bolsa de valores, porque tanto das, tanto recibe. Actualmente muchos congregaciones son más un negocio personal de falsos apóstoles, que una comunidad de amor y entrega al necesitado.

En su origen las grandes labores sociales de la Iglesia Católica Apostólica y Romana comenzaron con una entrega absoluta de ciertos hombres llamados por Dios para ayudar a los marginados. Fue así como el italiano Giovanni Melchiorre Bosco, más conocido como Don Bosco o San Juan Bosco (1815-1888), se entregó de llenó a buscar en los barrios marginados de Italia a la juventud pobre, para ayudarlos a estudiar, ya que debido a su condición económica, no podían tener acceder a la educación. De esa forma nacieron los hermanos salesianos y las escuelas salesianas en las áreas pobres de Europa. Todo empezó por ayudar a los pobres, pero hoy día, esas escuelas son sólo para los ricos, y difícilmente un pobre puede tener acceso a este nivel educativo. Este es un ejemplo de como muchas labores de amor, terminaron convirtiéndose en un negocio.
Muchas veces usamos la excusa de que poniendo un proyecto rentable, podemos ayudar a los pobres, pero con ello creamos barreras y clases sociales, aún dentro del quehacer de la iglesia. Recuerdo que cuando era niño, asistí al colegio de Belén en Marianao, Cuba, el cual tenía un área inmensa para gente pudiente y amplia, con todas las facilidades, pero en una esquina, segregado del resto, había un colegio para pobres, limitado y separado, con uniforme diferente y una enseñanza más deficiente, siendo estudiantes de segunda clase.

La Iglesia no debe asumir responsabilidades para ejecutar una labor social que ya hacen los particulares, o el Estado. Nuestro objetivo no es mercantil, ni social, pero no podemos obviar las necesidades del entorno. Debemos asumir aquellas responsabilidades que el estado o la sociedad no afronte por falta de amor, o porque el sistema imperante es injusto o corrupto. No es aceptable que en una Iglesia haya líderes, pastores o hermanos que vivan en abundancia, mientras existen hermanos dentro de la comunidad en extrema pobreza. El modelo de la iglesia primitiva revela el espíritu del amor cristiano reflejado en las palabra de Jesús cuando dijo “ …Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo: Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fuí huésped, y me recogisteis; Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis á mí Mateo 25:34-36.  Es por ello que la iglesia en su comunidad debe ser luz (Mateo 5:14), y aunque la esencia de ser iglesia es proclamar el evangelio de Cristo, este mensaje no solo debe ser proclamado con palabras, sino también con hechos, (Santiago 1:22) porque debemos ser solidario con el dolor humano porque Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte á vida, en que amamos á los hermanos. El que no ama á su hermano, está en muerte 1 Juan 3:14.

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[1]Antigüedades de los judíos, Libro XX, Capítulo II, 1. Flavio Josefo.

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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Una respuesta a LA VISIÓN SOCIAL DE LA IGLESIA

  1. Eduardo Peralta dijo:

    En pocas palabras descrita la vision cristiana.
    Nuestro Señor le siga ayudando a proclamar su mensaje.

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