10 COSAS QUE DEBES SABER SOBRE LOS DECRETOS DE DIOS

Miguel Núñez 

Este es un fragmento adaptado de la clase de Teología Sistemática, del Instituto Integridad y Sabiduría.

La teología sistemática se enfoca, en parte, en estudiar los decretos de Dios revelados en su Palabra. Dios tiene decretos soberanos, y esto puede incomodar a muchas personas. Pero si Él es Dios, sus decretos soberanos encajan dentro de la idea de un Dios omnisciente, omnipresente, y santo.

¿Qué son los decretos de Dios?

Como Henry Thiessen ha señalado: los decretos de Dios corresponden a “los propósitos eternos de Dios, basados en su consejo sabio y santo, por medio del cual Dios libremente y de forma inmutable, para su propia gloria, ordenó eficazmente o permisivamente todo cuanto ocurriría”.

En otras palabras, los decretos de Dios son cosas que Él ha dispuesto, son propósitos declarados por Dios desde la eternidad, de tal forma que Él conoce, ha organizado, y ha orquestado, desde siempre, todo cuanto ha de ocurrir, ya sea eficazmente (esto implica que Él directamente hizo que ocurriera) o permitiéndolo.

Por ejemplo, si yo veo un lapicero rodando en una mesa a punto de caerse, y observo su caída, yo orquesté tal caída permisivamente porque yo lo vi rodar y no lo paré. Pero yo pudiera tomar el lapicero de la mesa y tirarlo al piso; eso lo hice eficazmente. No podemos atribuir a Dios todo lo pecaminoso que existe, pero Él sabía qué iba a ocurrir y lo permitió con un propósito. Dios siempre lo ha sabido todo.

A la luz de la Palabra, demos una mirada a las cosas más básicas que debemos saber sobre los decretos de Dios.

  1. Los decretos de Dios son eternos e inmutables.

Los decretos del Señor fueron concebidos en la eternidad pasada y son inmutables, es decir, no cambian. Dios nunca cambia sus planes y ellos no pueden ser frustrados, como enseña su Palabra:

“El consejo del Señor permanece para siempre, los designios de Su corazón de generación en generación”, Salmo 33:11.

“El Señor de los ejércitos ha jurado: ‘Ciertamente, tal como lo había pensado, así ha sucedido; tal como lo había planeado, así se cumplirá’. […] Si el Señor de los ejércitos lo ha determinado, ¿quién puede frustrarlo? Y en cuanto a Su mano extendida, ¿quién podrá apartarla?”, Isaías 14:2427.

  1. Dios decreta en completa libertad.

Dios nunca ha tenido un pensamiento deficiente o incompleto. Por lo tanto, Él no tiene consejeros o personas que puedan mejorar sus ideas. Nadie es superior a Él.

“¿Quién guió al Espíritu del Señor, o como consejero suyo Le enseñó?”, Isaías 40:13.

  1. Los decretos de Dios son perfectos.

La Biblia enseña que Dios es el “Rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, a Él sea honor y gloria por los siglos de los siglos” (1 Ti. 1:17). Él es santo, santo, santo (Is. 63:3). Estas características le confieren la habilidad de concebir cosas sabias, perfectas, y santas desde la eternidad. Por lo tanto, es incapaz de hacer algo erróneo.

Para Dios no existen las sorpresas o los accidentes. Hoy se habla mucho de la “teología abierta”, que implica que Dios no conoce el futuro y que Él simplemente reacciona a las cosas que ocurren. Sin embargo, las Escrituras refutan por completo esa idea.

  1. Dios puede hacer lo que le plazca.

Dios es el dueño de todos los reinos, y se los da a quien Él quiere.

En Daniel 4 se nos habla de que Dios es el dueño de todos los reinos, y se los da a quien Él quiere. Al reconocer esto, afirmamos la soberanía de Dios y su poder para hacer y cumplir todo lo que quiera.

“Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada, mas Él actúa conforme a Su voluntad en el ejército del cielo y entre los habitantes de la tierra. Nadie puede detener Su mano, ni decirle: ‘¿Qué has hecho?’”, Daniel 4:35.

