EL CRISTIANISMO NO ES UNA RELIGIÓN MÁS (II)

Ángel  Bea
“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas” (Ef.2.10)
Tal y como decíamos en un escrito anterior, “el cristianismo no es una religión más”. Es la obra de Dios por la cual él realiza algo totalmente nuevo y que el apóstol Pablo llama, “una nueva creación” (Gál.6.15)
En el texto leído más arriba, el Apóstol escribe sobre la salvación divina que, en todo caso, es “por gracia, por medio de la fe, no por obras…” e identifica esta obra salvífica con una “nueva creación”: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús, para buenas obras”. Sin embargo, en esta ocasión, se señala el propósito por el cual somos “creados” en Cristo:
“Para buenas obras”.
La Historia nos enseña que a lo largo de los siglos la Iglesia abandonó y olvidó el principio de “la justificación por la fe”; doctrina fundamental del cristianismo, en favor de querer ganar la salvación por medio de las obras. No obras buenas precisamente, sino de sacrificios y disciplinas corporales, la vida ascética, ayunos, la compra de indulgencias, las peregrinaciones a centros religiosos donde se exponían supuestas reliquias de “santos”; los votos, las promesas, y un montón de cosas más.
En realidad, todo aquello se había convertido en un negocio muy bien montado, por medio del cual la institución religiosa obtenía grandes beneficios. Luego muchos comenzaron a descubrir el verdadero mensaje en las Sagradas Escrituras, sobre el principio de la justificación por la fe y llegó el tiempo de la Reforma Protestante  La “justificación por la fe en Jesucristo”, quiere decir que si nos arrepentimos de nuestros pecados y creemos en Jesucristo como el único medio que Dios ha puesto de salvación, no hacía falta hacer todas aquellas cosas que la institución religiosa ordenaba; ¡y mucho menos comprar los beneficios espirituales con dinero!.
Entonces  hubo una gran contienda teológica con el campo católico, tanto en ese punto como en otros y, como suele suceder se dio el efecto péndulo. Así en el protestantismo se cayó en el otro extremo, desestimando las obras por temor a estar restando méritos a la obra redentora de Cristo. Bastaba, en todo caso, con ser “justificados por la sola fe en Jesucristo”.
Mientras tanto ahí estaba la esclavitud ante las narices de los propios creyentes que la justificaban con “la Palabra”; ahí estaba la negación de los derechos de las mujeres a todos los niveles, que también se justificaban con “la Palabra”; niños abandonados por las calles sin hogar y sin que nadie se ocupara de ellos, a efectos de los cuidados más básicos: escolarización, vestimenta, alimentación, sanidad, etc.; cárceles inmundas e inhumanas y un largo etc., de injusticias sociales a todos los niveles.
Fue gracias a creyentes, hombres y mujeres (y otros que no lo eran) que dándose cuenta de que esa situación no era del agrado del Altísimo, comenzaron a trabajar por los derechos humanos en todas las esferas de la sociedad, dándose en la práctica lo que quiere decir este versículo que hemos leído: “creados en Cristo Jesús para buenas obras”. (¡Y no meramente para ‘dar limosnas’!) Pero ahora, con un sentido nuevo. El creyente no debe “hacer obras” para ganar la salvación, sino que habiéndola obtenido “por gracia”, “gratuitamente” (Ef.2.8-9; Rom.3.23-34) lleva en su propia “genética” (en su corazón) el amar, desear y hacer el bien. Como el Cristo a quien sigue. Si no, como bien diría Santiago: “Porque como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta” (St.2.26)
Pero esto no hubiera sido tan difícil saberlo y practicarlo. Solo con mirar lo que dicen las S. Escrituras, hubiera sido suficiente. Lo que pasa es que, en cada época las tradiciones y los condicionamientos teológicos del momento, “pesan” sobre los intérpretes, más de lo que quisiéramos. Porque si observamos solo la epístola de S. Pablo a Tito, veremos que solo en tres breves capítulos, se habla de las obras 6 veces, y lo que se dice al respecto, es muy importante. Veamos:
1.- El pueblo de Dios debe ser “CELOSO de buenas obras” (Tito, 2.14). No hay excusa para desestimar esa característica propia de la Iglesia de Cristo.
