MÁS ABAJO PUSE UN POST QUE DECÍA ASÍ:

Ángel Bea

“Puedes tener razón en lo que dices, pero la importunidad y aun la falta de misericordia te invalidan para proclamar la verdad”.

Estas palabras si no se explican quizás no sean entendidas bien por algunos (por lo visto, la verdad siempre es verdad y da igual cuándo y cómo se dé, a juicio de alguno). Pero no es muy complicado el entender el sentido de las mismas. Y es que, a veces tomando literalmente algunas verdades recogidas en la Biblia, si no se entienden en su debido contexto se pueden usar como verdades generales y de aplicación “en todo tiempo y lugar”, por aquello que dijo el apóstol Pablo de “Predica a tiempo y fuera de tiempo” (2ªTi.4.2). Pero eso no debería ser así. La enseñanza y aplicación de las verdades bíblicas exigen, primero un estudio serio del texto a emplear; luego la oportunidad y el tiempo para aplicarlo. Lo que pasa es que por falta de conocimiento, sensibilidad y sabiduría se actúa de otra manera, privando a las personas del bien que Dios querría hacerles y se les causa un daño innecesario; porque, es evidente que cuando falta la sensibilidad y la sabiduría, la misericordia está ausente.

Como ejemplos podríamos apuntar algunos. El otro día sin ir más lejos, un hermano pastor contaba en este medio, que se encontró con un supuesto “creyente” que sin venir a cuento le sacó un tema sobre el cual comenzó a hablar y a hablar, con un espíritu que no condecía con el de Cristo, y produciendo una situación tensa y desagradable, sin necesidad. Independientemente de que fuera verdad todo cuanto decía, es evidente que estaba haciendo bien las cosas. El hermano pastor debió preguntarse, ¿pero qué he hecho yo, para tener que soportar esto?. Por otra parte, sabemos que los creyentes tenemos la esperanza de la vida eterna y creemos en la resurrección. Eso es una verdad insoslayable; pero si vamos a “a la casa del luto” y ante el drama de la muerte de un familiar (no importa que sean creyentes para que el sufrimiento sea real) y yo me pongo a “consolarlos” dando versículos de la Biblia, que hablan sobre la esperanza y la resurrección, no estoy diciendo mentiras, pero estoy siendo inoportuno, impertinente y hasta cierto punto, muy mal educado. Además con ello estoy haciendo mucho daño a las personas que me oyen, las cuales estarán deseando que me calle y aún que me vaya…

Luego, hay otros cristianos “evangélicos” que, por alguna razón entran en casa ajena y ven que hay imágenes religiosas y no se les ocurre otra cosa (aplicando eso de “predica a tiempo y fuera de tiempo”) que denunciar “eso” como pecado y ya les sueltan a las personas de la casa el “discurso” de “no te harás imágenes, etc., etc.”. Los oyentes, con los cuales no tenemos confianza, ni les conocemos de nada, se sentirán ofendidos porque no saben nada de nada de lo que les queremos decir (¡Y aunque lo supieran!). Eso es otra falta de educación.

Los ejemplos se podrían multiplicar por mil, y cada uno/a tendría para exponer unos pocos. El asunto es que la vida cristiana es en sí misma una educación, y quien se comporta sin la sensibilidad y la sabiduría necesaria, está muy lejos de vivir la vida cristiana de la cual tanto habla. Ni más, ni menos. Y es que, con la Biblia en la mano podemos hacer mucho bien (¡pero mucho!); pero también podemos hacer mucho mal (¡pero mucho!). De ahí aquello de: “Puedes tener razón en lo que dices, pero la importunidad y aun la falta de misericordia te invalidan para proclamar la verdad”.

Por tanto, es algo más que conocer versículos de la Biblia. Es cuestión de sensibilidad y de sabiduría que viene de lo alto (St.1.5); y eso no se encuentra a la vuelta de la esquina. Cuando todo eso falta, es preferible hablar con un no creyente, respetuoso y educado, que hacerlo con un creyente carente de todo ello y que no atiende a razones.

“Pero la sabiduría que viene de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz” (St.3.13-17)

(Ángel Bea)

 

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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3 respuestas a MÁS ABAJO PUSE UN POST QUE DECÍA ASÍ:

  1. Frank Latimer dijo:

    la típica treta para descalificar al mensajero cuando el mensaje descubre al sistema religioso humano y lo expone a la luz , ya que que el mensaje es incontestable y es verdadero y evidente ….siguen en sus aberraciones porque el mensajero no se afeitó correctamente…
    ………..ME LO SE DE MEMORIA.

    • Roxana dijo:

      Es muy sincero y duro en su enseñanza Hermano..claro esta, que no nos podemos ir por las ramas. Solo existen dos caminos y no hay un camino intermedio somos o no somos la verdad de Dios debe estar por encima de todo Dios lo bendiga.

  2. Angel Bea Espinosa dijo:

    Estimado Frank Latimer: Creo que tu comentario no tiene en cuenta ni lo dicho por mí, en el artículo de más arriba, ni siquiera el “arte” mostrado por nuestro Señor a la hora de decir la verdad (no olvidemos que él era “la Verdad” con mayúsculas) a cada quien que se encontraba a lo largo y ancho de su ministerio. Él no tenía un solo “método”. Habló la verdad con cierta sensibilidad a un hombre religioso como Nicodemo; pero habló también la verdad a los fariseos, con una fuerte denuncia. Habló la verdad con delicadeza a la mujer samaritana, pero habló con crudeza a los que querían justificarse a sí mismos… No habló nada a Zaqueo a pesar de que se había enriquecido a base de extorsiones, etc. No se trata de “matar al mensajero” para que todo siga igual. Se trata de imitar al Maestro, usando de su sabiduría para saber cómo actuar en cada caso. Pero ya se sabe que la “sabiduría que viene de arriba”, no se encuentra a la vuelta de la esquina y, en faltando ésta, se puede hacer mucho daño, con todas las mejores intenciones del mundo. Lo he visto muchas veces, y también he participado de ello alguna vez, personalmente. Por lo cual me tuve que arrepentir. Más de esto, no te puedo decir. En realidad, no hay más que decir,. Saludos.

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