  1. Dios decreta para Su gloria.

Dios nunca ha hecho ni hará algo que no sea para Su gloria. La razón de esto es sencilla: la gloria de Dios representa lo que Él es. Lo que Él hace, lo hace para revelarse. Mientras más se revela, más se glorifica, y más le conocemos y le amamos. Cuanto más le amamos, más disfrutamos de sus beneficios. ¿Cuál sería el problema, entonces, con que Dios quiera hacerlo todo para su gloria, si a fin de cuentas nosotros somos los beneficiados por eso?

Isaías 48:9-11 es uno de los mejores textos para hablar de esto:

“Por amor a Mi nombre contengo Mi ira, y para Mi alabanza la reprimo contra ti a fin de no destruirte. Pues te he purificado, pero no como a plata; te he probado en el crisol de la aflicción. Por amor Mío, por amor Mío, lo haré, porque ¿cómo podría ser profanado Mi nombre? Mi gloria, pues, no la daré a otro”, Isaías 48:9-11.

  1. Todo ha sido decretado por Dios.

¿Qué ha decretado Dios? Consideremos algunos ejemplos:

La creación del universo (Gn. 1-2 ).

Las estaciones del año (Gn. 8:22).

Los límites de las naciones y el lugar de residencia del hombre (Hch. 17:26).

La duración de la vida humana (Job 14:5).

Los gobernantes de las naciones (Ro. 13:1Dn. 4:34-35).

Todo cuanto ocurre ha sido decretado por Dios, ya sea eficazmente o permisivamente, ya sea una bendición o una calamidad:

“¿Quién es aquél que habla y así sucede, a menos que el Señor lo haya ordenado? ¿No salen de la boca del Altísimo tanto el mal como el bien?”, Lamentaciones 3:37-38.

Todo lo que ocurre sobre la tierra Dios lo ha determinado, ya sea un huracán o un terremoto que se lleve a 200,000 personas. Dios, de manera permisiva o activa, decretó que ocurrieran tales fenómenos.

Aun los actos pecaminosos del hombre encajan dentro de los propósitos de Dios (Is. 53:10Ro. 9:17-18Gn. 45:4-8). El mayor ejemplo de esto es la crucifixión de Jesús:

“Porque en verdad, en esta ciudad se unieron tanto Herodes como Poncio Pilato, junto con los Gentiles y los pueblos de Israel, contra Tu santo Siervo Jesús, a quien Tú ungiste, para hacer cuanto Tu mano y Tu propósito habían predestinado que sucediera”, Hechos 4:27-282:23.

Asímismo, debido a que Dios es soberano, podemos confiar en su promesa de que todo coopera para el bien de aquellos que son llamados conforme a su propósito (Ro. 8:28-29).

  1. Dios nunca es el autor del pecado.

La Biblia no dice que de la boca del Altísimo sale tanto el pecado como lo que no es pecado. En cambio, lo que dice es que Dios orquesta tanto el bien como el mal de los hombres. La venta de José como esclavo fue altamente pecaminosa, y peor aún la crucifixión de su Hijo, pero Dios orquestó esto para conseguir exactamente lo que Él se proponía conseguir.

En todo esto, es crucial entender que Dios nunca es el autor del pecado o tienta a la gente a pecar: “Que nadie diga cuando es tentado: Soy tentado por Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal y Él mismo no tienta a nadie” (Stg. 1:13).

  1. El hombre es responsable por sus actos.

Dios es soberano y orquesta todo; aun con eso, el hombre es responsable por sus actos

Dios es soberano y orquesta todo; aun con eso, el hombre es responsable por sus actos. Como lo afirma Santiago: “Cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión” (Stg. 1:14).

Es por eso que quienes crucificaron a Jesús, por ejemplo, son totalmente responsables de sus pecados, aunque todo eso haya ocurrido dentro de los planes soberanos de Dios para bien (Hch. 2:23). Cuando alguien peca, lo hace como producto de su propia maldad y pasión.

  1. Los decretos de Dios no hacen innecesaria la predicación.

Muchos dicen que si Dios ha decretado y decidido todo, no tiene sentido que prediquemos. La verdad es que los decretos de Dios no hacen la predicación innecesaria ya que Él también ha decretado los instrumentos para llevar a cabo sus planes:

“¿Cómo, pues, invocarán a Aquél en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en Aquél de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no son enviados? Tal como está escrito: ‘¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio del bien!’”, Romanos 10:14-15.

