JESÚS Y SU VIDA DE ORACIÓN

Del libro de Mario E. Fumero “EL ORAR” VERDADES O DESVIRTUACIONES         ¿Qué es la oración, una formula, una costumbre, una imposición o un estilo de relación con el padre celestial?  Esta pregunta la podemos contestar aprendiendo del modelo perfecto, que fue Jesucristo, aunque ya vimos en el A. T. que para los hombres de Dios era más una relación que una liturgia o método.

 

EL EVANGELIO DE LUCAS Y LA ORACIÓN DE JESÚS

Existe un hecho curioso que debemos analizar sobre la vida de oración de Jesús, pero antes debemos considerar algunos aspectos del Evangelio de Lucas. Es uno de los cuatro evangelios sinópticos. Lucas no fue un discípulo íntimo de Jesús, aunque algunos opinan que era uno de los que formo la comisión de los 70[1], de origen pagano y médico, siendo uno de los principales colaboradores del apóstol San Pablo (Col 4:11, 14. Filemón 24. 2 Tim 4:11.) Por su descripción hecha en su evangelio parece que trato por investigación poner en “orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido certísimas” 1:1-2, por lo que se considera que sus escritos obedecen a un orden cronológico, aunque no entra en detalles de la vida íntima del Maestro. Su mensaje central es la humanidad y el universalismo de Jesús en su vida, enseñanza y ministerio público[2].

Considerando lo ya expuesto, podemos mirar un hecho muy peculiar en los relatos del capítulo del 9 al 11. En el capítulo 9:1-6 Jesús manda a los doce a predicar, y les prohíbe llevar consigo algún bien, iban a depender tan solo de la fe y el amor de los que le recibieran. En el 10:1-12 envía setenta a predicar, y esta vez la prohibición es menos estricta, pues podían llevar pan y las túnicas (4). Pero algo raro ocurre en el capítulo 11:1, pues Jesús se fue a orar a un lugar aparte solo, y cuando termino, sus discípulos le pidieron que les enseñara a orar “como Juan (el bautista) enseñó a sus discípulos”. ¿Cómo es posible que Jesús los enviara a predicar antes sin haberles enseñado a orar? Aquí solo cabe dos respuestas, o Lucas altero el orden de los hechos, cosa que dudo, o Jesús hizo de la vida de oración un modelo y no un molde impositivo.

El orar es un estilo de vida. Es una expresión de amor y relación con Dios el padre. De igual forma que el dar, debe ser producto del amor, la amistad y la gratitud con el creador. Para Jesús la oración era una forma de estar en armonía, contacto y comunicación con su padre. Era algo tan natural que lo tenía presente a cada momento en su diario vivir.

JESÚS Y LA ORACIÓN

Aunque no aparece ninguna referencia a la oración de Jesús antes del bautismo en agua, pues no tenemos información de su vida privada antes de este hecho, es de suponer que a lo largo de este tiempo él se preparó para la gran misión que tenía por delante. En su primera aparición pública, para ser bautizado por Juan el Bautista, Jesús oro y el cielo se abrió en los momentos en que era bautizado (Luc 3:21-22) para de ahí emprender el camino a la preparación de lo que sería su lucha espiritual en los años sucesivos, y va al desierto a orar y ayunar, para enfrentarse así al príncipe de este siglo, siendo dirigido al desierto por el Espíritu (Marcos 1:12). Aunque no se menciona que orara, esta entendido que tanto en su ayuno, como en el entrenamiento con Satanás actúo con la autoridad y el poder de la oración, pues aun rechazando al diablo tenemos que hacerlo en oración y en la autoridad de la palabra (Mateo 4:1-11).

Una vez concluida esta primera batalla con el príncipe de este siglo, Jesús se alista para escoger a sus discípulos. Era una decisión trascendental, pues de ellos dependía la conclusión y el éxito de su misión, la extensión del evangelio, además sabía que uno de ellos le iba a traicionar. Entonces se apartó toda una noche en oración (Luc 6:12). Siempre que el Señor iba a tomar una decisión trascendental, o enfrentaría una situación difícil, se apartaba a orar durante las noches. Lo mismo hizo el día que fue entregado en manos de pecadores, en el huerto de Getsemaní, dice la palabra que se fue aparte, llevándose consigo a Pedro y los dos hijos de Zebedeo, pero él se alejó un poco de ellos y libro la batalla más dura, parecida a la del desierto. Su oración era una oración de angustia (Mateo 26:37-41) y su carne se revelaba frente al martirio que le esperaba, es por ello que busco en la oración la fortaleza, y en el dialogo con el padre una válvula de escape a su angustia interior, pero al final acepto el reto y exclamo “hágase tu voluntad (42) y emprendió el camino a la cruz del calvario.

Era típico de Jesús apartarse a orar, (Lucas 11:1) y en una ocasión lo hizo llevándose consigo a Pedro Juan y Jacobo a un monte. El no esperaba que ocurriera el milagro de la transfiguración, dice un escritor que “su propósito era hablar con su padre, para que le fortaleciera, pero este hecho tuvo un impacto tremendo en la vida de sus tres discípulos”[3] (Lucas 9:28-36).

En otras muchas ocasiones Jesús uso la oración para impartir bendición. Los discípulos pensaban que el maestro debía ministrar el poder a los enfermos y quizás conquistar el reino terrenal, pero el maestro tomó y oro por los niños (Mat 19:13-15) y aunque la Biblia no establece que oración hizo, la costumbre indica que era una oración de bendición para la vida de estos.

Entre las muchas ocasiones en que Jesús oro, podemos hacer referencia a una oración especifica de intercesión que hizo por uno de sus discípulos el cual era el más difícil de carácter, Pedro. En Lucas 22:31-32 el Señor dejaría que el diablo zarandee a Pedro, y es más, dice el texto “que Satanás lo pidió para zarandearlo” y él se lo permitió, pero afirmo que “yo he rogado por ti, que tu fe no falte”. Este hecho era parte del trato de Dios con Pedro, para poder corregirle en algunas áreas de su vida, sin embargo la oración de intercesión protegería a Pedro, para no fallar frente a la prueba, como enseña 1 Corintios 10:13[4].

Ya en la cruz del calvario, el Señor afronta la muerte manteniendo la comunión con su Padre. Las siete Palabras pronunciadas en el madero, son expresiones de oración con un gran sentido espiritual y humano. Entre ellas encontramos la exclamación “ Eloí, Eloí, ¿lama sabactaní?” que es la profunda tristeza de uno que en ese momento se constituía en pecado por nosotros y por lo tanto sufría una gran soledad, y el abandono incluso del Padre: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Marcos 15:34, Mateo 27:46). Muchas veces sentimos, como seres humanos, esa soledad en la cual parece que Dios nos ha dejado solo, pero no es así, pues “aunque ande en el valle de sombra y de muerte, tu estarás conmigo” (Salmo 23) y esa fue la sensación de Jesús en la Cruz del Calvario, pero después, el Padre se glorifico en el hijo, de la misma forma en las pruebas se glorificara en nosotros.

UNA ORACIÓN DE JESÚS QUE SIGUE VIGENTE

Pero la oración más hermosa hecha por Jesús, y registradas en la Biblia después del Padre Nuestro, que es un modelo de oración, se encuentra en San Juan capítulo 17. Es la oración que el Maestro hizo por sus seguidores a lo largo de la historia, y hasta la consumación de la dispensación de los tiempos (Ef 1:10) en la cual reuniría todas las cosas en sí mismo. Además de ser la más larga, en ella revela su actitud natural a la hora de enfrentarse a una crisis o prueba en la vida, pensando más en otros que en sí mismo. Ora por sí mismo ( 1-8) para afrontar la prueba de la cruz y declara que “La hora ha llegado” (1) y le pide al Padre que “glorifique a su hijo” para después interceder por sus discípulos, estableciendo en dicha parte la relación de estos con el mundo (15-16), y la realidad cruel del mundo con sus seguidores (14) e intercediendo por el propósito de la gran comisión, la cual les encomendaría cuando resucitase de los muertos (Mat 28:18-20)  abarcando por  adelantado (18) a todos los creyentes que vendrían más allá de su época y siglo, para cubrirnos también a nosotros (20) en el presente ([5]).

La oración de Juan 17 revela la preocupación de la misión de la iglesia, la necesidad de la unidad entre los cristianos, y la importancia de mantenernos firmes en la Palabra, sin permitir que el mundo nos contamine. Es toda una proclama doctrinal, una intercesión profética, y una manifestación de las dimensiones que el poder de la oración puede tener cuando entablemos con el Padre una franca y profunda relación de “tu a tu” para llevar a cabo nuestra misión.

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[1] – “Comentario del Nuevo Testamento” Tomo 1. L. Bonnet y A. Schroeder. Casa Bautista de Piblicaciones, 1986, página 461.

[2] – “Evangelio Sinóptico” Tomo Y Rochedieu,  Editorial Clie, Barcelona, 1980.

[3] – “The Spirit Helps Us Pray” Robert L. Brandt y Zenas J. Bicket, editorial Logion Press, Mi, 1993, página189.

[4] – “With Christ in the School of Prayer” Andrew Murray, Fleming H. Revell, New York, 1885.

[5] .”Comentario Bíblico de Beacon” Volumen 7 de Joseph H. Mayfield y Ralph Earle, Casa Nazarena de Publicaciones, Mo, 1965, página 200.

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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