LA PANDEMIA ENSEÑA AL HUMANO A “SER HUMANO”

Rodríguez Orellana Isaac

Hace mucho que no me tomaba el tiempo de escribir, las múltiples ocupaciones y afanes de la vida nos alejan realmente de las cosas que en verdad le dan sentido al existir.

Hoy en medio de esta crisis planetaria y de esta pausa de rutina obligatoria, puedo tomarme el tiempo para dar un espacio a la reflexión por medio de mis letras. Letras valga la redundancia no son más que el lenguaje de otra alma angustiada. Esta pandemia tiene al globo terráqueo aterrado, paralizado, y lleno de pánico. Veo las noticias y solo se habla de la caída de la economía y los mercados bursátiles, los miles de contagios diarios; y augurios de que todo poco a poco se viene abajo.

Todos nos hemos vuelto médicos, especialistas y hasta tomadores virtuales de decisiones, incluso sabiendo que ni los verdaderos líderes de los países del mundo tienen una solución inmediata para esta problemática epidemiológica, que desde la peste bubónica y la toz Española el mundo no había vuelto a experimentar. El 2020 inicia su segunda década mostrando algo que nadie había vivido, quizás nuestros abuelos siendo infantes recuerdan algo de lo expuesto anteriormente.

Pero toda hecatombe, guerra, desastre natural o pandemia, trae crecimiento humano según nos ha mostrado la historia.

Hoy comprendo que todo este tiempo hemos sido simplemente humanos egoístas y presos de lo material y cosas superfluas. Puesto que no es lo mismo ser un humano, que SER HUMANO. La solidaridad que estamos experimentando nos está devolviendo el verdadero sentido de la vida. Hoy nos damos cuenta que de nada sirve el dinero si un micro virus te puede matar, hoy al fin estamos entendiendo que ni el poder, prestigio, ni nada te pueden salvar cuando la dama oscura llega.  Y antes de esto lo sabíamos, claro que lo sabíamos; PERO LO HABÍAMOS OLVIDADO.

Hoy anhelamos esos momentos cuando podíamos compartir sin ningún temor con nuestros amigos. Hoy las familias al fin están compartiendo los alimentos juntos. Definitivamente la cercanía con la muerte nos está demostrando que las pequeñas cosas son las que realmente le dan sentido al sentido.

De igual manera hoy nos estamos dando cuenta que todos los seres humanos somos iguales, hoy puede morir un príncipe; como mañana podría morir yo.

El ego humano ha sido desinflado como cuando se pincha un globo con un alfiler,  alfiler que tiene nombre ” CORONAVIRUS ”

Sé que esto pasará, pero también sé que no volveremos a ser los mismos jamás.  La esperanza al ver los despliegues de solidaridad de unos para otros me hace creer que la humanidad aún tiene una esperanza. Quien sabe cuántos tendrán o tendremos que caer ante esta lección existencial.  No quiero hablar de conspiraciones, de culpables, ni de nada de lo que no tengo sustento para hacer.  Pero de lo que si tengo certeza es de que cuando termine esto, sí sabremos diferenciar entre humano y ser humano. Los psicópatas también son humanos, más no tienen la capacidad de demostrar la verdadera esencia de SER HUMANO.

Hoy de corazón deseo que pase la tormenta, deseo regresar a la normalidad; aunque lo normal ahora sufrirá una metamorfosis. Metamorfosis valga el juego de palabras que nos convertirá en seres menos egoístas, menos ególatras, menos envidiosos y más empáticos. Más humanos.

 

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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Una respuesta a LA PANDEMIA ENSEÑA AL HUMANO A “SER HUMANO”

  1. mapo dijo:

    Ummm… Tiene mucho de razón, pero sin el ánimo de ser pesimista, la historia nos ha demostrado, que los seres humanos no cambiamos, el diluvio, las guerras mundiales, las pandemias de siglos pasados, terremotos, huracanes, tsunamis etc, parecen no dar una lección definitiva, no porque los fenómenos no sean efectivos, si no; que los humanos olvidamos rápidamente. Después del diluvio, aparentemente se habría terminado con el pecado, sin embargo uno de los hijos de Noe, traía el gen que contaminaría a una nueva generación. Yo comparto con usted el deseo de ver a la humanidad más hermanada; pero es una utopía. No en vano el apocalípsis nos advierte acerca de la conducta futura del ser humano, luego del Gran Rapto.

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