¿SON LOS MINISTROS FIGURAS PÚBLICAS?

Mario E. Fumero

Cierta persona me han preguntado sobre sí los ministros del evangelio son figuras públicas, y si lo son, nos da el derecho a invadir su privacidad familiar.

La respuesta se debe analizar desde dos perspectivas. La primera, toda familia tiene el  derecho a una  vida familiar íntima  con su esposa e hijos, ya que lo que pase dentro del hogar es de índole privada. Sin embargo, no podemos ignorar que aunque tengamos privacidad en el hogar, nuestra posición de ministros nos coloca como modelo delante de los que nos rodean, y la Biblia expone que nuestra intimidad familiar debe está sujeta a ciertos parámetros de conducta, coherente con las enseñanza doctrinales dadas en la Palaba, respecto a la ética ministerial.

El apóstol Pablo analiza el comportamiento del ministro desde diversas perspectivas, y enfatizar su aspecto moral, incluyendo su relación dentro del hogar, como un parámetro de inspiración para la iglesia del Señor. En primera epístola a Timoteo, capítulo 3 y versos  4 y 5 afirmó que el obispo o ministros: Debe gobernar bien su casa, que tenga sus hijos en sujeción con toda honestidad;” y después aclara el qué tal conducta al afirmar: “(Porque el que no sabe gobernar su casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)”. Así que, aunque en su intimidad familiar nadie debe meterse, es imposible que lo que allí ocurra, no trascienda fuera de la misma, existiendo para ello varias razones:

1ro. Porque estamos rodeados de gente que no son de la iglesia, y perciben desde afuera todo lo que allí ocurre. Dice Hebreos 12:1 que “teniendo en derredor nuestro una tan grande nube de testigos, dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta. Si debemos ser hospedadores, y  receptivos a los hermanos que nos visiten, debemos reflejar con el ejemplo, aquello que le vamos a exigir a la congregación.

2do. Además, como ministros del evangelio debemos andar rectamente en todo, no solo afuera (en el mundo), sino dentro de la iglesia y del hogar, porque somos “cartas escritas no con tinta” (2 Corintios 3:3)y nuestras vidas son leídas por el mundo según sea nuestras actuaciones.

3ro. El ministro debe ser consciente que como tal, todo el mundo le está observando, aun mas allá de su vida pública y debe cuidar de no caer en descredito, porque según sea su testimonio, así será su credibilidad. Al respecto San Pablo afirma: “También conviene que tenga buen testimonio de los extraños (en otras versiones dice de los de afuera), porque no caiga en afrenta (o descredito) y en lazo del diablo 1 Timoteo 3:7.

4to. Aunque tengamos intimidad, nada hay oculto que no salga a la luz (Marco 4:22), y según la Palabra, nuestras obras serán revelada por medio de nuestras actuaciones o frutos (Mateo 7:16) y se harán evidente en nuestro diario vivir.

5to. También el apóstol Pablo ordena a los líderes de la iglesia que sean  ejemplos en todo,  y lo enfatiza muy bien cuando le dice a Timoteo: “Ninguno tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza.”1 Timoteo 4:12. Y en la epístola a Tito es más explícito al afirmar: Mostrándote en todo por ejemplo de buenas obras; en doctrina haciendo ver integridad, gravedad, (Tito 2:7).

6to. Pero quizás la palabra más fuerte fue la proclamada por Jesucristo, cuando afirmó que nosotros somos luz y sal de la tierra (Mateo 5:13-15), y debemos de evidenciar la realidad de nuestra fe en nuestro estilo de vida, tanto delante del mundo, como dentro de la iglesia, incluyendo nuestros hogares. El pastor debe velar por la unidad familiar y el cumplimiento de las enseñanzas bíblicas respecto a la actitud del esposo con la esposa y viceversa (1 Pedro 3:1,7) y actuando con sus hijos sin exasperarlos y amonestándolos, ya que hay enseñanzas claras al respecto (Colosenses 3:20-21). Sí queremos una iglesia sana, fuerte y poderosa, debemos cuidar la vida familiar, porque todos estamos de acuerdo de que la columna vertebral de la sociedad y la fortaleza de una iglesia está en el principio de que el hogar observe los valores cristiano.  Si estudiamos la conducta de los judíos y las enseñanzas del pentateuco descubriremos que Dios le dio mucha importancia a la vida de la comunidad dentro de la estructura familiar (Deuteronomio 6:6-9).

Así que, seamos o no una figura pública, no debemos ignorar que el mundo nos observa, y que debemos ser íntegros y transparentes en todo lo que hacemos,  porque como dice el refrán, el que nada hace, nada teme. Por

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Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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