2.- El liderazgo de las Iglesias, aparte de ser “amante de lo bueno”, debe ir delante en eso de las “buenas obras: “Presentándote tú ante los demás, como EJEMPLO de buenas obras” (Tito, 1.8; 2.7)
3.- Todos los creyentes, deberíamos “estar DISPUESTOS para toda buena obra”, en vez de quitarnos de en medio, como muy bien podríamos hacer cuando hay una necesidad y hay que estar al frente (Tito, 3.1)
4.- Todos los creyentes deberíamos “OCUPARNOS en buenas obras” (Tito 3.8) de acuerdo a las posibilidades de cada uno.
5.- Dado que muchos no sabrían en cómo podrían hacer bien, siempre hay posibilidad de aprender: “APRENDAN también los nuestros a OCUPARSE en buenas obras” (Tito 3.14). Sin duda, siempre habrá formas y servicios en las cuales uno no habría pensado en que podía hacer el bien.
Por tanto, “el hacer el bien” no se limita a tener reuniones (“cultos”) solamente y pasar tiempo “juntos en armonía”. El pueblo de Dios, la “nueva humanidad en Cristo” ha sido creada para hacer bien en medio de un mundo perverso que produce muchas víctimas; ¡y en todos los niveles de la sociedad!
Más todavía, no se trata solamente de hacer “buenas obras” aparte de nuestras actividades diarias, normales, tanto en relación con la familia como en nuestros trabajos. Esos son los lugares, primeramente, en los cuales estamos obligados a hacer las cosas bien. Lugares, a veces (como en el caso de ciertos trabajos) en los cuales a causa del “buen testimonio” y estar a favor de la verdad y de la justicia, muchos creyentes pagan un precio muy alto.
Por tanto, el “hacer buenas obras” no es una opción de la iglesia cristiana, ¡y mucho menos para ganar la salvación”!. Forma parte inherente de la “nueva creación” de Dios que es Su pueblo, en vista de que lleva en sí mismo la propia naturaleza divina en él y el propósito de “ocuparse en buenas obras”. Sea a través de un ministerio cristiano como la consejería; la ayuda a los necesitados a través de un banco de alimentos y de ropa; el ministerio a prisión con todo cuanto eso supone; el ministerio de visita al hospital; el “Proyecto Rescate”, dedicado a liberar a mujeres de la esclavitud sexual; los centros de rehabilitación de toxicómanos, y un largo etc. Todo eso por mencionar algunas de las cosas que se vienen haciendo, al menos desde hace ya, más de treinta años en nuestra ciudad y provincia.
Esta sociedad, como cualquier sociedad del mundo produce muchas víctimas; y la “nueva creación” que es el pueblo de Dios, es llamada a socorrerlas con el mensaje de las Buenas Nuevas de salvación y la ayuda social que necesiten y que nosotros podamos darle. Por otra parte, no hemos de olvidar que, si el Sermón del Monte es digno de nuestro mayor aprecio, lo que se desprende de ponerlo en práctica, será digno también del aprecio de un mundo que sufre y que está necesitado del verdadero bien, que solo viene de Dios el Padre. Fue Jesús, quien dijo: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt.5.16)
Tampoco hemos de olvidar que la “agenda de Jesús” fue anticipada por él mismo en base a ayudar a otros en condiciones de necesidad y sufrimiento; comenzando por lo espiritual y terminando por lo material. ¡O al revés! Al final, cuando el Apóstol Pedro hizo un resumen del ministerio de Jesús, él dijo: “Como Dios ungió a Jesús con el Espíritu Santo y como éste anduvo haciendo bienes, y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hech.10.38)
Entonces, tal y como dice el refrán popular: “De tal palo, tal astilla”. Si hemos sido creados por él “para buenas obras”, lo que viene a decirnos es que hemos sido creados por él “a su imagen y semejanza”, y eso implica el “hacer las mismas obras que yo hago” (J.14.12)

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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