Mario E. Fumero
Nuestro mundo está amenazado por dos grandes peligros respecto al problema de la autoridad. Por un lado tenemos la influencia humanista[1], que trata de anular la autoridad, proclamando derechos y “slogan permisivos”, que promueven más que un principio de autoridad recta, un anarquismo y una permisividad excesiva, en donde no hay deberes, solos derechos, principalmente con la tan sonada “doctrina social del género[2]” que equipara al hombre y a la mujer al mismo nivel de autoridad y roles familiares y sociales, sin tomar en cuenta el orden bíblico. En la iglesia se manifiesta por una relación impersonal entre líderes y miembros, en donde el concepto burocrático esta sobre la estructura de cuerpo[3].
En otro aspecto hay una tendencia a producir autoridades caciquista o apostólicas, que además de ser absorbentes, se convierten en piramidales, con poderes extremos, donde la confianza ciega a un líder carismático lleva a sus seguidores a una esclavitud avasalladora. Es bueno establecer que los grandes falsos profetas que han existido y que condujeron a muchos al suicidio colectivo, comenzaron acentuando su autoridad mediante el uso y abuso de las profecías o visiones propias.
Es necesario saber distinguir entre un líder que actúa con paternidad, considerando a sus ovejas como hijos espirituales, y aquel que los considera una pieza dentro de un engranaje, en donde la cantidad y el dinero opacan la calidad y la entrega a sus ovejas. Debemos ser consientes que nadie, por mas autoridad o titulo que ostente tiene el derecho de imponer criterios si los mismos no nacen de la Palabra y son confirmados por el Espíritu Santo.
En cierta ocasión a se le preguntó a John Wesley, fundador del metodismo, hasta dónde puede estar un cristiano en sujeción a otro, y él respondió que “sólo puede llegar hasta donde la conciencia se lo permita”. Asimismo, dijo que: “ni a un obispo, ni a un concilio de pastores, ni a nadie en la tierra, nos podemos sujetar en cosas que violen nuestra conciencia o que vayan en contra de la Palabra de Dios.” Finney otro Prominente predicador (1792-1875) considerado como uno de los teólogos más progresistas de su época, recomendaba a los cristianos que “dejaran a aquellos pastores que no vivían de acuerdo a lo que la Biblia enseña”. Sobre este tema encontré un artículo en Internet que aunque no tenía nombre, me imparto y deseo transcribirlo textualmente y dice así: “¿Hasta dónde debe uno sujetarse a un ministro?: Con base en todo lo que hemos estudiado hasta aquí, no hay duda de cuáles son los límites de la autoridad espiritual de un pastor o predicador. Cualquier líder, secta o religión que pretenda exigir una obediencia más allá de lo que la Biblia enseña claramente, está fuera de autoridad y no estamos obligados a hacerle caso. Cualquier liderazgo que nos pida algo que es contrario a los claros mandamientos de Dios está él mismo en rebeldía. Nos está pidiendo que pequemos y el deber de todo cristiano es desobedecerlo. Resistiendo la tiranía religiosa.
Es de vital importancia que entendamos este último concepto. No sólo tenemos el derecho de desobedecer a un ministro si éste nos pide que hagamos o creamos algo que a todas luces es contrario a los principios de la Palabra de Dios. No sólo podemos desobedecerlo. Tenemos que desobedecerlo o de lo contrario pecamos contra Dios. Esto lo podemos comprender mejor analizando las siguientes preguntas: ¿Alguien le haría caso a un ministro que le dijera que golpee a su esposa? ¿Tenemos que obedecerle a un líder que nos pida algo inmoral? (Robar por ejemplo). ¿Debemos quedarnos callados cuando un pastor nos pide que seamos cómplices de fraudes o engaños? ¿Alguien estaría obligado a hacerle caso a un ministro que le dijera que encubra un delito? A eso decimos: ¡Jamás! ¡Nunca! y no hacerle caso no sería pecado ni “rebeldía” ante Dios. Todo lo contrario: nuestra obligación ética sería no hacerle caso. Debemos tener muy claro que si un liderazgo utiliza métodos de presión como amenazas de expulsión o excomunión, o ponernos etiquetas, o decir que “no debemos juzgar”, porque lo cuestionamos, o para manipularnos y tratar de obligarnos a hacer algo que es contrario a Cristo, la conciencia y la razón, no está usando el principio de la autoridad espiritual, sino el principio de la tiranía y del autoritarismo, el cual lejos de tener aprobación divina, es diabólico”.
Dentro de las nuevas corrientes evangélicas, con la llamada “red apostólica” este tipo de conducta se prolifera, y debemos enfatizar que nadie, por mas unción que diga tener puede o debe avasallar las ovejas como que fueran borregos. Tales abusos deben denunciarse.
BIBLIOGRAFIA
- [1] -Es un filósofo y humanista, Erich Fromm quien define el humanismo social y escribe “La esencia misma del humanismo, la idea de que toda la humanidad está en cada uno de nosotros se encuentra en el Renacimiento”. Esta corriente tiende anular el temor y la disciplina. Del libro “Sobre la desobediencia y otros ensayos” página 73.
- [2] – En sociología: “Género es la identidad generada por el rol sexual de las personas. Los términos género y sexo se utilizan a menudo indistintamente, aunque sexo se refiere de forma específica a las características biológicas y físicas que convierten a una persona en hombre o mujer en el momento de su nacimiento, y género se refiere a las conductas de identificación sexual asociadas a miembros de una sociedad. Enciclopedia Encarta Microsoft Corporation, 1993-2003.
- [3]-Entendemos por “estructura de cuerpo” los principios enseñados por San Pablo en 1 Corintio 12:14-27.


En nuestras congregaciones estos temas no son asuntos de discución. Escazamente se le dice los miembros de la iglesias como identificar a los pastores que abusan de la congregación. rara vez se nos dice que hacer al respecto. Y cuando alguno alza la voz, es resto de la congregación lo hacen a un lado. Lo satanizan.
En nuestras congregaciones los pastores deberían enseñar más a menudo cómo identificar pastores falsos, pastores abusadores, pastores que maltratan a sus obejas. Pero lo que si enseñan, es obediencia al pastor, respecto al pastor, únase con el pastor….etc.
Una ves mas quiero unirme e identificarme totalmente con este articulo, he sido pastor por cerca de 30 años y he visto este tipo de abuso, que causa una enorme destruccion en el pueblo de Dios, y que deja sumidos a muchos nuevos creyentes en un mundo de culpa y confusion. He publicado en mi pagina de facebook un enlace hasta este articulo.
Gracias por elevar una voz de denuncia, contra aquello que no esta bien, pero que muchos aceptan, ignorando los verdaderos principios biblicos.
Marco P Castaneda
Pastor
Atlanta, GA, USA
Me gustaría recibir ayuda pues estoy pasando por un problema relacionado con la autoridad de los pastores en mi vida. Cómo puedo comunicarme con ustedes??
En total desacuerdo con este estudio
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