¿ES LA IGLESIA MODERNA TRANSPARENTE?

Mario E. Fumero
Antes de entrar al tema, debemos definir qué significa la palabra “TRANSPARENTE”. Significa según el diccionario: “adj. cuerpo que deja ver con toda claridad lo que hay detrás de él agua transparente; cristal transparente, también se refiere al cuerpo que deja pasar la luz,  “translúcido”. La transparencia es la forma de no ocultar nada y dejar en evidencia clara la forma de actuar en lo relacionado con el manejo de los recursos o ingresos de una persona o agrupación. San Juan establece que si andamos en luz (transparencia) comunión tenemos los unos con los otros (1 Juan 1:7).
Las iglesias tienen diferentes tipos de gobiernos, unos son congregacionales, otros jerárquicos, y algunos se basan en el presbiterio o consejo de ancianos, y a veces se combinan. Sin importar qué tipo de gobierno tenga una iglesia, el fundamento bíblico en cuanto al manejo de los fondos debe estar fundamentado en los principios de la Palabra de Dios (Efesios 4;28), pues de lo contrario no actuaríamos con integridad, lo que puede convertirnos en ladrones o explotadores de la fe (2 Corintios 2:17). Recordemos que los ministros son mayordomos o administradores, y no dueños de la obra (1 Corintios 4:2,) de la cual tendrán que dar cuenta (Lucas 16:2) Recordemos que la palabra “ministro” procede de “administrar” que indica ejercer una función, en este caso de gobernar  económicamente una casa (Real Academia Española), por lo tanto la iglesia está compuesta por un SEÑOR (soberano) que es Jesús, los SIERVOS, que son los creyentes bajo el reino y señorío de Cristo, y los MAYORDOMOS que son los responsables de las tareas del reino.

Empecemos por las finanzas de la congregación. La iglesia es una comunidad donde todos los miembros aportan recursos para fines determinados, uno de ellos es el sustento de sus pastores, (1 Timoteo 5:18) que son obreros al servicio del reino (mayordomos), así como para el mantenimiento de las instalaciones en donde se congregan, y de los proyectos misioneros, sociales  de  evangelismo. Es bueno aclarar que en la iglesia primitiva no se tenía que invertir en mantenimiento de locales, porque la situación histórica no le permitía tener un lugar fijo de culto, sino que al ser perseguida, era una iglesia nómada que se reunía en casas y lugares ocultos (Hechos 5:42, 20:20).
Aunque en la iglesia primitiva no se tenía la doctrina del diezmo, porque los convertidos lo daban todo sin que se pidiera nada, estos traían sus bienes a los apóstoles o ancianos para que ellos resolvieron las necesidades de la comunidad (Hechos 2:45). En aquel momento la mayor necesidad ir a atender a las viudas huérfanos y necesitados,(Hechos 6:1, 4:34) así como apoyar a las iglesias más pobres en momentos de crisis (1 Corintios 16:1-3). Para ejercer esta función los apóstoles o pastores nombraron diáconos con el fin que administraran los bienes materiales (Hechos 6:1-3,1 Timoteo 3:8).
Todos los ingresos de la iglesia tenían un solo propósito,  el compartir y ayudar a los que tenían menos recursos, de forma tal que la abundancia de unos, suplía la necesidad de otros (2 Corintios 8:14). El sustraer lo dado para ser desviado a otro propósito, o ser usado para fines propios, se consideraba un robo. Judas Iscariote tomaba lo que se le daba a los pobres para sí mismo, razón por la cual se le llamó ladrón (Juan 12:6).
Todos los recursos aportados por la comunidad no eran posesión del pastor, ni siquiera de los ancianos, pues ellos nunca tomaban la mejor parte para sí, como ocurre hoy en día en muchas iglesias. Tenemos el ejemplo de Pedro y Juan, que después de recibir los bienes de los convertido (Hechos 2:45) , fueron al templo a orar y le dijeron al paralítico que estaba en la puerta que no tenían ni oro, ni plata, (Hechos 3:6) lo que indica que no tomaron nada de lo que les habían dado anteriormente. Es un deber moral que el que aporta bienes para la iglesia, sepa el fin para el cual se usó, y una iglesia íntegra y honesta debe ser transparente en el manejo de sus finanzas, o de lo contrario, la iglesia se ha convertido en una empresa o negocio personal de aquel que llamándose pastor, actúa manejando los recursos de la iglesia a su antojo y conveniencia.
En una iglesia normal, donde hay integridad y transparencia, los miembros deben ser partícipe de la forma en que se manejan los fondos, y tienen derechos, si diezman y ofrendan, a saber cómo se invierten esos recursos, y tomar decisiones en asamblea cuando se usan grandes fondos para propósitos determinados. En este aspecto todas las iglesias deberían tener un sistema congregacional para que la asamblea de los santos sea partícipe de la administración y distribución de los bienes de la comunidad, ya que los mismos no son propiedad del pastor, ni de la jerarquía o presbíteros (ancianos), sino de toda la comunidad.

A veces me preguntan ¿Cómo se si estoy en una iglesia de sana doctrina? En realidad la sana doctrina no es solamente la enseñanza que se da desde el púlpito, la cual puede ser bíblica y buena, sino en la forma en que se administran los recursos y la proyección social que tiene la iglesia hacia los necesitados, principalmente los de la casa (1 Timoteo 5:8), y después hacia el prójimo (Hechos 20:35). Una iglesia en donde el pastor, o los líderes, usen los recursos de la congregación para darse la gran vida, y vivir como magnates, automáticamente se desmarca como una iglesia correcta, y más bien se ha convertido en una cueva de ladrones, donde los que hurtan son los mismos líderes, que disponen de los recursos de la congregación para fines personales, algo que desde el punto de vista bíblico es deshonesto e inaceptable (2 Corintios 11:9, 12:14. Cuando en una iglesia los pastores no sean transparentes con sus miembros, y no den cuenta del uso de los fondos en una asamblea, están ejerciendo un ministerio incorrecto, y lo mejor que haces es salir corriendo de ese lugar para que no te sigan explotando en la fe y seas participe de las malas obras (Efesios 5:7).

¿Sabes como se usa tu dinero en la obra? ¿Recibes información o consulta de las grandes decisiones administrativa? ¿Sabes cuánto gana tu pastor y como se manejan las cuentas de la comunidad? ¿Se usan los recursos de la comunidad para asuntos personales de sus líderes?

Todas estas respuestas determinarán si estas en una iglesia sana, o en una cueva de ladrones.

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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