LA UNCIÓN POR LA CUAL DIOS NOS CAPACITA…

Ángel Bea
Dios nos capacita para el ministerio, no es algo que se le da a algunos hombres y mujeres “especiales”, para que ellos sean los “grandes siervos de Dios”, “los ungidos”; sino que se refiere al mismo Espíritu Santo, el cual no es dado a todos los creyentes, entre otras funciones como “unción” con distintas finalidades, entre otras:

a.- Para realizar ministerios y tareas diferentes. Todo lo cual está orientado a “hacer bien” a otros, como Jesús hizo habiendo sido “ungido por Dios con el Espíritu Santo” (Hech.10.38). 
En nuestra provincia hay hombres y mujeres “ungidos” por el Espíritu llevando a cabo ministerios que “hacen bien” a muchas personas necesitadas de libertad, perdón, restauración, consuelo, sanidad de las heridas del alma y del cuerpo, reconciliación con Dios y con el prójimo, etc, etc. Y eso, en la prisión, en los centros de rehabilitación, llevando a cabo operaciones de rescate de las mujeres que están en esclavitud sexual, en relación con la atención a matrimonios en necesidad de consejería, el comedor social, la atención a enfermos en el hospital, etc., etc. Todo lo cual lleva aparejada una labor evangelizadora, en la convicción de que, sin el evangelio la obra social y todo tipo de acciones solamente conseguirán un “lavado de cara” que no llegará al fondo de los problemas, para darles la solución integral que Dios tiene para las personas necesitadas.

b.- Pero también somos “ungidos” para edificar a los demás miembros del cuerpo de Cristo; y sin el Espíritu Santo funcionando en cada uno, no es posible ni la extensión del reino de Dios, ni su edificación. (2ªCo.1.21; 1Co.12.4-11; Ef.4.9-13).

c.- Luego, la unción (el Espíritu Santo) nos es dada para habilitarnos en el buen juicio y discernimiento espiritual, frente al engaño (1ªJ.2.19-20; 2.26-27). Así es. Un estudio detenido del Nuevo Testamento nos mostrará que, tanto el Señor como los apóstoles advirtieron de los “falsos profetas”, “falsos maestros” y “engañadores” que se levantarían, incluso de en medio de las iglesias para traer divisiones sobre la base de enseñanzas falsas y motivaciones espurias. Es en ese contexto que el mismo apóstol Juan escribió:

“Pero vosotros tenéis la unción del Santo y conocéis todas las cosas (…) Os he escrito esto sobre los que os engañan. Pero la unción que recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él” (1J.2.20,26-27).

Sin embargo, estas palabras leídas pareciera que nos dan a entender que todo creyente por sí mismo, de forma individual, es capaz de descubrir toda la verdad que necesita saber y guardarse por sí mismo del error. Nada de eso. No es así. Siempre necesitaremos de los maestros que Dios ha dado a lo largo de la historia de la Iglesia; y dado que el apóstol dice: “Os he escrito acerca de los que os engañan…” se hace necesario que la labor de preparación de los miembros del cuerpo de Cristo y el ejercicio de discernimiento, sea haga también de forma comunitaria.

Uno no agradecerá bastante, por mucho que viva, el beneficio recibido por tantos y tantos buenos maestros de la Sagrada Escritura que el Señor, como dones –regalos- ha dado a su Iglesia para su edificación; incluso a pesar de sus diferencias. Pero además, y principalmente, hemos de contar también con los hermanos preparados que tenemos a nuestro lado, sin desestimar lo que “el Espíritu” pudiera estar diciéndonos a través de ellos. Y todo eso lo hace Dios por medio de “la unción del Santo” (es decir de Dios) tal y como señala el apóstol Juan.

Pero hemos de insistir en que “la unción del Espíritu” no es patrimonio de unos pocos, sino de todos. Mala cosa es cuando toda una iglesia gira en torno a un pastor “el siervo de Dios ungido” y se olvida (o no lo sabe) que cada uno de los miembros ha sido llamado para ejercer una función que, por muy sencilla que sea, si es de Dios, necesita la asistencia y el poder del Espíritu de Dios para realizarla, y de ser reconocida por los demás.
 

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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