EL DINERO DETERMINA EL SERVICIO

Mario E. Fumero

En el mundo secular es el dinero el que determina aceptar o no un trabajo. Cuanto más me paguen, es más fácil que acepte el trabajo, y no importa el tiempo que esté trabajando con una persona o empresa, y lo mucho que me gusta el trabajo, si encuentro a alguien que me ofrece un mejor salario, me voy con él. Esta es la norma social prevaleciente.

Esta mentalidad mercantil domina en toda la humanidad, porque el ser humano es ambicioso por naturaleza y lógicamente, siempre busca su propio bienestar, pero. ¿y que decimos del reino de Dios, y de aquellos que sienten servir al Señor Jesús dándose a los demás porque han recibido un llamado del Señor para el servicio en su reino, o porque tienen pasión por los perdidos? ¿Podemos aplicar la misma regla del mundo secular en el Reino de Dios, o supuestamente el hecho de tener una fe nos debe llevar a negarnos a nosotros mismos para darnos a los demás? ¿Debemos desprendernos de la ambición, posición y bienestar para servir al Señor?

Tristemente la realidad nos revela que no es así. Que cuando a un cristiano se le ofrece un trabajo de ayuda social o de servicio al Señor, por regla general, lo primero que pregunta es ¿Cuánto me van a pagar? y bajo esa condición, aceptamos servir o no al Señor y a los demás. Hoy días hay pastores que abandonan su rebaño para ir a otro rebaño que le paga mejor, algo inaceptable dentro del concepto de pastor, el cual, según Jesús debería de dar “su vida da por las ovejas, (Juan 10:11). Hoy día nadie quiere trabajar por amor, pasión, compromiso o entrega, ya que el espíritu de este mundo nos ha envuelto a tal grado, que tanto el ministerio, como el servicio al prójimo, tiene un precio mercantil, lo cual refleja la decadencia espiritual y de convicción que tienen los cristianos modernos respecto al llamamiento y al Servicio al Señor.

Es difícil en los tiempos en que vivimos encontrar a alguien que se desprenda de su comodidad, de un buen salario, y aún de su familia, para hacer una labor social y altruista, y aunque es triste decirlo, es más fácil encontrar a un ateo o escéptico dándolo todo a cambio de nada, que a un cristiano fervoroso dispuesto a hacer lo mismo. Esto me ocurrió a mí en el pasado, pues una vez necesitando un líder para no cerrar el centro de rehabilitación que funde en España, llegó a mi oficina un joven ateo y comunista que se me ofreció para atender el centro y así no cerrarlo, hasta que regresara el encargado, que salió a buscar a su novia para casarse. Yo dude en aceptarlo, pero el Señor me hablo por Nehemías y comprendí que Dios obra por caminos diferentes a mis pensamientos, y lo acepte. Él fue de bendición, y fue así que entendí lo que dice la Biblia que “las piedras hablaran por nosotros” (Lucas 19:40).

La falta de entrega y el reclamó de derechos e interés por parte de los ya llamados cristianos, los cuales dicen servir a Dios, refleja la decadencia que vive la iglesia moderna respecto al compromiso y el desprendimiento. La triste realidad se refleja en las palabras del apóstol Pablo, que afirmó que cada uno busca lo suyo propio y no lo que es de Cristo (Filipenses 2:21). Hoy nadie está dispuesto al que le pide la capa, darle también el manto (Mateo 5:40), ni el que le pide ir una milla, ir con él dos millas (Mateo 5:42), y desprenderse de sus derechos personales para beneficiar el que sufre, porque tristemente cada uno busca solo sus propios intereses personales los cuales prevalecen sobre los intereses del reino.

Es por eso que la Iglesia cristiana está en crisis, ya que los creyentes se han acomodado a este siglo, y no ha renovado su entendimiento sobre el saber cuál es la perfecta voluntad de Dios (Colosenses 3:10), razón por la cual hoy no se encuentran hombres y mujeres dispuestos al sacrificio para exaltar el reino de Dios, y cuando a alguien se le propone servir al Señor en un puesto, lo primero que pregunta es; ¿cuánto me van a dar? En vez de preguntar; ¿cuántos necesitan de mí y que necesidades existen?

Éste se es el espíritu de afán, ambición y codicia que prevalece, impuesto por el príncipe de este siglo, el cual impone sus antivalores sobre la verdad revelada. Ya nadie quiere padecer por Cristo, más bien todos quieren prosperar ser ricos, reconocidos y ocupar los primeros puestos en las reuniones, ostentando títulos pomposos (Mateo 23:5-10) y olvidando las enseñanzas de las Jesucristo que dijo en Mateo 10:39 “…el que perdiere su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.”

Recordemos: Quien sirve al Señor por un salario, no sirve por amor, sino por interés.

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
Esta entrada fue publicada en Mario Fumero, Salario. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .