CUANDO EL SEÑOR DIJO…

Ángel  Bea
“No juzguéis para que no seáis juzgados” (Mt.7.1) él no estaba diciendo que no podemos emitir ningún juicio en absoluto. Esas palabras, como todas en las Escrituras hay que interpretarlas a la luz del contexto más inmediato en el cual aparecen. Sin embargo, muchos llevados por la primera lectura: “No juzguéis para que no seáis juzgados…” sacan la conclusión errónea de que no se debe juzgar nada ni a nadie. Pero eso no es lo que dice el Señor aquí y lo que en otras partes también enseña la Escritura.
Al abordar el texto, tal cual, nos encontramos con la siguiente enseñanza:

1.- En principio, el problema generalmente es que obramos con precipitación a la hora de emitir un juicio sobre los demás, sin habernos enjuiciado a nosotros mismos, primero. Esta precipitación se evidencia en las palabras de Jesús:

“¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano Y NO VES la viga en tu propio ojo?”

El resultado de dicho juicio, además de improcedente es injusto y desastroso.

2.- En segundo lugar, Jesús señala la necesidad de proceder, primero, a mirar nuestros propios pecados, y darle una solución. No es posible “ver una pajita en el ojo ajeno”, cuando estamos totalmente incapacitados para ver “la viga” en el nuestro. ¡Eso no es normal!

El rey David, reaccionó al pecado de uno que, según el profeta Natán le había robado una corderita a un hombre pobre; ¡Era la única cordera que tenía! El rey DAvid se enfureció y dijo que el tal ladrón era digno de muerte. Sin embargo, David no reaccionaba a su propio pecado, en vista de que él se había acostado con la mujer de un capitán de su ejército al que, para “completar su hazaña” mandó matar. Luego, él tuvo que examinarse delante del Señor una y otra vez, y de forma permanente. (Salmos 32 y 51, entre otros), hasta que se tuvo que humillar delante del Señor como indigno y miserable…

Esa tarea introspectiva, del todo necesaria (incluso aunque no hayamos caído en “grandes pecados”) no se hace en un momento y de forma precipitada. ¡Eso lleva tiempo! Y a veces, muchas lágrimas.

3.- En tercer lugar, cuando actuamos precipitadamente sin haber hecho primero el sano ejercicio que el Señor nos demanda, entonces estamos actuando de forma presuntuosa creyendo que todo está bien con nosotros y que sabemos todo de la otra persona, como si estuviéramos en su propia piel, cuando no es así. En este contexto estrictamente “religioso”, Jesús calificó al que tal hace de, “¡Hipócrita!”. Y eso sería así, incluso aunque estuviéramos convencidos de que lo estamos haciendo fenomenal.

“¡Hipócrita! saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Mt.7.5).

Por supuesto, nadie tiene “una viga” en un ojo. Eso es una hipérbole que el Señor usa para decirnos -en el caso que él trata- que nuestra falta es más grande que la de aquel hermano o hermana que pretendemos señalar, juzgar ¡y hasta condenar! Así, pues, en esa condición no estamos autorizados para actuar como jueces de nuestros hermanos. (Ver, Santiago, 4.11-12).

En esta línea no vendría mal tener en cuenta lo que el Señor dijo a aquellos que se creían justos y querían apedrear a aquella mujer hallada en adulterio. El Señor mostró que, entre todos cuantos tenían las piedras en sus manos para arrojarlas a la pobre mujer, “no había justo ni aún uno”. (J.8.1-11) y tuvieron que abandonar aquel injusto juicio y condena.

CONCLUSIÓN
Como decíamos al principio este pasaje considerado no está enseñando que no debemos juzgar nunca, nada ni a nadie en ninguna situación. No. Sino que al hacerlo, cuando convenga y en las situaciones que señala la Escritura, que estemos en las condiciones adecuadas que él demanda para ello.

Juzgar de manera justa exige algo más que juzgar según las apariencias: “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio”. (J.7.24; 2ªCo.10.7)

Lo cual, no se contradice con las otras palabras analizadas más arriba.

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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2 respuestas a CUANDO EL SEÑOR DIJO…

  1. Jesús dijo:

    Gracias hermano por explicar este tema. Es claro como el agua cristalina. Personalmente estoy cansado de decírselo a aquellos que, por ejemplo, se te saltan al cuello cuando “juzgas” una herejía y corriendo te dicen “no juzguéis”. Saludos y que el Señor te bendiga.

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