INGRATITUD

Mario E. Fumero

Una de las características de los países occidentales es encontrar ingratitud en la mayoría de las personas, incluyendo a aquello que amas y forman parte de tu familia. Pero antes de hablar de ello, definamos el sentido de esta palabra.

¿Qué es ser ingrato? El diccionario la define como “Falta de valoración o desprecio de los beneficios recibidos“. La ingratitud es una forma de olvido y desprecio hacia alguien que nos ha hecho un bien, nos ha cuidado, o se ha dado por nosotros. Es una manifestación de egocentrismo exagerado que nos lleva a olvidarnos de aquellos que nos beneficiaron, que estuvieron con nosotros, que nos ayudaron. Podemos definir que “el ingrato” es una persona que vive encerrado en sí mismo, manifestándose forma de egoísmo egocéntrico. En sentido latino popular se dice que es “morder la mano de aquel que te dio de comer”.

En los países orientales (Japón, China, India y países árabes) uno de los principios que más se le enseña a los hijos es hecho de ser agradecido y honrar a los ancianos (1 Timoteo 5:17), y no sólo hacerlo con lo seres queridos, sino con aquellos que en algún momento de la vida nos extendieron la mano.

La gratitud se demuestra con hechos. Es la forma de interesarnos por los demás, principalmente de aquellas personas que nos amaron y sirvieron en cierta etapa de nuestras vidas, preocupándose por las nuestras. Es atender a los ancianos, cuidar a nuestros padres, o aquellos que nos formaron y nos dieron la vida cuando éramos niños. En los países asiáticos es un deber impositivo, y reviste para ellos una tremenda importancia. Pero no ocurre lo mismo en las naciones de accidente, en donde los padres lo dan todo por sus hijos, pero tristemente, cuando se hacen viejos, y los hijos crecen, muchos de ellos son olvidados, y lentamente ven como los hijos se desconectan, sin interesarse por sus necesidades, y muchas veces lo llevan a un asilo de ancianos, para quitarse de arriba lo que para muchos es una carga.

Esta actitud, común en los países occidentales, hace de la vejez una etapa de soledad y olvido, considerándose al anciano como un vejestorio, que es arrinconado e ignorando, desperdiciándose su bagaje de sabiduría y experiencia, así como su sacrificio y entrega. Es un privilegio y una honra tener en alta estima a los ancianos, y considerándolos el punto de encuentro entre toda la familia. En la época bíblica encontramos en el libro de Génesis que los más ancianos eran considerado patriarcas, o sea, el jefe de la familia.

Los padres lo dan todo por los hijos cuando son estos indefensos, y se desvelan por ellos, pero cuando los hijos crecen, y los padres se hacen viejos, tristemente en la mayoría de los casos, sufren el abandono y la indiferencia, y muchas veces, ni siquiera les llaman para interesarse por su salud. En la sociedad occidental se trata a los ancianos como un estorbo, y son marginados y tirado al ostracismo.

Muchos ancianos, frente la indiferencia de sus hijos, y del sistema social, se encierra en sí mismos, y comprendiendo la realidad evolutiva de la mentalidad occidental, no les molestan, ni les llaman, porque reconocen que la indiferencia de nuestro mundo es general, y aunque viven en soledad, se adaptan a ella, y terminan aceptándola como un mal social de una sociedad afanada y egoísta, en donde cada cual tiene derecho hacer su propia vida, porque cada uno busca lo suyo propio (Filipenses 2:21) y no lo que es de cristo.

Así que la realidad de los ancianos que tienen hijos, o han servido a Dios, es aceptar que, en nuestra sociedad occidental, cuando somos viejos, nos convertimos en un estorbo, y tristemente, las nuevas generaciones no tendrán tiempo para ellos, y es normal vivir en un mundo malagradecidos, en donde los valores cristianos orientales han desaparecido, y han sido devorado por el materialismo y los afanes modernos de este siglo.

 

mariofumero@hotmail.com

http://www.contralaapostasia.com

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
Esta entrada fue publicada en Anciano/a, Articulo, Mario Fumero. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.