LA GRAN COMISIÓN NATURAL, EL HOMBRE, LA MUJER, LA “AUTORIDAD”, ETC.

ANGEL BEA

La gran Comisión Natural fue dada por Dios al ser humano cuando éste fue creado como hombre y mujer (Gén.1.26-28). Salvo las diferencias biológicas y el papel de cada uno en razón de su sexo, ambos tenían la responsabilidad de cumplir con dicha gran comisión, y ambos tenían la autoridad de estudiar, organizar y administrar la creación que Dios puso en sus manos. Pero eso también nos habla de la responsabilidad de gobernar que Dios puso en las manos del ser humano como hombre-mujer conjuntamente, sin hacer diferencia entre ambos. No era una administración y gobierno del hombre como varón, sino un gobierno colectivo del hombre como “varón y mujer” tal y como fueron creados.

Sin embargo después de la caída en el pecado (Gé.3.16) el hombre llegó a creerse superior a la mujer en todos los órdenes de la vida y a lo largo de toda la historia. Uno de los aspectos de que la gran comisión natural no se pudiera llevar a cabo, tal y cómo Dios lo ordenó, fue el creerse el hombre superior a la mujer en el plano intelectual. Si la encomienda divina exigía estudio, administración y gobierno, tuvieron que pasar miles de años, antes de que la mujer pudiera tener acceso a la educación de forma oficial. Sin esa educación, la mujer nunca pudo asumir su responsabilidad junto con el hombre para ejercer aquella encomienda dada, insisto, al ser humano “creado a su imagen y semejanza, varón y hembra” (Gé.2.27; 5.1-2). Evidentemente, la contribución por parte de la mujer a la sociedad en todas las disciplinas del saber humano, ha sido nula hasta hace apenas un siglo.

Ni siquiera en el pueblo judío tuvo la mujer acceso a la educación. Me resultó interesante -entre otras consideraciones- el hecho de que en la película Yentl, dirigida y protagonizada por Barbra Streisand, ambientada en una comunidad judía ¡de principios del siglo XX!. Ella tiene tantos deseos de aprender la Toráh (la Ley) que no pudiendo hacerlo como mujer se hace pasar por hombre para tener acceso al mismo derecho que ellos. Evidentemente, esa es evidencia de que los varones consideraban a las mujeres inferiores desde el punto de vista intelectual. Al fin y al cabo, ¿para qué quieren estudiar si lo suyo es criar hijos y atender al hogar…?

Pero esa ha sido también la actitud de los hombres en la civilización cristiana a lo largo de la historia. ¿Por qué esa actitud del hombre cuando el Señor Jesús, para validar el matrimonio contra aquello que querían romperlo “por cualquier causa”, hizo una referencia tal y cómo fue hecho “al principio de la creación”? ¿No deberían de haber sido esas palabras de Jesús una buen “pista” para sobreponernos a las diferencias que fueron marcadamente establecidas a causa del pecado?: “Mas al principio no fue así…”; “Pero por la dureza de vuestro corazón…” (Mt.19.4-8). Fue por esa “dureza de corazón” que las cosas llegaron a ser bastante deficientes en la relación de los hombres con las mujeres y viceversa.

Sin embargo Jesús validó la formación de la mujer cuando alabó a María, hermana de Marta, por sentarse a sus pies para escuchar su Palabra. ¡Y él -nunca mejor dicho- era el Maestro de maestros!.De ella dijo Jesús: “Pero María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada” (Lc.10.38-42). Reconocimiento, por parte de Jesús, que quedó avalado porque entre sus discípulos, también había discípulas (Lc.7.1-3); mujeres que tenían acceso a las enseñanzas de Jesús, diferencia esta con los rabinos judíos que les negaban tal derecho a las mujeres. Tal derecho para todos, hombres y mujeres quedó también establecido cuando Jesús ordenó a su iglesia el “hacer discípulos de entre todas las naciones…” (Mt.28.19-20). Para el Señor, sus seguidores, hombres y mujeres deben emplearse a fondo en la formación de todo cuanto tiene que ver con sus enseñanzas. Sin duda ese es el comienzo de una formación mucho más completa que abarcaría en el futuro (¡ojo!) no solo la Gran Comisión del N. Testamento, sino también la Gran Comisión Natural de Génesis 1 y 2. Jesús, entonces, se adelantó 2.000 años a la declaración de las Naciones Unidas sobre “el derecho a la educación de todos los seres humanos”.

En línea con esto que vengo diciendo, y para vergüenza del género humano masculino, copio aquí de un escrito que hice hace unos 8 años:

“La igualdad entre el hombre y la mujer desde el punto de vista intelectual (negada por la gran mayoría durante miles de años) ya se demostró en todas aquellas ocasiones en las que las mujeres tuvieron oportunidad de desarrollarse en paridad con los hombres. Al respecto, la primera mujer que se matriculó en la Universidad de Madrid, en 1892, se llamaba María Goyri (1874-1955):