Por lo tanto, en la soberanía de Dios, tenemos la responsabilidad de ir a las naciones a anunciar las Buenas Nuevas. Él ha decidido glorificarse así.

  1. Nuestra mente no comprende la sabiduría de Dios.

Por último, no podemos entender por completo la sabiduría de Dios:

“¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son Sus juicios e inescrutables Sus caminos! Pues, ¿quien ha conocido la mente del Señor? ¿O quien llegó a ser Su consejero? ¿O quien Le ha dado a Él primero para que se le tenga que recompensar? Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén”, Romanos 11:33-36.

Esas palabras son una doxología, una exaltación de la sabiduría y grandeza de Dios, y una declaración de cuán limitados e incompetentes somos para penetrar los misterios de la sabiduría de nuestro Dios. Demos gloria al Señor por su grandeza.

  1. Lectures in Systematic Theology (Eerdmans, 1979), p. 100.

 

 

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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2 respuestas a 10 COSAS QUE DEBES SABER SOBRE LOS DECRETOS DE DIOS

  1. Dionisio MV dijo:

    Muchos calvinistas, en defensa de ese sistema, hacen sorprendentes declaraciones como la siguiente: “Porque la voluntad de Dios siempre se cumple, la voluntad de cada criatura debe conformarse a la voluntad soberana de Dios”. Entonces, es lógico que cada pensamiento, palabra y escritura de la humanidad (incluyendo la maldad más atroz) ha sido determinada por Dios.

    Vance, comenta, “que la fornicación y la ingratitud son realmente parte de la voluntad ‘secreta’ de Dios’ y no debe sorprendernos a la luz de… el concepto calvinista de todo el decreto de Dios”. Pero, ¿No reacciona en horror la consciencia de todo hombre ante esta doctrina que dice que todo el mal es cumplido por la voluntad de Dios? Incluso Pink a veces rechaza el distinguir entre la voluntad “perfecta” de Dios y su “voluntad permisiva”, porque “Dios sólo permite lo que es conforme a su voluntad”. El así contradice la opinión de MacArthur sobre 1 Timoteo 2:4 que Dios tiene dos voluntades contradictorias-una posición con la cual Sproul, Piper y los principales calvinistas están plenamente de acuerdo.

    Los calvinistas luchan por reconciliar una soberanía que hace que cada pensamiento pecaminoso, palabra y acción, que condena a miles de millones, Con el repetido testimonio bíblico de la bondad de Dios, su compasión y amor para todos. Al igual que MacArthur, John Piper propone una solución bíblica e irracional — la idea de que Dios tiene dos voluntades que se contradicen una a otra, pero que realmente no están en conflicto: “Por lo tanto afirmo con Juan 3:16 y 1 Timoteo 2:4 que Dios ama al mundo con una profunda compasión, y que desea la salvación de todos los hombres. Pero también afirmo que Dios ha escogido desde antes de la Fundación del mundo a quien él salvará del pecado. Puesto que no todas las personas son salvas debemos elegir si creemos (con los Arminianos) que la voluntad de Dios para salvar a toda la gente es frenada por su compromiso de la libre determinación humana, o si creemos (con los calvinistas) que la voluntad de Dios para salvar a toda la gente es frenada por su compromiso con la glorificación de su soberana gracia (Efesios 1:6, 12, 14; Romanos 9:22-23)… Este libro (Piper) pretende mostrar que la soberanía de la gracia de Dios en la salvación es enseñada en las escrituras. Mi contribución ha sido demostrar que la voluntad de Dios para que todas las personas sean salvas no es una contradicción con la soberanía de la gracia de Dios en la elección. Esta es mi respuesta a la pregunta sobre lo que frena la voluntad de Dios para salvar a todas las personas en su supremo compromiso de respetar y mostrar la gama completa de su gloria a través de la manifestación soberana de su ira y misericordia para el gozo de los suyos escogidos y los creyentes de cada tribu, lengua y nación.”