‘Nacida en Algorta (Guecho, País Vasco). Literata, investigadora, profesora, defensora de los derechos de la mujer, hija natural de Amalia Goyri, una costurera de gran carácter, gran cultura, y librepensadora, que educó a su hija sin tener en cuenta las convenciones de la época, la inscribió en un gimnasio y a los doce años la matriculó en la Escuela de Comercio. Era de familia vasca, pero instalada desde los cinco años en Madrid. A los 16 años empezó a estudiar en la Facultad de Filosofía y Letras (curso 1891-1892) como oyente, sin matricularse, pidiendo autorización al Ministerio de Fomento para abrir una matrícula femenina. Se le concedió para el curso siguiente, pero con la condición de no permanecer en los pasillos, entrar en el aula junto al catedrático, y no sentarse en clase junto a sus compañeros, sino en una silla al lado del profesor. Fue la primera mujer que obtuvo la licenciatura de Filosofía y Letras, en 1896, y la primera en obtener el doctorado, en 1909, en una universidad española. Conoció a Ramón Menéndez Pidal, en una conferencia que dio Marcelino Menéndez Pelayo en la Escuela de Estudios Superiores del Ateneo, y se casó con él en 1900. […] Dedicó toda su vida a la investigación de todo lo relacionado con la Filología y la Historia, y junto a Ramón Menéndez Pidal’” (Wikipedia. María Goyri)

Pero para que los avances en materia de derechos humanos (en este caso relacionados con los de la mujer) pudieran reconocerse y abrirse camino, siempre hubo necesidad de que gente valiente, como la madre de la mencionada primera universitaria, Amalia Goiry (¡y su propia hija!) desafiaran las normas convencionales y lucharan por conseguir los derechos que desde la creación les fueron concedidos al ser humano como hombre-mujer, pero posteriormente negados por el hombre a la mujer. Ellas tuvieron que sufrir muchas críticas de los que se empecinaban en su forma de ver las cosas. Aún en el nivel en el cual se movían tanto María Goiry como su esposo Ramón Menéndez Pidal, a sus espaldas se hablaba de ella diciendo que era la que gobernaba a su marido y él un “calzonazos”. Más o menos lo que ha pasado en la gran mayoría de las iglesias y sigue pasando en muchas todavía, cuando una mujer da “su opinión” sobre algún tema o pretende, en buena lid, dar salida a lo que lleva dentro y que el Señor le ha dado o, simplemente cuando se destaca sobre su marido, porque tiene unos dones que él no tiene (como en el caso de Priscila y Aquila –Hch.18.26; Ro.16.3). Sólo que hoy día se emplea otro lenguaje: “Me parece que tú eres feminista”. Y con eso se acaba toda conversación.

Por lo visto lo que aquella mujer mencionada (como muchas mujeres creyentes de hoy) tenía que haber hecho, era quedarse en su casa renunciando a todo cuando hizo y consiguió por medio de los estudios. Dicho con otro lenguaje vulgar y cómo lo vi escrito en un cuadro bien visible, a primeros de los setenta, cuando entré en un bar de un pueblo de nuestra provincia: “La mujer debe estar en su casa y ‘con la pata quebrá’”. Nada de extraño era que cuando la mujer comenzó a recuperar derechos y hacerse visible en la escena pública, una falta de “costumbre ancestral” en el desenvolvimiento de la sociedad, hiciera que no siempre atinara y, muchos hombres aprovecharan para exclamar: “¡Ya, claro; si es que tenía que ser mujer; es que las mujeres son tontas!”

Sería larguísimo hablar de otros casos, como escritoras que tuvieron que presentar sus obras literarias con nombre de hombres para poder ser admitidas, dado que una mujer no podía discurrir sobre asuntos en los cuales solo los hombres estaban versados. Pero con todo lo escrito lo que pretendo es enfocar el asunto, no desde textos particulares de la Escritura, sino desde una perspectiva más amplia como es lo que fue hecho “al principio” y teniendo en cuenta ese cumplimiento de la Comisión Natural que quedó de exclusivo cumplimiento del hombre, relegando a la mujer al espacio del hogar que (¡ojo!) sin negarlo, no era el único espacio que Dios determinó para ambos, hombre y mujer. Por tanto, si aquella comisión natural fue concebida por Dios para que el ser humano como varón y mujer la llevaran a cabo, teniendo ambos autoridad para cumplirla en un perfecto compañerismo, no veo por qué, una vez redimidos por la obra de Cristo tendría que haber discusión en llevar a cabo la Gran Comisión de Jesús en un perfecto compañerismo (¿será posible?) sin que tuviera que haber disputas ni peleas entre los sexos sobre “quién será el mayor en el reino de Dios”. Lo que contestó Jesús a esa discordia entre sus discípulos, ya lo sabemos:

“El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor (sea hombre o sea mujer); y el que de vosotros quiera ser el primero (sea hombre o sea mujer) será siervo de todos” (sea hombre o sea mujer).

A lo mejor si viéramos más el gobierno de la iglesia (y cualquier gobierno) como ejercido de forma colectiva, como en la primera Gran Comisión Natural, (Gé.1.26-27) en vez de como “el Pastor” y/o “la Pastora” (que es más un concepto moderno, que bíblico) no habría tanto problema en reconocer que una mujer en un consejo pastoral es tan “natural” y beneficioso como lo es (¡a veces más!) que el de un hombre. A veces muchos “pastores” (“el Pastor”) son tan diligentes en pelear contra la idea de que una mujer pueda ser “Pastora”, que no se dan cuenta de que si esto no es bíblico la de un solo pastor (o pastora) gobernando una iglesia no tiene ningún apoyo bíblico; ni en los Hechos de los Apóstoles, ni en las epístolas. Por tanto, deberían hacérselo mirar. Pero esto, aunque es parte del tema, sería mejor tratarlo aparte.

 

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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