    Una vez más, tenemos una contradicción evidente de Piper. En su gran amor y compasión, Dios “desea la salvación de todos los hombres”. Sin embargo, para “Mostrar la gama completa de su gloria” no salva a todos a pesar de la insistencia en que él podría salvar a todos, si él así lo deseara. Aclaremos esto: El Dios de Piper desea la salvación de todos los hombres; y con su imposición soberana de la gracia irresistible, él podría salvar a todos, pero no lo hace para demostrar su ira.

    Aquí tenemos la contradicción más clara posible. ¿Cómo puede escapar de ella el calvinista? Ah, Piper ha encontrado una ingeniosa manera de afirmar que Dios ama y realmente quiere salvar incluso aquellos a quienes él ha predestinado a la condenación desde la eternidad pasada: Dios tiene dos voluntades que, aunque estos se contradicen entre sí, en secreto realmente están de acuerdo. ¿Estamos siendo conducidos a una locura donde las palabras han perdido su significado?

    Se nos pide creer que no se trata de ninguna contradicción para Dios mismo contradecirse, siempre y cuando fomente la “soberana demostración de su ira y su misericordia”. Nuevamente Piper falla en su razonamiento. Condenar a miles de millones, sin duda demostraría la ira de Dios, pero ¿cómo glorifica esto su misericordia? Y aunque de alguna manera fuera este el caso, no hay forma de conciliar la reprobación con las claras expresiones del amor y el deseo de salvación para todos — expresiones que Piper pretende aceptar por su valor nominal, a pesar de no ser declaraciones calvinistas.

    Piper tiene otro problema. Dios no se contradice. Por lo tanto, Piper debe conciliar lo que él llama las “dos voluntades” de Dios para mostrar que éstas están de acuerdo, aunque directamente se contradicen y auto-cancelan mutuamente. Y no logra conciliarlos porque es imposible. Una contradicción es una contradicción y no existe una manera honesta de que dos proposiciones contradictorias puedan ser manipuladas para que logren acordar.

    Piper está siguiendo a Calvino, quien cayó en la misma confusión. Él dijo, “se trata de su maravilloso amor hacia la raza humana, que él desea que todos los hombres se salven, y está dispuesto a traer incluso a los que perecen a la salvación… Dios está preparado para recibir a todos los hombres en arrepentimiento, para que no perezcan.”[34] ¿Será este el mismo Juan Calvino que tan a menudo y tan claramente ha dicho que, desde la eternidad pasada, Dios tenía predestinados a miles de millones a la condenación? ¿Sera el Dios de Calvino un esquizofrénico?

    Al igual que Piper y sus “Dos voluntades”, Calvino se ampara en una “voluntad secreta”: “No se menciona aquí el Decreto secreto de Dios por el cual los impíos están condenados a su propia ruina”. Sproul intenta usar el mismo argumento erroneo. Bryson responde razonablemente y de manera sucinta:

    Por lo tanto, los calvinistas están en una posición bastante incómoda de pretender hacer una oferta válida de la salvación (a los no elegidos)… mientras que niegan que la única disposición (es decir, la muerte de Cristo) de la salvación es para los no elegidos… y [dicen] que los no elegidos no pueden creer [el Evangelio]… Para agregar insulto a esta lesión, reclaman que esta es la manera que Dios lo quiso (desde la eternidad) pasada.

    Los calvinistas afirman que la voluntad y las acciones del hombre no pueden estar en conflicto con la voluntad de Dios, porque esto haría al hombre mayor que Dios. Esa posición relativa y anti-bíblica de la soberanía de Dios, les conduce a proponer que las dos voluntades en conflicto no son la voluntad de Dios y la voluntad del hombre, sino las dos voluntades del designio de Dios. En otras palabras, afirman que la batalla no es entre Dios y el hombre, como dice la Biblia, sino más bien de Dios contra sí mismo, como insiste el calvinismo. Dios está siendo tergiversado.
    (TBC Staff)

  2. Deficiente interpretación. No responde a la verdad Bíblica. Carece de simple y básica lógica y aplicación contextual. José vendido, Jesús crucificado. ¿Dónde queda la Soberanía Divina? ¿Por qué el autor no alude a ella para nada? Ninguno de los atributos divinos obra a expensas del otro. Dios es íntegro en todo lo que es en Esencia. Tremenda falla hermenéutica, Qué pena el tremendo trabajo en buscar tantos versículos bíblicos, y explicarlos, además de aplicarlos mal. CENSURADO.

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